que ella

Me enamoré.
Me enamoré de ella.
Me enamoré de sus berrinches de niña pequeña.
De su orgullo, el cual se traga muchas veces porque su amor por mí es más fuerte.
De sus tormentas y huracanes.
De sus demonios, cicatrices y heridas que aún sangran.
Me enamoré de cómo era en su pasado y de cómo es ahora.
De su fuerza y coraje.
De cómo se levanta tras cada caída.
Me enamoré de su humor y sus chistes malos, que aunque cueste creerlo son peores que los míos.
De sus locuras, sus bailes y de cómo canta.
Me enamoré de sus hoyuelos, los de encima de los labios y los del final de la espalda.
De su hermosa sonrisa.
De sus ojos. De como me transmiten tanto amor solo con la mirada.
Me enamoré de sus manías, vicios y hábitos.
De cómo se toca el pelo para estar “más guapa” frente a mí; sin darse cuenta de que esté de la manera que esté, siempre es hermosa.
De lo nerviosa que se pone cada vez que la miro fijamente a los ojos. Y de cómo sonríe casi sin poder evitarlo.
Me enamoré de su voz.
Del sonido de su risa.
Y de la voz de niña que pone cuando quiere algo.
Me enamoré de su cariño y dulzura.
De la manera especial en la que me trata, apoya y respeta.
De su ternura acompañada por la perversión.
Me enamoré de su forma de ahuyentar mis miedos e inseguridades.
De cómo me hace sentir que puedo contar con ella en todo momento.
De su manera de estar conmigo sin necesidad de tenerla al lado.
Me enamoré de sus sueños y metas en la vida.
De sus esperanzas.
De su manera de ver las cosas y a las personas.
Me enamoré.
Me enamoré de ella.
—  Puzzle – Recovecos de mi alma

Era una chica interesante.
Lloraba a ratos y reía siempre.
Su mirada era especial y sus ojos eran oscuros, pero su alma, aunque lastimada, seguía siendo pura.
Era divertida y estaba loca, hacia chistes sin sentido y se reía de sus propias bromas.
Era aventurada pero temerosa, tenía tantos sueños por cumplir y solo el miedo la hacia retroceder a ellos.
Era fuerte, sensible y poética.
Lograba meterte en cada una de sus historias, siempre las contaba agitando los brazos y haciendo gestos y voces. Como si te hiciera entrar en contexto.
Leía y odiaba los clichés, pero también los amaba, le gustaba verlos en películas, y escucharlos en historias, pero no le gustaba vivirlos, le iban más esas historias raras que solo a ella le pasaban, raras, curiosas y bonitas.
Siempre tenía algo que contar. Enserio, siempre.
Hablaba mucho y muy fuerte, y aunque trataba de evitarlo su voz siempre se notaba por encima de los demás. Pero ella era así, ni siquiera lo notaba, se veía entre la multitud, llamando la atención desde donde estuviera, reflejando su entusiasmo y esa vibra que brillaba.
Era una chica positiva, pero triste. Imaginaba y deseaba tanto que la suerte no siempre le llegaba.
Tenía alma de poeta, ojitos tristes y brillantes, y guardaba sonrisas en medio de la vergüenza.
Siempre reía, en cualquier momento, en momentos inapropiados, y a pesar de ello, sabía guardar la compostura.
Era irreverente pero daba los mejores consejos.


Estaba rota.
Y llena de complejos.
Era insegura y podría decirse que ese era casi mayor defecto. El mayor era querer demasiado pronto.
Nunca le gustaron los a ratos y los a medias.
Para ella era todo o nada.
Porque ella te entregaba todo el corazón, aunque tristemente, a veces se conformaba con muy poco solo para recibir un pedacito de lo que ella daba.
Solía obsesionarse con casi todo lo que hacía en su vida, nunca lograba evitarlo.
Se aferraba hasta que la esperanza la rompía. Y las lágrimas caían.


Tenía la manera de quererte más linda, sincera y real que pudieras encontrarte.
Era amable, sencilla y carismática.
Era hermosa y en ocasiones insoportable, pero encantadora.

Si pudiera escribir sobre ella, la escribiría con flores y sonrisas. Porque nunca le regalaban flores y le faltaron sonrisas por devolver.

Me pregunto cuántas personas han escrito sobre ella sin saberlo, cuántos poemas llevan su nombre tatuado sin conocerla.

Era curioso, era una chica locura, pero en zonas de peligro, no era más que una bolita de nervios y miedos andantes.

Ella era así, un desastre. Y un amor.
Mi gran amor.

—  Misterioso sin sonido.
Por favor, ahora que estas con ella
Enamorate de su sonrisa, esa que cuando estés triste la recordaras sin remedio.
Enamorate de sus cejas y la forma en la que se despeinan cuando se agarra la cara.
Enamorate de su carita triste, para que valores su rostro cuando este feliz.
Enamorate de su lunar en la clavícula que tanto le encanta
Enamorate de sus muslos con marcas, que como yo, ella, cree que son adorables.
Enamorate de ella cuando este molesta, es el único día que podrás observar la erupción de un volcán en tu cara.
Enamorate de como camina, y el balanceo que lleva en su andar. Jamás te burles de eso.
Enamorate de su columna y no preguntes que le paso, es que es una sirena que salio del mar en busca de un amor y le da vergüenza decirlo.
Enamorate de ella cuando tenga gripe, y que te encante su nariz que se pone rojita y sus labios también.
Eamorate de ella mientras cocina, porque si haces todo bien, mientras lo haga ira corriendo a darte besitos, porque no soporta estar tanto tiempo lejos de ti.
Enamorate de ella cuando vayan agarrados de la mano y comience a sudarle, se pone nerviosa cuando esta con la persona que quiere demasiado.
Enamorate de su risa tan contagiosa e inocente
Enamorate de su mirada, si ves bien de cerca podrás notar el azul océano que esconde
Enamorate de sus celos, sé que a veces pueden sacarte dequisio y te parecerán ridículos, pero créeme es la manera mas linda en la que ella te esta diciendo “por favor quédate conmigo”
Enamorate de ella cuando este con su gata y de su gata, porque será tu primera competencia en su amor, y te conviene que su gata te quiera y ella lo sepa.
Enamorate de la luna, pues a ella no le gusta  los astros diurnos, le gusta la noche como a muchos pero para estar en soledad.
Enamorate de ella día a día en cada insignificante cosa que haga, créeme un día necesitarás acordartelas, le encanta cuando siente que le prestas atención.
Enamorate de ella, y no olvides abrazarla muy fuerte en los primeros días de octubre, aun quizás no comprendas, pero es un mes triste, pues le falta el único verdadero hombre en su vida, su papá.
Enamorate de su calendario y la forma en la que saltea los lunes porque le causan náuseas.
Enamorate de ella y ten paciencia con su mamá, te hará de todo, no miento ¡de todo! desde brujería, te pasara el cuy, te hará romper hilos, te dará amuletos de la suerte y quizás hasta te hable de cosas que no creas pero debes escucharla, porque es todo lo ella tiene y no puedes fallarle.
Enamorate de ella aún cuando la veas con ropa de otro chico, tranquilo campeón son de sus hermanos, y le gusta la ropa suelta.
Enamorate de su letra y de sus besos que duran hasta 20 missisipis.
Y si con todas estas pistas, no logras enamorarte, aléjate.
Porqué quién al verla no queda flechado, no la merece.
—  Brenda Ramírez. ~ Carta al que esta en mi lugar,