puzl

Las fiestas, son al fin de cuentas una convención de hipocresías. Todos riendo, todos bailando, todos comiendo, todos bebiendo. Todo es un festival de mentiras y pacífica blasfemia de comprensión sin medida. La euforia del olvidó preconcebido, casi vomitivo, abraza el ambiente. Los vientres duros de tanta rojiza sonrisa desvergonzada, conversaciónes triviales, y el tivio aire de una esperanza que, difusa, parece se ha condenzado en una promiscua amistad sin prejuicio alguno. Los enemigos se abrazan y besan, el odio se desdibuja con aparente delicadeza, casi de un protocolo elitista de rango presidencial. La inocencia es cacheteada con una delicadeza tal que parecen caricias cargadas de el “mejor deseo” para todos. Al final, es inevitable; la tristeza se hace manifiesta. Me invade cual hijo pródigo, y de pronto me convierto en “el extranjero”, en el quinto as, en la pieza sobrante después de que el puzle ha sido completado. Eso que no debía estar ahí. Y hago lo que la dignidad haría en nombre de si misma, marcho. Sin que mi ausencia sea percatada. Todos ganan al final, eso quiero pensar, al menos.
—  Blaster —Conversaciones casuales
Qué más nos faltaba para completar este puzle. Dímelo tú, que has escondido más de la mitad de las piezas. He tratado de escapar de la rutina y siempre me encuentro caminando en círculos. Algunas veces camino hasta la plaza, pienso en cosas que antes no había tomado en cuenta, me consumo un poquito entre humos de cigarros que nunca enciendo, botellas de cerveza que no he comprado y uno que otro polvo de algún vendedor anónimo con el que nunca me he topado. ¿Sabes lo que quiero decirte? Es una alevosía circunstancial. Tengo que imaginar que de alguna forma me estoy muriendo. Eso no me ayudará a vivir mejor, pero sí a comprender por qué estoy tan jodido. He llegado a confundir el amor con el querer dejar de estar solo. Tampoco soy bueno en eso. Las mujeres que he querido no son más que copias tuyas (o así las veo). Pero es que qué culpa tienen ellas de que les falte todo lo que a ti te sobra. Pero ojalá. Ojalá algún día poder lograrlo, poder matar la soledad sin necesidad de salir de casa, poder estar de acuerdo con ciertos preceptos, poder hablar de ti sin sentir que hay un vacío horrible en mi vida.
—  Dashten Geriott

Siempre empieza borroso.

Primero ves a alguien comentar algo sobre la situación. Internet se llena de imágenes, de dibujos de apoyo, frases, hashtags, oraciones. Los corazones de todos tus contactos están hoy dedicados a algo de lo que todavía no tienes constancia. Ha pasado tantas veces ya. Siria, Francia, Bruselas. Hoy es Orlando, Florida. Todavía no tienes claro qué ha sido, pero el conjunto de tus redes sociales te escupe piezas independientes de un puzle que acaba en desgracia. Una persona, un hombre enfermo, se ha visto en el derecho de entrar en una discoteca y matar a cincuenta seres humanos, incluyéndose él mismo, hiriendo de gravedad a otros cincuenta y tres.

En un momento dado deja de ser borroso.

Has empezado a leer artículos, datos objetivos, opiniones al respecto. Ya tienes el puzle completo, ya sabes el nombre del verdugo, ya has leído cuáles eran sus motivos. Eran cincuenta seres humanos homosexuales, y dado esto último, su muerte no es una tragedia. Entonces te das cuenta de que hay una lista con los nombres de las víctimas. La mayoría no supera los treinta años: jóvenes disfrutando de su tiempo libre en un sitio en el que, pese a lo que pueda ocurrir de puertas para afuera, les van a aceptar tal y como son.

Y entonces vuelve a ser borroso.

Porque ya tienes constancia de la historia pero nunca la entenderás. No entiendes cómo puede una persona verse en el derecho de quitarle la vida a otra. Cómo, a estas alturas, todavía tenemos que convivir con gente convencida de que para llevar la razón hay que llevarse al resto por delante. Y se emborrona todavía más cuando lees a gente, cuya palabra es igual de valorada que la tuya desde que Internet existe, apoyando al tirador porque sobran maricones. Porque hay gente, que no personas, que no está preparada para abrir los ojos y darse cuenta de que cualquier creencia que te incite a odiar es una creencia equivocada y tóxica. Y todo esto parece tan obvio que el hecho de que haya quien no lo ve no puede más que despertar en ti una exasperante mezcla de emociones que van desde la repugnancia hasta la frustración pasando por la tristeza, pues no has podido evitar llorar de rabia e impotencia ante algo tan injusto.

Y mañana nadie se acordará de esto.

Mañana no será borroso, será invisible.

Y así es exactamente como esto volverá a pasar, como tantas otras veces ha pasado.

¿Cuántas vidas inocentes tienen que ser sacrificadas para que una sociedad enferma, como es esta, se cure? ¿Cuántas más?

youtube

(vía https://www.youtube.com/watch?v=ziaf3RrG80U)no mames(esto me recuerda a un puzle)

5 Razones por las que nos interesan los signos del zodiaco

Este blog está lleno de entradas hablando sobre los signos del zodiaco: sus características básicas, su apariencia, su forma de trabajar, de amar, de reír, etc. Y, como sabes, también abundan las bromas.

Apenas si hay artículos “serios” sobre astrología. Estamos entrando en materia poco a poco. Y lo estamos haciendo como quien va armando un puzle de cientos de piezas.

Es entretenido, sí. Pero la razón principal por la que aquí hablamos de los signos del zodiaco es otra: Nos sirven de vehículo para conocernos mejor.

Idea que se explica mejor en estos cinco puntos:

1. Creas o no creas en temas astrológicos, cuando echas un vistazo a tu signo del zodiaco (o, mejor todavía, a tu carta natal) puedes bucear en el autoconocimiento.

Es como mirarte a un espejo: ¿Esta descripción se parece a mí? ¿En qué soy diferente?

Explorar en ti mismo es divertido, fascinante… Y aquí tienes un instrumento para hacerlo.

2. Además de reflexionar sobre las características que te hacen único, te fijas en comportamientos de otras personas e intentas entenderlos. Te haces más observador.

Y esto tiene su lado útil. Quizás tomes decisiones sobre las características que más valoras (para desarrollarlas en ti o para rodearte de personas que las exhiban).

3. Vives un auténtico “orgullo de signo” cuando te identificas con las características positivas que se asocian al tuyo.

Y todavía es mejor cuando intentas que se refleje en ti la descripción más virtuosa de tu signo (o cuando das el campanazo y DECIDES que tú quieres parecerte lo menos posible a esa descripción).

4. Conectas con otros al instante: ¿Eres Cáncer? ¡Yo también!

Claro que lo mismo puede servir para distanciarte: Yo de éste no me fío, que es Escorpio.

Eso, depende de ti. Quien quiera razones para rechazar a otro, las tendrá. Lo hará por su color, por su sexo, por su peso, por su religión o por sus gustos cinematográficos.

5. Es divertido echar por tierra los estereotipos y, cómo no, reírse de ellos cuando se observan: Está en las nubes. Típico de Piscis.

En Todoastrologia solemos hacerlo. Asignamos aficiones, costumbres o reacciones a cada uno y lo pasamos bien comentando si tienen algo que ver con la realidad. Muchas veces, nada de nada.

Menos todavía se cumplen, afortunadamente, las historias para no dormir o las predicciones horrorosas que se publican para cada uno de los signos.

Pero nos sirven para reírnos de supuestos defectos y virtudes, para ver retratada a esa persona que nos gusta o que tanto nos disgusta o para preguntarnos qué haríamos nosotros en las calamidades que viven los protagonistas zodiacales del blog.

Quizás, cuanto más vayamos complicando el puzzle, más divertida se haga la exploración. Quien sabe… ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Como sea, ojalá que al menos pases un buen rato mientras estés por este blog. Con eso es más que suficiente ;^)

Originally posted by infinitepossibilitiesofficial

Pablo.-