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One shot Fargetta: Cumpleaños

Era cumpleaños de Vegetta y, después de muchos ruegos, iban los 6 en camino a uno de los mejores clubs de Andorra. Esto para nada era algo que Samuel deseara pero ya estaba afuera y, en el fondo, lo hacía feliz poder pasar tiempo con sus amigos. 

 Al entrar al lugar les asignaron una sala al fondo y les ofrecieron una botella de champán. Abel hizo los honores y sirvió una copa para Vegetta, Frank, Fargan, Poker y Willy, quién aclaró su garganta y alzando su copa dijo —Por Vegetta, que siga siendo un crrrrack por muchos años más a nuestro lado. —

Todos bebieron y, contagiados por el ambiente y el volumen de la música, se dirigieron a la pista. Se mezclaron con la multitud y bailaron por un largo rato pero, poco a poco, cada uno se fue a su bola. Poker y Abel bailaban con un par de rubias cerca de la barra, Frank había salido pues Claudia lo llamaba y Willy había desaparecido. 

 Al no poder encontrar a ninguno de sus amigos, Samuel regresó a sentarse. Revisaba su teléfono cuando escuchó un “Heeeeey Vegetta!” del otro lado de la sala; era Fargan que, al acercase, tomó asiento junto a él. 

—¿Qué pasa chavalote? ¿Ya te has cansado de bailar? 

—Nada de eso, tío, he ido al baño y cuando regresé ya no vi a nadie. 

—Nos hicieron toda la vendida.

 —Bueno pero aquí me tienes, no necesitas más.— dijo Fargan sirviendo un poco más de champán en sus copas. 

 En ese momento vieron a Willy que se acercaba a la sala tomando de la mano a su novia quien había llegado de improviso al festejo.  —¡Feliz cumpleaños! —le dijo La chica a Vegetta mientras le entregaba una caja pequeña con un moño brillante. Vegetta sonrió (o al menos lo intentaba), le dio las gracias y abrió el regalo. Era un reloj muy bonito, parecido al que ella misma le había regalado a Willy en una ocasión. —Espero que te guste. No sabía qué podía darte pero este niño fue de mucha ayuda —dijo tomando de la cintura a Willy y dándole un beso en la mejilla. Willy se sonrojó al instante y, sintiendo la tensión en el ambiente, se fue con ella a la pista de baile. 

Samuel puso la caja con más fuerza de la necesaria sobre la mesa y se dejó caer pesadamente en el sillón, de un sorbo se bebió los restos de su copa y dejó salir un sonoro suspiro de frustración. Fargan, que aún estaba a su lado, observó toda la escena en silencio. 

 —¿Todo bien, compañero? 

—Excelente, diez de diez, like, favoritos. —contestó Samuel sin ocultar su enojo. 

Fargan se acercó más a él y posó su brazo sobre sus hombros. Acercó su boca al oído de Vegetta para poder hablarle mejor pues la música seguía a tope. 

—Venga, sé que tenemos poco de conocernos pero eres un tío muy guay y no me gusta verte así. Quiero mucho a Willy pero si ya tomó su decisión, tú mereces seguir adelante. Las palabras de Fargan hicieron que los ojos de Samuel se enrojecieran y aparecieron los primeros indicios de lágrimas que trató de ocultar. 

—Lo sé pero es difícil. Cuando estamos solos es como si todo siguiera igual pero cada que ella viene se hace más real y… 

—Tchhht, basta. Es tu cumpleaños y esto es una fiesta. — dijo Fargan interrumpiéndolo, levantándose y tomando a Vegetta de ambas manos para que hiciese lo mismo. 

—¿Qué haces, tío? —preguntó Vegetta sorprendido. 

—Tu, yo, bailar. —contestó Fargan con una gran sonrisa mientras dirigía a Samuel a la pista poniendo la mano en su espalda baja. Sin poner resistencia, 

Vegetta se abrió paso entre la gente hasta que encontró un buen lugar. Comenzaron a bailar y, sin pudor alguno, Fargan acercaba su cuerpo al de Samuel al que parecía no molestarle, al contrario de verdad disfrutaba de su compañía. 

 Sin darse cuenta estaba feliz de nuevo, se había olvidado de que al otro lado de la pista estaba su mejor amigo al que no tan secretamente había amado por años, bailando con alguien que no era él. Fargan se acercó de nuevo. 

—¿Ya lo ves? No hay quien pueda estar triste con uno de mis famosos bailes. —le dijo al oído. Vegetta sonrió. 

—Somos los mejores bailarines de aquí, unas bestias pardas, nadie puede con nosotros. 

—¡Nadie! —contestó Fargan. —Además, me gusta cuando sonríes, te ves aún más majo. —le dijo mientras ponía sus brazos alrededor de la cintura del otro.

—¡Ay pero cómo te gusta el bobeito! —contestó Vegetta mientras tomaba de los hombros a Fargan y continuaron bailando. 

 Sí, tenían muy poco tiempo de conocerse pero la conexión había sido instantánea. Hace mucho había sentido algo parecido con Willy pero no salió como lo esperaba. Tenía miedo pero tal vez, con algo de suerte, Fargan podría ser su segunda oportunidad para ser feliz. 

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 Primero: Hice esto sin ánimo de ofender, todo es producto de mi imaginación. Cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Fargan y Vegetta son muy shippeables pero para nada quiero implicar que tengan una relación en la vida real eh, todo es en plan diversión. 

Segundo: Perdón, ya sé que está muy cursi pero es lo que hay.

Tercero: Fargetta es real :p

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