quintaescencia

Había una vez una sensata línea recta que estaba perdidamente enamorada… de un punto. “Tú eres el principio y el fin, el eje, el núcleo y la quintaesencia”, le decía con ternura, pero el frívolo punto no estaba ni un poquito interesado, pues sólo tenía ojos para una desenfadada línea curva.

Ahora te sigue quintaescencia

-Otra visita, si, al parecer tenia que empezar a acostumbrarse a ellas. Esta vez Ted estaba  bajando de su cuarto para ir a buscar un videojuego que había dejado en la sala y ahí, al final de las escaleras vio a una chica pelirroja-

eeh… ¿hola? 

Ahora te sigue la quintaescencia

Practicando con su arco en uno de los claros del bosque, Merida vio a lo lejos una mancha roja que estaba cerca de donde ella se encontraba, curiosa se quedo muy atenta a los movimientos de fuera lo que fuese aquello que sobresalía de las tonalidades verdosas de los arboles y arbustos. Preparo su arco por si las dudas y le seguía el rastro con la mirada.

Cuando al fin lo vio levanto las cejas.

Era una chica de cabello rojo y muy corto, por un instante pensó que era un chico por las ropas que llevaba. Pero estas eran demasiado inusuales y al instante se dio cuenta de que poseía una figura femenina.

- Lo siento -se disculpo al instante que pasaba la vista sobre la aun muy inusual ropa y aspecto que tenia la joven- ¿No eres de por aquí, cierto?