resigno

Es lamentable un amor que agoniza. No me resigno a la separación. Me duele el sólo pensar en ella. ¡Pero tampoco es posible continuar así! Dos seres creando y viviendo la farsa del amor. Sólo nos une el natural deseo físico y una tenue simpatía. De mi parte hay también un poco de agresión por no serme posible amarlo; por desearlo en forma
incompleta. También hay cierto desprecio, pues cuando no se ama (y se desea amar) se hallan fácilmente mil anomalías que «en frío» resultan naturales.
—  Diarios, Alejandra Pizarnik.