puro de lo bueno

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, @dramaturgias !

Sé que parezco disco rayado diciendo esto, pero eres una de las personas más importantes en mi vida. Nunca pensé que llegaría a dar clic con alguien tan rápido como sucedió contigo, ni que te volverías una parte tan esencial en mi día a día. Gracias por estar aquí, por escuchar mis quejas de cualquier cosa y también por darme apoyo cuando las cosas van de la fregada. Me has visto en mis peores momentos, me has abrazado cuando no puedo dejar de llorar. No tienes idea de cuánto significas para mi. No siempre sale el sol en mi vida, pero cuando estoy contigo nunca se oculta ♥ 

Te amo mucho, mucho, mucho y te deseo lo mejor. 

Eres la Carmilla de mi Laura. Right place, right time.  

Y… eres gay. lol. 

Los signos y sus escuadrones

Radicales pero tristes:Aries,Tauro,Geminis

Probablemente ha matado a un hombre ya:Acuario,capricornio,Escorpio y Virgo

Parece que deberian  usar una corona de flores, pero probablemente son unas perras:Leo,cancer y sagitario

Precioso rol de canela,demasiado bueno,demasiado puro  para este mundo:Piscis y Libra

Con Daniel, en casa de Gerardo (6)

Gerardo se mostró comprensivo y a pesar de que no había conseguido terminar la frase, contestó afirmativamente. Abrí mis piernas y atrapé su pie entre ellas. A continuación moví mis caderas, frotando mi sexo contra su zapato, como si tratase de sacarle brillo.

Con mis tetas firmes y puntiagudas, estaba cabalgando sobre el pie de mi jefe, masturbándome con él. En mi interior seguía zumbando de forma amortiguada por mi braguita la bala vibradora. Gemí y me mordí el labio. No era la primera vez que hacía algo semejante, pero con mi marido presente y mostrando las tetas que había comprado mi jefe, la situación tenía una significado especial. Gerardo se inclinó hacia delante y puso entre mis labios su puro. Inhalé el humo, que era para mí el aroma de mi jefe y fumé gustosamente delante de mi marido. Los dos habíamos sido antitabaco, pero Gerardo había conseguido que le cogiera el gusto a los buenos puros.

- Sabes, el otro día en casa de Manolo me fallaste. Te di una misión y no lograste el objetivo. - me reprobó.

- Lo siento, jefe. - le contesté.

- Te dije que lo sedujeses y que te lo llevaras a la cama, pero no lo conseguiste.

- Yo… no lo entiendo. Manolo no quiso. No sé por qué. - dije, tratando más de comprender aquella situación que de defenderme.

- Sí, no quiso. Aun así, fallaste. Y me temo que tendré que castigarte de alguna forma por ello. ¿Estás de acuerdo, verdad?

- Sí, jefe. - le contesté.

Sería la primera vez que Gerardo me castigase. Sabía que sucedería alguna vez, si continuaba por el camino que había emprendido, pero mi conocimiento no evitó que por momentos sintiera vértigo. ¿Estaba preparada para eso? ¿Para qué exactamente?

LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 105
Narrado por Mangel

-¡¿Rubiuh?! ¿Dónde cojoneh te metihte? ¡Que se noh va el tren, coño!- Me ehtaba desehperando por la tardanza de ehte gilipollah. Ehtaba en la ehtación, ehperándolo con el culo a doh manoh por temor a que se noh fuera el tren, poer ehte tonto no dejaba de reírse al otro láoh del móvil, muy entreteníoh con ehta situación que, al menoh a mí, me parecía de lo máh fruhtrante.
-Tranquilízate macho, que estoy llegando. Además nos queda tiempo- ¿Tenía cara pa’ decir algo así? El jodido tren salía en cinco minutoh. Tenía ese tiempo para llegar o sino me iría sólo… o eso suponía.
    No quise seguir irritándome por algo que no tenía remedio. Si llegaba tarde, no habría náh que hacer y tendríamoh que pohponer el viaje ya que, para suerte nuehtra, no quedaban pasajeh hahta dentro de doh semanah. Comencé a caminar por loh alrededoreh, mirando a la gente, apresuradah y enfrahcadah en suh propioh problemah. Me senté en una de lah tantah bancah de madera que había por loh alrededoreh, observando como el mundo se movía veloz frente a mih ojoh. Uno no nota lo ehtresado y apurado que ehtá, hahta que se da el tiempo de rehpirar y mirar todo lo que sucede alrededor. La gente, con rohtro amargado, arrahtrando suh maletah con fruhtración. No podía juhgarloh… como ehtán lah cosah en Ehpaña eh difícil sonreír, máh si tieneh un trabajo de mierda donde te pagan una miseria que no ejemplifica ni en un 1% todo el ehfuerzo que realizah en el día. Yo lo sabía; veía a mih padreh trabajar como locoh; ehforzarse por tener algo pa’l poner en la mesa… así que no culpaba a la cantidáh de gente que se veía terriblemente ehtresada, caminando por la baldosa fría de la ehtación.
-¿En qué piensas?- Su voz… su jodida voz casi me hace cagar ladrilloh. Que puto suhto me había dáoh.
-Joder Rubiuh, que casi me muero tío. Mierda, mi corazón- Inhalé y exhalé, tratando de calmar a mi corazón por ese repentino susurro que me pareció máh acojonante de lo que debería haber síoh.
-Hola, yo también te extrañé- Se dehcojonó el ioputa. Dehde la última véh que noh habíamoh vihto; cuando me contó lo de su madre, que sabía lo nuehtro, no noh habíamoh vihto máh. Y lo agradecía… nosotroh mihmoh habíamoh llegáoh a ese acuerdo para ehtrañarnoh y aprovechar el fin de semana a tope. Y eh que nuehtra compañía se tornaba increíble y a la véh muy agotadora, luego de convertirnoh en ehto que no tenía ni nombre.
-Que sí coño, te lo hubiera dicho pero me asuhtahte. Ahora subámonoh al tren anteh de que se vaya- Me levanté de golpe de la banca, dehviando la mirada a mi compañero. Usaba esoh jeans de toda la vida, junto a una camisa con cuadroh que se ponía pa’ lucir un poco máh serio… y la verdad, lo lograba. Tenía un aire de adulto rehponsable que ni él mihmo se creería, aunque fuese sólo su parte externa, ya que tenía claro que, por dentro, seguía siendo el mihmo niño de siempre.
    Noh acercamoh a una de lah puertah del tren, tomando nuehtrah maletah pa’ subir lah pequeñah ehcalerillah que ehtah tienen. En cuanto ehtuvimioh dentro, comenzamoh a buhcar nuehtroh asientoh. Había procurado encontrar doh juntoh y, para suerte nuehtra, eran uno de loh máh cómodoh, loh últimoh; aquelloh que detráh no tienen ningún otro asiento. Pusé mi maleta en lah rejillah de la parte superior, pa’ acomodarme en el asiento de la ventana. Me guhtaba mirar hacia afuera, máh cuando era en tren. El cambio de paisaje me guhtaba muchísimo. Amaba poder dehconectarme de todo y todos, pero aún así poder ehtar con Rubiuh.
-¿Qué piensas?- Su voz me sacó de mi ensoñación.
-Náh, pensaba que eh bueno viajar juntoh. Dehde navidáh que no venimoh… ya era hora, ¿no créeh?- Él asintió como si se tratase de un niño pequeño, sonriéndome, mohtrando esoh dienteh grandoteh.
-Lo mejor es que no tendré que estar pendiente del móvil para ver si te conectas. Es bueno poder desconectarse de todo, por completo- Me sorprendía que hubiéramoh pensáoh en lo mihmo. Vi como se sentó a mi láoh, sacándose el abrigo pa’ taparse lah piernah con ehte. El tren comenzó su marcha lenta y pacífica que, poco a poco, se fue tornando máh y máh veloz, hahta un punto en que el paisaje comenzó a pasar muy rápido. No hablamoh en ese intermedio. Rubiuh se encontraba concentráoh en su móvil, cosa irónica luego de lo que había dicho anteh sobre el dehconectarse y tóh eso, pero podía entenderlo, máh cuando él trabajaba con su móvil y se mantenía pendiente de ehte. Lo miré unoh minutoh, dibujé en mi mente su perfil; esa naríh rehpingada y esoh párpadoh levemente caídoh a causa de dormir poco. No me di cuenta cuando él era quien me miraba fijamente.
-¿Qué miras con tanta atención? ¿Te parezco guapo?- La pregunta me tomó por sorpresa. ¿Guapo? Mucho máh que eso.
-Si, te encuentro muy guapo… cuando ehtáh en tu rollo de ejecutivo serio y rehponsable me guhtah mucho máh, aunque no sería divertido si todo el tiempo fuerah así. Ereh guapo naturalmente- Le di muchah vueltah a algo que pudiese haber dicho de manera máh sencilla “si, ereh guapo” y ya, pero no podía sentirme a guhto simplemente con eso.
-Gracias. Tú también eres guapo. Ay mi Mahe, si eres tan buena gente- Sabía que no sería capáh de admitir algo tan vergonzoso sin decir alguna broma entremedio, pero no me quejé, agradecía loh pequeñoh momentoh en loh que se sinceraba.
-Lo pasaremoh bien- Dije dehpreocupáoh, apoyando la cabeza en el rehpaldo del asiento levemente inclináoh. Miré un momento afuera; el paisaje pasaba con rapidéh y de la mihma forma ya había cambiáoh de ciudáh contamináh a campo de aire puro. Era bueno tomarse ehtoh rehpiroh de veh en cuando.
-Siempre lo pasamos bien, Mangel. Ni siquiera tienes que decirlo- Su humor había cambiáoh considerablemente si comparábamoh hace unah semanah atráh, cuando la tormenta ehtaba encima de nuehtrah cabezah; atormentándonoh conhtantemente para hacernoh caer. Me sentía orgulloso de que eso no hubiera ocurríoh.
-Mangel- Su voz me llamó y, en cuanto giré la cabeza para dedicarle una simple mirada, él me tomó por el cuello, plantándome un beso tan corto y a la véh tan intenso, que me dejó sin rehpiración. –Necesitaba hacerlo… no puedo tenerte al lado sin siquiera tener una recompensa- Sentí como mih mejillah elevaron su temperatura, tanto así que pude sentir el calor hahta en mih ojoh.
-Rubiuh… ehtamoh en un tren- No lo decía tanto por mí, sino por él que siempre se había cuidáoh de que nadie noh vierah en ehto que, para muchoh, era una aberración de la naturaleza o cuantah mierdah máh sin sentíoh.
-Me importa tan poco que ahora mismo nos miren, te lo digo en serio- Lo miré, serio. Ehtaba hablando en serio, su tono de voz había cambiado considerablemente al decir aquello. ¿Había perdíoh pudor en ehte tema? Si bien ehtábamoh en una posición privilegiada, pseudamente ehcondidoh de todoh por ehtar en loh últimoh asientoh, había gente que pasaba caminando de vez en cuando. Cualquiera podría reconocernoh; reconocer a Rubiuh; hacer que el rumor se ehparciera. Cualquiera podía tomar una foto y jodernoh la exihtencia. –Deja de rallarte- Dijo, inhpeccionándome con la mirada. De seguro dehcubrío que en lo profundo de mi subconsciente me ehtaba poniendo paranóico como anteh lo era él. ¿Por qué ahora tenía tanto miedo? Quizá porque uno de loh doh siempre debía tenerlo. Uno de loh doh debía ser el precavido y mantener el límite entre lo que se puede ocultar y lo peligrosamente público.
-Dihculpa… eh que… me llama la atención- Me reí como un bobo, un poco mareado por el reciente beso en un ehpacio público. Yo realmente quería ehto. A tomar por culo la gente; el mundo y todoh loh que pudiesen odiarnoh… ehtando con él me importaba poco y nada lo que pensaran de mí, pero Rubiuh vive de ehto, yo también claramente, pero Rubiuh puede perder mucho máh, y tanto él como yo sabemoh que, si ehto llegase a caer en manoh de alguien que quisiese hacernoh dañoh, todo se iría a la mierda. Si Jen abriera la boca… sería nuehtro fin. Eh por eso que cada día apelo a su criterio bien formado.
-Si te molesta me lo puedes decir- Aquella llama que había encendíoh su interior, para darme ese beso, se extinguió en cuanto comenzó a ojear nuevamente su móvil. Mierda… él me dio aquella confianza; quería hacerlo sin demasiadah ehplicacioneh. Seré gilipollah.
-No me molehta, y suelta ese jodíoh móvil por el amor a todo- Se lo arrebaté de un tirón, mirándolo muy cerca mientrah inhalaba y exhalaba con cierta furia. Me mordí el labio inferior, dihfrutando su rohtro lascivo tan cerca del mío.
-Mangel, no tengas miedo- Su voz salió muy débil, casi como un susurro. Ahora mihmo nuehtro alrededor había desaparecíoh. Nada ni nadie importaba…
-No quiero causarte problemah- Le susurré de la mihma manera, apoyando mi frente en la suya. Ehtábamoh mirándonoh fijamente uno al otro. Alternaba a que ojo mirar para que no me doliera la vihta ni viera doble… sentir su rehpiración en mih labioh era tan increíble como un simple beso. Todo de él; cada emoción y sentimiento que dejaba ver, era increíble…
-Me causarás problemas si tú eres más débil que yo. Sé fuerte… y deja de pensar un segundo en todos. Ahora estamos solos. ¿Vale?- Su sonrisa terminó por hacerme enloquecer. No lo dudé máh, apoyé mih doh manoh en su nuca, acercándolo a mí para besar con delicadeza suh labioh tibioh. Cerré loh ojoh, pensando en un mejor lugar, exiliándome completamente del lugar en el que me encontraba. Comencé a abrir la boca con ímpetu, pero él no se quedó atráh en ningún momento, su boca comenzó a encajar con bahtante facilidáh en la mía, volviendo aquel beso en algo sumamente placentero. Comencé a sentir muchísimo calor, máh cuando su lengua provocadora se coló en mi boca, inhpeccionando un lugar máh que conocíoh por ella. Mi rehpiración se ehtaba volviendo un tanto desehperada así que preferí separarme anteh de, poco menoh, quitarnoh la ropa en pleno tren.
-Madre mía macho… me puse cachondo con un simple beso- Se dehcojonó, con el rohtro prácticamente moráoh de la vergüenza.
-No eh necesario que lo digah en voz alta- Dehvié un segundo la mirada, intentando calmar mi rehpiración para neutralizarla y dejarla normal. Si, claramente yo también me había puehto muy cachondo; había síoh un beso máh que intenso, y la sensación de peligro y exposición era lo que le daba ese toque mágico. Ese toque excitante que tan mal noh había dejáoh.
-Nada máh de besoh o ehto acaba mal- Me burlé y él acompañó mi comentario con una sonrisa de oreja a oreja. Noh sentamoh en una posición normal, aunque Rubiuh se quedó unoh momentoh mirándome. Yo me hice el gilipollah como si no me enterase de que ehtuviese haciendo eso, aunque sentía suh ojoh verdeh penetrando hahta lo máh profundo de mi ser.

      El viaje no fue tan largo como solía hacerse en un día normal. Dormí un poco, ehcuché música y hablé con Rubiuh de cosah trivialeh; lo típico que hacíamoh cuando éramoh amigoh y nada máh. Bueno, seguimoh siendo amigoh, sólo que ahora noh damoh besoh… a tomar por culo, lo que acabo de pensar no tiene ni puta lógica. Sólo creo no debemoh perder ehto. La magia que se crea al poder dividir lo que eh darse besoh de tener una buena amihtáh. Somoh mejoreh amigoh… y mejoreh amanteh. Joder, suena hahta acojonante.
-¿Cuánto falta?- Preguntó por décima véh, como si se tratase de un niño pequeño.
-Que ya falta poco, coño. Que impaciente- Y eh que ya me ehtaba tocando la moral con el tonteíto ese de ehtar preguntando cada doh por tréh si ehtábamoh por llegar. Y aunque ya se lo hubiese dicho como mil veceh, ahora si que era verdáh. Pasadoh unoh veinte minutoh, el tren comenzó a decender su velocidáh, hahta que, por el altoparlante se ehcuchó la voz un tanto metálica del maquinihta que avisaba la llegada a dehtino. Rubiuh no tardó en pararse de su asiento pa’ tomar su bolso de lah rejillah superioreh, junto con mi bolso, el cual me entregó como él sabía hacerlo; lanzándomelo a la puta cara. Que ioputa.
-Graciah- Dije irónico, fingiendo molehtia, él ni siquiera se dio por aludíoh, sólo sonrió de manera boba, sentándose nuevamente, ahora con el bolso en su regazo.

     La llegada fue lo típico; levantarse del asiento, ehperar a que algunah personah bajaran para, finalmente, poder bajar del tren pa’ pisar andén. Mih padreh noh ehtaban ehperando a la salida de la ehtación como siempre solían hacer, el auto ehtacionáoh en el mihmo lugar de siempre; mi hermana dentro del auto y mih padreh afuera de ehte.
-¡Llegaron!- Mi mamá se acercó a nosotroh en cuanto noh vio acercarnoh con loh grandeh bolsoh. Inmediatamente recibió el de Rubiuh. ¡Joder que soy tu hijo coño, deberíah ayudarme a mí!
-¿Te ayudo?- Mi padre se acercó a mí, mientrah me daba un pequeño abrazo, junto a unoh golpecitoh en la ehpalda. Le entregué el bolso, el cual guardó en el portaequipaje. Me acerqué a mi madre pa’ saludarla como Dioh manda, abrazándola con cariño, mientrah mi padre le decía a Rubiuh que se subiera nomáh al coche.
     El camino a casa fue un caos total. Mi hermana no dejaba de chillar, felíh porque al fin Rubiuh había venido. Comenzó a contarleh milloneh de panoramah y cuanta cosa saliera de su mente de 10 añoh. Joer que pesáh.
-Oye cálmate. Tendráh tóh el fin de semana pa’ hablar con él, rehpira niña- Dije serio, frunciendo levemente el ceño.
-Oye tío tranquilo. ¿Estás celoso acaso?- Mi hermana se dehcojonó por el comentario fuera de lugar de Rubiuh, en cambio yo, sentí como el corazón se me salía del pecho. ¿Cómo se le ocurría decir algo así? ¿Eh tonto? Si que eh tonto tío… me cago’n tóh macho.
-Vete a tomar por culo tío. ¿Celoso de qué?- Había sonáoh máh borde de lo que ehperaba, pero quería intentar actuar normal luego de ese comentario que me había avergonzáoh a máh no poder. Tragué saliva, sintiendo que ehtaba siendo demasiáoh evidente rehpecto de mih sentimientoh. Típico que uno comienza a pensar gilipolleceh en cuanto ehtá con personah que sabeh que te pueden dehcubrir muy fácilmente. Ahora mihmo no me sentía cómodo y eh que mi madre era demasiáoh suhpicáh, terriblemente suhpicáh; realmente me daba miedo… mucho.
-¡Mamá! ¡Mangel dijo a tomar por culo!- Será cabrona. Como si ella no dijese palabrotah la muy… ahora era cuando se ponía de aliada con Rubiuh y me hacían imposibleh todoh loh putoh díah.
    Obviamente mi madre me regañó, y eso trajo como resultado el dehcojonamiento de Rubiuh y mi hermana, a la vez.
-Hijo, lleva a Rubén a la habitación de invitados de arriba, está lista para que la use- Yo asentí, haciéndole un gehto a Rubiuh para que me siguiera. Subimoh lah ehcalerah y noh dirigimoh a su habitación, la cual ehtaba frente a la mía.
-Hubiera síoh bueno que tuviésemoh visitah- Refunfuñé y él me miró con cara de no entender de que coño hablaba.
-¿Por qué lo dices?- Me preguntó, entrando a la habitación pa’ dejar su bolso sobre la cama e inhpeccionar sin mucha concentración la habitación.
-Porque ehta habitación hubiera ehtáoh ocupáh y podríah haber dormíoh conmigo- Apreté mih labioh, entre avergonzáoh y agraciado por la cara que había puehto ehte gilipollah. Suh mejillah se habían teñido de un rosa muy gracioso, y eso mihmo fue lo que me hizo sentir que había lográoh mi cometido.
-Pero al menos tendremos la segunda planta sólo para nosotros- Arqueó una ceja y yo negué con la cabeza, cortándole todah suh ehperanzah.
-Mi hermana también duerme aquí arriba- Me encogí de hombroh mientrah él ponía cara de resignación total. No le dimoh máh vueltah a la tontería. Dejé a Rubiuh solo pa’ que arreglara suh cosah mientrah yo me dirigía a mi habitación. Entrar ahí era como retroceder en el tiempo una y otra véh y eso me encantaba. Amaba que no movieran mih cosah de lugar y que se mantuviera ese ambiente de “pasado”. Saqué de mi bolso la ropa que había traído, colocándola en el ropero de antaño, arreglando mih cosah pa’ luego bajar al comedor.

        El día, en general, fue bahtante tranquilo. Almorzarmoh todoh juntoh; mi madre le preguntó a Rubiuh sobre su familia y como le ehtaba yendo en youtube, luego mi hermana comenzó a bombardearlo con nuevah preguntah que se le habían ocurríoh. Yo me dediqué a hablar con mi padre sobre su trabajo; como ehtaban lah cosah por acá y si había alguna novedáh. El rehto fueron cosah trivialeh sin máh, pero eran lah que máh rápido hacían que pasara el tiempo. Al terminar noh dirigimoh al salón a ver películah y hablar en general. Mi hermana se raptó a Rubiuh un tiempo para jugar o anda a saber tu y, cuando volvieron, se incorporaron a un juego de mesa que había traído mi madre pa’ pasar la tarde; hacía un frío acojonante afuera así que ehte momento de familia se me hizo muy grato; ehperaba que a Rubiuh también. La tarde pasó y con ella cayó la noche, así que sin muchoh preámbuloh noh dirigimoh a la cocina, donde mi padre ponía la mesa y mi mamá preparaba la cena. Si eh que íbamoh a volver con 40 kiloh encima… ehta mujer nunca se cansaba de darnoh, ya fueran dulceh, galletah, comida o alguna cosita pequeña que se pudiese echar al ehtómago.
-Niños, siéntense. Ya está listo- Mi mamá llamó a la mesa y nosotroh obedecimoh. Fue sirviendo loh platoh uno a uno mientrah nosotroh noh sentábamoh. Rubiuh, para mi sorpresa, se sentó a mi láoh, mientrah que mi hermana se tuvo que queda al láoh de mi mamá. Le saqué la lengua, burlándome porque no había conseguíoh sentarse con Rubiuh y hohtigarlo con su blablá.
-¿Y? ¿Cómo van las cosas por allá?- Mi madre preguntó al igual que había hecho en la hora de almuerzo, sólo que ehta vez la pregunta fue para amboh.
-Bien mamá. Lo típico… con Cheeto casi ni noh vemoh porque anda ehtudiando a full y con Rubiuh noh juntamoh de véh en cuando- Dije, pegándole el primer sorbo a la sopa que noh habían servíoh.
-A veces olvido que ya no viven juntos. ¿Cómo están las cosas con tu chica, Rubencito?- Ehtuve a milésimah de ehcupirle toda la sopa en la cara a mi hermana, si no fuera porque mi autocontrol sobrepasaba el de loh sereh humanoh normaleh. Miré a mi mamá, fulminándola con la mirada; ehperaba que entendiera el mensaje que le ehtaba enviando. Osea, que la había cagáoh. Joder, si eso le pasa por chihmosa.
   Hubo un silencio muy incómodo, hahta que Rubiuh lo rompió, hablando.
-La verdad es que ya no somos pareja. Lo terminamos hace un tiempo- Mi madre se puso blanca; blanca de vergüenza tendría que ehtar la iaputa por preguntar algo así. Joder macho.
-Disculpa hijo, yo… no sabía. Pensé que seguías vivie…
-No mamá, Rubiuh ya no vive con Jen. ¿Puedeh dejar de decirlo cada doh por tréh?- Mierda… lo que no quería era ehto, pero ahora mihmo el ambiente era máh tenso que mih huevoh. Mi mamá no dijo nada máh, y me sentí mal por haberla tratáoh así pero coño, que Rubiuh era mi invitáoh y no podía dejar que se sintiera mal por una ehtupidéh como esa.
-Deja a tu madre Miguel, entiende que lo único que desea eh llegar a hablar de tu novia. Lo desea con muchah ganah- Mi padre comentó como nunca, pa’ luego seguir bebiendo de su sopa.
-No es cierto, pero ahora que lo mencionas… ¿Qué tal van las cosas con tu novia? ¡No la tragiste, ingrato!- No sabía porqué coño era ingrato al no traer a mi supuehta novia, aunque realmente si la… lo había traído, pero iba a seguir inflamándome loh cojoneh con eso.
-Mamá, no la traje porque no y punto- La miré con cara de pocoh amigoh, para dehviar mi mirada a Rubiuh, quien me miraba con una leve sonrisa dibujada en su rohtro. ¿Rubiuh? ¿Qué coño ehperah?… no puedo tío.
-¿Acaso te damos vergüenza? Si nos portaremos bien, lo prometemos. Si no me cuentas tú, tendré que preguntarle a Rubén- Lo miré, un poco acojonáoh, mientrah él seguía con esa sonrisita boba plantada en su rohtro. Él ehpera que haga algo que lógicamente no haré.
-Pregúnteme sin miedo- ¿Le ehtá siguiendo el juego? No… Rubiuh joder no comienceh algo que no vah a poder terminar. Que yo no voy a poder manejar, coño.
-¿Quién es esta chica? ¿Cuántos años tiene? Pero si es un fantasma para nosotros. Migue me mira con cara de querer matarme, pero quiero saber y ya… no es tan difícil- Cada veh que tocamoh ehte tema, lah cosah salen mal… porqué no podemoh tener una cena tranquila sin que mi madre meta lah nariceh donde no le correhponde.
-Bueno… la verdad es que no es una novia como tal. Creo que será mejor que Mangel se lo diga. Eso no me corresponde a mí- Lo miré acojonado. Por primera véh en la vida me arrepentía de haberlo traído. ¿Por qué me hacía ehto? ¿Suponía que con ese gehto me daría el valor para contarle a mih padreh? No podía… me acojonaba de una manera poco normal. No podía decirleh. No, no, no, no. Lo peor de tóh eh que me puso la soga al cuello. ¿Qué mierda digo ahora?
-¿Hijo? ¿A qué se refiere?- Mi corazón comenzó a palpitar muy veloz. Lo sentía hacer presencia en mi pecho. La mirada expectante de mi madre y peor aún, la de Rubiuh, me tenían hecho un manojo de nervioh.

//// https://www.youtube.com/watch?v=MpkYp-W1bjo //// (Bad Day - Daniel Powter)

-Eh… se refiere a que…- Inventa algo rápido, joder. –Se refiere a que no eh una novia como tal porque… ehhh- ¡Deja de titubear, coño! –Eh una gran amiga. Eso… aún no somoh nada, y no quiero traerla hahta que lah cosah sean verdaderah entre nosotroh. Por ahora sólo ehtamoh jugando… noh ehtamoh conociendo- Inhalé con calma, mirando el rohtro de satihfacción de mi madre al recibir aquella rehpuehta. Lo siguiente fue como en cámara lenta; giré mi rohtro para ver a Rubiuh y, pude ver como su sonrisa se había ehfumáoh. No quedaba nada… me devolvió la mirada, herida. Su rohtro había perdido completamente el brillo y la vida de hace unoh segundoh atráh. No…
-Permiso, disculpen por levantarme antes de la mesa, pero necesito dormir un poco, ha sido un viaje agotador. Muchas gracias por la comida, estaba deliciosa- Rubiuh no hizo máh que levantarse de la mesa, agradecer como si no hubiera pasado nada y salir del comedor. La ehcalera sonó, así que no me cohtó adivinar que iba a su habitación. Quise levantarme a ver como ehtaba, pero sería demasiáoh obvio el hecho de que ehtaba preocupáoh. ¿Por qué tengo tanto miedo? Mierda, mierda… Rubiuh…
     Terminé de comer lo máh rápido posible, fingiendo sueño al igual que mi amigo. Inventé alguna ehcusa, como que noh habíamoh quedáoh hahta altah horah de la madrugada haciendo er gilipollah y, graciah a todo, mi ehcusa fue lo suficientemente convincente pa’ retirarme de la mesa sin ayudar a levantar loh platoh. En cuanto salí de la habitación donde ehtábamoh cenando, corrí por lah ehcalerah hahta quedar frente a la puerta de la habitación donde se alojaba Rubiuh.
-¿Ehtáh bien?- Entré sin preguntar, encontrándomelo acohtado en la cama, mirando su móvil.
-Vete- Fue tajante, lo que me preocupó.
-Rubiuh… no te sientah mal por lo de…
-Así que esta mierda es un juego para ti. Me parece perfecto saber eso ahora que ya le conté a mis padres- Tragué saliva, cerrando la puerta detráh de mi ehpalda. Intenté acercarme, pero me miró de una manera asesina. Entendí el mensaje, vale.
-No eh un juego Rubiuh, pero ¿qué queriah que hiciera?
-¡Que les dijeras, claramente! ¡Era un buen momento
-¡Claro que no lo era! Rubiuh, tuh padreh no son como loh míoh… entiende que si leh decía, el fin de semana se hubiera vuelto algo muy incómodo- Entiende, joder…
-¡Tu estás buscando excusas para algo muy simple! ¡Eres un puto cobarde Mangel!- Me sentí herido por suh palabrah filosah… no tenía porqué ser tan injuhto. No era cobarde, era precavido. Prefería pasar un buen fin de semana y contarleh luego que arruinar todoh ehtoh díah con miradah incómodah y mierdah así.
-No son excusah Rubiuh… tampoco eh un juego. Entiéndeme por favor. Me dijihte que no te molehtaba, que me daríah tiempo- Recordar aquello ahora me parecía gracioso; claramente había mentíoh.
-¡Porque pensé que no era necesario decirte lo importante que esto es para mí! ¡Qué coño importa el fin de semana! ¡Era el momento!- Rubiuh ehtaba alzando demasiáoh la voz y ehtaba temiendo que noh ehcucharan pelear como una pareja de casadoh. Le hice un gehto con la mano para que bajara el volumen y al menoh entendió aquello. Se sentó en la cama, con el ceño fruncido a máh no poder. –Por tu linda forma de valorar esta mierda que tenemos, que no tengo idea de cómo catalogar, arruinaste el fin de semana. ¡Eso lo arruinó!
-Vale…- Susurré, apretando loh labioh como si eso me relajara.
-¡Habla fuerte, coño! ¡Yo dejé a mi novia, dejé mi orgullo de lado, le conté al padrino, a mi madre, me la jugué por ti! ¿Cuándo te va a tocar a ti, joder? ¿O tendrás toda la vida por excusa que te hice llorar y todas esas mierdas?- Tenía razón… y me dolía darme cuenta que, todo lo que había pensado en su momento, se ehtaba haciendo realidáh.
-Te entiendo… dihculpa por ser un cobarde, pero yo tomo la decisión final de si contarleh ahora o mañana o pasáoh- Fui firme ante mih idealeh, pero al parecer ehto lo molehtó máh.
-¿Te puedes ir de una puta vez? Quiero dormir.
-Podemoh hablar- Insihtí.
-No quiero hablar contigo, joder. Vete ya a tomar por culo macho- Tragué saliva, notando lo irritado que ehtaba. No era normal verlo así… no pensaba que podría afectarle tanto.
     Ehtaba a punto de declinar, cuando la puerta sonó. Me puse en un ehtado de alerta total, abriendo la puerta para encontrarme con mi hermana.
-mi mamá preguntan si están bien- Suhpiré, agradeciendo su intromisión, como nunca. Asentí, mirando para atráh a Rubiuh, quien se había involucráoh nuevamente en su móvil y en nada máh.
-Todo bien. Me voy a dormir- Dije, saliendo de su habitación pa’ dehpedirme de mi hermana y meterme a la mía. Me puse pijama y en cuehtión de segundoh ehtuve dentro de la cama. No me había laváoh ni loh jodíoh dienteh pero ahora mihmo era lo que menoh me importaba… no podía creer que lleváramoh menoh de 24 horah y ya ehtuviera así de liáda la situación. Ehperaba, sólo ehperaba que Rubiuh no ehtuviese molehto mañana… o que, si ehtaba molehto, se pasara rápido el fin de semana pa’ que ehto no fuera tan malditamente incómodo y tenso. Por ahora sólo podía dehvelarme, pensando en todah la verdadeh que Rubiuh ehcupió, quizá sin pensar, pero verdadeh al fin y al cabo.
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Qué taaaaaaal?!?!?!?!?!?!? Vuelvo ultra atrasada y ultra tarde x’D con un nuevo capítulo de “Luchemos por esto” YAY!!!!!!
   OMFG QUE RUBIUH SE ENOJÓ MACHO!!!! ENCIENDAN LAS ALARMAS!! O____O Bueno, aquí las opiniones estarán divididas. Team Rubius y Team Mahe, FIGHT! (?) Es que…ayyyy… es cierto, arruinaría el finde, pero con la actitud de Mahe también se arruinó y… ains, todo mal ;-; Pero bueh, nada que hacer. RUBIUH NO TE ENOJES POR FAVORRRRR!!!!!! TT_________TT
  ¿Rubius segurá enojado? ¿Mangel le contará a sus padres? ¿Que sucederá el fin de semana? Toooooodo eso y mucho más en los capítulos que siguen!!!!
     Debo disculparme por la tardanza :c y la mejor manera es con un capítulo más largo de lo normal ^^!!!! espero que lo hayan notado <3 Muchas gracias por el inmenso apoyo que me dan día a día. Por sus hermosos comentarios; su entusiasmo al leer y por amar el relato tanto como yo, son la neta wey <3
    Gracias por el apoyo en Youtube también, a veces me complica mantener la constancia en los dos lados pero juro que hago lo mejor que puedo ;-; ayayai… 
    Espero que disfruten el capítulo yyyy que les guste tanto como a mí ^^ Nos estaremos viendo muuuy prontito. Un besote hasta las nubes, chauuu <3