rancagua

Mis rosas rojas

Sé que fue a finales de Marzo, principios de Abril del año pasado, existía aquella señorita que me encantaba y habíamos quedado de acuerdo en conocernos.

Yo quería regalarle flores, porque ella me había mencionado que le encantaban y quizás estaba siendo idiota, pero quería hacerle sonreír así, ya saben, llevar rosas a una señorita me pareció un gesto noble y algo bastante tierno, una tontera para muchos eso sí hoy en día, pero bueno, creí que era prudente.

Había llegado hace unas semanas a la capital por estudios, venía del norte, me ubicaba poco en la ciudad pero de verdad quería conocerle y estaba dispuesto a ir hasta donde ella estuviese, así que quedamos de juntarnos en una estación del metro un día puntual a la 1pm.

Yo estaba viviendo en lejos de allí, así que tenía que llegar hasta cierto metro y luego hacer combinación para poder llegar a la estación donde ella me esperaría, así que apenas salí de casa pasé a comprar un ramo de 12 hermosas rosas rojas para ella, no sabía como lo tomaría pero imaginé que le encantarían, ya me había hecho mención de eso antes, y supuse que el gesto valdría la pena (Soñar no cuesta nada y más con alguien que te hace sentir tan feliz, o hacía, en su instante)

Lo triste fue que cuando ya había andado varias estaciones de metro, y estaba por llegar a nuestro punto de encuentro, le llamé y allí ella por teléfono, me dijo que no podría asistir a nuestro encuentro porque tenía un taller del que le habían avisado a última hora, y que era realmente importante, cosa que al principio creí,sin embargo semanas después me enteré de que simplemente ella no quiso ir.

El tema fue que quedé como un idiota con rosas en la mano y sin saber qué hacer con ellas. Estaba tan decepcionado de la situación, que ahí mismo cambié de andén en el metro y di vuelta hasta un par de estaciones antes, pero no quería volver a casa así que me bajé en el centro y caminé hasta llegar a un Mall, donde subí al patio de comidas y allí, me quedé sentado, escuchando música, y aún con las rosas conmigo.

Estuve por 3 horas ahí, hasta pasadas las 4pm y bueno, en verdad no sabía qué hacer con las rosas, tanto así que incluso pensé en tirarlas a la basura pero siempre he sido partidario de que las rosas han de dejar su existencia siempre siendo vistas por los ojos de la persona a la que se le han regalado, por lo que decidí tomar el metro de nuevo para volver a casa, ya vería qué hacer con las rosas.

Una vez que llegué al metro que estaba cerca de mi hogar, todo se veía igual, no parecía que me hubiesen dejado plantado ni nada similar y las rosas seguían tan rojas como temprano cuando las conseguí para ella, así que esperé la micro para el transbordo y me subí, las rosas seguían conmigo y dije que se las regalaría a la primera mujer que las mirase, fuese quien fuese, no importaba la situación.

Al cabo de unas cuadras se subió una señorita, muy sonriente y se sentó casi al frente mío, observando las rosas con sumo detalle y cada vez que las miraba sonreía, probablemente imaginando que el destino que tendrían o quizá simplemente porque las encontraba hermosas, vaya a saber yo en qué pensaba en verdad, el tema es que siguió mirando las rosas y, decidí regalárselas a ella. pero no tuve la oportunidad, antes de darme cuenta siquiera y después de haberlo pensado demasiado quizá, ya había llegado a mi paradero, así que debía bajarme, y en ese instante, con la fe perdida a esas alturas me dije que simplemente ya no había caso y que probablemente el destino de esas rosas era terminar en la basura.

Sin embargo pasó algo que me dejó totalmente descolocado, ella se bajó en el mismo paradero que yo, pero por la puerta trasera de la micro. y apenas me di cuenta de eso, apenas la vi bajando, simplemente decidí acercarme a ella y arriesgarme a regalárselas.

No tenía ni la más remota idea de qué decirle, ya sabes ¿Qué le dices a alguien que no conoces para regalarle un ramo de rosas? Ni en el más remoto de los universos eso ocurre, pero bueno, ahí estaba yo, intentando que pasara.

Así que me acerqué a ella y le dije “Perdona, no quiero molestarte, no quiero que te asustes tampoco, ¿Te gustan las rosas?” indicándole las que yo llevaba en mis brazos, a lo que ella sonrió y me dijo que sí, por lo que yo le dije (Y recuerdo perfectamente cada palabra)

“La verdad, es que no soy de aquí, me dejaron plantado y las flores eran para ella y no quiero que se pierdan porque no tienen la culpa, así que quiero regalártelas, pero no pienses que es un coqueteo o similar, la verdad solo quiero que se las quede alguien que las valore”

No pude creer cuando ella me dijo, y cito textualmente “Nunca me habían regalado flores, menos rosas, son demasiado hermosas”

Nos pusimos a conversar, me contó que tampoco era de la capital, que venía de un poco más al sur, y claro está que por eso su reacción tan amena, yo tenía ese miedo de pensar que si le regalaba las flores fuese a quien fuese, esa señorita iba a pensar que era un loco o similar, y no sé, por un instante tuve miedo, pero todo ese miedo se disipó al ver que sus ojos brillaban mirando a las flores, y darme cuenta de que las sostenía con quizás mucho amor… En verdad, era como si esas rosas siempre le hubiesen esperado a ella y a nadie más que a ella.

La verdad, recuerdo solamente su nombre, por lo demás, no le pregunté teléfono ni nada similar, y es porque yo simplemente quería regalarle las rosas, solo eso.

Me despedí de ella con un beso en la mejilla, y ambos seguimos nuestro camino, me fui contento pese a la pena de haber quedado plantado, pero ella se fue mucho más feliz, con un ramo de rosas en sus brazos.

Desde ese día, sé que ella quizá siempre va a tener en sus memorias esta historia, aquella historia que cuenta que la primera vez en su vida que le regalaron rosas, fue un hermoso ramo de doce rosas rojas, que un total y absoluto desconocido en plena calle le regaló, y quizás algún día me vuelva a encontrar con ella, quizá no, quién sabe, pero ella no sabe la alegría que me dio el haberle encontrado justo ahí ese día, a esa hora, para convertirse en la dueña de mis rosas rojas.