queriendolo

Un poco intensa

Hola, bueno esta historia no es muy larga, pero quiero contarla, yo no soy una mujer con mucha experiencia en edad (18) pero si he sido un poco intensa, he sido las que entrega mucho pero siempre terminan usando, y ya estaba acostumbrada a eso, me estaba volviendo fría sin tener que perder el cariño que siempre he tenido por el resto, he pololeado pocas veces y hasta ahora no me había enamorado, había sido yo la que terminaba las relaciones y pocas veces lloraba por el otro, pero esta vez, todo fue distinto de pies a cabeza. Él era distinto en todos modos, era maduro, divertido, cariñoso con sus cercanos, misterioso… Lo conozco de hace 3 años y siempre le tuve mi hoja cariño, fue caballero conmigo y respetuoso, no podía evitar ser cariñosa con él era una conexión fuerte, y el año pasado me comenzó a gustar de la nada, de un día para otro lo ví y me pareció distinto, más lindo… Más interesante, más todo, y comenzamos a hablar más seguido, de lo que amábamos, lo que nos apasiona, ambiciones, etc. Y entre esta larga conversación por teléfono me di cuenta que lo quería más de lo que esperaba, me hacía sentir cosas muy profundas y muy distinta a lo que acostumbraba. Nos juntamos, y fue todo muy rápido… Muy rápido, hace una semana no sabía nada y la otra semana lo conocía completo (literalmente) y pasaron los días, nos veíamos más seguido, hacíamos más cosas 😏 y había más cariño, más amor, día que pasaba era día en que me veía más con él, me veía en un futuro con él, y así me iba enamorado de apoco, a todo esto él es diez años mayor que yo nunca lo había visto con pareja, y sentía que yo podía ser esas chicas que los hombres ven y se olvidan del mundo, se olvidan de su soledad, eso pensaba… A los dos meses fuimos a los queñes juntos, era la primera vez que salia sola por tres días con un prospecto de pareja. Todo fue muy lindo, me sentí muy cómoda, dormí con él y nunca había dormida tan bien en mi vida… Me sentí completa… Y ahí supe que había tocado fondo, estaba enamorada. Para concluir, todo siguió bien, y yo estaba indeciso si iba a la universidad o no, y él estaba más feliz que me quedara a que me fuera, ya que podríamos estar mucho más juntos, pero la vida tenía otra cosa preparada, cuando ya estaba convencida en quedarme me llaman de cierta universidad que quería de la.ciudad que quería y de la carrera que quería diciendo que había corrido la lista de espera y que estaba lista para matricularme, estaba muy MUY feliz! Hasta que me acordé de él, que esto de las distancias y él no tener una base de relación fuerte… Todo se derrumba, y comenzó mi preparación para lo peor, me hice la tonta con el tema, hasta que llegó el día, y tuvimos que hablar de qué iba a pasar… Y escuché lo que más temía, yo no era la chica que yo creía, no le gustaba lo suficiente para querer tener una relación, no estaba listo y no se iba a arriesgar para estar con alguien que iba a estar tan lejos, me destrozó el corazón, le dije que lo quería como nadie, que no podía estar con otro hombre porque me sentía incómoda, que iba a hacer lo que sea para que funcionara, que estaba dispuesta a ser fiel, todo lo necesario pero no era suficiente… Y aquí estoy, queriendolo más que ayer pensando que llegara un día antes que me vaya diciendo que me quiere… Que quiere hacer el esfuerzo, sé que soy ilusa y de verdad no quise eso, nunca quise enamorarme.

#CuentameTusHistorias.

A TODOS LOS ANGELES CAIDOS:
Mira tus muñecas, las marcas de tu odio reflejadas en tu piel.
Mira tu estomago, tus costillas gritan tus propias exigencias.
Mira tu pasado, esta lleno de oportunidades que la vida te ha dado para que sigas aqui; y ni siquiera te has dado cuenta.
Sabes? Hay gente que sin quererlo muere. Y tu, querido angel, queriendolo aun sigues aqui. Por que crees que tus heridas no se infectaron? Que tu corazon aun no se ha parado? Por que crees que la vida te esta haciendo pasarlo tan mal sin dejarte abandonar? Quiere que aprendas, estas aprendiendo de todo lo malo. Tu sabes el poder que tiene una palabra, y sabes valorar realmente un gesto de comprension. La vida te ha elegido para que aprendas de todos tus errores, porque por desgracia es a unica forma de aprender a valorar, pero te ha dado este regalo, y si es asi es porque quiere que lo aproveches.
Más allá de la protesta: ¿Somos interlocutores del descontento popular? Unas reflexiones.

He vivido en el Oeste de Caracas durante toda mi vida. Como suele decirse en ese argot caraqueño levemente pop “En el Oeste del Oeste”. Y aunque más de una vez me han insistido que mi zona no es representativa por tratarse de una zona residencial, si considero que comprendo mejor que mucha gente lo que ocurre en el lado “chavista” de la ciudad. Con el Barrio 905 como vecino directo y unas cuantas invasiones como lindero, puedo decir que a pesar de mi relativa distancia con el lado “real” del Oeste conozco lo suficiente sobre “el lado emblemático” de Caracas como para opinar con propiedad. 

El Oeste de Caracas es otro mundo. No sólo por la ideología política sino por el hecho que realmente, la ciudad parece estar dividida en dos mitades muy diferentes entre sí. El Municipio Libertador, representa a esa Caracas vieja, la dura, la áspera. La Caracas peligrosa, la Caracas simbolo. Mi casa se encuentra a ocho cuadras o 15 minutos de autobús del Centro de Caracas y más o menos la misma distancia de Antimano. Me encuentro justo en el medio de toda esa visión de la ciudad que se viste de rojo, la que se reinvidicó con la revolución Chavista. Queriendolo o no, pertenezco a esa Caracas que se insiste es la real, la que aglomera al chavista de verdad. De la frontera ideológica de Chacaito hacia acá, se encuentran esos pequeños núcleos de pura veneración a la imagen del difunto Presidente, sino esa representación dura y pura del Chavismo que se considera reivindicado por pura política roja. Y debo decir, que hay mucho de cierto en esa percepción. Y es que ¡Dios me libre! ser opositora en medio de esta “burbuja” de ideología accidental no ha resultado sencillo, pero también me ha permitido comprender mucho mejor a mi país de otros con quienes comparto lucha moral y social. Y es que el Oeste tiene su propio ritmo, su tiempo y rostro. Para el Oeste, la política y el reconocimiento del otro, transcurren por una vía distinta a la que recorre el resto del país.


Algo es cierto: en el Oeste no se protesta. Así, sin más. Durante las últimas dos semanas, la calle donde vivo ha tenido un aspecto desolado, consecuencia del miedo, pero en realidad ni esa soledad muestra otra cosa que inquietud. Porque en el Oeste, la protesta tiene otros síntomas, se mira de distinta forma. Y eso puede enfurecer, doler, angustiar, a quien como yo, observa la realidad nacional desde fuera de esta pequeño espacio con viento propio. Pero también puede enseñarte por qué el país sigue siendo dos visiones de la realidad confrontada, que se excluyen mutuamente. Algo te enseña, mirar por la ventana y encontrar la calle en silencio, mientras sabe que algo se mueve más allá de esta tranquilidad de todos los días, del no pasa nada, que tanto puede llegar a afectar. Te enseña a que hay otra visión del país, una interpretación totalmente distinta a la tuya. Una ruptura que podría considerarse artificial pero que en realidad, es solo consecuencia de lo que brinda al Oeste su identidad, su sustancia. 

No es sencillo asimilar la idea. A mi me llevó sus buenos días digerir este silencio, buscarle las aristas. Pulirlo hasta comprenderlo, encontrar donde encaja. Porque lo confieso sin verguenza: hasta ahora, siempre he considerado que este silencio, es indiferencia, cuando no ignorancia. Asi de arrogante somos, cuando decidimos que la razón es nuestra o peor aún, nuestra verdad - o como la interpretamos - tiene más valor que otra. Pero usualmente esa arrogancia suele perder sentido cuando comienzas a escuchar. Así de simple. A escuchar lo que ocurre a tu alrededor, poco a poco y en un ejercicio de conciencia. Porque para entender al otro, hay que dejar de ser el adversario de conciencia. 


Durante los últimos días de protesta, me dediqué a recorrer mi zona, mi Oeste conflictivo y particular. Al principio, fue circunstancial: Frustrada por la censura de los medios tradicionales, me dediqué a repartir panfletos informativos de lo ocurría entre mis vecinos pero luego, la necesidad de protestar de cualquier manera, me llevó a continuar haciéndolo más allá de la zona que conozco, ese mi “casa” que abarca la avenida, la calle, la esquina y la Plaza que veo todos los días. Comencé a alejarme cada vez más, hasta que me encontré recorriendo ese otro Oeste - el verdadero, quizás - y llevandome tropezones con la realidad que como opositora, no siempre reconozco de buena manera. Más allá de mi visión, encontré que en el Oeste no se protesta no solamente porque la ideología - la abstracta, la emocional - todavía justifica y consuela, sino porque a la protesta del Oeste nadie la escucha.

¿Complejo? No tanto. Lo entendí cuando extendí un panfleto cerca de la Redoma de la Vega y una mujer me tomó del brazo y me hizo caminar a su lado, preocupada. Fue la única que me lo aceptó. La mayoría de los transeuntes me miran, sacuden la cabeza. Me ignoran directamente. 

- Tenga cuidado mija, aquí de esas cosas no se habla. 

Mi panfleto no dice gran cosa. Solo se trata de una cronología apresurada de todo lo que ha pasado durante el mes de Febrero. No incluye opiniones políticas. Solo cuenta la historia. Camino con la mujer hasta el enorme centro Comercial que lindea con el Barrio más allá.

- ¿De qué cosas?

- De esas cosas de escualidos - me explica. Y no lo dice con mala intención. Con su cabello entrecano y su blusa floreada, tiene un aspecto normal y amable. La madre de quizás una mujer de mi edad - aquí le pueden dar un tiro por eso.

- ¿Por entregar un Panfleto?

- Eso es propaganda pa’ los del Este. Mija aquí la cosa no es como allá. 

Me guardo mis panfletos. Le pregunto si quiere explicarme un poco sobre como se le ve lo que ocurre de este lado de la ciudad. La invito a un café en una panadería del Centro Comercial. Y es que aquí, realmente no está ocurriendo nada: Hay una gran cantidad de gente en el centro comercial, los establecimientos están abiertos. Se escucha música ambiental. Realmente, aquí no se percibe ni de cerca, el Estado de conmoción que abruma al Otro lado y buena parte del país. En este día soleado, con el sonido del tráfico llenandolo todo, el aire de normalidad te da unas cuantas lecciones. Al Oeste no le interesa - no se involucra - con lo que está ocurriendo más allá.

- Mija, por este lado la cosa se ve distinta. Y eso que tenemos a los muchachos de Montalbán que hacen escandalo - me explica la Señora. Estamos sentadas ambas en la jardinera del Centro Comercial. Un grupo de muchachos gritan y se empujan unos a otros. Son estudiantes, lo asumo por su camiseta, sus jeans, el morral - pero aquí los problemas son los mismos. Los malandros matan gente, los reales no alcanzan. No hay que comprar. Pero cuando hay es barato. Aquí convives con el malandro y el policia todos los dias. 

- ¿Las protestas que le parecen?

- Son un berrinche, una malcriadez de muchachitos sin oficio - y de nuevo, me sorprende la naturalidad. No es una crítica, constanta un hecho - Muchachitos que creen que el mundo se cambia porque quieren, que no escuchan nada y que queman basura pa’ joder. Eso no cambia un país. No cambia nada.

No cambia nada. Lo pienso mientras voy sentada en el autobus hacia el Centro de Caracas. Aquí no me atrevo a llevar mis panfletos. Pero necesito preguntar, caminar y comprender. ¿No cambia nada? ¿O simplemente el mensaje no se hace escuchar? Nada tan simple, me insisto. Los problemas existen, hay quien lo padece, ¿pero pueden identificarse con el mensaje estudiantil, incluso con el de la oposición genérica? No es tan sencillo, ni tan directo. Para el “oeste” - y quizás para buena parte del oficialismo silencioso - el descontento no se manifiesta en apoyo automático al contrario, sino en resignación. O quizás ni siquiera eso. El malestar del otro, del que no entendemos, del adversario no es ganancia política para el que se encuentra al otro lado de la orilla política. Porque no comulga en las mismas condiciones ni se expresa de la misma manera. No hay identificación. No somos los mismos.

Eso es lo que me dice al menos, un vendedor de fruta a la salida de Capitolio. Cuando le hago la pregunta sobre qué piensa sobre las protestas me mira de arriba a abajo.

- ¿Usté es periodista?
- Una curiosa nada más.
- ¿Pa qué quiere saber?
- Me gustaría escucharlo.

Le compro una mandarina, para relajar el ambiente. Y espero que atienda a un par de clientes. Cuando me mira de nuevo, parece cansado.

- Esa vaina no va a llegar a na’. Mi presidente no tiene porque hacerle caso a tanta verga.

Me lo dice de manera casi agresiva. Tal vez espera que reaccione, que proteste. Pero como no lo hago, sacude la cabeza. 

- Mija, aquí siempre hay hambre ¿Los ricos ahora es que se dan cuenta?
- No todos son ricos.
- Tampoco les importa los pobres, protestan por ellos.

Suspiro. Recuerdo las pancartas que hablan sobre hambre y escasez. No es nada nuevo para nadie ¿Por qué nadie se queja?

- Porque no es nuevo nada - dice el hombre. Se inclina para atender a un cliente. Le extiende una bolsa con mandarinas. Me mira otra vez - a nadie le interesa si el pobre es más pobre. Solo si el rico es más pobre. Esto ha sido asi desde siempre. 

Desde siempre. Caracas no cambia, pero ahora tiene opinión política. Caracas siempre ha sufrido pero ahora ese sufrimiento tiene un tinte ideológico. ¿O exagero? Miro las gorras rojas, las vallas con el rostro del difunto presidente, el rostro serio de Nicolas Maduro, que mira incómodo a la cámara y quizás al poder. ¿Que capitalizó el Chavismo? ¿El descontento? ¿La pobreza solemne? ¿Qué ignora la oposición? ¿Por qué su mensaje no incluye al resto de quienes sufren? ¿Sólo ahora nos damos cuenta de la omisión?

Más tarde, de regreso a mi casa, camino frente a la Invasión a dos cuadras de mi casa. Una mujer mayor y otra muy joven conversan frente a una especie de habitación improvisada construida con planchas de Zing. Hay un cartel enorme: “Grupo Pionero socialista”. Sé que estan armados, que cada día de protestas, el grupo entero sale a la acera para vigilar al vecino. ¿Quienes son? ¿Por qué prefieren enfrentarse que asumir la protesta es suya también? Pero la distancia es enorme, quizás infranqueable por ahora.

¿Lo entendemos? Me pregunto. Sigo entregando panfletos. Cada vez me alejo más de mi zona de seguridad, de ese circulo donde puedo comprender que pasa. ¿Lo entendemos más allá como respuesta, como parte del reclamo? ?¿O sólo pedimos al Oeste, al “Otro” que se nos una por necesidad?

No lo sé. Y me llevará mucho tiempo comprenderlo, sin duda.

Así estamos.

Esta es Venezuela. 


Wigetta | Y aún así, juré nunca dejar de amarte...

Habían pasado casi 4 años, desde que no sabía nada de Vegetta; desde aquella conversación que tuvimos en su habitación…

-Nunca te amé, Willy….

Trataba casi a diario de decirte que no te amaba, que todo era un error. Pero al ver tus ojos, al verte tan feliz, hacía que me arrepintiera de decirtelo. Y cada día me trataba de convencer para quererte. Pero no era así…

Por más que quería no podía hacerlo, pero tampoco quería lastimarte-

En ese momento, no creía absolutamente nada de lo que me decía, pensaba que lo decía sólo para que no volviera a insistir en regresar, muy a pesar de haberme traicionado con Tanya, a la cual aún odio con toda mi alma, pues prometió nunca lastimarlo ni dejarlo ir. Pero a final de cuenta lo hizo. No le bastó con quitarme lo que más he amado en este mundo, si no que después de un tiempo; lo dejó sin más, engañandolo con otro sujeto, del cual ella salió embarazada. La odio por destruir lo que con trabajo me costó formar.

De repente, mi móvil comenzó a sonar, me había llegado un mensaje….¿de Vegetta?

No sabía que hacer, ni como reaccionar, mi corazón latía ferozmente en mi pecho, al punto que sentía que se saldría del mismo, un sonrisa tonta se formó en mi rostro, fue tan grata mi sorpresa de volver a saber de él. Por que claro, yo nunca dejé de amarlo.

-Hola Willy ¿qué tal estás?

Sólo con eso me hizo completo el día, platicamos un poco por mensajes de texto, y de lo típico que se pregunta la gente que no ha tenido contacto en mucho tiempo.

Me dijo que se entero que yo ya no radicaba en Madrid, por Alex. Le dije que tenía un trabajo como programador y que había dejado mi canal de Youtube hace ya un par de meses, pero seguía en contacto con mis seguidores.

Pero yo quería verle, necesitaba verle, así que me armé de valor para decirselo

-La próxima semana iré a Madrid por vacaciones, tal vez, si tu quieres claro, podamos vernos para platicar ¿qué te parece?- mi cara ardía a más no poder al mandar ese mensaje.

-¡Claro que si Willy! Estaría más que encantado-

-Vale, entonces te veo en un par de días cuando llegue a Madrid, me tengo que ir Vegetta, debo irme a trabajar, me dio mucho gusto volver a saber de ti, pringao’-

-Jaja, igual a mí me dio gusto saber de tí, cabezón. Que tengas un lindo día, Nos veremos pronto-

Una vez que había llegado a Madrid, mis padres fueron al aeropuerto a recibirme, junto con mi adoraba hermana, Carola, madre mía, que rápido pasan 4 años, extrañaba mucho a mi enana favorita. Pasamos todo el día juntos, haciendo cosas de familia. A los siguiente, visité al resto de mis amigos. Alexby, Staxx,Mangel, Cheeto, Rubius, y demás gente maja, que seguía en la plataforma de Youtube. Recuerdo el día que se enteraron que había abandonado mi trabajo para Youtube, aunque tampoco me cuestionaron mucho, pues ellos nunca se enteraron de lo mío con Vegetta, a excepción de Alex, que ha sido siempre, mi mejor amigo.

Me quedaban tan sólo 4 días para regresar a Los Angeles, y recibí un mensaje de Vegetta

-Bien Willy, aún te quedan unos días aquí y no me has dicho que es lo que quieres que hagamos, ¿quieres que vayamos al “El Sol”? ¿al cine tal vez?, tú dime pringao’ y yo dispuesto eh :D-

-¿qué te parece mejor ver películas en tu casa, o en la mía tal vez? ¿qué dices Vegetta?

-Ah! Pero no te dije, que ya vivo solo tío, será en mi casa entonces, tú dime a que horas quieres que pase por ti-

-….-

Y ahí fue donde volvió mi nerviosismo,

Con Vegetta pasé los mejores años de mi vida.

Desde la primera vez que grabamos una partida de Minecraft, una serie, un vlog….

Mi primer beso…

Mi primera vez…

Y mi primera decepción.

Después de él, no volví a estar con nadie, cerré mi corazón para todo el mundo, no quería volver a sentirme traicionado, no quería volver a llorar.

Llegué a abusar del alcohol, de las drogas, llegué a lastimarme a mi mismo, me cortaba, pero no había nadie para detenerme, hasta que un día me di cuenta,

que no servía de nada dañarme , pues no iban a regresar todas esas alegrías que tuve alguna vez a su lado.

Al punto de las 4pm llegó a mi casa, bajamos hasta donde estaba su auto, y nos dirigimos a una tienda de conveniencia, a comprar alguna que otra golosina, llegamos a su casa, entre pláticas y risas, era como si nunca hubieramos perdido el contacto, como si hablaramos todos los días.

Nos sentamos en el sofá del salón, y pusimos una pelicula al azar….

“The Human Centipede 2” ¿en serio tío?, pero bueno, la vimos. Por alguna razón muy extraña, en la escena más asquerosa, me descojoné de risa, acto seguido, el también lo hizo. Terminamos de ver la pelicula, un tanto asquerosa, pero divertida en sus momentos,

nos quedamos hablando aun más, para ese entonces eran casi las 8pm, dios que no me había dado cuenta. Estaba oscureciendo, y el salón se estaba quedando en la penumbra, pero poco nos importó, Vegetta puso música al azar y sonó esa canción tan bonita que me sugirió una sub hace mucho tiempo, de la cual me había enamorado….

https://www.youtube.com/watch?v=szmjXmeU7eE

-Esa canción me encanta, es mi favorita de “Living Things”- Comenté con una sonrisa en los labios,

-La mía también- giró para verme, aún en la oscuridad, podía ver sus ojos, esos ojos que siempre me hipnotizaron.

Poco a poco nos fuimos acercando, hasta que nuestras frentes quedaron pegadas, para despues juntar nuestras narices, y rozar nuestros labios, para ese entonces yo temblaba más que una hoja de papel, me sujetó suavemente del brazo y susurró contra mis labios…

-Estás temblando…-

-N-no…-

-Claro que sí- mientras me decía eso, sentía como se formaba una sonrisa en su boca.

-Cállate…-

Estaba a punto de besarle, pero algo en mi mente me hizo detenerme

Nunca te amé, Willy…”

Me alejé sólo un poco de su rostro, bajando el mío, pero, lo que me dijo hizo que reaccionara de inmediato.

-¿Te rindes?- me lo dijo en el tono más ronco que pudo, no pude resistirme, me acerqué de nuevo a sus labios para fundirlos en un beso, al cual yo pensaba que iba a ser no correspondido, pero todo lo contrario, en cuanto sentí como empezó a llevar el control, una corriente de electricidad me recorrió de pies a cabeza, mi piel se erizó por completo, mientras que mi mano libre iba a hacía su nuca, para luego subir a su cabello y perder mis dedos en este.

Mordí su labio suavemente, mientras que él, me atrapaba por la cintura, definitivamente era la mejor sensación del mundo. Pero tenía que regresar a la realidad.

Nos separamos, por la falta de aire, mis ojos comenzaron a nublarse, las lágrimas estaban amenazando por salir…

-¿Y eso por que fue Willy?- me preguntó un tanto confundido, pero sin soltarme

-Aún te amo…-la voz se me quebró en el “te amo”, me cago en todo..

-Pensé que lo habías olvidado, ¿después de todo el daño que te causé, me sigues amando?-

-Nunca pude olvidarme de tí, Samuel-era la primera vez que le llamaba así, ni siquiera siendo pareja le llamaba por su nombre. -Siempre trato de mantener ocupada mi mente, pero al final del día, apareces tú, aún no puedo olvidar…..- No me dejo terminar, me calló con un beso, un beso tan dulce, tan irreal, tan perfecto.

Después del beso, y un silencio un poco incómodo, me di cuenta que era muy tarde, así que le dije que me iría a casa, a lo cual el insistió en llevarme, pero le dije que no era necesario, así que sólo me acompañó a la planta baja a esperar un taxi.

-Prometo venir a despedirme de tí antes de irme pringao’- Le sonreí

-Te estaré esperando, cabezón-

Regresé a su apartamento una noche antes de regresar a Los Angeles, como le había prometido.

Toqué a la puerta, y me abrió con una enorme sonrisa, tan característica de él, platicamos un poco, y de repente las horas se nos fueron volando. Ya estaba en la puerta dispuesto a irme, cuando me detuvo para darme un regalo.

-P-pero…es tu peluche favorito Vegetta…-Me regaló su peluche de “Vakypandy” que le había dado una sub en un evento al que fuimos a México, recuerdo como le brillaron los ojos al ver el peluche, ya que estaba hecho a mano por la misma suscriptora, que también me había regalado un peluche de “Trotuman”

-Quiero que lo tengas tú, Willy- me miró de una manera muy tierna, no pude decirle que no.

-Vale, entonces me lo llevo, muchas gracias Vegetta. Prometo venir más seguido a Madrid a visitarte-

-Vale cabezón, se puede decir que….¿confirmamos?

-Confirmamos….-

Despues de todo eso, ha pasado ya casi un año. Aún sigo hablando con Vegetta, pero no hemos vuelto a tocar el tema de lo que paso esa noche, no hemos vuelto a mencionar ese beso, ahora él tiene una novia, bastante guapa, la verdad. Una chica argentina que hace dibujos muy monos, Vegetta le cogió bastante cariño, tanto así que fue por ella a Argentina y ahora viven juntos, al parecer van para largo, aunque estoy feliz por él

Pero aún así

Juré que nunca dejaría de amarle…..

Nunca dejaré de amarte…

Samuel….

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OH POR DIOS, ME SALIÓ DEL PINCHI CORAZÓN, 

TENÍA DIAS QUERIENDOLO ESCRIBIR PERO NO ENCONTRABA LAS PALABRAS, Y AHORA POR FIN LO HICE, 

Bueno, bueno. Con mi primer One Shot, llegué a +60 notas creo, 

MUCHAS GRACIAS, la verdad no esperaba tan buena respuesta, me sentía tan apenada n///n

espero que les guste este, no está tan ¬w¬, pero tiene su salseo (?)

Vegetta se queda con Momo por que YOLO (?):DDD #VegenerisFTW

LOS QUIERO

PD: Feliz Cumpleaños Willy :DDDD