recreacionism

Todo escrito comienza con lo que llamamos una fase de pensamiento (un tema, una idea, un sentimiento) que después comenzamos a moldear y dar forma para construir y desarrollar nuestra historia. Pues bien, toda historia debe tener una unidad de significado, es decir, un sentido. Dentro del desarrollo temático podemos distinguir los siguientes:

  • El sentido autorial: se inicia en la fase de desarrollo o pensamiento y se prolonga hasta que la historia es finalizada. Aquí se planifica y comienza a llevar a cabo nuestra idea con la finalidad de producir en el público una vivencia. Por otro lado, hay que tener presente que por boca del autor hablan muchas voces, es decir, que ninguna obra es cien por cien original, ya que todo lo que conocemos y sabemos es porque lo hemos visto o aprendido antes. Así pues, se puede decir que toda obra está inspirada en otra, por lo que el sentido autorial es compartido. 
  • El sentido cultural: está designado por el canal y contexto; es decir, que aunque para el escritor su historia tenga un único sentido, debe comprender que el lector puede tener varias interpretaciones o introducir múltiples significados. Por esta razón decimos que toda lectura es imparcial, porque todas las personas estamos influenciadas por factores sociales, culturales, políticos, personales e incluso prejuicios establecidos que nos condicionan a la hora de comprender o interpretar cualquier texto. 

  • El sentido histórico: son muchos pensamientos y circunstancias los que influyen en una historia; por ejemplo, los sucesos históricos y pensamientos de la época, que pertenecen a un horizonte cultural muy distinto al nuestro. Esto puede dificultar la interpretación o comprensión de la obra, especialmente si es parte de una cultura distinta. En su lectura, se nos pueden escapar muchas cosas, ya sean dichos o palabras que nosotros no comprendemos —como por ejemplo en La Celestina (1499), donde se hace uso de la ortografía del castellano de la época—, por lo que influirá en que nuestra experiencia con la lectura sea muy distinta a la de alguien que esté familiarizado con esa época o cultura.

  • El sentido estructural: toda historia contiene una serie de temas, imágenes o ideas que están presentes en todas las épocas y lugares, como son los mitos y los arquetipos. Podemos decir que todo relato es la continuación de antiguos mitos y ritos. Por ejemplo, los relatos heroicos, donde todos tienen una estructura muy similar. Muchas obras están inspiradas en leyendas heroicas o recreaciones literarias y tradiciones míticas, como en El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien.

Toda historia carece de valor si en ella no encontramos un contenido ético, si no logramos entender aquello de lo que habla y en su estructura y desarrollo no hay ningún sentido. Por eso, a la hora de planear una buena historia, tenemos que verificar que nuestra construcción de sentido(s) es clara y comprensible, que va a llegar al lector y éste  —bajo su punto de vista o el nuestro— lo comprenderá y calará en él. 

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-Plaza Bolívar, Aragua, Maracay, Venezuela 

-Parque Nacional Mochima, Anzoategui, Venezuela

- El Salto la Llovizna es una cascada ubicada en el río Caroní, cerca de su confluencia con el río Orinoco. Está situada en el Parque Nacional La Llovizna de Puerto Ordaz en Venezuela.

- El Complejo Urbanístico Parque Central es un desarrollo habitacional, comercial, cultural, recreacional y financiero, ejecutado por el Centro Simón Bolívar y ubicado en la Urbanización El Conde de Caracas, Municipio Libertador del Distrito Capital, Venezuela

- El Pico Naiguatá es el más elevado de la Cordillera de la Costa. Se encuentra ubicado en el borde entre los estados Miranda y Vargas, en el sector centro-occidental del Parque nacional El Ávila al norte de la ciudad de Caracas, Venezuela

- Av. 4 Bolívar, Palacio Arzobispal y Basílica Menor de Mérida, Venezuela

- Cayo Sombrero es el nombre de una isla del Mar Caribe que pertenece al Parque Nacional Morrocoy ubicado en el Estado Falcón, Venezuela

- Lago de Maracaibo, Venezuela.

- Medanos de Coro, Venezuela

- Salto Ángel, Venezuela.

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Santuario de la Naturaleza Alto Huemul, San Fernando; Región de O´Higgins - Chile

En un amplio valle, perdido en la cordillera de Colchagua, se encuentra este Bosque Catedral de Robles. En Alto Huemul, las poblaciones de roble corresponden a la distribución mas septentrional que presenta la especie en la actualidad y que, por su aislamiento y tamaño, corresponden a un bosque de extraordinario valor ecológico, florístico y recreacional.

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100 años de belleza en Mexico: una recreacion de los estilos de peinado mas populares en Mexico desde la decada de 1910 hasta el presente.

Caras Opuestas: Capitulo 3 - Nada Cambia

Willy se levantó y me siguió al edificio. ¿Podría dejarme tranquilo?
-La cena es en una hora ¿Vale? Podemos ir a tu habitación o si quieres puedes ir tu a la habitación recreacional- dijo con una sonrisa
Siempre me decían que hacer, siempre me ha molestado eso. Yo creo que a muchos. Todos mis días estaba rodeado de gente que no me agradaba y que me ordena que hacer.
-Solo iré a la habitación recreacional- murmuré. Honestamente no me sentía como para irme a dormir aún. No quería las pesadillas tan pronto
-¡Genial!- dijo Willy abriendo la puerta para que entráramos.
Caminé dentro sin decir nada y caminando con la cabeza abajo y las manos en mis bolsillos hasta la habitación recreacional.
La habitación recreacional tenía una televisión cubierta por una caja de vidrio, la ultima televisión se rompió porque alguien le dio un golpe a la pantalla porque Bob Esponja había terminado. La habitación también tiene mesas donde podemos jugar cartas, pero solo podemos apostar piezas de comida, que consisten en gomitas de frutas o galletas. Si, ostia puta, estamos viviendo la vida al limite.

Willy me golpeó el hombro -Bueno, ayudare a preparar la cena. ¡Diviértete! Te veré en una hora- caminó para salir de la habitación antes de que le golpeara por haberme tocado otra vez. Le vi desaparecer mientras le daba una mirada de odio. Me giré y caminé hasta las mesas donde habían dos personas jugando. Eran Samuel y Frank. Por alguna razón a Samuel le dicen Vegetta, tendrá una extraña adicción al personaje del anime.
Ellos han estado aquí por mas bastante tiempo. No somos realmente amigos, pero hemos tenido charlas, sabemos sobre cosas similares. No son mis amigos, pero tampoco me desagradan. Completamente
-¿Que estáis jugando?- les pregunté
Vegetta me miró bajando sus cartas -Uno. Puedes jugar solo si prometes no lanzarme las cartas y la mesa como la ultima vez-
-Hijo de puta- murmuré y me senté. Me engañó la ultima vez y entonces me enojé. Me faltaba tan solo dejar una carta para ganar y él gilipollas lanzó un “+4” y ganó él.
Barajó las cartas y me dio 10 cartas. Samuel levantó sus cartas y las miró. Estaba aquí por un “Trastorno de Personalidad Dependiente”. Odia estar solo, ademas siempre se te pega como lapa. 

Frank estaba aquí por sufrir de constantes ataques de pánico. Cosas terribles le pasaron a él cuando era tan solo un niño que estuvo en un mal lugar en la oscuridad, entonces cuando las luces se apagan, entra en pánico.

Levanté mis cartas y las miré. -Me cago en la puta- murmuré, viendo solo números todos de dos colores, ningún carta buena.
Frank rió -Siempre tienes algo por lo que quejarte Alex-
-Bueno, siempre hay algo para quejarse- murmuré y bajé mis cartas. No quería jugar, estaba cansado del juego antes de que comenzara. Jugamos dos juegos, los que desgraciadamente perdí. Suerte que sonó la campana de la cena antes de que pudiera lanzarles todo en la cara. Dejamos la habitación en silencio, todos con la cabeza en el suelo al nivel de los hombros. Eramos caparazones que nos cubríamos de nosotros mismos. Cuando no estábamos aquí, podíamos sentir el sol en nuestra piel cuando quisiéramos, hablar de lo que sea, hacer lo que sea, pero no aquí, eramos como otras cosas. Incontrolables locos con sensibles emociones.
-¡Alex!-
Miré mientras caminaba a la cafetería, vi a Willy dar saltos hacia mi. Genial, ahora salta de felicidad.
Se detuvo frente de mi, entonces los demás comenzaron a acercarse a él.
-Hey Willy-
-Hola-
-¿Por que no me has visitado?-
Me giré simplemente, de seguro creen que es un príncipe con toda esa atención. Caminé alrededor de la multitud y tomé un plato, utensilios de platico, ya que no nos dejan usar de verdad. No podría deciros cuantas veces pacientes se han llevado cuchillos o navajas dentro de sus habitaciones. Me senté en una parte de una mesa y suspiré. Esté lugar me da ganas de ir a la cama
-Gracias por abandonarme- Willy apareció frente a mi con la usual sonrisa de mejillas grandes y ojos chinos. Como odio esa perfecta sonrisa… ¿Eh? Se sentó frene a mi
Le ignoré y miré mi plato de sopa
-¿Cual es tu color favorito?-
Genial. Ahora está siendo random -Azul- contesté para que se callara, pero claro, no iba a servir
-¿Como azul cielo o como azul marino?- negué con mi cabeza
-Azul cielo- murmuré y dejé mi cuchara en la sopa.
Willy sonrió -Es genial. A mi gusta el verde, como las praderas. Grandes y hermosas- dijo mirándome a los ojos
Le miré momentáneamente, pero la tensión me forzó a girar mi cara. ¿Que fue eso? -Vale- dije moviendo el vegetal que quien sabe que era en la sopa
Willy giró su cabeza un poco -Eres una persona interesante, Alex-
Reí por mi nariz. ¿Interesante? ¿Yo? ¿Que hay de interesante en mi? Era una de las personas mas negativas. Claro ademas de eso, no tenía ningún otro talento, o era extremadamente guapo. Era…. Yo. Y ser yo apesta
-Tu eres una persona odiosa- le dije escondiendo mi sorpresa
Willy sonrió -Seras como yo algún día Alex-
-Si claro, será el día en el que me declaren sano- murmuré
El rió moridendose los labios -Puedes dejar este lugar Alex, solo tienes que tratar de cambiar tu actitud y cooperar con la terapia- dijo, alcanzando mi mano con la suya a través de la mesa.
Retiré mi mano de inmediato. Me sentí mal cuando frunció el ceño al yo hacer eso. Pero rápidamente cambió a una sonrisa. La sonrisa mas …… ¡Horrenda! ¡Horrenda! Que eh visto
-Las actividades son odiosas y la terapia apesta- murmuré. Jamas cooperare con nadie aquí, no quiero hacer nada. Me quedaré aquí estancado para siempre. De seguro que Willy me vendría a ver a diario. Odio mi vida.

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Bueno aqui actualizo Caras Opuestas xD entre a clases. Asi que no podre actualizar siempre. Pero apenas pueda…. SHUM PA’ ENTRO!

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Carro de combate M-47. #militar #military

Caras Opuestas: Capitulo 21 - Traicion

Willy agarró dos bandejas y se acercó a la mesa de siempre. Se sentó a mi lado y suspiró suavemente.
-No quiero hacer terapia hoy día- dijo.
-¿Por qué no?- pregunté y luego mordí la tostada. Cartón, bleh. Eché un vistazo a mi bandeja. ¿Dos piezas de pan tostado? ¿Eso es
todo? Normalmente es una bandeja llena, pero esta ni siquiera está a la mitad. ¿Qué? ¿Nos moriremos de hambre ahora?
Willy hizo caso omiso a mi pregunta y mordisqueó la corteza del pan.
Terminé mis dos piezas en dos minutos exactos.
-Willy, ¿Crees que puedas conseguir medicina para mis pesadillas? ¿Como algo que me vaya a noquear en la noche? Tal vez pueda
no tener pesadillas o recordarlos- pregunté.
-Nuestro suministro de medicamentos han bajado, pero voy a pedir un poco- respondió y puso la última pieza de pan tostado en mi
bandeja.
-Oh, no. Lo necesitas más que yo- reí, empujándole un poco.
Willy sonrió un poco y sacudió la cabeza.
-No tengo hambre. Come- dijo, empujándome juguetonamente en el hombro.
Me encogí de hombros y comí la tostada, mirando alrededor de la cafetería. Nada interesante.
-¿Cuando tienes la terapia?- le miré -¿12?
Asintió y se puso de pie.
-Mejor me voy. Mi primera cita es pronto- murmuró.
-Está bien, adiós- dije en voz baja, mirando hacia abajo en mi bandeja. Sabía que estaba ocupado, pero me estaba empezando a
poner molesto.
Se pasó los dedos por el pelo suavemente.
-Nos vemos- respiró profundo y se alejó.
Sonreí un poco como una colegiala. Limpié y salí de la cafetería. Lo que hay que hacer. Fui a la sala recreacional y jugué un par de
juegos de cartas, solo perdí tiempo. No podía dejar de preocuparme. Willy estaba actuando muy extraño. Suspiré y luego oí mi
nombre. Un trabajador apareció en la puerta de la sala recreacional.
-Terapia- dijo y se fue.

Tragué saliva y me levanté. Estaba nervioso por alguna razón. Tiré el cuello de mi camiseta blanca y luego entré en el pasillo. Entré
en la sala de terapia y me senté en una silla frente a Willy.
-Hola- le saludé, agarrando mis rodillas a través de mis pantalones nerviosamente.
Willy miró y forzó a esa maldita sonrisa de nuevo.
-Hey, Alex. Esta sesión será corta. Sólo tengo un par de preguntas- dijo, con su voz más alta de lo normal como si tuviera un nudo en
la garganta.
Asentí con la cabeza y esperé. Se aclaró la garganta.
-¿Cómo te has sentido?
-Bien supongo. No ha habido estallidos últimamente, pero mis pesadillas son todavía peores- respondí.
Asintió y escribió algo en el papel.
-Vale- dijo, con la voz quebrada.
-Willy ¿Estás bien?- pregunté inclinandome un poco.
Willy asintió y parpadeó rápidamente.
-Em ¿Qué has estado haciendo en tu tiempo de ocio?
-Jugando a las cartas, hablando con otros pacientes- le contesté frunciendo el ceño.
Garabateó algo más en el papel. Luego se congeló y se quedó mirando algo en él. Tragó saliva y se mordió el labio antes de
mirarme.
-¿Ti-tienes algún temor?- preguntó, con la voz quebrada.
Me quedé mirándolo. Parecía que estaba a punto de llorar ¿Qué le estaba pasando?
-Sí- respondí.
-¿Cu-cuál es?- preguntó, sacudiendo ligeramente la cabeza. Las lágrimas estaban creciendo en sus ojos y los nudillos se le pusieron
blancos mientras apretaba el papel.
Yo estaba muy preocupado. Lo miraba, esperando que rompiera y me dijera que coño pasaba, pero se limitó a devolver la mirada,
esperando una respuesta.
-Tengo uno solo. Mi papá- me respondió.
Miró la página y escribió algo en su papel, estrechándole la mano.
-Vale- dijo con la cabeza hacia abajo.
-Willy ¿Qué pasa?- pregunté con firmeza.
Willy jugueteó rápidamente por la parte de atrás del cuello de su camiseta, con lo que parecía ser un collar.
-Sólo son preguntas estúpidas- murmuró, las lágrimas rodaban por sus mejillas.
Suspiré y le abracé, presionando su cara contra mi hombro. Me sentí con ganas de temblar y sollozar mientras escuchaba como él lo
hacía. ¿Tal vez esta simplemente muy estresado? Pasé mis dedos por su cabello, masajeando el cuero cabelludo y tratando de
consolarlo.
Willy simplemente sollozó con más fuerza, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura.
-Vamos- murmuré, tirandole hacia arriba. Le tomé del brazo y traté de guiarlo hacia la puerta, pero sus pies no se movían. Suspiré y
le jalé más fuerte, logrando que se moviera. Condenado tamaño. Lo llevé al pasillo y a mi habitación.
Willy apretó su rostro húmedo contra mi cuello.
Lo acosté en mi cama, me tomó de la cintura con fuerza y me apretó contra él. Fruncí el ceño y le di un beso suavemente en su nariz
mientras le rodeaba su cuello con mis brazos.
-No pasa nada.
-Lo siento, lo siento- cerrando los ojos con fuerza.
Quería que se detuviera. Me estiré un poco y besé sus labios suavemente para que se callara. Funcionó y me apretó más contra su
cintura. Llevé mis manos acariciando sus mejillas, sentía su peso contra mí, dejandome bajo él. Estaba empezando a calmarse para
mi alivio. Me separé lentamente.
-No, por favor- susurró aprentandome ahora todo el torso, como un abrazo y al mismo tiempo una forma de protegerme.
Le miré a los ojos y vi el querer en ellos. Tragué saliva y me volví a estirar, moldeando nuestros labios juntos. Estaba un poco
nervioso porque no sabía hasta dónde íbamos a llegar con eso.
Se puso completamente sobre mí. Moví mis piernas hasta que quedaran a sus costados.
Dejé que mis manos se deslizan por su cuello y su cabeza, respirando suavemente sobre sus labios. Me sentía tan bien, tan a gusto.
No había ira presente. Me sentía libre. Acaricié sus sus mejillas y pasé las manos por sus orejas acariciándolas también.
Pasó sus suaves manos por bajo mi camiseta y podía sentir sus manos recorrer mi piel.
Le hice voltear y quedé por sobre él, sentado aún sin cortar el beso. Tomó mi camiseta y la tiró quitandomela con facilidad, me incliné
de nuevo para besarle.

Yo estaba un poco tenso, pero sus labios me tranquilizaron. Puse mis manos en su pecho y comencé a desabrochar los botones de
su camiseta Podía sentir la excitación en mi estómago. De golpe abrí su camiseta, se la saqué y la dejé a un lado. Se sentó, conmigo
aún sentado entre sus piernas, y comenzó a besar mi pecho y mi cuello, haciéndome sentir sus labios suaves y calientes.
Dejé escapar un pequeño sonido, cuando separó sus labios. Me tomó la cara y puso nuestros labios juntos otra vez, mientras
descansaba mi peso sobre su ingle.
Dejó que una mano descansara en la cama, utilizando la otra para recorrer mi costado y pecho. Me estaba empujando con sus besos
y caricias, tuve que apoyarme con mi mano sobre la cama para no caer.Sentí algo molesto sobre mi mano, giré y vi que era su
camiseta. Fruncí el ceño y la levanté, le di la vuelta para que pudiera ver el interior del cuello. Un alambre negro estaba en ella. Un
alambre. Me separé un poco y lo agarré, lo tiré fuera de su camiseta. Conducía a una pequeña caja de color negro con agujeros. Era.
Era un micrófono, era un micrófono en su camiseta.
-Wi… Willy ¿Qué es esto? ¿Po-por qué tienes un micrófono en tu camiseta?- pregunté casi gritando.
Había grabado nuestra charla, mis respuestas… Mi único miedo.

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Ya no se puede confiar en nadie

Caras Opuestas: Capitulo 4 - Azul Cielo

-¿Por que no molestas a otro paciente?- pregunté enojado
-Como dije antes, eres una muy interesante persona, Alex. Solo quiero que lo sepas-
-Buena suerte- murmuré y caminé hasta la sala. Ese tío era extremadamente insoportable. Caminé al baño hasta mi lavabo asignado….. Lavabo asignado. Que triste. Tomé mi cepillo de dientes azul y me cepillé. Me miré en el espejo, cara de loco, cicatriz en la frente hecho por un golpe por rabieta, posterior desmayo. Típico.
Terminé y fui a mi habitación en silencio.

No era tan tarde ¿Pero que mas podía hacer? Llegué a mi cama y me cubrí con las cobijas, tratando de estar cómodo con lo que estaba por pasar, me gustaría que me dieran algo, para quizás poder dormir profundo y no soñar o algo.

-*-*-

“¡NO!”

“No me digas que me detenga, cierra la boca”

Traté de que no me tocara, pero colocó su mano en mi pecho. Tropecé cayendo sobre la cama. La sombra de una persona se aproximaba a mi, pero sabía exactamente quien era. “Por favor detente” susurré a la sombra, sentí mis piernas comenzar a levantarse, algo me aferró a la cama y me hizo perder el aliento.
La sombra se movió cerca hasta que topó conmigo. Su peso estaba sobre mi y no podía moverme, traté de soltarme, pero era total inutilidad. En esta parte generalmente cierro mis ojos, eso hice. Todo lo que sentí fue un aire en mi piel.
Sentí uñas apretar mis muslos y caderas. Lagrimas silenciosas cayeron por mi cara. No podía soportarlo mas.

-¡Alex!-

Mis ojos se abrieron, pero vi oscuridad. Sentí la transpiración en mi ropa. Miré rápidamente a mi alrededor, todavía alterado por la pesadilla.
-Shh, no pasa nada Alex-
Analicé la voz en un instante -¿Willy?-
-Si, te escuché quejándote ¿Estas bien?-
Tenía mucho miedo, estaba lejos de estar bien, pero no se lo iba a decir, no me lo podría quitar de encima
-Si-i estoy bien- dije tratando de parecer normal. Sentí manos en mis mejillas -¡Suéltame!- dije casi gritando.
-Alex relájate, no te haré nada- susurró. Me volvió a tocar sin querer
-Lo siento-
-¡Vete!- le grité. Escuché sus paso salir del lugar. Me acosté de vuelta para intentar dormir.

Sonó la campana y miré al techo con cansancio. Estuve el resto de la noche despierto con la mirada fija en los recuerdos dolorosos que yacían sobre mis muñecas y brazos. No tuve nada mejor que hacer. Me force a salir de la cama y me duché rápido, es incomodo ducharse con gente a tu lado. Me vestí y escuché la campana del desayuno. Mi vida consiste en una serie de campanas, gente loca, y…

-¡Alex!-

Willy.

-¿Como estas?- me preguntó cuando llegó a mi lado
-Terrible- contesté y seguí caminando al vestíbulo. Siempre viendo lo malo de todo, como siempre. No nací así, solo me eh transformado en esto con el tiempo.
Willy tomó mi bandeja y me llevó hasta la mesa de siempre. Se sentó y me sentó en la silla junto a él. Genial, ahora es niñera.
Traté de no hacerlo, pero esos ojos tan achinas me miraron y de un momento a otro estaba sentado junto a él. Extraño, generalmente lo ignoro. Levanté un pedazo de tostada y lo mordisque. Después de una pesadilla, pierdo el apetito, eh ahí por el que estoy tan delgado.
Willy aclaró su garganta -Después, puedes ir a la sala recreacional por veinte minutos y entonces te llamaran a la sala de visitantes-
Lo miré, noté que tenía el aro en la oreja izquierda, se veía diferente.
-¿Te gusta?-
Giré mi cabeza y sentí caliente mis mejillas. Miré a otro lado y le escuché reír. Me tocó suave el hombro -Te veré después- dijo, se levantó y se fue.

Seguí mirando mi tostada. Estaba cansado, masqué un par de veces mas y dejé el pan en el plató. Caminé hasta la habitación recreacional y prendí la televisión hasta que escuché el anuncio del Día de la Familia. Ahora, comienza el infierno. Caminé hasta la habitación de visitas incluso cuando sabía que nadie venía a verme. Me puse en un rincón y miré como los familiares con miradas de sustos, llegaban a los pacientes. ¿No podrían ni fingir? ¿Ni un poco siquiera? Era claro que ninguno quería estar allí. Vi aun hombre entrar al lugar, lo reconocía. Caminó a paso veloz, pero nadie le vio. Caminó directo a mi. Ostia puta.
-Alejandro- dijo él
-Sr. James-
-¿Como han estado tus arranques de ira?-
Vaya tío, directo al grano, ningún intento por disminuir las palabras
-¿Fuerte?- contesté. No le gustó mi respuesta, me miró con odio
-Si sigues comportándote así, tendremos que sacarte a patadas de aquí-
-¿Y enviarme donde?-
-Encontraremos algún zoológico para dejarte- dijo y luego caminó lejos.
Mi mandíbula se apretó ¿¡Que mierda!? Podía sentir mi ira acumularse, estaba por explotar. Vi una silla de metal y la paté con agresividad, causando que todos en la sala me vieran. No me importa ¿Como puede hablarme así? ¿Quien mierda se cree? Caminé dejando el lugar hasta el vestíbulo, mis manos temblaban de rabia, ira y alteración. De eso me componía. Pasé el vestíbulo y caminé hasta mi habitación y olí algo. Me concentré en el olor, olvidando la ira por un segundo. Caminé hasta mi habitación y entré. Las paredes estaban pintadas de un color azul, “Azul Cielo” y vi a Willy sentado en mi cama con una sonrisa.
-Hola Alex ¿Te gusta?-
Miré las paredes, tenían un contraste increíble. Era…. Hermoso. Miré a Willy ¿Lo hizo para mi? Mis manos dejaron de temblar y me calmé. Completamente calmado
-¿Por que hiciste esto para mi?-
Willy subió los hombros y rió -Solo quería hacerte sonreír. No eh visto tu sonrisa desde…. Bueno, jamas eh visto tu sonrisa, siempre eh querido verte con ella-
Miré a otro lado, recorriendo con mi ojos el lugar. Siempre estuve celoso de las habitaciones de los otros, eran coloridas, decoradas y la mía… Blanca
-Gracias- suspiré y levanté la parte derecha de mi labio con una pequeña sonrisa. Era diferente, pero la rabia seguía en mi, dentro de mi cabeza. Pueden hacer que deje de fruncir el ceño, pero jamas que deje de estar triste, jamas que deje de sentir dolor, jamas que deje de tener rabia.

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Mi habitacion es verde con gris. Pero a mi nadie la pinto para mi :c

Caras Opuestas: Capitulo 17 - Nuevas Amistades

Grité cuando la mano de la sombra tocó mi espalda desnuda de nuevo. Gemí y me esforcé para salir debajo de su cuerpo.
-Por favor, déjame- murmuré, sintiendo una punzada en la espalda.
-Nunca te voy a dejar, Alejandro. Nunca. No importa donde estés, voy a estar allí, y nunca te voy a dejar- dijo entre dientes.


Solté un grito y me desperté, mi mirada estaba fija en mi almohada húmeda. Levanté mi mano y me limpié los ojos rápidamente, tratando de omitir la pesadilla. Muy bien, es hora de levantarse. Me forcé para ponerme de pies y me dirigí al baño para tomar una ducha rápida, con la esperanza de quitarme la sensación de hormigueo en el cuerpo y las manchas de lágrimas en mi cara. Estaba cansado de despertar así. Tal vez debería pedir alguna medicina.

Me saqué la ropa y me metí en la ducha, poniendo mis manos en los azulejos de las paredes que se elevaban hasta mi ombligo y rodeaban mi cuerpo en tres lados. Cerré los ojos, dejando que el agua ahogara cualquier otro pensamiento en mi cabeza. No escuché la maldita risa hasta salír de debajo del agua. Mi estómago golpeó la pared y quedé sin aliento. Me di media vuelta para ver a Dante y sus amigos mirándome.
Joder. Sadomasoquismo también estaba allí y no me gustaba el aspecto con el que me miraban sus ojos oscuros.
-Por favor, déjame tranquilo. ¿Por qué no pueden molestar al personal? Ellos son los verdaderos gilipollas- les dije con desesperación.
-¿Gilipollas? Ellos solo han estado jugando un poco- dijo Dante.
-¿Jugando? ¡Apagar la luz de alguien que no puede permanecer en oscuridad no es jugar! ¡Eso es ser cruel!
Dante se encogió de hombros.
-No me importa.
Rió, entrecerró los ojos y me agarró del cuello.
Shocks de miedo y pánico se presentaron en mi cuerpo. Lo empujé hacia atrás contra los otros y pasé por un lado del muro.
-¡Algo está pasando, presta atención y notarás que algo anda mal en este maldito lugar!- gruñí.
Joe miró a Dante.
-Llévatelo.

Maldije y agarré una toalla. La envolví alrededor de mi cintura y me fui corriendo por el pasillo, tratando de no resbalar sobre las baldosas mojadas.
Oí a Joe corriendo detrás de mí.
-Mierda, mierda , mierda- grité cuando mis pies empezaron a deslizarse por el suelo y no podía avanzar. Vi a una persona adelante.
-¡Vegetta!-
Vegetta iba hablando con otros tres pacientes.
-¿Alex?
-¡Ayuda!- grité al tiempo que mis pies se deslizaron por debajo de mí. Golpeé el suelo con el costado y solté un jadeo, el dolor se movió a través de ese lado de mi cuerpo. Joe estaba en un instante estaba sobre mí. Me dio una patada en la espalda y tiró la toalla lejos, dejándome desnudo. Mi rostro se sonrojó y me cubrí a lo que él rió de mí.
Vegetta entrecerró los ojos y puso su gran cuerpo entre Joe y yo.
-Aléjate, chaval.
-¿O qué?- Joe rió.
Vegetta miró a sus amigos que estaban rodeando a Joe.
-No querrás saber- murmuró, mirando a Joe.

Joe entrecerró los ojos, pero era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que su intento iba a ser inútil. Se dio la vuelta y se alejó por el pasillo, guiñándome un ojo antes de desaparecer de nuevo en el cuarto de baño.
Vegetta agarró la toalla y me la entregó.
-¿Estás bien, chaval?
Me levanté y me envolví la toalla alrededor de la cintura. Asentí con la cabeza, aun con la cara roja. Dios, eso era vergonzoso.
-Gracias- le dije a Vegetta y a sus amigos. Él miró a los otros.
-¿Los conoces?
Negué con la cabeza.
-Ellos, tío. Son Rubius, Mangel y Cheeto.
-¿Eh?
-Ruben- Me saludó uno, era alto, blanco, pelo claro. Y llevaba una bola de goma en su mano, la cual presionaba constantemente.
-Miguel Angel- Me saludó el otro, que era más bajo que Ruben, un poco más moreno y tenía algo de vello facial.
-Cheeto- Eh… Tenía bastante barba y un poco largo el cabello. Se levantó la gorra negra que tenía y me dejó ver la imagen de un Cheeto con bigote bordada bajo ella.
-Ah, vale, Cheeto- Es un hospital psiquiátrico, no me esperaba menos.
Sonreí un poco a la presencia de todos.
-¿Han notado algo raro últimamente?- pregunté.
-Este lugar es más jodido de lo que pensaba. En realidad, nadie se preocupa además de Willy- dijo Rubius.
Asentí con la cabeza y una pequeña sonrisa.
-¿Lo conoceh?- preguntó Mangel con un acento.
-Sí, él es mi amigo…- contesté. Definitivamente no éramos novios.
Rubius asintió con la cabeza y se cruzó de brazos.
-¿Escucharon a Frank anoche? Pobre tío- murmuró con un movimiento de cabeza.
-Yo escuché a doh trabajadoreh jodios’ de risa. Deben ser esoh quienes hacen estas cosas- agregó Cheeto con su acento, el mismo de Mangel.
-Creo que debemos hacer algo contra ellos- propuce, cruzando los brazos.
Cheeto levantó una ceja.
-¿Qué tieneh planeao’?
-Bueno, ellos han estado jugando con nosotros. Digo que juguemos con ellos- le dije con un ligero gruñido. ¡No pueden simplemente pisotearnos como no somos nada! Podemos ser diferentes, pero no somos nadie.
Mangel se rió entre dientes.
-Me gusta cómo piensah, tío.
-No podemos decirle a nadie. Ni siquiera Willy- agregó Vegetta.
-¿Por qué?- pregunté, frunciendo el ceño.
-Si sabe que estamos haciendo esto y se mete, puede caer en problemas con el personal superior. Confía en mí, es por su propia seguridad- Vegetta me dijo.

Pensé en eso por un segundo. Por supuesto que yo no quería que Willy se metiera en nuestros temas de locos.
-Bueno, vamos a decirle a Frank. Estoy seguro de que el tío quiere un poco de venganza- dije.
-¿Esta noche?- preguntó Rubius
-Sí, en la sala recreacional. A las… ¿A la medianoche?- les pregunté.
Ellos asintieron y se despidieron antes de irse.
Suspiré, mordiéndome los labios suavemente mientras pensaba. ¿Acabo de empezar una rebelión contra el personal? Creo que lo hice… y obvio, que se siente bien.

Caras Opuestas: Capitulo 25 - Escondiendo Los Problemas

-Alex- Willy murmuró apegado a mis labios.
-¿Mm?- murmuré, mientras él inclinaba su cabeza para darme otro beso en mi boca levemente abierta.
-¿Qué es lo que quieres hacer cuando nos vayamos?- preguntó en un murmuro.
La palabra “cuando” me atrapó. Él tenía un poco de confianza en nosotros. Supongo que también debería de tenerla yo.
-Esto- dije en voz baja y le besé profundamente, deslizando mi lengua en su boca, creando una danza entre las de ambos. Necesitaba el contacto para mantenerme cuerdo, llegué a un punto en que mi locura aumenta sin sus caricias. Lo necesitaba. Wiily se separó para respirar y me sonrió.
-¿Te gustaría hacer algo más?- preguntó, con un ligero rubor en sus mejillas. Asentí con la cabeza sin perder el ritmo.
-Y un montón de estás cosas- respondí con una sonrisa. Sonrió y presionó la parte delantera de mi cintura a la suya, haciéndome gemir levemente. Claro, sin que él se diera cuenta.
-¿Sí?
Me estaba volviendo loco. Puto cabrón.
-Tenemos un problema que tratar- murmuré, mientras él me daba la vuelta. Apretó sus caderas contra mi trasero, atrayéndome contra él con una mano alrededor de mi estomago. No pude evitar abrir mis ojos a su movimiento.
Sonreí y giré la cabeza para besarle suavemente antes de caminar de regreso al edificio.
Me quedé quieto y sostuve su mano en el camino. Nos paramos en la puerta. Mi padre aún podía estar ahí dentro. ¿Qué pasa si no pudiera tener la misma oleada de ira que tuve la última vez?
-Alex- Willy murmuró. Me giré para mirarlo.
-Está bien. Estoy aquí.
Asentí con la cabeza, sintiendo un poco de consuelo ante sus palabras. Me conmovió que lo intentara. Abrí la puerta con cuidado y entré, tirando de Willy dentro de mi pesadilla conmigo.
Willy miró de arriba abajo el pasillo antes de que continuáramos hacia las habitaciones.
-Quiero avisar a algunos de los demás. Ellos nos pueden ayudar en esto- le dije en voz baja. Willy asintió y me dejó conducirlo hasta una de las habitaciones.
Me detuve en la habitación de Frank y le llamé.
-¿Frank?
-Entra- dijo una voz suave desde el interior de la habitación.
Empujé la puerta y entré en el interior, en busca de él. Lo vi en la cama, las rodillas apoyadas en el pecho y una cara palidecida. No se veía muy bien.
-Frank ¿Estás bien ?- le pregunté, acercándome a su lado.
Frank tragó saliva y negó con la cabeza lentamente.
-Um, yo-yo no he tenido m-mi medicina durante unos días- pronunció, temblando ligeramente.
-¿Cuál es tu medicina?- preguntó Willy.
-Effexor- susurró Frank.
Willy me miró con el ceño fruncido.
-Alex, esto podría ser grave si no se le da su medicación como corresponde.
Asentí con la cabeza lentamente y puse una mano en el hombro de Frank.
-Vas a estar bien, amigo ¿Has comido?- le pregunté en voz baja. Frank meneó la cabeza.
Le agarré el brazo con suavidad y lo tiré para levantarse de la cama. Tan pronto como sus pies se apoyaron en el suelo su cuerpo se desplomó. Maldije y le agarré, tirando de él hacia arriba. Empezó a gemir y yo solo pude apoyarlo sobre mí para que no volviera a caer. Condenado tamaño. Me giré y miré a Willy que se me quedó mirando.
-¿Qué?- Willy sonrió un poco.
-Es interesante ver este lado tuyo.
-¿Quisieras llevarlo tú?- me sonrió, lo tomó, apoyó sobre su hombro y salió de la habitación.
-¿Quién más?- preguntó.
-Vegetta, Rubius, Mangel y Cheeto- respondí, acercándome a la sala recreacional donde oí hablar a alguien. Abrí la puerta y vi al grupo con las cartas rodeando la mesa. Me acerqué a ellos.
-Tenemos que hablar.
Vegetta miró hacia arriba y luego vio a Frank.
-¿Qué pasó?
-Vengan con nosotros- dije al grupo. Escuché un poco de conmoción detrás de nosotros y guardias caminando a la habitación.
-¡Vamos!- susurré a Willy y me escondí detrás de un grupo de pacientes.
Los guardias miraron alrededor de la habitación por un minuto y luego se fueron, obviamente, no encontraron lo que estaban buscando .
-Necesitamos un lugar para hablar- le dije al grupo cuando me separé de los pacientes.
-Conozco un lugar- respondió Willy. En mi asentimiento nos condujo con cuidado fuera de la habitación y en el pasillo. Pasamos junto a nuestras habitaciones y a través de unas puertas al final del pasillo. Willy sacó un manojo de llaves del bolsillo y abrió una de las puertas. Se giró hacia nosotros.
-Este pasillo está sin usar. Un incendio lo arruinó hace unos años- nos dijo, mientras yo empujaba la puerta.
Dirigí al grupo por el pasillo. Las paredes estaban quemadas y carbonizados en gran medida. Algunas de las habitaciones sólo habían desaparecido, ocultas bajo los escombros. El suelo de baldosas blancas estaba cubierto de ceniza y polvo, haciendo volutas de polvo mientras caminábamos a través de él. Llegué a una habitación por el pasillo que todavía estaba intacta.
-Aquí. Nos podríamos quedar por un poco de tiempo.
Mangel miró dentro.
-Un poco grande. Veo algunah habitacioneh máh en el pasillo ¿Qué tal si noh separamoh y compartimoh habitacioneh?
-Está muy bien ¿Willy?- le pregunté, extendiendo la mano hacia él. Él sonrió y tomó mi mano suavemente.
-Yo me encargo de Frank- dijo Vegetta.
-¿Estás seguro?- preguntó Willy, agarrando a Frank con más fuerza.
-Yo me encargo de él, Alex.
-Necesita alimentos- le dije a Samuel antes de dejar cuidadosamente a Frank en el suelo. Él gimió y se dejó caer contra mí. Vegetta asintió y tomó a Frank.
-Yo le conseguiré comida y luego lo pondré en cama ¿Aún funciona la iluminación?
-Debería- respondió Willy, Vegetta asintió.
-¿Creo que vamos a hablar mañana?
Asentí con la cabeza.
-Descansen un poco.
Vegetta se llevó a Frank por el pasillo hasta una habitación, el resto se fue a otras, Willy y yo salimos para la puerta de nuestra habitación.
Willy caminó dentro de la habitación, mirando a su alrededor en ella. Todavía estaba en buenas condiciones.
Entré y entrecerré la puerta en caso de que alguien me necesitara o a Willy. Me giré para detectar a Willy acostado en la cama. Las sábanas blancas parecían dar a su piel un resplandor pálido. Sus ojos de color negro daban un agudo contraste, llevando a cabo su hermoso tono.
Willy levantó la cabeza y me miró. Me hizo una seña con los ojos en silencio.
Me encontré caminando hacia la cama, cautivado. Me arrastré con cuidado sobre la cama, como si tuviera miedo de romperla. Bueno, tal vez lo tenía. Con mis problemas, es fácil hacer daño, y eso me asustaba. Willy me tomó y me giró riendo, apoyó los codos por encima de mis hombros al lado de mi cabeza y las rodillas a cada lado de mis piernas, manteniendo su peso fuera de mi pequeño cuerpo.
Willy levantó la mano y pasó sus dedos por mi pelo suavemente, acariciando el cuero cabelludo y cepillándolo a través de sus dedos.
Respiraba suavemente, cerré los ojos a sus toques suaves. La calma se sentía tan bien. Muy bonita. No necesitaba medicación o terapia. Sólo necesitaba Willy. Y su naturaleza persistente y molesta.

Caras Opuestas: Capitulo 7 - Infierno Floreado

-Por favor-
-No Willy, mierda- le grité desde dentro de mi habitación. Estaba parado en el umbral con su cara de suplica. No, no me importa,
no caeré en eso nuevamente. Continué en mi dibujo, en el que estaba antes de haber sido interrumpido por Willy. Ahora creo
que fue un error intentar volver a mi pasatiempo, Willy pasaba cada minuto mirándome.
-Aaaaaaaaaaalex-
Le ignoré, encontré una fuerza para eso. Poco a poco eh vuelto con mi actitud de que no me importa una mierda nada,
incluyendo al Guillermo ese.
-¡Willy, cállate, no logro concentrarme!- Willy sonrió y entró en mi habitación, poniéndose a un lado mio para ver el dibujo que
hacía
-Oh- le di una mirada
-¿Que significa “oh”?-
-Solo bromeo, Alex. Es hermoso- dijo dándole especial atención al dibujo. ¿Y no a mi?… Digo….
Me giré y continué con mi trabajo, no creo que sea hermoso, pero era decente. Era una niña sentada en el suelo, con sus piernas
al frente formando un espacio al juntar sus pies, sonreía alegre con un peluche en sus manos. ¿No parece mi estilo? Dibujo lo
contrario a mi, no pregunten.
-¿Cuando termines quieres plantar algunas flores conmigo?- preguntó. Giré mis ojos lo ultimo que quería hacer era plantar
flores con él
-¿Por que no le preguntas a alguien mas?-
-Disfruto tu compañía-
¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ! ¿Mi compañía?
-Como sea, ya está- murmuré. Le miré y me levanté, esperando a que me llevara al infierno floreado.
Willy caminó fuera de la habitación, y luego salimos al césped donde estaban las cosas para plantar
-Tengo Margaritas y Lilas- dijo monstrando un paquete de semillas. Subí mis hombros y me senté en el césped
-¿Que hay que hacer?- pregunté esperando terminar pronto esto. Me pasó un paquete
-Planta la semilla en el suelo- dijo riendo
-Genio- tomé las cosas. Nunca planté flores antes, así que observé como lo hacía el, para recién intentar yo. Cavé un pequeño
agujero en la tierra y coloqué la semilla dentro, lo cubrí y luego miré a Willy viéndome para ver si lo había hecho bien.
-¡Genial, ahí hay agua!- me dijo pasándome una regadera, cubrí las semillas con un montón de agua, y lo hice en diferentes
sectores -¡Hey buen trabajo!- dijo Willy a mi lado.
Subí los hombro y planté otra semilla, luego cubrí con tierra el agujero, Willy me ayudó poniendo nuestras manos juntas.
Me congelé y le miré, me sonrió. Puso su manos lejos de las mías y suspiró.

Plantamos seis paquetes de semillas, me senté en el césped lejos de las semillas, creo que el sol me está matando. Me levanté y
me quité lo sucio de los shorts
-¿Terminamos?-
-Si-
-Que bue…-
-¡Hey!-
Me giré y vi a unos trabajadores y al Sr.James acercándose. Genial lo que me faltaba, miré a Willy quien se paraba lentamente
-¿Que mierda están haciendo?- le gritó en la cara a Willy.
Sentí ira en mi cuerpo de inmediato ¡Solo YO puedo gritarle a Willy en la cara!
-¡Muévete!- le grité al Sr.James. Willy colocó su mano en mi
-Está bien, Alex- dijo con una pequeña sonrisa
-No, no lo está. No pueden plantar flores aquí- gruñó Sr.James
-¿¡Por que!?- grité ¿Que mierda pueden hacer unas flores?
-Los pacientes podrían comerlas o enfermarse- murmuró el Sr.James
-¡A la mierda!- le dije. Willy suspiró
-No lo sabía, lo siento, Sr.James- dijo suave
-Para lo próxima encuentren un mejor lugar- Sr.James le hizo una seña con la cabeza a los trabajadores.
Ellos caminaron hasta donde estaba las semillas plantadas y comenzaron a sacarlas, destruyendo nuestro trabajo.
-¡No las toquen!- grité y le di una patada a uno de ellos, no estaba razonando.
-Alex, detente- Willy dijo despacio y me tomó del brazo
-¡Willy, trabajamos muy duro en todo esto!- le grité quitandole mi brazo ¿Como puede quedarse ahí parado y dejarlos hacer eso?
Me giré y les vi destruyendo el comienzo de la vida floral en aquel lugar. La vida del campo, fruncí el ceño y sentí su mano tomar
la mía, no dije nada, estaba demasiado enojado, demasiado triste.

Willy me sacó de la escena y me hizo entrar
-Alex, lo siento, debimos encontrar un lugar primero-
-Willy, no tienes razón para disculparte- murmuré. Él sonrió un poco
-Al menos te enseñé como plantar flores-
Sacudí mi cabeza, el le veía el lado positivo a todo
-¿Cual es el punto? Nunca seré capaz de plantarlas- dije. Yo le veía el lado negativo a todo.
Un grito se escuchó desde lejos, Willy soltó mi mano y me di cuenta de que estuvimos de la mano todo el tiempo. Comenzó a
correr y, tío, era veloz.
Le seguí hasta la habitación de donde provenían los gritos
-Hey, tío, no pasa nada. Estoy aquí- Willy le decía a Vegetta.
Vi a Willy tratando a Vegetta como un niño, sus movimientos eran lentos y gentiles, haciendo a Vegetta calmar. No se que sentía,
pero no me gustaba ver eso.
Willy tomó a Vegetta cerca -¿Donde está Carlos?- preguntó Willy, refiriéndose a quien hacía compañía siempre a Vegetta,
asegurándose de que nunca estuviera solo.
Samuel negó con su cabeza -No-no lo se-
-Está bien, está bien- dijo Willy -¿Quieres ir a buscar a Frank?- preguntó sonriendo. Vegetta asintió -Vamos, Alex-
Generalmente me enojo cuando me ordenan, pero estaba realmente capturado en este nuevo sentimiento que no presté
atención y solo los miraba.
Vegetta tomó la mano de Willy.
Le miró y sonrió, ambos caminaron fuera del lugar, él movía su brazo de forma graciosa haciendo reír a Samuel. Mordí mi labio
enojado.
Llegamos a la sala recreacional y Samuel encontró a Frank.

Willy caminó hasta mi con una sonrisa, giré mis ojos y me di vuelta, estaba aún enojado o lo que fuera.
-¿Estas bien?- preguntó
-¿Por que lo estaría?- gruñí y caminé hasta mi habitación. Me tomó del brazo y me hizo dar vuelta, me miró a la cara
-Alex, vamos, estabas fe… bueno, no estabas enojado cuando entramos ¿Que ocurre?-
-Olvídalo-
-Alex, por favor- suplicó
Muchas emociones se estaban sintiendo, era difícil organizarlas todas, hubo una urgencia a empujarlo y….. ¿Tocarlo? ¿Besarlo?
Mierda, no lo se, pero podía sentir mi ira volver y no quiero estar con él cuando estoy así
-Aléjate de mi, Willy- se dio cuenta de lo que comenzó a pasarme en ese momento
-¿Alex?-
Comencé a sacudirme un poco y a dar saltos desde dentro de mi, estaba tratando de detenerme. Caí al suelo cuando sentí todo
entrar en mi, temiendo que pudiera herir a Willy. Tenía que quitarme esta furia, algo debía hacer, no podía aguantarla, pero no
había nada y cuando no lo hago, me desmayo. La única persona era Willy frente a mi y no quería herirlo, joder, me estaba
asustando, y la ultima cosa que vi antes de desmayarme era la cara preocupada de Willy.

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Y murio fin de la historia, muchas gracias por leer, que tengan bonito dia, lindas mini-vacaciones de pascua o lo que sea en lo que crean…………. Nah, que aun quedan muchas flores por plantar eje