recrearte

Porque intento recrearte y entonces espero tu llamada y de repente me duermo y amanece, y así se va un día más. Pero cuando llames te diré que si.

Pues se que conmigo sabrás todo lo que realmente quieres y mereces de un hombre.

Te he analizado tanto dentro de mi y encuentro la idea de que te mereces ser querida, porque tus ojos me gritan la verdad de que mereces que te respeten, y en aquel tiempo perdido esta la realidad de tus confesiones, que te mereces todo lo que te corresponde. 

Algo diferente es lo que quiero contigo, que no te acaricien unos dedos fríos. Darte lo que nunca has tenido, que presumas lo que mereces. Ese beso que te toca cuando amanece.

Ese amor y esa pasión que nunca has podido sacar pues no hay un hombre que haya podido descubrir eso que tienes, y que pueda dar de más porque se que tienes ese fuego apasionado y que solo quieres que te quieran para demostrar todo lo que tu puedas amar

— 

Efímero 

(Recupero texto)

A veces lo más sensato es cometer una insensatez.
Es torcer la rama del misterio y quedarte absorta en desvelos y contrariedades. Es estirar el hilo y tensarlo hasta ver que casi lo puedes romper, casi casi, casi… y dejarlo caer y recrearte. A veces lo más sensato es plantarle una caja llena de miedos en su puerta y decirle que has llegado para quedarte, que sí, que esta vez has decidido quedarte, porque te apetece.
A veces creemos tener el control sobre el resto cuando en el fondo lo único que tenemos son un montón de frustraciones enumeradas y etiquetadas por orden alfabético, comenzando por la letra M de Miedo. A veces olvido qué es lo insensato y lo cobarde, olvido sus significados, como el que olvida que existes cuando lo que viene a decirte no te viene demasiado bien.
A veces pasa, a veces ocurre que hay cosas que no vuelven jamás a suceder, pero eso es sólo a veces… Y que lo sensato cambia de tercio conforme el número de copas de vino sobre la mesa incrementa… Y lo cierto es que, puestos a cometer todas esas cosas que no, pues yo he decidido cometerlas todas.
Con dudoso resultado, pero qué más da.
Qué pretendo.
¿Un puto BIG BANG?
Debería.

#deuxdesucre

El baloncesto femenino, según Stephen King en “La cúpula”.

Tenía abono de temporada desde 1998 e iba al menos a una docena de partidos al año. Cuando posees un abono de temporada, acabas conociendo a los demás abonados que te rodean y las razones por las que son aficionados a ese deporte. Muchos son familiares de las jugadoras (y a menudo la fuerza motriz del Club de Apoyo, los que organizan ventas de pasteles y recaudan dinero para los partidos que se juegan «fuera», cada vez más caros). Otros son puristas del baloncesto que afirman —con cierta justificación— que los partidos de las chicas son sencillamente mejores. Las jóvenes jugadoras están dotadas de una ética de equipo que los chicos (a quienes les encanta chupar bola, machacar e intentar lanzamientos de larga distancia) rara vez igualan. El ritmo es más lento, lo cual te permite meterte dentro del juego y recrearte en cada bloqueo y en cada pase. Los seguidores del baloncesto femenino disfrutan con los bajísimos marcadores de los que se burlan los seguidores del baloncesto masculino afirmando que en el juego de las chicas tienen más relevancia la defensa y los tiros de personal, que son la esencia misma del baloncesto de la vieja escuela. Big Jim compartía todas esas razones para disfrutar de ese deporte, pero su pasión nacía de algo completamente diferente, de algo que jamás verbalizaba cuando comentaba los partidos con los demás seguidores. No habría sido prudente hacerlo. Las chicas se tomaban el juego como algo personal, y eso las convertía en maestras del odio. Los chicos querían ganar, sí, y a veces los partidos se calentaban bastante si jugaban contra un adversario tradicional, pero a los chicos les interesaban sobre todo las hazañas individuales. En otras palabras, alardear. Y cuando se acababa, se acababa. Las chicas, por el contrario, detestaban perder. Se llevaban la derrota al vestuario y se amargaban con ella. Y, lo que es aún más importante, la detestaban y la odiaban como equipo. Big Jim a menudo veía asomar la cabeza de ese odio; durante una lucha por balón reñido en la segunda parte y con el marcador ajustado, era capaz de captar las vibraciones de «Ni hablar, mala puta, esa bola es MÍA

Montaje

Quisiera no atribuirme la cualidad de esperar, si es que se puede considerar un dote, ya que hay días (la gran parte) que la considero mas bien una desgracia. Aún así, debería aceptar que he sido buena en esto por negativo que sea, como la habilidad de mentir o fingir que en muchos momentos de mi vida desearía tener. Agotadísima aun alzo la cabeza para verte pasar. Entre bostezos no me duermo por la ilusión que me provoca recrearte. Cada día, establezco el montaje perfecto, todos distintos, los diálogos y el como me miras… uf!, si supieras cuanto me quieres en mis pensamientos. Es una de las cosas, entre tantas, cual mas jodida e imposible, que jamás sabrás, como tampoco cuanto te quiero yo,(volviendo a la realidad) …y en serio.

Agosto 18, 2010

(11/04/2015)

Anoche te quise ver y no estabas.

Te busque y no estabas

Te quise imaginar y ni siquiera pude recrearte.

Te desvaneciste y yo te espero en lo intangible de todos modos. 

De la forma que más te guste.

Invente mil tardes con vos. Mil noches.

Mil risas que no supieron llevarse acabo.

Mil historias que agonizaron en la introducción.

Me serviste de musa.

Te pinté de todos los colores.

Te tallé con las manos.

Te toqué con las acuarelas.

Me tatué tu nombre en las pupilas para no dejar de verte.

No supe ser menos idiota.

No supe idealizarte menos.