quience

Aquí va,

todo guardado en pequeñas esencias.

En gestos insignificantes es donde me encontraste a mi.

Como en los quience minutos en que te vi en aquella nube.

Y allí voy, a estamparme una vez más sin vaciles, con la cabeza fría y el corazón ardiendo.

Que te quiero para mí, para seguirte al cielo.

Para convertirme en cura y no alejarme al vuelo.

Aquí va,

a romperse algo y nose se bien que será.