que briza

        ——— Deixando o restaurante no seu turno noturno não era bem o horário preferido de August, as ruas praticamente vazias davam um ar ainda mais frio do que a briza trazia. Ele caçou nos bolsos do casaco que vestia, porque só tinha uma coisa que podia o aquecer naquele momento, mas tudo o que achou foi a caixa de cigarros, restando apenas dois em seu interior, mas nenhum sinal de seu isqueiro. “Ah, hey,” ele tentou soar o mais amigável para a pessoa próxima. “Você não teria… um isqueiro por aí não?”

Há algo que não quis ser, que não busquei ser, mas que sou sem sequer querer. Sou as estações que trazem desde leves brizas a grandes tempestades, sou de ciclos, sou de fases, hora amadureço n'outra apodreço, hora nasço e n'outra caio no ócio estatelado de um chão repleto de barro, busco apoio, mas quem me dará apoio se não as raízes da natureza amarga que criei ao redor de mim, onde borboletas não pousam e onde ervas daninhas se apossaram de tudo que tem aqui, elas tomaram conta do que antes chamei de jardim, se apossaram e se embalaram no meu estômago, já não floresço, que puta descuido, não há mais vagas para visitantes inesperados tão pouco para estrangeiros, quem dirá para os passageiros.
—  Não há borboletas - Alêh Lima.
Status: positivade

As vezes é preciso acontecer um furação pra você valorizar a briza leve..

Que seja eterno tudo aquilo que nos faz bem

Queira o bem, plante bem o resto vem. 🌾

Onde exista um sentimento bom, eu quero ficar. 😏🍂

Só quero uma casinha na praia, um dia de paz e você ao meu lado. 💑⛅️

Aceito ir para um lugar aonde o único barulho seja do vento e do mar 

Pai, faça de mim teu jardim, onde a maldade não nasce e a tristeza não tem raiz 🍃🙏🙌

Faz da tua dor, tua luta. 👊

Brilhando em vida, sorrindo à toa, só vibrando amor e paz. ✌🌻🌺

Só quero uma casinha na praia, um dia de paz e você do lado. 🌴💑

Tenho calma, limpo a alma e aprendo a viver. 🌹

Reblog or like se pegar/gostar de algo , plss 

Amor pra mim é quando tu grita com teu cachorro e mesmo assim ele ainda abana o rabo pra você quando o ver. Amor é chorar por medo de perder, é ter ciumes e controlar pra não haver brigar, é conversar, é entender, é beijar sempre a mesma boca e não sentir um pingo de falta de beijar outras, é ver sorrir e sorrir ao mesmo tempo. Amor é dar sem esperar receber, é chegar em casa depois de um dia cansativo, e ver as mesmas pessoas todos os dias e nunca enjoar delas, é ir embora e chorar de saudade. É saber todos os defeitos da outra pessoa e ainda sim você dizer que ama. Amor é ficar de mal a manhã inteira, e no fim da noite: Eu te amo, boa noite, dorme bem. Para mim o amor é como asas, é bonito e gentil sabe, não é vermelho e sim branco, que significa a paz entre o casal, e carinhoso como cada pena que balança as brizas geladas de vento. O amor é emocionante, como as asas te fazem voar, é apavorante pois você imagina se seu amor sumisse você cairia, o amor é infinito pois quanto mais amor mais alto você voa, mas ele se desgasta e se você voar muito alto com muito desespero, sem se preocupar de cuidas dele, suas asas vão cansar, e você sairá machucada daquela relação, por que quem voa sem amor acaba caindo.
Feliz cumpleaños, Willy. {Drabble Wigetta}

 Al fin en casa, con la familia y amigos, era como volver a revivir los viejos tiempos pero con un montón de experiencias nuevas. 
 Haber estado con Willy tanto tiempo era toda una aventura, en todos los sentidos de la palabra.

 Decidí salir un rato, por las noches era cuando más me gustaba ir a correr, pues no había nadie a estas horas por la plaza donde venía siempre de pequeño. 
 Mi única compañía era la leve briza que corría, sumando el calor insoportable y la luz que me brindaba la luna y las farolas de luz.. o eso pensaba hasta que a lo lejos divise a un muchacho corriendo cual atleta, quien lo diría, hay un loco igual que yo. Me acerque hasta quedar a unos metros detrás suyo, su espalda esculpida y su altura se me hacía conocida 

- ¿Samuel? 
- ¿Willy?.- no podía creerlo ¿que hacía este cabezón por aquí y a estas horas?- ¿Que haces aquí tan lejos de tu casa?
- Hombre, se te ve muy feliz por verme no?.- dijo en tono burlón, se veía bastante tranquilo ante mi preocupación, eso me estaba tocando la moral
- Es tarde lo sabes? mira si algo te pasa estas tonto?, ¿tus padres al menos saben que estas aquí?.- pregunte agobiado, capaz era de haber salido sin avisar.
- Les dije que iba a quedarme en casa de Alex, iba a pasar por tu casa mañana, anda no exageres ya no soy un niño sabes? tengo veintidós ahora.- dijo mostrando una gran sonrisa 
- Deberías haberme avisado, me preocupo por ti cabezón.- lleve una mano a mi nuca soltando un leve suspiro.- me alegra verte, te extrañaba.
- Que lindo eres cuando te preocupas por mi.- susurro dandome un fuerte abrazo.- Sabes, no me has dado un regalo por mi cumpleaños, que mal eh.- dijo en un tono provocador deslizando sus largos dedos por mi espalda provocando un cosquilleo en mi espina dorsal. 
- Tengo un regalo, pero no creo que sea adecuado dartelo… aquí.- masculle desviando la mirada hacía la gran plaza en la que nos encontrabamos. 
- ¿Tienes miedo?.- preguntó llevando su lengua al lóbulo de mi oreja, joder. 
- N-no hagas eso.- tartamudee soltando un jadeo. 
- ¿Que no haga qué?.- preguntó firme deslizando sus manos hasta mi cadera colando sus manos bajo mi remera. ¡Que le jodan a la cordura!
 Quite sus manos tomando de sus piernas cargandolo sobre mi, este se aferro fuerte con sus piernas y brazos a mi, lo reacoste con suavidad sobre el césped no sin antes simular una embestida provocando que nuestros miembros rozaran sobre la tela, Willy soltó un pequeño gemido y sus pupilas se dilataron. 
 Besé sus mejillas con dulzura marcando un camino imaginario hasta su cuello, su punto debil. Deje marcas en el mosdisqueando y besando todo lo que pude
- Hostia! porque siempre.. ¡ah!.- gimoteo clavando sus dedos en mi espalda, me encanta saber cada y uno de todos los puntos debiles de su cuerpo, lo conocía como la palma de mi mano, solo mío. 
 Me aparte un poco quitando su camiseta con algo de torpeza, me tome unos segundos para admirar su abdomen, deslice mi mano por su torso hasta llegar a la bragueta de su pantalón 
- Espera, espera.- dijo con la respiración acelerada
- ¿Que pasa?.- pregunte confundido 
- ¿Acaso no ves que esta lloviendo pringa’o? nos vamos a enfermar!.- ¿Eh? estaba tan perdido y concentrado en Willy que nunca note que comenzó a llover, y vaya que si llovía parecía que el cielo se caía.
- Ni lo había notado te lo digo enserio.- murmure desconcertado poninedome en rodillas mientras este tomaba su camiseta, no pude evitar volver a quedar embobado en él; su cabello estaba pegado a su frente por el agua y gotas recorrían por todo su torno, sin mencionar el bulto en sus pantalones. Que le den a la lluvia. 
 Me abalance nuevamente encima suyo atacando sus labios como si no hubiese un mañana.
- Que le jodan a todos, a la lluvia, a la gente a todo, yo solo quiero estar aquí y ahora contigo ¿me oyes?
- Fuerte y claro, compañero.- mascullo entre risas volviendo a unir nuestros labios. 
- Feliz cumpleaños, cariño.

Better than words. {Drabble Wigetta}

 Londres, el lugar perfecto donde estar si eres un amante del frío y la lluvia. El clima se encontraba estable, fácil de soportar si llevabas contigo un abrigo. Corría una ligera briza que te calaba los huesos, pero aun así el paisaje era simplemente digno de sentarse y admirar durante un largo rato. 

 La nieve cubría las calles y cualquier parte por donde se mirase; la gente iba y venía completamente lejanos e indiferentes a nosotros, de cierta manera aquello me gustaba. 

- ¿Les parece bien si regreso al hotel? Hace un frío que te cagas no creo poder seguir soportandolo mucho más- se quejó Alex mientras frotaba sus pequeñas manos en busca de algo de calor. 

- Vale, que sensible eres compañero- me burlé jocoso recibiendo una mirada fulminante de su parte.- ¿Te vas con él Willy o te quedas conmigo?- pregunté volteando a verle, mentiría si no dijese que prácticamente lo había obligado con la mirada a quedarse. 

- N- no. Hombre ¿Que somos, leones o huevones? Soporto bien el frío, quiero seguir paseando por aquí.

- ¿Por qué le preguntas? Obviamente siempre va elegir estar contigo, pringa’os, yo me voy paso de vosotros- bufó molesto desapareciendo de nuestras vistas. Me resultaba divertido los arranques de celos sin sentido que solía tener Alex, se comportaba como el hermano menor que intentaba mantener alejada a su hermana del “odioso” chico que la pretende. 

- Vale. ¿Que quieres hacer ahora?- 

- ¿Te parece bien si no hacemos nada?- 

- ¿Que dices?- reímos al unisono, sin saber de que rayos nos reíamos. Parecíamos adolescentes. 

- ¿No sabes como no hacer nada?- dijo divertido sin quitar una gran sonrisa de su cara, dejando apreciar las arruguitas a los costados de sus ojos rasgados, me preguntaba cuando dejaría de verse adorable. 

- Define no hacer nada, es decir, ahora estamos haciendo algo sabes. Reír y bobear cuenta como algo, además de respirar- 

- Eres tonto- suspiró agachando la mirada y creí haber sentido mi estomago estrujarse al verlo de esa manera, tan aniñado y ruborizado ligeramente, sin saber porqué sentí unas inmensas ganas de besar su mejilla. Y así lo hice. Me aproximé a la velocidad de la luz hasta su rostro depositando un sonoro beso sobre su fría piel de porcelana. 

XXXX

- ¿Y eso?- preguntó riendo escandalosamente sin quitar la mirada del suelo

- ¿El qué?- 

- ¿Por qué me besaste?-

- Oh. Porque puedo y porque quiero- contesté sin más observando como su semblante cambiaba de tímido a curioso, sabía que pensaba en algo pero no se atrevía a decirlo en voz alta. Me preguntaba si mis arrebatos de cariño le incomodaban o simplemente no le agradaban. 

 Un extraño silencio se hizo presente y muchas voces comenzaban a gritar fuerte en mi cabeza de que la había cagado.
 Caminamos sin rumbo alguno contemplando como la noche caía y la gente poco a poco comenzaba a desaparecer, no era un mito aquello de que durante los días de frío oscurecía más deprisa. 

- Dime, alguna vez pensaste vivir aquí?- habló despacio frotando sus manos detontando ansiedad, se encontraba incomodo.

- Ehh, no lo sé. Es lindo. Pero no viviría solo.

- ¿Por qué no? 

- Porque hace frío, querría tener a alguien a quien abrazar, alguien con quien tomar un café en la mañana y esas cosas.

- Te compras una estufa hombre- dijo entre risas devolviendome la calidez de su estado normal. 

- Abrazar a alguien es mejor que el calor artificial de una maquina chaval, ¿Acaso nunca tuviste pareja?- 

- B- bueno.. No se me da bien eso de “andar con alguien”- titubeó y en ese momento comprendí el porqué de todo, Willy jamás había estado en algo serio y ese era el principal detonante de su falta de confianza. 

- Bueno, tampoco es cosa del otro mundo. Es como.. ser amigos, compañeros, un equipo más bien. Respaldarse mutuamente y sobretodo depositar toda tu confianza en esa persona. Y quererla claro está. 

- ¿Tu me quieres?- preguntó como si no fuera nada, se veía calmado aunque ansioso por mi respuesta, como si de verdad no la supiera. 

- ¿Estás tonto? Claro que si hombre, te quiero del uno al diez mmh un siete. 

- ¿Solo un siete? Hala, que poco me quieres ¿no?- bufó desilusionado apartandose indignado de mi lado logrando que una carcajada se escapara de mi boca. 

- Donde vas tonto, ¡ven aquí!- reí como un desquiciado corriendo en cámara lenta hasta su posición- ¡Willy! No te vayas que sin ti no soy nada- este me observaba desde unos metros conteniendo la risa- Sin ti no soy nada, una gota de lluvia mojando mi cara- comencé a cantar sin parar de reír, por alguna razón no podía dejar de hacerlo. Simplemente al ver la expresión de diversión en el rostro de Willy sentía que estaba haciendo algo bien, no solo por él. Me hacía sentir bien conmigo mismo hacerlo sonreír. 

- Vegetta por favor- masculló entre risas retrocediendo unos pasos al verme prácticamente arrastrandome hacía él. 

- Mi mundo es pequeño, y mi corazón pedacitos de hielo. ¡Solía pensar que el amor no es real! Una ilusión que siempre se acaba y ahora sin ti no soy nada sin ti niño malo- tararee en voz alta tirandome encima suyo logrando que perdiera el equilibrio y terminasemos sobre la fría nieve. 

- ¡Eres tonto del culo macho!- exclamó entre carcajadas y me uní a él sin reprimirme de sentir nada. En ese momento solo quería besarlo. 

- ¿Willy?- musité calmando mi risa observando sus orbes oscuras como la noche y tan brillante como una estrella. 

- Dime- susurró en un tono aniñado, actuando como si estuviese por escuchar el secreto más asombroso de todos. 

- ¿Puedo besarte?- pregunté casi en un susurro, este se mantuvo en silencio haciendome dudar de si lo había pensado o realmente lo había dicho. 
 Las voces en mi cabeza no tardaron en aparecer repitiendo nuevamente que la había cagado. Un pánico abrumador se apodero de mi cuerpo haciendome desear morir de una forma rápida y eficaz en ese preciso instante. 

 - Bueno, sí.- murmuró finalmente relamiendo sus labios reprimiendo una sonrisa. Su rostro no tardó en tomar un color carmesí. 
 Las voces callaron y solo pude sentir mi pulso acelerarse tan fuerte que mis manos temblequeaban, y no precisamente por el frío. 

 Dicen que la felicidad es aquello que sientes cada vez que completas todas tus metas, tienes una familia y ese trabajo de en sueño. Pero para mi, la felicidad es algo momentaneo, como un interruptor de la luz, aquel que solo tú tienes el poder de encender y apagar las veces que quieras.
 Y ese interruptor se encendió solo al momento de sentir sus labios siendo sellados por los míos. 

 Si me diesen la oportunidad de elegir ver el momento más feliz de mi vida antes de morir estaba seguro de que reviviría este. 

                                              São Paulo, 25 de fevereiro, 2012

Me perdoa. Sou egoísta demais e não suportaria viver e não enxergar o teu sorriso que sempre iluminou minha vida e foi a coisa mais linda que eu já vi, o seu sorriso que sempre foi tão meu. Não conseguiria acordar e continuar perdida no escuro, doeria demais andar e encostar na superfície fria das coisas, sem poder ver cor, ver vida… Eu não sei se conseguiria viver sem ver.

Lembra quando nos olhamos pela primeira vez? Os meus olhos brilharam e envolvi teu corpo com o meu, eu senti teu coração batendo contra a minha pele e chorei de emoção porque finalmente, depois de tantos meses de espera, eu estava frente a frente com você e eu que esperei tanto para poder te ver, era feliz e realizada, eu te enxergava, te tocava, via o meu sonho se tornando real diante de mim. Só que agora, hoje, eu descobri que não poderia mais enxergar, chorei por algumas horas sentada em um banco qualquer, de uma praça qualquer, com pessoas que não sabiam o meu drama, um drama qualquer, uma doença comum, mas que me matou por dentro e ao descobrir isso, eu perdi a vontade, sabe? Aquela vontade de acordar a cada manhã, de ir dormir com um livro a cada noite, de ler a bíblia, de ler os contos, de te ler, de ler o nosso amor tão lindo que vivia estampado no meu rosto, rosto que eu não poderia mais ver no espelho.

E eu sei que sou a pessoa mais egoísta do mundo e no momento você deve me odiar, mas tenta me entender, por favor, eu sempre enxerguei a vida por um olho só e você pode imaginar o quão difícil isso é, mas e não enxergar? O quão horrível isso poder ser você não consegue imaginar e eu tão pouco, não consigo imaginar e não pude esperar para sentir, não quis pagar para não ver, não ver mais nada e é por isso que eu tomei a atitude mais egoísta do mundo.

Olha, eu comprei alguns livros novos, uma ultima vez, eu reli o meu romance predileto e aquela passagem bíblica que eu sempre lia pra você, eu passeei pelos corredores da faculdade, foram três anos lutando por isso e eu nunca ia poder realizar o sonho de me formar e então eu fui ao cinema, vi um filme qualquer, só pelo prazer de poder ver e voltei para casa, você dormia, tranquilo e eu sentei e te observei por horas, muitas, muitas horas, vi seu peito subir e descer, vi você sorrir inconscientemente, quis enxergar o teu sonho, mas me lembrei que em breve nem a minha realidade eu conseguiria enxergar e te escrevi essa carta, só pelo prazer de poder ver minha letra no papel uma ultima vez.

É o fim, me perdoa, mas eu não ia aguentar viver um drama e te encher com a minha mania de ser sempre uma hipérbole, eu preferi assim, sem que você precisasse cuidar de mim, sem que eu precisasse me reeducar, reaprender, eu não aguentaria a vida daqui pra frente, se mesmo vendo a cor, as coisas, os pássaros, o sol, eu vivi em um mundo paralelamente preto e branco, imagina na escuridão? O quão triste eu seria? Você pode imaginar? Eu não, não conseguiria viver uma vida obrigatoriamente preta, não conseguiria viver uma vida, não mais. Me perdoa, não me leva a mal, você sabe que sempre fui egoísta, é normal, eu sempre fui assim, encare isso como o meu maior ato de egoismo, mas também como o meu ultimo ato de egoismo e perdoa, perdoa a dor, perdoa as lágrimas e não chora não, não deixa que o preto que eu seria obrigada a enxergar tome conta dos teus olhos, não, veja a cor da vida e seja muito feliz.

Enxergue o tanto que você foi importante, enxergue o quanto o passado valeu a pena, enxergue o quanto eu te amei… O quanto ainda te amo, enxergue por mim, viva por mim, enxergue teu futuro e viva tudo aquilo que eu não me enxerguei viver, que eu nunca poderei ver. Eu amo você e amei poder ver você sorrir para mim inumeras vezes, amei ver a mancha de café no lençol, assistir o filme da barbie deitada no sofá ao seu lado, amei enxergar em você a minha salvação, mas agora nem você pode me salvar, eu sei que você me daria os seus olhos, mas não é isso que eu quero, sempre vivi bem com um só, agora é hora de não viver, por não ter me restado mais nenhum, mas eu sei que ainda me restaria você. O nosso amor foi cego, só eu que não me vejo ser, o nosso amor foi lindo, só que agora o lindo não posso mais ver.

Me perdoa, meu amor.

Luana Farias - (onossotempo)

Felicitaciones. {Drabble - Wigetta}

 -¡Samuel! ¡Llegaste a los diez millones ya!.- dijo efusivo Willy corriendo hacía mi envolviendome fuerte entre sus brazos. Enseguida le correspondí, sonreí de oreja a oreja, hasta tenía los ojos cristalizados realmente recibir esa noticia, y que mejor que enterarme por Willy, me habían sorprendido gratamente. 

 Diez millones, sonaba hasta irreal decirlo. Quien diría que este loco que dice tonterías frente al ordenador conseguiría el apoyo y cariño de tantas personas. ¿Que hice para merecer tanto? seguía sin creérmelo. 

-Hey tengo una sorpresa para ti.- masculló sonriente tomando de mis muñecas guiándome hasta afuera del hotel. Me había dejado anonadado, Willy no solía ser muy atento pero cuando lo hacía se lucia por completo.
- ¿Que hay de los demás?.- pregunté al recordar que Rubén, Luzu, Frank y demás estaban aun dentro planeando irse a no sé donde a quien sabe qué. 
- No se van a morir sin nosotros, anda sube.- termino por decir entrando en un coche rentado que teníamos desde que llegamos aquí para el E3.
 No agregue nada más, simplemente subí al coche y le dejé que me llevase a donde quería ir.

 Los minutos se convirtieron en horas y las calles infinitas, infinidades de tonterías iban y volvían de nuestras bocas, las risas no escaseaban, realmente la estaba pasando muy bien y ni siquiera habíamos llegado al “famoso” lugar “misterioso” de Willy.
 
- Tómame una foto aquí.- dijo frenando el coche, como le gustaba el bobeo. Solté un bufido rodando los ojos tomando mi movil. 
- Que pesado con las fotitos macho. Venga posa para mi, guapo.- bromeé entre risas mientras este hacía una pose adorable para la cámara.- Bien ya está, ahora te la envío y la subes a tu instagram.- asintió y nuevamente retomamos el camino. 
- Sabes, estoy muy feliz por ti. Quien diría que llegarías tan lejos, quien diría que te convertirías es un fenómeno de redes.- musitó sin apartar la mirada de la carretera, sus palabras me llegaban mucho, muy pocas veces Willy lograba decir algo sin reírse, cuando no lo hacía era porque realmente estaba hablando enserio. Sonreí volteando a verlo, se veía sereno y contento, me gustaba cuando estaba así. 
- Gracias.- respondí sin más acercando mi mano a la suya que sostenía el freno de mano. Este se estremeció al sentir el frío contacto de mi mano contra la suya, sin embargo no me apartó. Nuevamente frenó el coche, esta vez en un lugar diferente, era algo así como un muelle, bastante hermoso sobretodo porque estaba completamente vació. 
- Es aquí.- susurró saliendo del auto caminando a paso lento sobre el muelle. Seguí sus pasos hasta encontrarme a su lado.
 La suave briza que corría movía las hojas de los arboles cercanos logrando un sonido armonioso, podría quedarme para siempre en este lugar si pudiera, era perfecto. 
- Es hermoso, Willy.- suspiré observando el agua. 
- Nada, uno que sabe.- bromeó alagandose a si mismo mientras reía.
- ¿Sabes que es más bonito que este lugar? pregunté presionando sus mejillas haciendo que se sonrojara.- Tú.- termine por decir dandole un fuerte abrazo depositando pequeños besos sobre su rostro, era una situación bastante extraña para muchos, y eramos consiente de ello, pero para nosotros esto era más que normal y nos divertíamos con eso. 
- Felicidades, compañero. Te lo mereces.- dijo en un intento fallido de escapar de mis mimos. Le tome fuerte por la cintura y uní rápido y fugazmente nuestros labios volviendo a partinos en risas como si nada hubiese pasado. 

 Así eramos nosotros, así era nuestra relación y estamos felices con ello. 
 Sus felicitaciones eran la mejor parte de recibir una buena noticia. 

Can we survive? [Playa]

Tuve un día terrible, mi vida está terminando, no puedo creer que me haya pasado; Perder el trabajo, pelear con tu pareja que te deja temblando en rabia, perder las llaves del auto por la mañana. Eso es lo que definimos como terrible; Hasta que lo realmente terrible pasa. Ayudaría saber lo que vendría, acaso nos daríamos cuenta que esos fueron los mejores días de nuestras vidas.

Un cuerpo sobre la arena, las llamas que aún se encuentran saliendo de las partes metálicas de lo que solía ser un avión, incluso dentro de las profundas aguas puede verse el combustible ser consumido por las llamas. La escena podría definirse como una fatalidad, pero cada una de esas personas no eran simples humanos, cada uno había vivido cosas que nadie pudiera haber imaginado, cada uno era fuerte a su manera; Y de la misma forma lo era el castaño. Lo primero que puedendivisar es el cielo, los recuerdos comienzan a pasar por su mente, el momento en que subieron al avión, la última briza que sintió de la noche antes de ingresar al aeropuerto; Sentarse junto su amado, ver su anillo de compromiso.

¿Qué ha pasado?”, es lo único que puede preguntarse a sí mismo, su cuerpo se siente lleno de dolores en diferentes partes de su cuerpo que no puede reconocer la fuente del mismo. Levanta su torso para quedar sentado, mira a su alrededor por unos segundos y parece ser una gran pesadilla, lo creería de no ser por el dolor arrollándolo hacia la realidad. Presiona sus ojos para tratar de que ese acto le ayude a llevarse lo que ve, pero al abrirlos nuevamente, nada ha cambiado. Lentamente trata de ponerse de pie, pero al momento de elevar la pierna siente el punzante dolor en su pierna derecha, con todo lo que pasaba apenas había visto si estaba bien; Tenía un trozo de metal incrustado en la pierna, su pantalón manchado de sangre lo hizo reaccionar, sabía que no podría moverme con eso.

Presiona sus dientes para aguantar, toma el metal frío la parte que sobresalía, trata de colocarlo en un ángulo adecuado para no dañar más, en un instante lo saca, no lo siente como esperaba, pero se preocupaba más; “Cuando el dolor se pasa, es porque está pasando algo mucho peor”, recordaba las palabras de su abuela cuando era pequeño y se lastimaba. Sangre comenzó a salir de su pierna, pero no duró demasiado hasta que parara, después buscaría algo para cubrirla. Pero fue cuando toda la realidad golpea su adolorido cuerpo.

El avión. — Lo mira y comienza a correr a el, sabe que puede haber personas ahí y no dejará que nadie que aún esté vivo muera por la falta de ayuda. Al llegar el castaño trataba de buscar a personas, pero no hay nadie más, y sigue en se segunda misión, buscar cosas que pudieran ser útiles. Encuentra su mochila llena de cosas necesarias,  algunas provisiones más y algo que lo sorprende es encontrar un cuchillo, no tenía idea de quién era, pero  lo tomo porque es oro en esa situación.

Sale y hay más personas tratando de ayudar, curarse, buscar más provisiones. Se dirije a la playa y se encuentra a alguien conocido, se detiene para ver si está bien. — ¡Hey!, ¡hey! — Dean grita y corre como su pierna se lo permite. — ¿Te encuentras bien? — Su mirada era preocupada, pero tenía una gran excusa para estar así en ese momento.

700 toneladas de nostalgia - OneShot Wigetta

El siguiente escrito contiene los lyrics de “No me atreví a sugerirte que te mueras” de Tan Bionica. Si bien la canción no pega mucho con el escrito en sí, la letra si lo hace; no es necesario escucharla para leer, así que sin mas…enjoy :)
Canción: “No me atreví a sugerirte que te mueras” - Tan Bionica 

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La silueta de Guillermo se fortalecía conforme avanzaba entre la neblina; era muy tarde, de madrugada, una terrible noche de invierno. ¿Qué loco sale a esas horas de su casa en esas condiciones? Exacto, él. Su paso era calmado, tranquilo, aunque sus pensamientos no se asemejaban ni en lo más mínimo. Sentía el frío aire llenar sus pulmones y como este salía caliente frente a él formando una pequeña nube blanca en su camino. Sus manos temblaban en sus bolsillos, al igual que sus piernas, que a pesar de estar en movimiento se tambaleaban a causa del frío.
-Me cago en todo- susurró cuando un fuerte escalofrío lo obligó a detenerse para temblar.
Su cabeza estaba completamente revuelta, llena de ideas e incertidumbres dispersas, problemas sin solución, conflictos inevitables, preguntas sin respuestas.
Su paso se aceleró cuando pudo distinguir su destino; para su suerte, aquel parque nunca cambiaba. Los recuerdos aparecieron como olas de un violento océano, chocando firmemente contra su mente, agobiándolo poco a poco, obligándolo a recordar lo único que no pudo olvidar de ese pasado tan tormentoso que su espalda cargaba. ¿Será que esos recuerdos son necesarios?
Llegó, luego de algunos minutos, al pequeño sector de juegos del parque y se sentó en uno de los columpios, tambaleándose por el movimiento. Su imagen en la oscuridad y la soledad de la noche le daba un toque aún mas nostálgico a lo que su cabeza le tenía preparado, y agradecía estar a esas horas en el parque, de ese modo nadie vería a aquel chaval de veintiséis años lloriqueando en los columpios.

No es un pasillo oscuro urgente,
Ni una flor maravillosa es,
Yo lo pensaba porque te duele
Y a mí también.

Se balanceo de adelante hacia atrás un par de veces, dejando que la briza del movimiento alborotara sus cabellos a medida que incrementaba la velocidad. Y a pesar de estar hundiéndose en un sin fin de recuerdos dolorosos intentó sonreír, sentirse vivo aunque sea por un momento, porque se lo debía, lo necesitaba. Sus pies casi no tocaban el suelo, a no ser que sea para volverse a impulsar, y sus manos se aferraban con fuerza a las ruidosas cadenas del columpio. La oscuridad lo consumió aun más cuando cerró sus ojos y esta vez, a diferencia de las incontables veces anteriores, dejó que el pasado lo abrazara sin temor a sus brazos. No le importó si lo siguiente que sintiera fuera una profunda angustia o una indescriptible felicidad, no. Los últimos años habían sido tan dolorosos y agobiantes que la necesidad de sentir algo más a demás de tristeza era mucho más potente de lo que pudiera imaginar. Si lo siguiente era angustia, no sería algo nuevo en su vida, pero si la alegría, o por lo menos una pizca de ella, se apoderaba de su mente, definitivamente no dejaría que nada ni nadie se la arrebatara, no ahora, no después de tanto tiempo.
Para su sorpresa, y la de cualquiera que lo conociera, ese pequeño cosquilleo apareció en su estómago y la sonrisa se apoderó de su rostro con tal rapidez que incluso no llegó a percibir el momento exacto en el que todo había ocurrido. Luego de cuatro años, largos y lamentables años, volvía a sonreír, a sentirse un poquito más vivo, volvía a ser aquel Guillermo de veintiún años que no sabía para nada lo que se avecinaba.

Ni los que saben mover montañas,
Ni con la fe de San Agustín,
Los que soñamos Mesopotamias
Esquivan el fin.

La brisa ya no molestaba tanto, ni sus manos y piernas temblaban tan erráticamente; los escalofríos habían pasado a ser pequeños espasmos de calor, como si el cruel invierno se hubiera transformado mágicamente en una primavera plena, floreciente. Volvió a impulsarse, sin siquiera preocuparse en abrir los ojos, sintiendo como sus mejillas se inflaban conforme la brisa chocaba contra su rostro. ¡E incluso se permitió carcajear! ¿Hacía cuanto tiempo no escuchaba su propia risa? Su vocecita, algo cohibida a pesar de estar completamente solo, reavivó el ambiente oscuro en el que se encontraba e incluso convirtió a la noche en algo menos tenebrosa. Definitivamente, las cosas estaban saliendo bien esta vez. Demasiado bien.
-Wow, ¿desde cuándo no te oía reír, chaval?
Esa voz…era imposible. El columpio se frenó de forma abrupta, casi violenta, cuando aquella voz algo aguda retumbó en sus tímpanos. Abrió los ojos rápidamente para ver que, justo a su lado y en el columpio contiguo, había  un hombre corpulento que lo observaba con una sonrisa pintando sus labios, clavando sus hermosos y profundos ojos marrones en él. Samuel estaba ahí.
-¿Sa-samuel?- preguntó con un hilo de voz.
-Hola, chiqui.
El frió volvió, al igual que los temblores y los escalofríos. La aparente primavera en la que Guillermo se había resguardado los últimos minutos no hizo más que desaparecer completamente y provocar que el invierno lo azotara con aún más violencia. O a decir verdad, que la realidad lo golpeara violentamente.
Era completamente imposible, y de eso Guillermo estaba seguro. El mayor no estaba ahí con él, no estaba hablando y mucho menos estaba clavando sus ojos con los suyos. Él no estaba sonriendo, no estaba presente. Samuel no existía.
-No, no de nuevo, por favor- susurró cuando las lágrimas nublaron su visión.

Yo no sé bien a donde te fuiste,
Solo espero que estés feliz,
Que haya jardines con bailarinas,
Café y pastis

Las visiones se hacían tan recurrentes que ya no había forma de contenerlas. Ver a Samuel, aquí o allá, se había convertido en una costumbre sumamente dolorosa para Guillermo que se le era completamente imposible evitar. Parecía que su cerebro conspiraba en contra de él y de su cordura, y esta vez no sería la excepción. La silueta de Samuel era potente, tanto, que incluso dudo en si de verdad estaba allí junto a él, pero sabía perfectamente que era imposible. Aunque se veía tan joven y enérgico, exactamente igual ha la última vez que lo había visto hacia cuatro años atrás. Ahora, ambos tenían la misma edad, o eso aparentaban, ya que parecía que Samuel no había envejecido ni un solo día. Aún conservaba sus veintiséis años y esa aparente energía inagotable que tanto lo distinguía.
-Por favor, vete- susurró clavando la mirada en sus pies.
-Willy…
-¡No! ¡Solo vete!
Las lágrimas salían con intensidad de los pequeños ojos de Guillermo, provocando que estos se achicaran aún más. Y es que, ¿tan complicado era poder abandonar de una vez a Samuel? ¿Era necesario que estas visiones se hicieran presentes para atormentarlo? ¿No había tenido suficiente con aquel accidente para entender que Samuel ya no estaba acompañándolo, y que no podría hacerlo?
-¿Puedes escucharme?- comentó el mayor, poniéndose de pie para quedar justo frente a él.
-Tú no estás aquí, solo eres otro fantasma que no puede dejarme tranquilo. ¡Siempre fuiste un toca narices!
Y si bien no quería decir eso, no había otra forma de alejar a Samuel. Y no existía otro método de hacer que el mayor se marchara que detestándolo, arrojando mierda sobre él hasta que desapareciera, aunque lo único que quisiera fuera que esa imagen fuese real para poder abrazarlo y suplicarle que jamás se alejara de su lado. Cubrió su rostro con sus manos, esperando a que Samuel, como tantas veces, simplemente desapareciera.

Otro cantado lamento tonto,
No te termino de abandonar.
Yo no te quiero cruzar muy pronto,
Salir ni entrar

-Willy, para, por favor. Déjame hablar.
Samuel se acercó al menor para separar sus manos de su rostro, para obligarlo a verlo y escucharlo, pero evidentemente no pudo hacerlo. Jamás lograba hacerlo. Maldijo por lo bajo, como siempre, frustrado y furioso de ver a su novio así, pero es que no había nada más que hacer. ¿Por qué no vio aquel coche cuatro años atrás?
-Samuel, por favor. No puedo con esto, simplemente vete y evita que vuelvan a tratarme de loco como lo han hecho todo este tiempo.
-No estás loco- afirmó, arrodillándose frente a él para quedar a su altura –estoy aquí, mírame.
Willy negó repetidas veces sin levantar la mirada. No quería siquiera ilusionarse con verlo, o hacerse la idea de que, efectivamente, su novio estaba allí. La muerte es algo de lo que nadie se libra, y sabía a la perfección que Samuel no lo había hecho.
-Chiqui, creeme. Una última vez. Debes hacerlo, para estar bien, para no extrañarme. Por favor Willy, solo déjame despedirme como se debe y que no sienta tanto dolor por haberte abandonado.
Guillermo levantó la mirada y separó las manos de su rostro, encontrándose con los ojos de Samuel al borde de las lágrimas, aunque las suyas no dejaban de salir. Parecía tan real, tan creíble; resultaba imposible que el chaval que estaba justo en frente de él haya muerto. Tan irreal.
El menor movió una de sus manos hacia el rostro de Samuel con la esperanza de poder sentirlo, acariciarlo por última vez, pero no pudo. Simplemente atravesó su rostro cuando el contacto parecía inminente. En realidad no estaba allí.

Yo no sé nada de las galaxias,
Ni donde paran los que no están.
Los que mentimos en la terapia,
Los nunca más.

-Estoy aquí, no pienses lo contrario- susurró cuando los ojos de Guillermo se aguaron aún más, si es que eso era posible –Tu me ves, ¿no? Entonces estoy.
-Mi terapeuta dice que solo son alucinaciones-
repitió el menor de forma automática, recordando a la perfección las palabras de su psiquiatra –en realidad no estás aquí, solo quiero verte aquí.
Samuel frunció el ceño y se alejó levemente del menor. ¿Qué le habían hecho a su pequeño? Sonaba tan vacío, tan robótico, que incluso dudo que fuera el mismo Guillermo de hace cuatro años. Aunque en realidad no lo parecía. El mayor lo veía tan diferente, tan devastado, perdido, abatido. Los ojitos llenos de vida y la sonrisa infaltable habían desaparecido, dándole lugar a unas grandes ojeras bajo sus ojos y una increíble sensación de tristeza en sus ojos. Se había llevado lo mejor de aquel muchacho. En serio, ¿Cómo no había visto el coche al salir de la joyería?
-Joer’ macho, ¿en serio crees en eso ahora?
-No puedo hacer otra cosa- contestó triste –es lo único que me mantiene cuerdo después de todo- Samuel iba a hablar, pero Guillermo continuó –yo se que estás muerto, pero no logro olvidarte. Creo que jamás podre hacerlo. Menos sabiendo que podríamos ser felices ahora si hubieras sido un poco más precavido al cruzar la calle.
-Siempre me toca pillar, ¿no?-
dijo queriendo agregarle un poco de humor al relato, cosa que no consiguió –Oye, lo sé, estuve mal. Lo siento.
-Ya está. Ahora, ¿puedes irte?
-¿De verdad quieres que me valla?
-¿Tu estas tonto?-
un par de lágrimas volvieron a salir -¡Ya te fuiste! Hace cuatro años…
-Willy…Lo siento, de verdad. Yo…-
pausó intentando que el nudo en la garganta no lo atormentara tanto –estaba tan emocionado por verte que…simplemente no vi el coche venir. En serio, no creas que yo no te extraño tanto como tú lo haces.
Guillermo no contestó. ¿En serio estaba dejando que una de sus alucinaciones le hablara de forma tan descarada? Su psiquiatra lo mataría si se enterara.
-Solo son alucinaciones- volvió a decir –en realidad no estás aquí, solo quiero…-
-¡Para ya!-
interrumpió el mayor para ponerse de pié; Guillermo lo observó desde el columpio, siguiendo sus movimientos con la vista –Deja todas esas tonterías y escúchame por última vez. ¿Qué debo hacer para que vuelvas a ser el mismo Willy de antes, para verte sonreír aunque sea desde la distancia? Entiende, por favor, que nunca te dejaré solo, por más que sientas lo contrario. Siempre estaré aquí para acompañarte, para apoyarte, a pesar de que no me veas o que no este. Que este muerto no significa que te haya abandonado, joder. Sigo estando contigo, día a día, acompañándote, esperándote. Porque sé que, en algún momento, nos volveremos a encontrar, y espero que falte mucho para eso. Tienes toda una vida por delante, ¡vívela, por Dios! No te detengas como mi vida, continua, ¡se feliz!- pausó recuperando el aire –yo te esperaré el tiempo que haga falta, pero no dejes de vivir por mí. Te amo, Willy, y jamás dejaré de hacerlo…pero por favor, no te detengas por mí.
Willy se puso de pie, quedando a pocos centímetros de la imagen de Samuel, para observarlo un poco mejor. A pesar del correr de los años, la imagen del mayor no había cambiado nada, absolutamente nada, tal vez porque así lo recordaba o porque, efectivamente, “el jamás envejecería”. Las arruguitas de sus ojos seguían iguales, al igual que las que se formaban en la comisura de los labios. Su barba recortada, como siempre le gusto llevarla, y la mirada firme. En realidad, era el mismo Vegetta que cuando lo había dejado ir. Cuando lo había dejado ir.
-Vegetta…- susurró luego de analizarlo durante unos segundos –no sabes cuánto espere por oírte decir eso.
Y sonrió, por primera vez en mucho tiempo, sonrió al recordar a Samuel, al tener otra de sus visiones. Por primera vez no le tenía miedo a la presencia de su amado a pesar de la muerte, ni le volvería a temer jamás.
-¿Eso es bueno o…?- acotó sin dejar de ser el mismo Samuel despistado de siempre.
-Supongo- suspiró –Debo dejarte ir y…vivir, ¿no?- el mayor asintió –aunque no quiera hacerlo, debo hacerlo. Tu estarás conmigo después de todo, ¿no?
-Claro que sí. Jamás te dejaré solo, Willy. Ni la muerte nos separará.
-Ni la muerte nos separará- repitió.
-Te amo, Guillermo Díaz.
-Te amo, Samuel De Luque.
-Prométeme que serás feliz pase lo que pase, ¿si?- contuvo las lágrimas, aunque Willy no hizo ni el intento
-Lo prometo.
-Yo…te esperaré del otro lado del camino. Por siempre, compañero.
-Por siempre.
La silueta de Samuel desapareció lentamente frente a los ojos del menor, que con las lágrimas invadiéndolos, se despidió finalmente de su amado. Estaba dispuesto a cumplir su promesa, a vivir la vida, y esperar ese tan ansiado reencuentro. Aunque en realidad, Samuel jamás lo hubiera dejado ni lo haría. El amanecer de ese día dio comienzo a su nueva vida, una en la que el pasado ya no pesaría tanto y que el futuro no sería tan incierto. Una en la que Samuel estaría siempre presente en su alma y en su corazón

Y ahora que se nos termina todo,
Que una sorpresa te deje en paz.
Yo te prometo tenerte todo,
Perdido. Chau.

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¡Hola de nuevo! Wow, no puedo creer que pude volver a escribir…ya lo extrañaba :’D En serio, la canción y todo el cd nuevo es tan bella que…no se, lo sentí una necesidad. Y si, el escrito es mas triste que la misma tristeza, pero es lo que me trasmite la canción en si. Una despedida inevitable pero necesaria y un esa bonita forma que tiene Tan Bionica de hacerlo poético.
En fin, muchísimas gracias por leer, de verdad. ¡Los quiero muchísimo!
z4

PD: El título del one shot también es un pedacito de otras de las canciones. Si quieren escucharla, aquí se las dejo “700 toneladas” - Tan Bionica