quejarnos

Todos estamos buenos para quejarnos pero cuántos hacen algo por "remediar" aquello de lo que se quejan?

Que esto o aquello está muerto pero a cuantas de esas personas que vienen a quejarse les han visto subir edits, momentos, alguna cita, una foto…

Para qué vienen a quejarse en realidad? De qué sirve que una persona más venga a decir que todo se fue a la mierda en Tumblr o en la casa de la madre?

Estará muerto porque los que estaban aquí haciendo todo ese material estaban sólo por el shipp y no por apoyar a sus “ídolos”? No soportaron la realidad de verlos felices con sus verdaderas parejas? Esa gente se fue por “dejar de creer”? Tal vez algunos estaban aquí shippeando y la locura de aquellos que quieren que se hagan sus exigencias los hartó y se fueron sin más.

Quedó en Tumblr sólo gente sin ideas? Gente que lo único que sabe es quejarse y no remediar aquello por lo que se quejan?

Porqué esa gente no sube fotos o momentos? Antes 30 personas subían el mismo momento y 50 más subían cualquier foto que Willy subiera… será que ahora saben que esos albures son eso solamente? Será que ahora saben que las fotos de Willy no se las toma Vegetta? En serio estaban aquí por las personas o sólo por la obsesión con una relación amorosa que no existe? 🤔

Es sólo una reflexión interna.

Somos la generación que no quiere relaciones

“Queremos una segunda taza de café para las fotos que subimos a Instagram los domingos por la mañana, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a “me gusta” y poner un comentario, queremos una publicación digna del hashtag #parejaperfecta. Queremos tener a alguien con quien ir de brunch los domingos, con quien quejarnos los lunes, con quien comer pizza los martes y que nos desee buenos días los miércoles. Queremos llevar acompañante a las bodas a las que nos inviten (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.Buceamos por Tinder en un intento de encontrar a la persona adecuada. Como si tratáramos de hacer un pedido a domicilio de nuestra alma gemela. Leemos artículos como Cinco maneras de saber que le gustas o Siete formas de gustarle, con la esperanza de ser capaces de moldear a una persona para tener una relación con ella, como si de un proyecto de artesanía que hemos visto en Pinterest se tratase. Invertimos más tiempo en nuestros perfiles de Tinder que en nuestra personalidad. Y aun así no queremos tener una relación.Hablamos y escribimos mensajes de texto, mandamos fotos o vídeos por Snapchat y tenemos conversaciones subidas de tono. Salimos y aprovechamos la happy hour, vamos a tomar un café o a beber cerveza; cualquier cosa con tal de evitar tener una cita de verdad. Nos mandamos mensajes para quedar y mantener una charla insustancial de una hora solo para volver a casa y seguir manteniendo una charla insustancial mediante mensajes de texto. Al jugar mutuamente a juegos en los que nadie es el ganador, renunciamos a cualquier oportunidad de lograr una conexión real. Competimos por ser el más indiferente, el de la actitud más apática y el menos disponible emocionalmente. Y acabamos ganando en la categoría el que acabará solo.Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no queremos esforzarnos aquí y ahora. Queremos tener relaciones profundas, pero sin ir muy en serio. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.Queremos alguien que nos dé la mano, pero no queremos darle a alguien el poder para hacernos daño. Queremos oír frases cutres de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten… porque eso implica que nos pueden dejar. Queremos que nos barran los pies, pero, al mismo tiempo, seguir siendo independientes y vivir con seguridad y a nuestro aire. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella.No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, “mantita y peli” y fotos sin ropa por Snapchat. Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos sentir que conectamos con alguien lo suficiente, pero no demasiado. Queremos comprometernos un poco, pero no al cien por cien. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Nos escondemos. Nos vamos. Hay muchos peces en el mar. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día…Esperamos encontrar la felicidad. Queremos descargarnos a la persona perfecta para nosotros como si fuera una aplicación nueva; que puede actualizarse cada vez que hay un fallo, guardarse fácilmente en una carpeta y borrarse cuando ya no se utiliza. No queremos abrirnos; o, lo que es peor, no queremos ayudar a nadie a abrirse. Queremos mantener lo feo tras una portada, esconder las imperfecciones bajo filtros de Instagram, ver otro episodio de una serie en vez de tener una conversación real. Nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero seguimos sin dejarle ver la luz del día a nuestro auténtico yo.Sentimos que tenemos derecho al amor, igual que nos sentimos con derecho a un trabajo a jornada completa al salir de la universidad. Nuestra juventud repleta de trofeos nos ha enseñado que si queremos algo, merecemos tenerlo. Nuestra infancia rebosante de películas Disney nos ha enseñado que las almas gemelas, el amor verdadero y el felices para siempre existen para todos. Y por eso no nos esforzamos ni nos preguntamos por qué no ha aparecido el príncipe o la princesa azul. Nos cruzamos de brazos, enfadados porque no encontramos a nuestra media naranja. ¿Dónde está nuestro premio de consolación? Hemos participado, estamos aquí. ¿Dónde está la relación que merecemos? ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido?Queremos a un suplente, no a una persona. Queremos un cuerpo, no una pareja. Queremos a alguien que se siente a nuestro lado en el sofá mientras navegamos sin rumbo fijo por las redes sociales y abrimos otra aplicación para distraernos de nuestras vidas. Queremos mantener el equilibrio: fingir que no tenemos sentimientos aunque seamos un libro abierto; queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie. Nos cruzamos de brazos y discutimos las reglas con nuestros amigos, pero ninguno conoce el juego al que estamos intentando jugar. Porque el problema de que nuestra generación no quiera relaciones es que, al final del día, sí que las queremos.”

Si nos esforazaramos más en lugar de quejarnos de todo, solo quizá muchos de nosotros tendriamos una vida completamente distinta, pero solemos tomar el camino mas facil, rendirnos.
Querida Yo

Dejemos de luchar por alguien que no nos quiere.
Dejemos de preocuparnos por las personas que les importamos un carajo.
Dejemos de extrañar a quien nos ha olvidado.
Dejemos de escribir a quien no nos los quiere.
Dejemos de imaginar cosas que no pasarán.
Dejemos de escuchar música que nos pone triste.
Dejemos de sufrir por cosas absurdas.
Dejemos de llorar por personas estupidas.
Dejemos de cargar el pasado.
Dejemos de enamorarnos a lo pendejo.
Dejemos de quejarnos de está jodida vida.

Los signos como Gifs de Daria:

Aries: “Si alguien está haciendo algo que los irrita, díganselo en detalle” 

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Trauro: “¿Por qué no me habré quedado en casa, donde todo es agradable y tranquilo y nada nunca pasa?”

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Géminis: “Creo que la gente que atropella animales debería ser atropellada para saber lo que se siente”

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Cáncer: “Podríamos juntarnos lo fines de semana para comer pizza y quejarnos”

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Leo: “Vestirse toda de negro es el último grito de la moda. Es profundo, es significativo y es adelgazante.”

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Virgo:

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Libra: “Fue más fácil estar despierto toda la noche que levantarse temprano”

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Escorpio: “… se vería realmente atractivo”

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Sagitario: “No hay aspecto, faceta o momento en nuestras vidas que no pueda ser mejorado con pizza. Gracias.”

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Capricornio: “Ánimo, ánimo, ánimo… grito, grito, grito.. A quién le importa quién gana? Nos iremos todos al infierno”

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Acuario: “Soy demasiado inteligente y sensible como pára vivir en un mundo como el nuestro”

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Piscis:

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No voy a hablar de economía, del sistema capitalista, del déficit mundial ni del aumento al impuesto valor agregado. Si no que voy a hablar de las personas de vos y yo.

Hablare de las personas inmersas en la sociedad. La sociedad es un conjunto de personas que respetan y cumplen ciertas reglas comunes y también que comparten una misma cultura. Las personas, somos todas iguales, a pesar de las diferencias físicas, sociales y económicas. Nos quejamos de lo que no tenemos y nos reinos de los que son diferentes a la sociedad o los que no tienen. Pero siempre hay alguien que sale primero en una carrera y luego esta el segundo. Nos quejamos de la diferencia pero si somos indiferentes nos quedaríamos de que todos somos iguales. Es complicado. Los que mucho tienen, nos llaman envidiosos. Lo que poco tienen lo llaman bullying. Yo lo llamo cruda verdad. En un lugar y momento excesivo de reglas, donde quejarnos representa la verdad y refleja nuestra personalidad. Quejarse hace bien. Hace oírse nuestra opinión. Toda la vida nos forman para que tengamos una opinión. En el colegio dicen que nos enseñan para que sepamos de que cara de la vida ponernos. No nos obligan a pensar de una manera pero nos influencian. No somos cien por ciento libres y independientes, por lo cual siempre hay alguien quiere estar arriba del triangulo para que tengamos la misma corriente de pensamiento. Todos tenemos libre albedrio pero siempre alguien va a elegir por nosotros haciéndonos creer que elegimos por nuestra cuenta. ¿Si no porque hay gente que se dedica a ser critico? ¿Si no porque hay paginas de internet que se basa en un libro de quejas? La gente si va a comentar ahí, mayormente se va a quejar. Es así de sencillo. No todo es un colchón de frutas. En esta vida, lo importante no es resaltar pisando cabezas. Es ser nosotros mismos e intentar ser lo mas libre que podamos ser.

Despues de algunos años yendo todos los sabados por la mañana a tener clases de natación, me di cuenta de que nadar es una gran alegoria de vida. Una pileta como la vida se divide en distintos carriles o caminos, en el mismo camino nos encontramos con otras personas algunas van mas adelante o mas atras que en tiempo y mente, pero aun asi todos vamos para el mismo lado. Es una carrera o es nuestra semana, donde cada uno lleva su estilo de vida distinta hasta una meta igual con el paso del tiempo. Quieres pasar a alguien y lo logras. Te molesta tocarle los pies a alguien en la carrera y no puedes pasarlo, nace la envidia. Sales afuera para respirar y tener un descanso. Te esfuerzas y observas el reloj. Cuando es tu turno bajar la velocidad, alguien te quiere pasar y te molesta pero a vos no te importo pasar o otro. ¿es una carrera no? Te molesta que te toque los pies porque te esta alcanzando y avanzas mas rapido, no es motivacion, es la ganas de creerte el mejor. Llegas al fondo de la pileta y debes dar una vuelta para volver. Asi susecivamente nace la discorfomidad, no sabes si tu posicion es la correcta antes te fijarte en vos observas a los otros. Muchos pensadores y escritores que nombrarar de la Edad Media comentaran sobre esto, pero ninguno puede ganarle a la incertidumbre. Nadie puede ganarle a las personas porque son el arma mas letal para acabar la carrera. No sabes si dejar de remar o pedalear. Respiras. Continuas. Sabes que tienes que volver al principio de la semana nuevamente. Te quejas del cansancio y observas que hay gente lejos de tu alcanze o pegada a tus pies.

Vivimos en un gran libro de quejas. Hay que hacer lo que a uno le haga feliz. Todos tenemos un reloj interno distinto, recuerda eso. Aun asi, hay gente mentirosa que lo unico qie hacer es crear momentos para ocultar otros, pero todos somos mentirosos no se puede cambiar. Algunos quieren avanzar mas rapido que otros y unos quieren quedarse en su lugar. Facilmente, cuestiona todo lo que quieras. Porque cambiar a una persona puede cambiar al mundo.

—  Yo y el mundo

“Nuestra Generación no Quiere Relaciones”

Queremos una segunda taza de café para las fotos que subimos a Instagram los domingos por la mañana, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a “me gusta” y poner un comentario, queremos una publicación digna del hashtag #parejaperfecta. Queremos tener a alguien con quien ir de brunch los domingos, con quien quejarnos los lunes, con quien comer pizza los martes y que nos desee buenos días los miércoles. Queremos llevar acompañante a las bodas a las que nos inviten (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.

Buceamos por Tinder en un intento de encontrar a la persona adecuada. Como si tratáramos de hacer un pedido a domicilio de nuestra alma gemela. Leemos artículos como Cinco maneras de saber que le gustas o Siete formas de gustarle, con la esperanza de ser capaces de moldear a una persona para tener una relación con ella, como si de un proyecto de artesanía que hemos visto en Pinterest se tratase. Invertimos más tiempo en nuestros perfiles de Tinder que en nuestra personalidad. Y aun así no queremos tener una relación.

Hablamos y escribimos mensajes de texto, mandamos fotos o vídeos por Snapchat y tenemos conversaciones subidas de tono. Salimos y aprovechamos la happy hour, vamos a tomar un café o a beber cerveza; cualquier cosa con tal de evitar tener una cita de verdad. Nos mandamos mensajes para quedar y mantener una charla insustancial de una hora solo para volver a casa y seguir manteniendo una charla insustancial mediante mensajes de texto. Al jugar mutuamente a juegos en los que nadie es el ganador, renunciamos a cualquier oportunidad de lograr una conexión real. Competimos por ser el más indiferente, el de la actitud más apática y el menos disponible emocionalmente. Y acabamos ganando en la categoría el que acabará solo.

Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no queremos esforzarnos aquí y ahora. Queremos tener relaciones profundas, pero sin ir muy en serio. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.

Queremos alguien que nos dé la mano, pero no queremos darle a alguien el poder para hacernos daño. Queremos oír frases cutres de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten… porque eso implica que nos pueden dejar. Queremos que nos barran los pies, pero, al mismo tiempo, seguir siendo independientes y vivir con seguridad y a nuestro aire. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella.

No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, “mantita y peli” y fotos sin ropa por Snapchat. Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos sentir que conectamos con alguien lo suficiente, pero no demasiado. Queremos comprometernos un poco, pero no al cien por cien. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.

Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Nos escondemos. Nos vamos. Hay muchos peces en el mar. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día…

Esperamos encontrar la felicidad. Queremos descargarnos a la persona perfecta para nosotros como si fuera una aplicación nueva; que puede actualizarse cada vez que hay un fallo, guardarse fácilmente en una carpeta y borrarse cuando ya no se utiliza. No queremos abrirnos; o, lo que es peor, no queremos ayudar a nadie a abrirse. Queremos mantener lo feo tras una portada, esconder las imperfecciones bajo filtros de Instagram, ver otro episodio de una serie en vez de tener una conversación real. Nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero seguimos sin dejarle ver la luz del día a nuestro auténtico yo.

Sentimos que tenemos derecho al amor, igual que nos sentimos con derecho a un trabajo a jornada completa al salir de la universidad. Nuestra juventud repleta de trofeos nos ha enseñado que si queremos algo, merecemos tenerlo. Nuestra infancia rebosante de películas Disney nos ha enseñado que las almas gemelas, el amor verdadero y el felices para siempre existen para todos. Y por eso no nos esforzamos ni nos preguntamos por qué no ha aparecido el príncipe o la princesa azul. Nos cruzamos de brazos, enfadados porque no encontramos a nuestra media naranja. ¿Dónde está nuestro premio de consolación? Hemos participado, estamos aquí. ¿Dónde está la relación que merecemos? ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido?

Queremos a un suplente, no a una persona. Queremos un cuerpo, no una pareja. Queremos a alguien que se siente a nuestro lado en el sofá mientras navegamos sin rumbo fijo por las redes sociales y abrimos otra aplicación para distraernos de nuestras vidas. Queremos mantener el equilibrio: fingir que no tenemos sentimientos aunque seamos un libro abierto; queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie. Nos cruzamos de brazos y discutimos las reglas con nuestros amigos, pero ninguno conoce el juego al que estamos intentando jugar. Porque el problema de que “Nuestra Generación no Quiere Relaciones” es que, al final del día, sí que las queremos.

“La persona que llega es la persona correcta” Nadie llega a nuestra vida por casualidad, las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están ahí por algo, nos ayudan a crecer, aprender y avanzar en cada momento de nuestra vida.

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
Nada de lo que sucede en nuestra vida podría haber sido de otra manera. Hasta el motivo más insignificante. No debemos pensar en lo que deberíamos haber hecho o dejado de hacer.El pasado fue así y gracias a él aprendimos a vivir el presente. Los momentos que vivimos a lo largo de nuestra vida, nos ayudan a nuestro crecimiento personal y espiritual, aunque nos cueste aceptarlo.

“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Las cosas comienzan en el momento indicado, aunque creamos que debería haber sido antes o después. Cuando la vida cree que estamos preparados es cuando llega, a nosotros nos toca aceptar o dejarlo pasar. Después no vale mirar atrás y quejarnos de lo que hemos dejado pasar.

“Cuando algo termina, termina”
Las cosas terminan cuando tienen que terminar. Gracias a esto avanzamos y seguimos adelante, pero ahora tenemos una experiencia que antes no teníamos. Recuerda que ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado.

—  Las 4 leyes de la espiritualidad, Hinduismo.
Malas costumbres y otras adicciones

Creo que uno de los peores sentimientos en esta vida es la impotencia, el no poder hacer nada, de verte en la obligación de cruzarte de brazos y ceder. No es algo a lo que esté acostumbrada, quedarme cruzada de brazos va contra mi naturaleza, pero me he visto obligada en esta situación, diría que es tu culpa, pero sería mentir, sé que cada acción genera una reacción y mis acciones fueron lo que me llevaron a donde estoy, o mejor dicho, a donde estamos porque ya no soy sólo yo, ahora somos dos, nosotros dos.
Al decir verdad a esto le imaginé un principio desde el primer cruce de palabras y jamás idealicé un fin, pero para mi suerte (o mi desgracia) no soy el tipo de persona que ruega, si quieres salir de mi vida ahí está la puerta, pero si quieres quedarte puedo preparar café -que sé bien cómo te gusta-. Pero el caso es que hay una moneda en el aire, girando en cámara lenta y eso me hace temblar e implorar a no sé que dioses porque caiga del lado en que no me condene sólo a soñarte y si fuera así, sólo te pediré que no lo olvides; no te olvides del día en que nos conocimos, no te olvides del primer momento en que me hablaste, no te olvides de todas esas cosas que me encantan de ti -como la manera en que haces esa pequeña risa antes de echarte a reír-, no te olvides de los días en que todo iba mal pero mejoraban en la cama, no te olvides de todas nuestras diferentes formas de pensar, no te olvides de mis celos y mi orgullo, pero no te olvides de los tuyos tampoco, no te olvides de la primera vez que me dijiste que me amabas, y por supuesto no te olvides tampoco cuando te lo dije yo, no te olvides cuando te hacía enojar y lo mucho que me gustaba hacerlo -como despeinarte-, no te olvides de aquellas madrugadas que pasábamos hablando, no te olvides de lo mucho que te extrañé cuando no podíamos hablar. No lo olvides: te quiero y hay muchas cosas detrás de eso.
En estos días he aprendido más de malas costumbres que de buenas acciones, por ejemplo, tenemos la mala costumbre de dejar todo para luego, de echar de menos en lugar de hacerlo de más, la mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras, de querer tarde, de valorar tarde y de pedir perdón demasiado pronto. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno, de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si, de quejarnos por todo y de culpar siempre al otro. Tenemos miedo de decir te quiero como si fuese algo malo el querer y es que tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y comer más de lo que nuestro cuerpo necesita, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio el próximo lunes, de cuidarnos cuando ya es tarde y de tomar vitaminas cuando ya estamos enfermos, de confundir la belleza con la delgadez y de creer que no somos capaces. Tenemos la mala costumbre de creer que lo sabemos todo cuando realmente no tenemos idea de nada, de suponer en vez de preguntar.
He aprendido que no estamos para postergar las cosas, que decir luego te marco, luego nos vemos, sólo nos lleva a nunca hablar y a no vernos. He aprendido que hay que querer y apreciar las cosas ahora, que debería de existir un máximo de perdones permitidos, que hay que hacernos responsables de nuestros actos, pero que no hay que dejar de lado las buenas acciones realizadas. He aprendido que todo tiene un equilibrio, mucho de algo nunca es bueno, que hay cosas con las que no debemos cargar y que el hambre a veces es sólo mental. Me he soltado a bailar más, me ahogué por intentar fumar y ahora respiro más lento, he comenzado a hacer ejercicio, a cuidarme más y tomar vitaminas sin necesidad de sentirme mal, le presto más atención a mi sonrisa que a mi abdomen y me he conocido capaz. He aprendido a aceptar que no lo sé todo y me estoy cansando de suponer como reaccionarás.
La cuestión es que nunca contestas mis llamadas, pero siempre me pides un mensaje para avisarte que llegué con bien, que si quiero verte tomo el carro y voy a besarte, porque -seamos sinceros- sabes cuánto me cuesta negarte un beso incluso cuando me acabo de poner mi labial. Me enseñaste que nunca es demasiado pronto para decirle a alguien “amor” y que aunque ya lo haya dicho tiempo atrás haces que las cosas se sientan como si fueran la primera vez, que más que disculpas quieres mis abrazos y que el culpable no es el problema, sino la solución. Eres neutral y sabes mantenerte al margen aún cuando eso signifique darme la razón, que el verte nunca es demasiado y de ti nunca voy a tener suficiente porque siempre querré más aún cuando eres quien sabe perfectamente como sacarme de quicio; que cocinar contigo es más divertido y que aunque no paremos de comer podemos también ser una buena pareja de entrenamiento, me recordaste cuánto me gusta bailar y causaste que no disfrute la música si no estás para acompañarme, que hay cosas que a ti te tranquilizan y que a mí me asfixian -como tu adicción al cigarro-, pero que puedo aguantar la respiración y tú tirar el humo lejos, que el alcohol -mi más secreta adicción- puede desatarnos, pero nunca separarnos, que las mordidas no siempre duelen y la cama no es sólo para dormir. Me demostraste que aunque puedo sola me quieres acompañar -y es que encajas perfectamente en mi cuerpo cuando me tiro a la depresión-, y que amor, desde que estás aquí dicen que sonrió más, que he vuelto a ser yo y no sé bien si es que en ti me encontré o que tú me encontraste. Que yo no lo sé todo y sé cuánto te molesta suponga, pero, hace tiempo no hallaba razón para escribir y no me molestaría jamás dejarte de escribir, supongo serías mi más dulce adicción.
Ya no quiero suponer, no lo dejaré para luego. Quiero quererte ahora, no mañana.

- Erika Boté

Una vez nos dice entonces or dentro que tenemos que seguir avanzando así, entre sombras, con la respiración contenida, y lo hacemos sin quejarnos, poniendo lo mejor de nosotros mismos, pero también sabemos que estamos al límite de nuestras fuerzas, que no podemos sostenernos por mucho tiempo más y que si esa marcha a oscuras se prolonga demasiado, simplemente moriremos allí.

-Apocalipsis,  Mario Mendoza

Y qué voy a saber yo de la vida,
si cuando era pequeño conocí a una niña que le gustaba pincharse los dedos con las espinas de las rosas. Era pelirroja, y tenía unas pecas preciosas. Y una luna en medio de su constelación de estrellas que formaban sus pestañas. Tuviste que verla y ver cómo le colgaban hasta sus ojos.

Y cuando estaba a punto de cortar una rosa para regalársela, me decía “¿Qué estás haciendo, gilipollas?”

Y comprendí que no puedes llevarle la contraria a quien tiene la razón, a lo que es correcto. A veces se nos olvida que, por muy bonitas que sean las cosas, no debemos hacerles daño. Aunque eso, muchas veces, pasa por alto. Pasamos las vías del tren dispuestos a lo que viene, a soportar el tren sobre nuestras costillas y a no quejarnos después del dolor de nuestras decisiones, aunque por dentro se nos carcoman las esperanzas.

Aunque yo siempre fui de llevarle la contraria en todo porque me gustaba verla enfadada, y me ponía los ojos en blanco para luego echarse a reír.

Y entonces cuando le contaba sobre mis teorías y mis metáforas sobre la vida y el universo, sonreía y se le saltaban unos hoyuelos en los que construir un hogar, con vistas preciosas a un bosque. Porque una vez me contó que quería vivir en un árbol, como un pájaro.

Era una puta barbaridad verla entre todos esos colores rojizos al final de la tarde, mientras el viento le alborotaba el pelo. Y yo no sabía si ella estaba viendo al atardecer o si el atardecer la contemplaba a ella. Desde entonces comencé a creer en la perfección que guardan las pequeñas cosas.

La simetría de su boca era parecida a la de una mariposa. Y volaba, no sé cuántas veces la vi volar por el cielo gris y siempre que me veía me invitaba a jugar con la lluvia, con las nubes que estaban por explotar. Y la vi caer no sé cuántas otras también, y reía cuando se hacía una herida o cuando se raspaba las rodillas.

Ella no soñaba con ser princesa, sino con ser heroína. No quería que la salvaran, quería salvar a cuantos perdidos se encontrara y tratar de encontrarles su lugar en el mundo. Y que no solamente fuesen coordenadas sin sentido.

Quería buscarle razones a la tristeza y quitarle motivos a la felicidad, porque, según ella, la felicidad mientras no tenga un porqué o un por quién, es mucho mejor.

Pero un día, no sé cómo, ya no volví a verla.

La busqué, lo juro que la busqué hasta por debajo de las sombras de los árboles -que era donde más le gustaba estar-. La busqué hasta un punto donde yo me perdí tratando de encontrarla. Todos fueron intentos fallidos.

Sus vecinos me dijeron que sus padres se habían mudado a Inglaterra.

No encontré rastros de su mirada en otros incendios.

Y desde entonces creo encontrar un poquito de ella en otras chicas, pero algo que sé que nunca encontraré será: a ella. Porque dicen que los primeros amores nunca se olvidan, y las chicas que vinieron después pude olvidarlas con dificultad, pero ella aún está presente en mi vida. Aún me ilumina las noches, aún me abraza por las madrugadas.

Lo último que recuerdo fue el brillo de sus dientes a mitad de una sonrisa.

Y si algún día la ves, dile que la mitad de mi vida la he gastado en echarla de menos y que la otra la gastaré en escribir sobre ella.

—  Benjamín Griss
Guía del episodio 5

Al inicio del episodio nos encontraremos en nuestra preciosa habitación y decidiremos que nos merecemos algo mejor, así que decidiremos ir a quejarnos a Miiko.

    • Pídele a Miiko una habitación en mejor estado.

Iremos a la sala del cristal pero por primera vez no estará allí, así que saldremos de ese lugar, encontrándonos así con Ykhar.

- …

  1. Un asco… +10
  2. Es complicado… -5
  3. No muy de mi gusto. 0

Después de hablar con Ykhar iremos a buscar a Miiko, que estará en la sala de alquimia. Luego de una negativa por parte de ésta saldremos a la sala de las puertas, donde hablaremos con Leiftan, quien nos dirá que convenzamos a la gente para que nos apoye con nuestra falta de colchón. Y eso haremos.

    • Convence a varios miembros de la Guardia para que te apoyen frente a Miiko.

- …

  1. (Ir a hablar con él) 0
  2. (No molestarle) +5

- ¿Qué? ¿No te parece atractivo?

  1. No me he planteado eso por el momento… 0
  2. (Es verdad que es bastante atractivo..) Esto… 0
  3. (No es mi tipo…) Bueno… 0

- Vaya, eso no está bien. ¡Qué chica tan cruel!

  1. Ezarel… +5
  2. ¿A veces te tomas en serio lo que dice la gente? 0
  3. No es que sea ingrata… -5

- ¿De verdad quieres hacerme creer que Miiko te ha dado una habitación con una cama sin colchón?

  1. ¿No he dicho siempre la verdad hasta el momento? -5
  2. Claro. ¿Por qué habría de mentir? +5
  3. Preferiría que fuese una mentira… 0

- …

  1. (Creo que debería pedirle ayuda directamente.) -5
  2. (No creo que mi historia le interese…) +5
  3. (Bueno… ¿por dónde empiezo?) 0

Después de encontrarnos con Alajéa (comedor), Ykhar (biblioteca), Ezarel (biblioteca), Kero (segundo pasillo de las guardias/biblioteca), Nevra (refugio de Eel/sala de alquimia) y Valkyon (quiosco central/plaza del mercado); deberemos ir a hablar con Miiko a la sala del cristal.

    • Vuelve a la Sala del Cristal para hablar con Miiko.

Allí nos dirá que esa habitación es la única disponible, así que no podemos cambiar. Peeero lo que sí se puede hacer es redecorarla, así que deberemos escoger uno de los tres chicos principales para que lo haga (tu decisión no repercutirá en el lovómetro).

    • Da una vuelta por el C.G. o en el exterior para pasar el tiempo.

Después saldremos de la sala del cristal y hablaremos con todos los personajes excepto con el chico que mandamos decorar nuestra habitación: Valkyon (pasillo de las guardias), Ezarel (comedor), Alajéa (refugio de Eel), Kero (biblioteca), Nevra (biblioteca/quiosco central) y finalmente con Ykhar (sala de alquimia). Ésta última sólo la encontraremos si hemos hablado primero con todos los demás.

- ¿Quién no lo sería si estuviese en mi lugar?

  1. Es cierto que eres un hombre tan perfecto… 0
  2. Yo sería modesta. -5
  3. (He mirado al cielo.) 0

Si escogéis la respuesta A:

- Veo que Ezarel ya ejerce influencia en ti.

  1. No, ese es mi carácter natural. -5
  2. Por desgracia… desgraciadamente. +5

- …

  1. No estás respondiendo a mi pregunta. -5
  2. ¿No quieres hablar del tema? +5
  3. ¿Quieres que cambiemos a otro tema? 0

- Y por cierto, ¿cuál es tu tipo de familiar preferido?

  1. ¡Me gustan los pájaros! +5
  2. ¡Me gustan los perros! +5
  3. ¡Prefiero los roedores! +5
  4. ¡Me encantan los reptiles! +5

- Pourquoi m’as tu épargné ce “supplice”?

  1. Je ne voulais pas que tu m’en veuilles de te refiler cette corvée. +5
  2. Je n’ai pas confiance en tes “goûts”. -5
  3. J’ai choisi au hasard… 0

- …

  1. …Ykhar pense qu’on pourrait peut-être se reconcilier? -5
  2. …je pense que tu es quelqu’un de très “consciencieux”. 0
  3. …j’imagine que je m’ennuierai pas avec toi. 0

Si escogemos la opción B:

- Consciencieux? Tu es sûre de toi?

  1. Bah oui… j’ai vu comme tu étais sérieux lorsque tu as préparé ma potion. +5
  2. C’est Ykhar qui m’a dit ça.

Si escogemos la opción C:

- Comment ça?

  1. Ykhar m’a dit que tu étais un vrai “bout-en-train”. 0
  2. T’es toujours en train de ma faire des blagues… +5

- L-lo siento… Entonces, debes pensar que soy un poco invasivo…

  1. Un poco… +5
  2. No, tranquilo. 0

- ¿Has entendido bien tu misión?

  1. Sí… bueno, eso creo. 0
  2. No, lo siento… te estaba escuchando, pero llegado un momento, he desconectado. +5
  3. Esto… creo que me has dado demasiada información de golpe. 0

Si escogéis la respuesta A:

- De acuerdo, ¿entonces cuál es la criatura que concierne a esta misión?

  1. ¿Un conejo? -10
  2. ¿Una tortuga? 0
  3. ¿Un reno? 0
    • Pídele a alguien que te acompañe en tu misión.
    • Cumple la misión que te ha asignado Ykhar y encuentra al Kappa.

La conejita nos dará una nueva misión: buscar un kappa perdido en el bosque. Para ello deberemos escoger un acompañante, así que iremos a buscar a uno de los dos chicos que no hayamos escogido para que nos redecore la habitación. Antes de eso volveremos a la sala del cristal, donde Miiko nos dará ropa nueva.

Ruta de Valkyon

Si escoges a Valkyon deberás ir a buscarlo al comedor y hablar dos veces con él, luego ir a la sala de alquimia para hablar con Leiftan y volver al comedor para que finalmente Valkyon acepte ir contigo. Así, Valkyon se irá a hacer una tarea y quedaréis en encontraros en el pasillo de las guardias. Una vez allí os dirigiréis al bosque.

- Une petite chose…

  1. Tu veux que je t’aide? 0
  2. Si c’est “une petite chose”, tu peux le faire plus tard alors! -5

Si escogéis la respuesta A:

- Non, ça ira merci.

  1. J’insiste. +5
  2. D’accord… 0
  3. Tu es sûr? 0

Si escogéis la respuesta A:

- …

  1. Aaah! Mais c’est quoi ce truc?! -10
  2. …J-Je… J’ai peur des souris… 0
  3. Oh! Elle est trop mignonne!!! +5

Debéis buscar por todo el bosque y cuando hayáis llegado al nuevo escenario, iros. En el momento que os estéis marchando, oiréis un ruido en el bosque, como un bebé llorando. Deberéis volver al nuevo escenario para descubrir que un Black Dog está a punto de atacar al pequeño Kappa.

- Oh, ce n’est pas grave. Tu es très expressive…

  1. Ça te dérange? 0
  2. Un tout petit peu, oui… +5
  3. Oh non, je suis plutôt calme normalement. -5

- J’ai dit quelque chose de choquant?

  1. Je ne pensais pas que tu serais du genre à avouer avoir peur. 0
  2. Vu ton gabarit, je pensais que tu n’avais peur de rien. -5
  3. Tu peux m’avouer que tu as peur, tu sais. +5

- …

  1. (Je m’en fiche, je vais l’aider!) ILUSTRACIÓN
  2. (D’accord, je reste en retrait…)

- Mais qu’est-ce qui t’a pris? Je t’avais ordonné de rester en retrait!

  1. Je ne pouvais pas te laisser seul!
  2. Je… (Il a l’air furieux.) ILUSTRACIÓN


Ruta de Nevra

Si escoges a Nevra deberás ir a buscarlo a la biblioteca. Hablas con él dos veces, vas a hablar con Leiftan a la sala de alquimia (a veces no hace falta hablar con Leiftan) y vuelves a hablar con él.

    • Encuentra a Nevra y convéncele de que te acompañe en tu misión.

- Es posible… Depende de lo que me des a cambio.

  1. Mi gratitud. 0
  2. ¿Un abrazo? -5
  3. No sé, ¿qué te gustaría? +5
    • Ve al bosque para encontrar al Kappa.

Ahora iréis al bosque pero no encontraréis, así que volveréis al Cuartel General, pero al último momento oís llorar al kappa y volvéis al bosque, donde os encontraréis con un Black Dog.

- ¿De verdad crees que una misión servirá para que seas útil?

  1. ¡No empieces a actuar como Ezarel! 0
  2. Pues claro… ¿Qué si no? -5
  3. Evidentemente no… +5

- …

  1. ¡…y para nada eres mi tipo! 0
  2. ¡y si hubiese querido estar sola contigo, te lo habría pedido! +5
  3. ¡…más bien eres tú quien busca estar todo el tiempo solo conmigo! -5

- Si no te convence… ¡Te dejo elegir, pero rápido!

  1. (No seguir el plan y dejar que Nevra haga de cebo)
  2. (Seguir el plan de Nevra y hacer de cebo) ILUSTRACIÓN

- Gardienne, ¿estás bien?

  1. La verdad es que no… Tu plan era estúpido… Creí que iba a morir. ILUSTRACIÓN
  2. Sí, estoy bien… ¡Pero no me vuelvas a pone en esta situación!


Ruta de Ezarel

El recorrido por el bosque es el mismo que el de los anteriores.

- Qu’est ce qui te fait dire ça?

  1. Tu as l’air d’avoir de bonnes connaissances sur les plantes… +5
  2. Une intuition? 0
  3. Tu fais partie de la garde Absynthe après tout? -5

- Pour le deuxième fois, ça va pas toi? On n’a pas gardé les moogliz ansemble que je sache.

  1. (Répondre à Ezarel) -10
  2. (Ne rien dire) 0

- …

  1. (Aller sur la droite)
  2. (Aller sur la gauche) ILUSTRACIÓN

- C’est TA mission, donc assume-la jusqu’au bout.

  1. (J’ai levé les yeux au ciel.) D’accord, j’accepte.
  2. Je m’en fiche, je refuse de prendre cette chose! ILUSTRACIÓN


Volviendo a la historia:

    • Ahora que ya tienes al Kappa, vuelve al C.G.

Cuando hayamos rescatado al animalito apestoso deberemos volver a la sala del cristal para hablar con Miiko, quien nos mandará ir a la enfermería. Para llegar allí deberemos ir a la sala de las puertas.

    • Encuentra la enfermería y deja allí al Kappa.
    • ¡Vuelve a hablar con Miiko!

- Gardienne, ¡llegas justo a tiempo! Precisamente estábamos hablando de cómo devolver al kappa a su hogar.

  1. ¿Qué? ¡Pero eso no estaba en las instrucciones de Ykhar! -15 Ykhar
  2. ¡Antes de eso, me gustaría que se me explicase la historia del Perro Negro! 0
  3. Esto… está bien. ¿Cómo lo hacemos? -5 Kero
    • Lleva la carta de Miiko a la Despensa.
    • Ve al mercado para comprar un Kit de Navegación.
    • Consigue los objetos de la lista.
    • ¡Busca a Purreru para la comida del Kappa!

Después de dejarlo allí volveremos a la sala del cristal, donde nos explicarán que debemos devolver al pequeño a casa y que nosotras nos encargaremos de él. Además, nos mandarán tres tareas: primero deberemos dejar una lista en el comedor. También debemos buscar a Purreru (que se encuentra en la biblioteca) para que nos diga qué alimento comprar para el kappa, aunque no lo sabrá muy bien así que nos hará escoger entre tres. La respuesta correcta no se sabe, pero yo escogí los pepinos azules porque es lo que comen los kappa aparte de niños humanos.

  1. (Elegir los dientes de león)
  2. (Elegir las coles)
  3. (Elegir los pepinos)
    • Pídele a uno de los chicos que te ayude a encontrar un Kit de Navegación.

Finalmente iremos al mercado para comprar un kit de navegación, aunque no lo encontraremos. Así pues, deberemos hablar con Ykhar en la sala de alquimia para que nos recomiende buscar ayuda para lo del kit.

    • Encuentra la forma de obtener un Kit de Navegación, cueste lo que cueste.

- …

  1. (Ir a hablar con ella normalmente) 0
  2. (Llamarla a gritos) +10

Iremos a la forja, donde hablaremos con Kero y ahora sí, pediremos ayuda a alguno de los chicos.

- Ah, sí, me lo ha dicho. Me has asustado… creí que tenías un gran problema.

  1. Disculpa, me gusta tomarte el pelo. 0
  2. ¡Es extremadamente grave! -5

Si escogéis la opción A:

- Estás empezando a tomar el mal ejemplo de Ezarel.

  1. Sobre todo, me gustaría enterrar el hacha de guerra. +5
  2. No, intento mantenerme relativamente alejada de él. 0

Si escogéis la opción B:

- Je peux comprendre, il est parfois… agaçant.

  1. Je ne te le fais pas dire. +5
  2. Il existe pire, heureusement. 0
  3. C’est supportable. -5

- …

  1. C’est quoi la blague? -5
  2. Merci, c’est gentil. +5
  3. C’est rare de te voir si… sympa. 0

- …

  1. Tu sais, un jour il faudra bien t’y faire… +5
  2. C’est plus difficile de trouver des excuses pour me détester, hein? 0
  3. Quoiqu’il en soit, dis-toi que tu es un bon alchimiste. -5

- Tu “nueva” naturaleza de faelienne.

  1. Bien… -5
  2. Mal… +5
  3. No sé… 0

- Hey, gardienne, ¿qué haces por aquí?

  1. Nada que te incumba. -5
  2. Estaba buscando un kit de navegación. 0
  3. Veo que Alajea y tú sois buenos amigos. +5

- Ah…

  1. De quelle race suis-je? +5
  2. Rien d’important. Laisse tomber. -5
  3. Parlons d’autre chose, tu veux? 0

- Tu n’as pas essayé de retrouver l’acheteur pour lui…

  1. Racheter? +5
  2. Voler? 0
  3. Emprunter? -5

Si en este diálogo le dais a la opción B iréis directamente a la biblioteca. Luego deberéis salir e ir hasta “Allées des Arches”, donde una jovenzuela nos dirá qué aspecto tenía el tipo que ha comprado el kit que tanto anhelamos. La tía nos dirá que está por alguna parte del QG gracias guapa, nos ha servido de mucho.

Deberemos volver al segundo pasillo de las guardias para encontrarnos al comprador del kit, un personajillo de lo más curioso: Chrome, perteneciente a la Guardia de la Sombra.

    • Vuelve a hablar con Kero.

Éste nos dará el kit que compró, volveremos a ver a Kero a la biblioteca y…

¡FIN DEL EPISODIO 5!

3 de enero 2017

En una relación siempre hay alguien que quiere más.

Por eso, cuando todo acaba, quien quiere más es quien más sufre.

Querer más no significa querer mejor (o tal vez sí).  No podemos quejarnos si al ser la persona que más ama al final salimos a gatas hechos escombros cubiertos de cenizas y con el humo aun saliendo de las costillas por la catástrofe del final de la relación. Si de algo podemos quejarnos tal vez sea sólo del hecho de que nadie nos advirtió que en una relación el amor debe ser el mismo de ambas partes para que al final ambos salgan a salvo o para que no haya final. Pero aceptémoslo, si nos advirtieran el dolor de amar de más, aun así amaríamos.

Desmesuradamente,
Sin medir consecuencias,
Sin la teoría del juicio final,
Sin un plan b,
A ciegas,
Al borde del vacío sin alas,
Hasta quedar vacíos…

Así amaríamos.

—  Letras Secretas
Mojada de lágrimas

Tengo una chica que siempre está triste

me lleva con besos a su cama

para cubrirnos de nuestro pasado tormentoso

para quejarnos de lo que somos

y crear una religión

en donde la creencia sea

que nunca podrás ser otra cosa

además de la tragedia que eres

Tengo una chica que siempre está triste

y me muero un poco

intentando alegrarla

parto mi corazón en cuadritos

como si fuera una pechuga

le robo aceite de entre las piernas

se lo cocino a fuego lento

ella come dos bocados 

deja el plato

porque no quiere engordar

de mi amor

Tengo una chica que siempre está triste

me dice que eso es existir

que me engaño todos los días

al obligarme a sonreír

que ser feliz es un trabajo

con el que ganas 

el derecho de besar con tristeza

a la persona que amas

Tengo una chica que siempre está triste

tengo una catástrofe esperándome 

mojada de lágrimas en la cama

gemirá sus miedos y terminaré

llorando sobre sus senos

abrazando todo lo que me duele

recordando lo que nunca seremos

matando nuestros deseos de ser libres

odiándonos por ser tan sensibles

Tengo una chica que siempre está triste

y no puedo dejarla ir

dice que nunca la querré

como ella me quiere a mí

y que el dolor de saberlo

la hace feliz.

7 errores que cometemos las chicas al comenzar una relación.

Saben que no soy psicóloga y que lo poco que puedo decir aquí es porque he vivido experiencias personales y a través de los demás. Estoy soltera desde hace un año, estuve en una relación fija por cinco y había olvidado lo que es “coquetear, aceptar cortejo, iniciar algún tipo de relación”. Quedé como una quinceañera que recién va descubriendo ese amor adolescente y terminé haciendo todo mal. Me he ido analizando y es de humanos equivocarnos. Lo mío junto a otras experiencias me llevó a hacer una mini lista de lo que no debemos hacer al iniciar una relación:

  1. Fantasear demasiado.

Te regala un oso o una rosa y transformamos el peluche en un anillo y la rosa en un bouquet de matrimonio. No, definitivamente no se hace eso.

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No te extraño

No te extraño, extraño las pláticas en el garage con café y una cajetilla. No te extraño, extraño quejarnos de los precios de Starbucks y aun así ir tres veces a la semana. No te extraño a ti, extraño burlarnos de todos y solo entendernos entre nosotros. Extraño la complicidad, la amistad y cosas inesperadas de una relación. Pero no te extraño a ti.

En serio, no te extraño nada, extraño nuestras fotos culeras y cómo nos reíamos por horas. Las caminatas por el centro y tener el mejor de los días solo porque nos quedamos en alguna banca platicando lo que parecían días. Extraño tener a quien tomar de la mano por la calle. Extraño no estar en la búsqueda exhaustiva del amor. Extraño despertar y ver el rostro de quien amaba y que me hacía saber, que al otro día despertaría también viendo esa misma cara con lagañas y frente brillosa. En lugar de algún extraño de quien no puedo esperar para huir la mañana siguiente. 

Créeme, por que es verdad, no te extraño. No extraño los pleitos, los maltratos, mi dinero esfumándose, los problemas con mi familia ni lo extremo de tus celos y los míos. No extraño el sinfín de errores que cometimos y de los que espero haber aprendido bien. Tan solo extraño la estabilidad de saber que alguien te ama y que gracias a eso, te sientes más feliz que todo ser con quien te topas. 

Extraño muchas cosas sobre nosotros, pero no te extraño a ti. Y cuando pienso en todo eso, tu cara ya pareciera borrosa. Porque anhelo tenerlo de nuevo, pero no tenerte a ti. 

Originally posted by teenagecrush

Siempre se dice que a las mujeres nos gustan los chicos malos y por ende no podemos quejarnos si nos hacen mal porque eso “nos gusta”. Sin embargo, me puse a pensar que hace cincuenta años el concepto de chico malo era otro: tipo que andaba en moto, que consumía alcohol y drogas, que se acostaba con muchas mujeres, y ya está. Generalmente tenían un trasfondo deprimente que los hacía ser así de superficiales o algún tema emocional del que querían escapar. Antes, un chico malo no era mucho más que eso. Pero hoy en día se nos sigue diciendo lo mismo, incluso cuando la definición es diferente. Hoy el chico malo tiene celular y redes sociales para ventilar lo que hace (que coge, que las usa, que no las quiere), hoy el chico malo es golpeador y a veces asesino; es soberbio, vanidoso y violento. ¿Van a seguir diciendo que no nos quejemos porque nos gustan?