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Day 22 ~ Foncebadon - Ponferrada ~ 25 km

Sylvia:

Después de desayunarnos en el albergue La Posada del Druida en Foncebadon, salimos dirección a Ponferrada. La caminata este día era bastante larga, 25km. Debido a la larga distancia hasta Ponferrada, Maria Sylvia había planificado caminar, quizás 20 km y luego tomar un taxi los últimos 5km de la tarde, que es cuando el calor y el sol se tornan mas insoportables.

Caminamos pocos kilómetros en subida, y llegamos a la famosa cruz de Ferro o cruz de hierro. En esta cruz los peregrinos dejan alguna cosa o una o varias piedras que vienen cargando en sus mochilas, a lo largo de sus varios días de andar, como símbolo de haberse despojado de ataduras, pesos, pecados, penitencias o como intercambio de promesas ofrecidas.

Como parte de mi performance de “Nam Miojo Rengue Kio”’ escribí la frase en varias piedras que estaban en la base de la cruz. Varios amigos del camino que nos encontramos en la cruz, entre ellos Marc y Olga, me pidieron que les escribiera la frase en una piedrecita para llevársela con ellos. En cuanto a mi performance con mi piedra roja, decidí no dejarla, como hacen el resto de los peregrino, la fotografie junto a la cruz de hierro y pensé que mi piedra roja, que venia recorriendo el camino francés desde Saint Jean Pied de Port, debía continuar hasta llegar a Santiago de Compostela, encarnando así a “La Piedra Peregrina”.

La caminata desde Foncebadon hasta Ponferrada, no solo era larga, sino que eran largos kilómetros de continuas y empinadas bajadas, por un camino de tierra de piedras grandes y resbaladizas. No fue tarea fácil bajar esa montaña; por primera vez en el camino, sentí que aquello era un verdadero hiking.
Llegamos a un punto del camino, después de pasar la cruz de hierro, que tenían un refugio medioeval, donde por donación los peregrinos podían tomar cafe, te o alguna fruta antes de continuar su camino. Proseguimos en el descenso hasta llegar a Acebo, un pueblo bellísimo que me cautivo por sus típicos balcones gallegos, salidos y de madera. Un pueblo tan bonito, que me gustaría quedarme en otra oportunidad. Pasado Acebo y continuando nuestro descenso, encontramos otro pueblo hermoso, Riego de Ambros, aquí nos paramos en una posada que ofrecía jugos naturales, que combinaban varias frutas y verduras. Todas, incluyendo, Shirley y Olga que nos acompañaban este día de caminata, pedimos uno de esos jugos energéticos, que nos fue servido por Luis, el dueño de la posada. Luis se sentó a conversar con nosotros y nos comento que el era templario de la orden de Santiago, a continuación, nos mostró su espada y su capa blanca con la cruz roja de Santiago bordada en ella. Me ofreció que me la probara y aguantara su espada y con la misma me nombro templaría, diciendo que seguramente lo fui en otra vida. Luis resulto ser una persona muy agradable y llena de sorpresas, nos invito a una clase de yoga que dictaría en Ponferrada al día siguiente, en celebración del día internacional del yoga.

Ya listas para continuar nuestro camino, proseguimos el arduo descenso y después de recorrer varios kilómetros, llegamos a Molina Seca, un pueblo mas grande que los dos anteriores y todavía mas espectacular. Molina Seca, la cruza un rio muy grande, y la ciudad esta construida de tal manera alrededor del rio, que es muy agradable y fácil bañarse o ponerse a tomar sol en su orilla. El rio esta rodeado por las terrazas de algunos restaurantes, lo que hace también muy agradable sentarse a comer al lado de este. Como nuestro plan era llegar a Ponferrada, sentimos mucho no quedarnos a dormir en Molina Seca, sin embargo, decidimos pararnos allí para almorzar a las orillas del rio. Ya se nos estaba haciendo tarde, terminamos de almorzar a las 5pm y aun nos faltaba recorrer un trayecto de cerca de 7km hasta Ponferrada. El día transcurría y cada vez se hacia mas y mas caliente. Salimos de Molina Seca y dejamos a Maria Sylvia en las afueras esperando un taxi. Nana, Shirley, Lisa de Dinamarca que se nos unió y yo continuamos el camino hacia Ponferrada. Recorrimos cerca de 2km y llegamos a una intersección donde Shirley y Lisa, debían separarse de nosotras, para poder llegar a su albergue que estaba localizado fuera del casco histórico. Esta vez nosotras nos quedaríamos en el Hostal La Virgen del Camino, para disfrutar de las comodidad de baño propio y una habitación solo para nosotras tres. Un lujo, para cualquier peregrino!

Nana y yo comenzamos nuestra travesía solas, por un camino bastante campestre, que de vez en cuando cruzaba por algunos caseríos desolados. Estábamos un poco arrepentidas de haber dejado ir a Shirley y Lisa solas, quizás hubiese sido mejor idea caminar juntas hasta Ponferrada, aun cuando hubiésemos tenido que caminar algunos kilómetros mas hasta nuestro hostal, que según referencias quedaba dentro del casco histórico cerca de castillo. El día estaba extremadamente caliente, nana y yo ya no podíamos mas y el agua se nos habia acabado, milagrosamente nos cruzamos con la única persona que vimos durante todo ese trayecto de 6km y fue una mujer que estaba regando unas matas al frente de su casa. La mujer cuando nos vio, nos ofreció llenar nuestras botellas con agua de su manguera, esto nos permitió agarrar fuerzas para continuar un poco mas y llegar hasta Ponferrada. El hostal donde ya nos esperaba Gugu, resulto ser muy bonito, de construcción antigua de piedra y excelentemente ubicado frente al castillo. Al llegar al hostal nos cruzamos con Efren, el puerto riqueño amigo de Billi, que también se estaban hospedando allí. Nana y yo estábamos con los cesos tan recalentados que Efren nos hacia preguntas que no podíamos ni responder. Subimos a bañarnos y cambiarnos, para salir a cenar y acostarnos temprano. Cenamos en un restaurant frente a una de las caras del castillo, que espectacular vista!

Estábamos tan cansadas y habíamos recibido tanto sol y calor, que decidimos, tomarnoslo con calma al día siguiente y en vez de salir tempranito a caminar, asistir a la clase de Yoga que Luis nos había invitado. Sin embargo a la mañana siguiente los planes cambiaron porque Nana amaneció con insolación y tuvimos que dejarla dormir como hasta la hora del check out, a las 12, para enviarla en taxi hasta nuestro proximo destino, en Villafranca del Bierzo. Gugu y yo, dado lo tarde de nuestra partida, decidimos adelantarnos un tramo en taxi con ella y bajarnos en Cacabelos, para andar los últimos 10km caminando.

Ander y Bérenguère.

Ella francesa. El de vitoriano.
Ella muy dulce y suave. El muy atento y caballeroso.

Ambos gentiles y muy, muy, muy amables. 

Unieron sus vidas para siempre en Vitoria, y lo celebraron a lo grande en las Bodegas Marqués de Riscal.

Así fue su día. ¡Qué lo disfrutéis!

“CONVERTIR EL VENENO EN REMEDIO” “EL INVIERNO SIEMPRE SE CONVIERTE EN PRIMAVERA” GRACIAS SENSEI Y NAM MYOHO RENGUE KYO.