regalos para ella

{ HADDON HALL }

– ¡HEEEEEEEESTIA JOOOOOONES! – exclamó en busca de la cumpleañera tan pronto llegó, sin sentirse presionado por las miradas que la gente le regaló con tal entrada. – ¿Dónde está la chica del cumpleaños? – preguntó en voz alta, sosteniendo con ambos brazos una enorme caja ( un regalo, evidentemente ) para ella. 

"Mi esposa se enfermó. Ella siempre estaba nerviosa a causa de problemas en el trabajo, con los niños, en la vida personal y sus fracasos. Había perdido 14 kg, llegando a pesar unos 41 kg con 35 años. Estaba realmente esquelética y lloraba todo el tiempo. No era una mujer feliz. Sufría de dolores de cabeza constantes y dolor en el corazón, que le causaron dolores en la espalda y en el costado. No dormia bien, se quedaba dormida sólo por la mañana y se cansaba muy rápidamente durante el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. Su belleza se desvanecía, tenía bolsas bajo los ojos, , había dejado de cuidar de sí mismo. Se negó a hacer películas y rechazó cualquier papel. Había perdido la esperanza y pensé que pronto nos íbamos a divorciar. Pero entonces me decidí a actuar. Después de todo, tenia la mujer más bella de la Tierra. Ella es el ídolo de más de la mitad de la población masculina y femenina en la Tierra, y yo era el único que se le permitió quedarse dormido junto a ella y abrazarla. Comencé a darle cariño con flores, besos y felicitaciones. Le hacia sorpresas y la apoyaba en todo momento. Le hice un montón de regalos y vivia sólo para ella. Hablaba en público sólo de ella. No lo crees, pero floreció. Estaba incluso mejor que antes. Recuperó peso, ya no estaba nerviosa y me amaba incluso más que antes. Yo no creo que me podría amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: la mujer es el reflejo de su hombre. Si la amas hasta casi volverte loco, ella se volverá loca por ti "

-Brad Pitt.

No te enamores de una chica que escriba.- Laura Solórzano

Nunca jamás pienses que te puedes enamorar de una chica que escriba. Tampoco la escuches o prestes mucha atención a lo que dice. Enamórate de una simple, sencilla y que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. En cambio, una chica que escriba, sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso.

Sal con una chica que solo se preocupe por su aspecto, te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones del trabajo. Tu mamá dirá que podrán tener hijos hermosos y que ella se dedicará a cuidarlos cuando llegue el momento. Una chica que escribe, en cambio, podría hacerte pasar momentos incómodos cuando decida reírse de alguna tontería en la calle, cuando recuerde algún cuento o cuando decida ser ella misma en alguna fiesta y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras que solo conoce por las páginas que escribe.
Disfruta de tu vida con una chica cualquiera, sencilla y simple. Tendrás una vida sin preocupaciones y sin montañas rusas emocionales. Siempre sabrás qué esperar y cómo, disfrutarás del sexo matutino en la única posición que sabe, porque de todas maneras sentirá placer y tú también. Deja de lado a aquella chica que escribe, atrevida y oculta detrás de sus letras. Esa que es capaz de mostrar su lado más salvaje cuando se siente cómoda y aceptada porque será ese, aunque no lo creas, su momento de mayor sensualidad.
Ella, la chica que escribe, que lee, que disfruta, que crea historias será un reto. Mantenerla a tu lado no será cuestión sencilla. Disfrutará, probablemente, del cine “raro” y preferirá comprar libros antes que vestidos, pero aun así podrás encontrarla un día vistiendo solo sus lentes y algún libro que le guste porque así se lee mejor. Cuando nada te incomoda. Cuando solo la piel te acompaña. En cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte que la esperes, será mucho más fácil de mantener, llévala a fiestas ruidosas y llenas de gente plástica que solo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza de sus pensamientos.
Conquista a una mujer que no escriba, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella será solo cuestión de rosas y chocolates, sin esperar más allá. Piensa que, si te enamoras de una que escribe, deberás buscar libros, tulipanes, chocolates diferentes, obras de teatro o sencillamente una tarde en un parque. Para ella cualquier regalo podría ser especial, pero no sabes qué es «cualquier regalo» porque sabes que ella retará tu creatividad.
En fin, enamórate. Enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, enamórate de esa que te rete. Conquista a esa mujer que, sin darse cuenta, ya entró en tu cabeza y no la puedes ni quieres sacar. Enamórala porque te la imaginas en tu casa, contigo a tu lado. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora solo para recordar que la extrañas. Enamórense.
Pero si descubres que ella es mucho para ti porque reta demasiado tu mente, corre a buscar a la chica que no escribe, pero antes déjale una nota a quién te robó el pensamiento para que esté enterada que será pronto el momento de colocar punto final a otra historia. Y si el caso es contrario, si descubres que tu vida está al lado de aquella que escribe, corre con un ticket del metro y un mensaje, entra en su biblioteca y déjaselo en el libro de turno, ¡Sorpréndela sin mentirle!

Nunca jamás pienses que te puedes enamorar de una chica que escriba. Tampoco la escuches o prestes mucha atención a lo que dice. Enamórate de una simple, sencilla y que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. En cambio, una chica que escriba, sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso.
Sal con una chica que solo se preocupe por su aspecto, te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones del trabajo. Tu mamá dirá que podrán tener hijos hermosos y que ella se dedicará a cuidarlos cuando llegue el momento. Una chica que escribe, en cambio, podría hacerte pasar momentos incómodos cuando decida reírse de alguna tontería en la calle, cuando recuerde algún cuento o cuando decida ser ella misma en alguna fiesta y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras que solo conoce por las páginas que escribe.
Disfruta de tu vida con una chica cualquiera, sencilla y simple. Tendrás una vida sin preocupaciones y sin montañas rusas emocionales. Siempre sabrás qué esperar y cómo, disfrutarás del sexo matutino en la única posición que sabe, porque de todas maneras sentirá placer y tú también. Deja de lado a aquella chica que escribe, atrevida y oculta detrás de sus letras. Esa que es capaz de mostrar su lado más salvaje cuando se siente cómoda y aceptada porque será ese, aunque no lo creas, su momento de mayor sensualidad.
Ella, la chica que escribe, que lee, que disfruta, que crea historias será un reto. Mantenerla a tu lado no será cuestión sencilla. Disfrutará, probablemente, del cine “raro” y preferirá comprar libros que vestidos, pero aun así podrás encontrarla un día vistiendo solo sus lentes y algún libro que le guste porque así se lee mejor. Cuando nada te incomoda. Cuando solo la piel te acompaña. En cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte que la esperes, será mucho más fácil de mantener, llévala a fiestas ruidosas y llenas de gente plástica que solo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza de sus pensamientos.
Conquista a una mujer que no escriba, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella será solo cuestión de rosas y chocolates, sin esperar más allá. Piensa que, si te enamoras de una que escribe, deberás buscar libros, tulipanes, chocolates diferentes, obras de teatro o sencillamente una tarde en un parque. Para ella cualquier regalo podría ser especial, pero no sabes qué es «cualquier regalo» porque sabes que ella retará tu creatividad.
En fin, enamórate. Enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, enamórate de esa que te rete. Conquista a esa mujer que, sin darse cuenta, ya entró en tu cabeza y no la puedes ni quieres sacar. Enamórala porque te la imaginas en tu casa, contigo a tu lado. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora solo para recordar que la extrañas. Enamórense.
Pero si descubres que ella es mucho para ti porque reta demasiado tu mente, corre a buscar a la chica que no escribe, pero antes déjale una nota a quién te robó el pensamiento para que esté enterada que será pronto el momento de colocar punto final a otra historia. Y si el caso es contrario, si descubres que tu vida está al lado de aquella que escribe, corre con un ticket del metro y un mensaje, entra en su biblioteca y déjaselo en el libro de turno, ¡Sorpréndela sin mentirle!
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No te enamores de una chica que escriba. (Escrito por Laura Solórzano)

“Mi esposa se enfermó. Ella siempre estaba nerviosa a causa de problemas en el trabajo, con los niños, en la vida personal y sus fracasos. Había perdido 14 kg, llegando a pesar unos 41 kg con 35 años. Estaba realmente esquelética y lloraba todo el tiempo. No era una mujer feliz. Sufría de dolores de cabeza constantes y dolor en el corazón, que le causaron dolores en la espalda y en el costado. No dormia bien, se quedaba dormida sólo por la mañana y se cansaba muy rápidamente durante el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. Su belleza se desvanecía, tenía bolsas bajo los ojos, , había dejado de cuidar de sí mismo. Se negó a hacer películas y rechazó cualquier papel. Había perdido la esperanza y pensé que pronto nos íbamos a divorciar. Pero entonces me decidí a actuar. Después de todo, tenia la mujer más bella de la Tierra. Ella es el ídolo de más de la mitad de la población masculina y femenina en la Tierra, y yo era el único que se le permitió quedarse dormido junto a ella y abrazarla. Comencé a darle cariño con flores, besos y felicitaciones. Le hacia sorpresas y la apoyaba en todo momento. Le hice un montón de regalos y vivia sólo para ella. Hablaba en público sólo de ella. No lo crees, pero floreció. Estaba incluso mejor que antes. Recuperó peso, ya no estaba nerviosa y me amaba incluso más que antes. Yo no creo que me podría amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: la mujer es el reflejo de su hombre. Si la amas hasta casi volverte loco, ella se volverá loca por ti ”. -Brat Pitt

ISADORA

No la veía más que una vez a la semana, cada lunes para ser exactos. Llegaba a mi departamento por la mañana. Así, sin avisar. La primera vez que la vi me llamaron la atención sus ojos tristes. No sabía nada de ella pero una placa a la altura de su pecho me indicó que se llamaba Isadora.

No hablaba, sonreía bastante y al sentir mis ojos sobre ella, se encorvaba. Decía “good morning” haciendo notar que el inglés no era su idioma; me enseñaba sus dientes, la dejaba pasar, sacudía el polvo, pulía el piso… Le ganaba la risa al verme cocinar, creía que era muy joven para vivir solo. Nunca se enteró que estaba por cumplir 25.

Le intrigaban las “soup operas” en mi televisor; no supo que las veía por trabajo, no por gusto. Jamás cerraba la puerta sin decir “have a nice day”.  Me alegraba las mañanas, a veces me arruinaba el sueño. Para esas fechas era la única que me deseaba buen día.

Con los meses descubrí que era de Haití y había llegado a Miami –así, con las vocales bien marcaditas- en busca de lo que en su país no hay. Le tenía miedo al mar, era mi burla. Creía que dentro había mujeres ahogadas. Decía que las olas eran el encaje de sus batas de dormir y que como todas habían muerto vírgenes agitaban el agua en busca de hombres. Todo gracias a Almérinda, su abuela. Curandera de “Port-au-Prince” que se encargó de sembrarle en la cabeza espíritus que le susurrarían a diario viejos cuentos.

Pocas veces visitaba una costa, el clamor de las vírgenes se le acercaba demasiado, pero cuando iba llevaba un frasco al cual le introducía arena y lo agregaba a una extensa colección en su regadera – Ideática la mujer. Le gustaba sentarse en el parque a leer, buscaba la sombra de alguna tabebuia y se tiraba sobre el pasto. Suspiraba sujetando con fuerza su libro apolillado de Arthur Rimbaud. Era hipnótico escucharla leer en voz alta, en ese “francés” que ella dominaba pero yo no entendía. Después me contó que su idioma era el creole, voces africanas mezcladas con la lengua del conquistador parisino y enraizadas en el Caribe. 

Sin uniforme, vestía con un toque “vintage”. Sus color favorito era el azul. Manejaba orgullosa un Civic 72, manifestándose en contra del consumismo. Decía que era ridículo como todos en Miami creían necesitar un Mercedes-Benz o una Land Rover –. Yo estaba de acuerdo

El día que más hablé con ella, fue durante una hora. Me contó sobre una balacera en el edificio y tres suicidios. Todos, por deudas. Me dijo que me administrara. Se preocupaba tanto por mí y mi futuro que me hizo recordar a mi madre. Ese día salí a despedirla cabizbajo, recordando que llevaba un par de meses sin hablar con mi familia. Pude ver como mis vecinas cirujeadas la escrutaban de arriba abajo producto de la envidia a sus curvas genéticas. Ella ni en cuenta, siguió su camino.

Nunca hablábamos mucho, pero nos mirábamos, compartíamos puntos de vista. Los dos éramos foráneos… intrusos. Algunas veces platicábamos de la comida de nuestros países, hasta terminar salivando como perros frente a un bistec. Entre los dos nos ayudábamos con el inglés, reíamos mil. La regañaba por sus confianzas, se comía mis Oreo “birthday cake” que tanto me gustaban. En el fondo agradecía cada lunes para después extrañarla el resto de la semana. Le pedí su celular con el pretexto de cambiarle el día de trabajo, o por si algo se ofrecía. Le enviaba mensajes para abrir conversación… le hacia llamadas para imaginar que me hablaba al oído. Platicábamos de todo, menos de trabajo. Y sin darse cuenta me hacia las noches, los días.  

Comencé a enamorarme… ella a cambiar. Cada muestra de cariño la alejaba más. Nunca lo entendí, llegue a pensar que quizá tenía una vida secreta, que había olvidado hablarme de su marido, hijo o alguna enfermedad que no le permitía entregarse. Contenía mis cumplidos, las cosas lindas por decirle. Reprimía mis ganas de adular su cuerpo a besos. Isadora estaba en mí, pero no quería estarlo. En mi necesidad de bueno días, en mis pensamientos, en mis distracciones , en la ansiedad de un “iPhone” que no suena, en la esperanza por planear un futuro, en la acumulación de esperma, en mis sueños – el único lugar donde era linda y complaciente.

Se convirtió en propulsora de mi insomnio y una de esas noches de sábanas revueltas decidí que no quedaría en mí. Tome una libreta y comencé a escribir un borrador que después se convertiría en un “speech” con mucho mucho amor. -O necesidad, ya no sé. 

Ese día tocó la puerta despacito. Murmuró “housekeeping” como si no quisiera ser escuchada. De igual forma le abrí, para ese entonces la esperaba con el ojo en la mirilla de la puerta. Al verme agachó la cabeza. Comencé con un “Isadora” –usando mi voz grave que solía volverlas locas. Ella solo abrió los ojos. Supongo que mi playera transpirada y mi respiración agitada me delataban. Como un tartamudo le lancé unas cuantas silabas… “des-de que te co-co-no-cí”. Pude ver entre la torpeza como mis posibilidades se desmoronaban. Me puse rojo, moría de pena como cuando era pequeño y olvidaba los renglones del poema en pleno festival del día de las madres. Me rearmé de valor y apresuradamente terminé enunciando las palabras restantes. “Me gustas… y me estoy enamorando de ti”. Se hizo un silencio enorme, después de eso ella me abofeteó a palabras. Me dijo que dejaría el trabajo.

Desvalido me di la vuelta y me fui directo a la ducha con la mirada en el suelo para no volverla a ver. Me desnudé arrancándome el amor por ella que traía encima.  Abrí la llave. Mis lágrimas se mezclaban con el agua. Mis sollozos, con el sonido de la aspiradora. Ella nunca entró a pesar de la puerta entreabierta. Estaba muy silenciosa, por lo general siempre aventaba las cosas o rompía uno que otro traste. Pasé desnudo delante de ella… hizo una pausa, no dijo nada. Siguió su camino, entró al baño mientras yo la miraba a distancia por si hacía alguna mueca. Se fue al piso producto del impacto. Yo sonreía. A partir de ese momento Isadora jamás olvidaría mi nombre, la tina derramándose, mi cuerpo en el fondo, la sangre expandiéndose y mi piel blanca. Todo, un regalo para ella.

6

Cuando era chico, mi abuelo (que también era mi padrino) me dio una carta con algunos consejos para la vida que perdí allá lejos, en el bosque de la infancia. No recuerdo nada de lo que decía. Una lástima.
Hace un poco más de un mes, nació en San Francisco mi ahijada, Roma. Como todavía no pude ir a conocerla, decidí escribirle una carta que publiqué en Macanudo. Mi regalo de Navidad para ella. Esperemos que no se pierda. 

Saludos y felices fiestas.

– Liniers

“MIRA BIEN DE QUE MUJER TE ENAMORAS”

No te enamores de una mujer inteligente, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe y piensa mucho. Tampoco la escuches o prestes mucha atención a lo que dice, porque se meterá en tu corazón sin que te hayas dado cuenta.
Enamórate de una simple, básica y en lo posible que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. En cambio, una chica inteligente, sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso.
Búscate una chica artificial que solo se preocupe por su aspecto, de esas a las que les gusta mostrar el cuerpo; te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones sociales. Tu mamá dirá que podrán tener hijos hermosos y que ella se dedicará a cuidarlos cuando llegue el momento. 
Una chica a la que le gusta escribir y leer, en cambio, podría reírse de alguna tontería en plena calle, cuando recuerde algún chiste o cuando decida ser ella misma en alguna reunión y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras. Su risa podría ser muy franca, viral y contagiosa; de hecho podría hacerte reír todo el tiempo. Por cierto, además de genuina también es muy femenina, pero lo es con un vestido de noche o con jean y zapatillas, porque es mujer por su esencia y no por aquello que viste. Es bellísima siempre, con un traje de diseño o con el cabello apenas atado y ropa de entrecasa.
Mejor disfruta de tu vida con una chica cualquiera, trivial, playita y simple, de esas que a todo te dicen “Si” y nunca te contradicen en nada, sin siquiera mantener una opinión propia. Tendrás una vida sin preocupaciones y sin montañas rusas emocionales. Siempre sabrás qué esperar y cómo, hasta cuando estén en la intimidad. 
Por otra parte, esa clase de mujeres abundan en todas partes y son más fáciles de conquistar. Te será fácil encontrarlas, por lo general se suelen ofrecer mostrando, antes que sugiriendo. Son de las que no dejan nada librado a la imaginación, y puedo asegurarte que será así por el resto de su vida.
Deja de lado a aquella chica que escribe, atrevida, misteriosa y oculta detrás de su inteligencia. Esa que es capaz de mostrar su lado más salvaje cuando se siente cómoda y aceptada, porque será ese, aunque no lo creas, el momento en que resultará mas atractiva que nunca.Ella, la chica que escribe, que lee, que disfruta, que cuenta historias será todo un reto. Mantenerla a tu lado no será cuestión sencilla. 
En cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte cuanto te ama o que ni siquiera sabe enviar un mensaje de texto sin abreviar todo, será mucho más fácil de mantener, llévala a fiestas ruidosas y llenas de gente plástica que solo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza de sus pensamientos.
Conquista a una mujer que no escriba ni le guste pensar demasiado, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella solo será cuestión de flores y chocolates, sin esperar más allá. 
Piensa sin embargo, que si te enamoras de una mujer inteligente, deberás escribir mucho, saber de buena música, o sencillamente regalarle lo único que te exigirá siempre: calidad de tiempo. Ella necesitará que la enamores todos los días, hablándole y escuchándola.
Para ella cualquier regalo podría ser especial, pero nunca sabrás con seguridad qué es «cualquier regalo» porque sabes que ella retará tu creatividad.Por otra parte, será mejor que cada vez que ella hable, la escuches atentamente (no solo hagas de cuenta que la oyes) o la perderás para siempre y te cerrará su corazón. Ese tipo de mujeres suelen ser muy seguras y pragmáticas, o te aman incondicionalmente o te dejan de amar para siempre.

En fin, enamórate. Enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, enamórate de esa que te rete y te desafíe. Conquista a esa mujer que, sin darse cuenta, ya entró en tu cabeza, se metió en tu corazón y no puedes ni la quieres quitar de allí. Enamórala porque te la imaginas en tu casa, contigo a tu lado, en medio de un caos en la cocina. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora solo para recordarle que la extrañas. Enamórense.Pero si descubres que ella es mucho para ti porque reta demasiado tu mente y es demasiado única, corre a buscar a la chica que no escribe ni lee mucho, esa que no opina de nada, que nunca discute, que a todo te dice “Si”, y tendrás a una de las tantas mujeres comunes que pululan el universo femenino.
Y a propósito, una talentosa poeta Dominicana llamada Martha Rivera Garrido, alguna vez escribió algo así: “No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma, y mucho menos de una romántica que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una puesta de sol, el viento y no sepa vivir sin la música. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así…jamás se regresa”

Dante Gebel.

Mentiras blancas (preview) [Fontcest, Horror]

Fandom: Undertale

Pairing: Fontcest

Resumen: Sans toda su vida había hecho todo lo posible por proteger esa sonrisa. Nunca pensó que podría fallar tan espectacularmente.

Esto es regalo para @myspiderdance porque ella es una adorable persona y se lo merece. Basado en el final neutro en el que Papyrus se vuelve rey.


Una de las cosas que Sans más había llegado a admirar de su hermano era su habilidad para conservar la sonrisa en frente de las peores situaciones. No una sonrisa forzada como la que su propio rostro le obligaba a tener sin importar nada, funcionando como la perfecta máscara entre las cosas que pasaban en su cabeza y el exterior, pero una real, hecha de puro esfuerzo y un inquebrantable sentido del optimismo.

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“Mi mujer se enfermó. Ella estaba constantemente nerviosa por sus problemas en el trabajo, su vida personal y sus errores y problemas con los niños. Había perdido 30 libras (15 kg) y pesaba 90 libras (45 Kg) a sus 35 años. Se volvió muy delgada y estaba constantemente llorando. No era una mujer feliz. Sufría continuamente dolores de cabeza, punzadas en el corazón y contracciones nerviosas en su espalda y sus costillas. No dormía bien, caía dormida solo por la mañana lo que la mantenía cansada todo el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. Su belleza quedó abandonada en algún lugar, tenia bolsas bajo los ojos, buscaba algo en su cabeza y dejo de cuidar de si misma. Rechazó rodar películas y rechazaba los papeles que le ofrecían.


Perdí cualquier esperanza y pensé que nos divorciaríamos pronto… Pero entonces decidí actuar. Después de todo he conseguido a la mujer más bella de la tierra.


Ella es un ídolo para más de la mitad de hombres y mujeres sobre la tierra y yo era el único a quien se le permitía  dormir a su lado y abrazar sus hombros. Empecé a consentirla con flores, besos y cumplidos. La sorprendía y la atendía a cada minuto. La llené de regalos y vivía solo para ella. Hablaba en público solo de ella. Incorporé cada tema en su dirección. La idolatraba frente a ella y a nuestros amigos.


No lo creerás, pero floreció. Se volvió mejor que antes. Ganó peso, ya no estaba nerviosa y me amaba incluso más que antes. Yo no tenia ni idea que ella pudiera amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: La mujer es la reflexión de su hombre. Si la amas hasta el punto de la locura, ella se vuelve locura.


Brad Pitt”

FALTA POCO PARA QUE MELO LLEGUE AL MILLOOOOOOOOOOOON.

Madre míaaaaaaaa… Melo es mi vlogger favorita dfshgfdghkjdflglslfgkslhjfkghsljfghsjkfghsdjklfhgdkjghdkfjghkdjfghdsgfjkglshjgshldfgfjghdfk

La conozco casi como me conozco a mi misma… Tres años ya viéndola *-*


Es impresionante… de las pocas personas que considero merecen muchos más suscriptores de los que tienen… Muchos no, MILLONES.


En fin. asdkjsdkfjñskdjfksdf
*Se muere de la emoción*


(SI no están suscritos…. SUSCRÍBANSE…. Sería un buen regalo de navidad para ella, DE VERDAD HACE MUY BUENOS VÍDEOS… ¿Y SUS VLOGS? PFFF NI LES CUENTO)

Nunca jamás pienses que te puedes enamorar de una chica que escriba. Tampoco la escuches o prestes mucha atención a lo que dice. Enamórate de una simple, sencilla y que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. En cambio, una chica que escriba, sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso.
Sal con una chica que solo se preocupe por su aspecto, te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones del trabajo. Tu mamá dirá que podrán tener hijos hermosos y que ella se dedicará a cuidarlos cuando llegue el momento. Una chica que escribe, en cambio, podría hacerte pasar momentos incómodos cuando decida reírse de alguna tontería en la calle, cuando recuerde algún cuento o cuando decida ser ella misma en alguna fiesta y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras que solo conoce por las páginas que escribe.
Disfruta de tu vida con una chica cualquiera, sencilla y simple. Tendrás una vida sin preocupaciones y sin montañas rusas emocionales. Siempre sabrás qué esperar y cómo, disfrutarás del sexo matutino en la única posición que sabe, porque de todas maneras sentirá placer y tú también. Deja de lado a aquella chica que escribe, atrevida y oculta detrás de sus letras. Esa que es capaz de mostrar su lado más salvaje cuando se siente cómoda y aceptada porque será ese, aunque no lo creas, su momento de mayor sensualidad.
Ella, la chica que escribe, que lee, que disfruta, que crea historias será un reto. Mantenerla a tu lado no será cuestión sencilla. Disfrutará, probablemente, del cine “raro” y preferirá comprar libros antes que vestidos, pero aun así podrás encontrarla un día vistiendo solo sus lentes y algún libro que le guste porque así se lee mejor. Cuando nada te incomoda. Cuando solo la piel te acompaña. En cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte que la esperes, será mucho más fácil de mantener, llévala a fiestas ruidosas y llenas de gente plástica que solo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza de sus pensamientos.
Conquista a una mujer que no escriba, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella será solo cuestión de rosas y chocolates, sin esperar más allá. Piensa que, si te enamoras de una que escribe, deberás buscar libros, tulipanes, chocolates diferentes, obras de teatro o sencillamente una tarde en un parque. Para ella cualquier regalo podría ser especial, pero no sabes qué es «cualquier regalo» porque sabes que ella retará tu creatividad.
En fin, enamórate. Enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, enamórate de esa que te rete. Conquista a esa mujer que, sin darse cuenta, ya entró en tu cabeza y no la puedes ni quieres sacar. Enamórala porque te la imaginas en tu casa, contigo a tu lado. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora solo para recordar que la extrañas. Enamórense.
Pero si descubres que ella es mucho para ti porque reta demasiado tu mente, corre a buscar a la chica que no escribe, pero antes déjale una nota a quién te robó el pensamiento para que esté enterada que será pronto el momento de colocar punto final a otra historia. Y si el caso es contrario, si descubres que tu vida está al lado de aquella que escribe, corre con un ticket del metro y un mensaje, entra en su biblioteca y déjaselo en el libro de turno, ¡Sorpréndela sin mentirle!
—  No te enamores de una chica que escriba- Laura Solórzano
Mi esposa se enfermó. Ella siempre estaba nerviosa a causa de problemas en el trabajo, con los niños, en la vida personal y sus fracasos. Había perdido 14 kg, llegando a pesar unos 41 kg con 35 años. Estaba realmente esquelética y lloraba todo el tiempo. No era una mujer feliz. Sufría de dolores de cabeza constantes y dolor en el corazón, que le causaron dolores en la espalda y en el costado. No dormia bien, se quedaba dormida sólo por la mañana y se cansaba muy rápidamente durante el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. Su belleza se desvanecía, tenía bolsas bajo los ojos, , había dejado de cuidar de sí mismo. Se negó a hacer películas y rechazó cualquier papel. Había perdido la esperanza y pensé que pronto nos íbamos a divorciar.
Pero entonces me decidí a actuar. Después de todo, tenia la mujer más bella de la Tierra. Ella es el ídolo de más de la mitad de la población masculina y femenina en la Tierra, y yo era el único que se le permitió quedarse dormido junto a ella y abrazarla. Comencé a darle cariño con flores, besos y felicitaciones. Le hacia sorpresas y la apoyaba en todo momento. Le hice un montón de regalos y vivia sólo para ella. Hablaba en público sólo de ella. No lo crees, pero floreció. Estaba incluso mejor que antes. Recuperó peso, ya no estaba nerviosa y me amaba incluso más que antes. Yo no creo que me podría amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: la mujer es el reflejo de su hombre. Si la amas hasta casi volverte loco, ella se volverá loca por ti
—  Brad Pitt
Carta de Brad Pitt a Angelina Jolie. TRADUCCIÓN: “Mi mujer se enfermó. Ella estaba constantemente nerviosa por sus problemas en el trabajo, su vida personal y sus errores y problemas con los niños. Había perdido 30 libras (15 kg) y pesaba 90 libras (45 Kg) a sus 35 años. Se volvió muy delgada y estaba constantemente llorando. No era una mujer feliz. Sufría continuamente dolores de cabeza, punzadas en el corazón y contracciones nerviosas en su espalda y sus costillas. No dormía bien, caía dormida solo por la mañana lo que la mantenía cansada todo el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. Su belleza quedó abandonada en algún lugar, tenia bolsas bajo los ojos, buscaba algo en su cabeza y dejo de cuidar de si misma. Rechazó rodar peliculas y rechazaba los papeles que le ofrecían. Perdí cualquier esperanza y pensé que nos divorciaríamos pronto… Pero entonces decidí actuar. Después de todo he conseguido a la mujer más bella de la tierra. Ella es un ídolo para más de la mitad de hombres y mujeres sobre la tierra y yo era el único a quien se le permitía dormir a su lado y abrazar sus hombros. Empecé a consentirla con flores, besos y cumplidos. La sorprendía y la atendía a cada minuto. La llené de regalos y vivía solo para ella. Hablaba en público solo de ella. Incorporé cada tema en su dirección. La idolatraba frente a ella y a nuestros amigos. No lo creerás, pero floreció. Se volvió mejor que antes. Ganó peso, ya no estaba nerviosa y me amaba incluso más que antes. Yo no tenia ni idea que ella PUDIERA amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: La mujer es la reflexion de su hombre. Si la amas hasta el punto de la locura, ella se vuelve locura”