puntiagudos

¿Podrá ser posible tanta maldad? Yo solo te entrego mi amor incondicional y tú me ignoras sin más. El corazón se rompe en pequeños y puntiagudos fragmentos pero ¿Sabes? Uno de ellos irá a parar en tu corazón y morirás desangrado y sin amor. De eso, me encargo yo.

Buenos días viajeros! 🌎
Después de otra semana explorando las islas 🚣 volvemos a Puerto Ayora, en la isla de Santa Cruz, donde visitamos la Estación Darwin 🐦, un importante centro de cría 🐣 de tortugas que también fue la última residencia 🏡 del famoso Solitario George 🐢

Hace un par de días haciendo snorkel 👙🏊 me topé con este pequeño y puntiagudo amigo 🐟 que por mucho que se inflara 🎈 para defenderse, enseguida vió que no tenía nada que temer 😄 y sonrió para hacernos un selfie submarino! 😝✌ Feliz Miércoles a todos familia! ☺

Hasta la próxima! 😎⚓ ➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖ Good afternoon travelers! 🌎
After another week exploring the islands 🌅 we return to Puerto Ayora, where we visit Darwin’s station, 🐣 an important tortoise’s 🐢 breed center that was also Longsome George’s last residence. RIP 🙏

A couple of days ago, while snorkeling 🏊 👙 I met this spiky little friend 🐟 that tried to protect himself getting inflated 🎈 until he saw we were no danger and smiled ☺ at the camera for taking this submarine selfie ✌😝 Have a great wednesday evening and see you very soon! 😄 ➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖➖
#ecuador #travel #ecuadrotravel_ig #galapagos #galapagosislands #islasgalapagos #beautiful #discoversouthamerica #trip #viajar #traveler #wanderlust #snorkel #wild #wildlife #nature #naturaleza #love #happy #smile #sonrisa #buenosdias #goodmorning #goodafternoon #buenastardes #go_herolife #mistertraveler #instatravel #selfie #selfiegopro by rvben_garcia from Puerto Ayora, Isla Santa Cruz on August 26, 2015 at 12:09PM

Media mitad de la mitad perdida

Todos los pabellones, las casas, los canales, las marquesinas, de un tiempo a esta parte, se parecen. Se parecen los tipos que me cruzo cada noche, en cada esquina, en las traseras de algún bar. Desde hace algún tiempo las sirenas suenan más fuerte y los cláxones me atornillan, como un martillo pilón entre mis cejas. Y las fotografías de mujeres antiguas me parecen más antiguas y no me lo parecen tanto, y la risa de sus dientecillos puntiagudos me da una grima horrible y sus movimientos bruscos me incomodan de puro antinaturales. Y recuerdo el jardín de aquel museo donde te vi colgada a ti, flapper querida, y estabas tan sepia como ahora, pero tu mirada no era desorbitada y tu sonrisa era sin dientes, y estabas naturalmente estática y me enamoré de ti, como sólo puede enamorarse una del reflejo de algo que auguraba tanta vida, tan poca. Y entonces recuerdo qué sola y qué feliz era entonces, que diecisiete años tan tiernos, tan maduros (porque acabo de darme cuenta de que lo tierno y lo maduro van cada vez más de la mano), tan reales. Qué vida tan feliz después de haber sufrido tanto, después de haber clamado tanto al cielo y después de suspirar y de beber los vientos por algo que nunca fui. Qué manera la tuya, mi amor, de no tener que depender de nadie, de no anunciar tu despedida, de no decirle a nadie que te ibas a la cama, que te ibas a la nada, que te ibas a morir. Y yo, que morí el día que me dejaste, no he podido sino que reencarnarme en aquello que todo un día pensaba que fui, en todo aquello a lo que a lo mejor jamás llego a ser. Pero no importa. No importa que el brilli-brilli de tu melena me azote con su soberbia no deseada, no importa que yo no sea yo, ni que tú seas tú. No importa que no sea la veleta que iba a cambiar el norte de tu vida porque tu vida jamás cambió, tu vida murió antes de nacer, porque tú no eras vida sino por mí, para mí. Yo te rescaté de entre el polvo de las salas de un ecléctico desván que estaba vacío porque todo el mundo se maravillaba de las bondades de un sol huidizo, de una hierba verde que parecía secarse, del ruido del agua corriendo en un circuito cerrado. Y tú estabas allí, entre fotografías robadas, entre disfraces mohosos, entre la sorpresa de algún lienzo fugitivo que en algún momento formó parte esencial en mi vida. Estabas allí pero podías no estarlo, pero pudiste estarlo porque yo si estaba.

Jardines ofrecen esperanza ante subida de nivel de aguas

VEDARANYAM, India (AP) — En un terreno baldío asediado por el sol, cerca de la franja sur de India, un jardín de arbustos puntiagudos y delgados surcos verdes está creciendo contra todo pronóstico.

Las plantas se alimentan del agua salada y así hacen frente a la sequía y, posiblemente, puedan ofrecer una alternativa para tener cultivos agrícolas viables en un futuro poco halagador, en el que se pronostica que un aumento del nivel del mar inunde innumerables granjas costeras.

Este aumento, una de las consecuencias del cambio climático, ahora amenaza a millones de pobres agricultores a lo largo y ancho de Asia. Si el agua del océano inunda las parcelas de baja altitud, expertos dicen que muchas personas tendrán que verse obligados a desplazarse hacia el interior de las costas.

“Es difícil imaginar cómo vivirán los agricultores”, dijo Tapas Pablo, quien como funcionario del Banco Mundial ayudó a canalizar hace una década unos 100.000 dólares para ayudar a construir un pequeño jardín en una ciudad pantanosa, dominada por las aguas salinas, en el estado sureño de Tamil Nadue. “Hay pocas opciones en lugares sujetos a inundación y a aumentos del nivel del mar”.

Un equipo de científicos de la MS Swaminathan Research Foundation en la India está a la búsqueda de soluciones a lo que describen como una crisis agrícola que se ve venir rápidamente. Los cultivos de plantas tolerantes a la sal, cuidadosamente cultivados en pequeños surcos, conocidas como plantas de halófito, podrían ser parte de la respuesta.

Los científicos también están ensayando con otros enfoques: ajustes y cruzamientos genéticos de plantas usando medios convencionales para descubrir qué podría crecer e, incluso, florecer.

“El aumento en los niveles del mar es inevitable, y no estamos preparados”, dijo Swaminathan, pionero en la creación de una variedad de trigo y arroz de alto rendimiento para la India en la década de 1960. “El problema más grande de la India es que la población es muy grande. Se puede decir la gente puede trasladarse, pero ¿en dónde podríamos acomodar a todos los que necesitan desplazarse hacia el interior?”.

———

Para los agricultores, el agua salada es sinónimo de pérdida de cosechas. En tiempos de guerra, se echaban sal a los cultivos para propiciar el colapso social enemigo. E incluso desastres naturales como el tsunami asiático de 2004 dejaron innumerables parcelas improductivas durante años.

El cambio climático traerá fuertes tormentas y temperaturas cálidas en las aguas marinas y el deshielo de glaciares y zonas gélidas. Como resultado, se prevé un aumento de hasta 1 metro (3,2 pies) del nivel del mar en este siglo, según las últimas proyecciones científicas.

Chellammal, una agraciada ama de casa de 65 años que vive en el pueblo agrícola de Tamil Nadu, conoce muy bien la pesadilla de cultivar en una tierra contaminada con sal.

“Me costó mucho tiempo para que los cultivos crecieran y nada funcionó”, dijo la mujer que sólo usa su nombre de pila, agachada en los campos de color rosa brillante. “Cada año empeoraba la situación hasta que al final no quedó nada”.

Luego de haber ahorrado durante décadas, la familia compró las tierras que poco después quedaron completamente estériles cuando una aldea vecina, hace unos cinco años, decidiera hacer un cultivo de camarón. El problema ocurrió cuando el agua salada del océano, usada en ese cultivo, se filtró a través de una canaleta pues los estanques de camarones no estaban construidos de manera correcta y el agua salada se filtró a los terrenos vecinos.

Los cultivos que se perdieron afectaron a 200 hogares de Tetakudi. Ahora, en esta vasta extensión tierra, florecen arbustos que toleran la sal, conocidos por los lugareños como “suaeda” que, junto con otros cultivos llamados “salicorna brachiata”, son denominados “patas de pollo”.

Para los habitantes del pueblo, estos arbustos de color verde brillante son tan inservibles como la maleza y 12 familias empacaron sus pertenencias y se fueron del lugar.

Pero los científicos dicen que la suaeda es buena para la leña. Y que las especies de salicornia, que pueden tolerar casi el doble de la salinidad del agua de mar, tienen un enorme potencial como biocombustibles pues sus semillas contienen altas concentraciones de aceite.

El problema, sin embargo, en hacer que los cultivos sean rentables y productivos. Para que un cultivo sea trabajado a gran escala se deben desarrollar métodos de siembra y maquinaria de bajo costo. Luego, tendrían que construirse plantas de procesamiento, líneas de producción y salir a buscar los mercados. Nada de eso existe ahora.

Chellammal se muestra dubitativa, pero la idea le interesa.

“Si somos capaces de hacer dinero de lo que cultivamos, lo vamos a intentar. ¿Por qué no?”, dice. “Tal vez no todo esté perdido”.

———

No podía ser peor momento para afrontar una crisis agrícola: cuando hay riesgo de que aumenten los niveles del mar. Los campesinos pobres de la India tienen que lidiar cotidianamente con inundaciones frecuentes, con la sequía y con suelos degradados por el excesivo uso de agroquímicos.

Quienes viven en la costa también han sido golpeados por tormentas: al menos 27 de 35 ciclones mortales entraron a la Bahía de Bengala antes de golpear la India o Bangladesh.

Las fuentes de agua dulce del país también están en peligro: las reservas de agua subterránea han bajado a un nivel que se espera que el país sólo tenga la mitad del agua que necesita para 2030. La producción de cereales se ha estancado en unos 260 millones de toneladas en los últimos años, pese a la presión global para que el país mejore su productividad, elimine residuos y erradique la pobreza generalizada y la desnutrición.

Para alimentar a su creciente población de 1.260 millones de personas, la India debe aumentar la producción de alimentos en 45% para 2050, y los expertos dicen que para hacerlo deben cultivar más tierras. En contraste, unas 1,2 millones de hectáreas (3.000.000 acres) de tierras cultivables en la costa han sido degradadas por la sal, según el Soil Central Salinity Research Institute de la India.

Al interior del país, la India ha perdido otros 5,5 millones de hectáreas de tierra cultivable, de su total de 163 millones de hectáreas, aunque los problemas de salinidad del suelo se ven exacerbados por la producción de sal industrial, un número creciente de granjas camaroneras y el agotamiento de las reservas de agua dulce subterránea. La tendencia crecerá si el agua de mar se cuela en las tierras bajas a lo largo de los 7.500 kilómetros (4.700 millas) de costa de la Bahía de Bengala, el Océano Índico y el Mar Arábigo.

“La agricultura con agua salada se considera un área futurista, aunque en realidad no debería ser”, dijo el biólogo marino V. Selvam, Director de Investigación Costera del MS Swaminathan Research Foundation. “Muy pronto no habrá suficiente tierra y agua para satisfacer nuestras necesidades”.

India no es el único país con estos problemas. Egipto, Bangladesh y gran parte del sudeste de Asia se enfrentan a la filtración de agua salada y a la pérdida de tierras cultivables. Actualmente, 62 millones de hectáreas, el 20% del total de 300 millones de hectáreas de tierras agrícolas que han sido irrigadas se han salinizado en cierta medida. Otros 50 centímetros (1,6 pies) de aumento en el nivel del mar, que es sólo la mitad de lo que se espera para 2100, puede inundar unas 1,9 millones de hectáreas adicionales, según un panel intergubernamental que analiza los efectos del cambio climático.

Eso socavaría los intentos por encontrar otros 120 millones de hectáreas de tierras cultivables que necesita la humanidad para abastecer un 70% de aumento de alimentos que el mundo requerirá para 2050, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura.

Los expertos dicen que no habrá más remedio que aprender a crecer cultivos no alimentarios a lo largo de las costas.

La superficie de cultivos que reciben irrigación en el mundo podría aumentar en alrededor del 50% si se reutiliza el agua salina y los campos de cultivo salinizados por las halófitas, según el profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad de Arizona, Edward Glenn.

“Al igual que con la acuicultura en las sustitución de pesquerías silvestres, es inevitable que halófitas tendrán que hacer su contribución”, dijo.

————

Portulacastrum Sesuvium. Vaginatum Paspalum. Prosopis juliflora.

Estas son sólo algunas de las 350 especies conocidas de plantas que toleran la sal y que son candidatas a convertirse en los cultivos del futuro. Es poco probable que los cultivos irrigados con agua salada produzcan alimentos de primera necesidad pues aunque son ricos en nutrientes también son muy salados y deben consumirse con moderación.

Partidarios de estos cultivos señalan una serie de usos para que estos cultivos sean una empresa rentable a futuro, incluyendo los productores de leña, de flores decorativas, de arena para gatos, suplementos nutricionales, aceite de cocina y biocombustibles. Sirven también como pastizales para el ganado e, incluso, los ganaderos indios ya ponen a pastar a sus vacas en los arbustos que se han vuelto espinosos por el agua de mar.

Especies como Salicornia europea, también conocida como el hinojo marino, se vende en los supermercados europeos como guarnición a las ensaladas de lujo. Las flores, de color púrpura o blanco como el ‘Limonium’, son apetecidas por los floristas, mientras que otra especie, llamada Atriplex, es consumida por las ovejas.

Pese a su potencial, la agricultura de agua salada es vista como un tema marginal, incluso tras décadas de investigación de universidades de todo el mundo, contando a los estudios y proyectos piloto desarrollados en países como México, Pakistán, Jordania y Eritrea. La empresa de aviación Boeing también está investigando la producción de biocombustibles a partir de plantas irrigadas con agua salada.

Pero los científicos de la India no están esperando a que los mercados se desarrollen. Tampoco están a la espera de que sólo el cultivo de halófito ofrezca todo tipo de soluciones.

Están recorriendo las costas en busca de especies de cereales silvestres que podrían tolerar naturalmente alguna salinidad, y están investigando el uso de métodos para crear nuevas cepas que sean tolerantes a la sal.

La fundación también ha desarrollado un arroz genéticamente modificado con genes de árboles de mangle. Se dice que la planta que salga del cruce podría tolerar concentraciones de sal de 12 a 15 gramos por litro. El agua de mar suele dos o tres veces más salada pero ese es importante mejora pues las variedades de arroz actuales sólo pueden tolerar hasta tres gramos de sal por litro.

La modificación genética es considerado como el método más difícil porque tolerancia a la sal es un rasgo que implica a varios tipos de genes. Pero el biólogo molecular que conduce al desarrollo de un arroz halófila cree que es esencial.

“El mejoramiento convencional necesita demasiado tiempo, y este es un problema urgente”, dijo Ajay Parida, Director Ejecutivo de la fundación. Su trabajo se estancó en 2007 por una moratoria impuesta por el gobierno que afectó las pruebas de campo en cultivos genéticamente modificados, pero el gobierno de la India está considerando cambiar su política. Parida está a la espera de poder reiniciar su trabajo pronto.

“Podríamos eventualmente estar cultivando en terrenos baldíos y lugares considerados como inadecuados”, dijo. “Pero sólo después de que la crisis golpee a las personas es que se van a dar cuenta de la magnitud del problema y entonces comenzarán a presionar por una salida”.

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Siga a Katy Daigle en Twitter: https://twitter.com/katydaigle

#Repost @mantramcolombia
“El secreto de las águilas”
El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión.
A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil.… Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durara 150 días.
Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo.
Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas.
Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.
Esa es la capacidad de reinventarnos, de sacar la mejor versión de nosotros después de una crisis. Tenemos dos opciones: dejarnos morir o aceptar el proceso de cambio, ponerle el pecho y salir victorioso. 🌟feliz noche🌟
#mantram #aguila #secretodelaguila#transformacion #renovacion#mejorversion

“¡Qué planeta más raro! —pensó entonces el principito—, es seco, puntiagudo y salado. Y los hombres carecen de imaginación; no hacen más que repetir lo que se les dice… En mi tierra tenía una flor: era siempre la primera en hablar.” @camilomusica #MiPricipito 🍄🌻 http://ift.tt/1Muaguk

Jardines ofrecen esperanza ante subida de nivel de aguas

VEDARANYAM, India (AP) — En un terreno baldío asediado por el sol, cerca de la franja sur de India, un jardín de arbustos puntiagudos y delgados surcos verdes está creciendo contra todo pronóstico.

Las plantas se alimentan del agua salada y así hacen frente a la sequía y, posiblemente, puedan ofrecer una alternativa para tener cultivos agrícolas viables en un futuro poco halagador, en el que se pronostica que un aumento del nivel del mar inunde innumerables granjas costeras.

Este aumento, una de las consecuencias del cambio climático, ahora amenaza a millones de pobres agricultores a lo largo y ancho de Asia. Si el agua del océano inunda las parcelas de baja altitud, expertos dicen que muchas personas tendrán que verse obligados a desplazarse hacia el interior de las costas.

“Es difícil imaginar cómo vivirán los agricultores”, dijo Tapas Pablo, quien como funcionario del Banco Mundial ayudó a canalizar hace una década unos 100.000 dólares para ayudar a construir un pequeño jardín en una ciudad pantanosa, dominada por las aguas salinas, en el estado sureño de Tamil Nadue. “Hay pocas opciones en lugares sujetos a inundación y a aumentos del nivel del mar”.

Un equipo de científicos de la MS Swaminathan Research Foundation en la India está a la búsqueda de soluciones a lo que describen como una crisis agrícola que se ve venir rápidamente. Los cultivos de plantas tolerantes a la sal, cuidadosamente cultivados en pequeños surcos, conocidas como plantas de halófito, podrían ser parte de la respuesta.

Los científicos también están ensayando con otros enfoques: ajustes y cruzamientos genéticos de plantas usando medios convencionales para descubrir qué podría crecer e, incluso, florecer.

“El aumento en los niveles del mar es inevitable, y no estamos preparados”, dijo Swaminathan, pionero en la creación de una variedad de trigo y arroz de alto rendimiento para la India en la década de 1960. “El problema más grande de la India es que la población es muy grande. Se puede decir la gente puede trasladarse, pero ¿en dónde podríamos acomodar a todos los que necesitan desplazarse hacia el interior?”.

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Para los agricultores, el agua salada es sinónimo de pérdida de cosechas. En tiempos de guerra, se echaban sal a los cultivos para propiciar el colapso social enemigo. E incluso desastres naturales como el tsunami asiático de 2004 dejaron innumerables parcelas improductivas durante años.

El cambio climático traerá fuertes tormentas y temperaturas cálidas en las aguas marinas y el deshielo de glaciares y zonas gélidas. Como resultado, se prevé un aumento de hasta 1 metro (3,2 pies) del nivel del mar en este siglo, según las últimas proyecciones científicas.

Chellammal, una agraciada ama de casa de 65 años que vive en el pueblo agrícola de Tamil Nadu, conoce muy bien la pesadilla de cultivar en una tierra contaminada con sal.

“Me costó mucho tiempo para que los cultivos crecieran y nada funcionó”, dijo la mujer que sólo usa su nombre de pila, agachada en los campos de color rosa brillante. “Cada año empeoraba la situación hasta que al final no quedó nada”.

Luego de haber ahorrado durante décadas, la familia compró las tierras que poco después quedaron completamente estériles cuando una aldea vecina, hace unos cinco años, decidiera hacer un cultivo de camarón. El problema ocurrió cuando el agua salada del océano, usada en ese cultivo, se filtró a través de una canaleta pues los estanques de camarones no estaban construidos de manera correcta y el agua salada se filtró a los terrenos vecinos.

Los cultivos que se perdieron afectaron a 200 hogares de Tetakudi. Ahora, en esta vasta extensión tierra, florecen arbustos que toleran la sal, conocidos por los lugareños como “suaeda” que, junto con otros cultivos llamados “salicorna brachiata”, son denominados “patas de pollo”.

Para los habitantes del pueblo, estos arbustos de color verde brillante son tan inservibles como la maleza y 12 familias empacaron sus pertenencias y se fueron del lugar.

Pero los científicos dicen que la suaeda es buena para la leña. Y que las especies de salicornia, que pueden tolerar casi el doble de la salinidad del agua de mar, tienen un enorme potencial como biocombustibles pues sus semillas contienen altas concentraciones de aceite.

El problema, sin embargo, en hacer que los cultivos sean rentables y productivos. Para que un cultivo sea trabajado a gran escala se deben desarrollar métodos de siembra y maquinaria de bajo costo. Luego, tendrían que construirse plantas de procesamiento, líneas de producción y salir a buscar los mercados. Nada de eso existe ahora.

Chellammal se muestra dubitativa, pero la idea le interesa.

“Si somos capaces de hacer dinero de lo que cultivamos, lo vamos a intentar. ¿Por qué no?”, dice. “Tal vez no todo esté perdido”.

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No podía ser peor momento para afrontar una crisis agrícola: cuando hay riesgo de que aumenten los niveles del mar. Los campesinos pobres de la India tienen que lidiar cotidianamente con inundaciones frecuentes, con la sequía y con suelos degradados por el excesivo uso de agroquímicos.

Quienes viven en la costa también han sido golpeados por tormentas: al menos 27 de 35 ciclones mortales entraron a la Bahía de Bengala antes de golpear la India o Bangladesh.

Las fuentes de agua dulce del país también están en peligro: las reservas de agua subterránea han bajado a un nivel que se espera que el país sólo tenga la mitad del agua que necesita para 2030. La producción de cereales se ha estancado en unos 260 millones de toneladas en los últimos años, pese a la presión global para que el país mejore su productividad, elimine residuos y erradique la pobreza generalizada y la desnutrición.

Para alimentar a su creciente población de 1.260 millones de personas, la India debe aumentar la producción de alimentos en 45% para 2050, y los expertos dicen que para hacerlo deben cultivar más tierras. En contraste, unas 1,2 millones de hectáreas (3.000.000 acres) de tierras cultivables en la costa han sido degradadas por la sal, según el Soil Central Salinity Research Institute de la India.

Al interior del país, la India ha perdido otros 5,5 millones de hectáreas de tierra cultivable, de su total de 163 millones de hectáreas, aunque los problemas de salinidad del suelo se ven exacerbados por la producción de sal industrial, un número creciente de granjas camaroneras y el agotamiento de las reservas de agua dulce subterránea. La tendencia crecerá si el agua de mar se cuela en las tierras bajas a lo largo de los 7.500 kilómetros (4.700 millas) de costa de la Bahía de Bengala, el Océano Índico y el Mar Arábigo.

“La agricultura con agua salada se considera un área futurista, aunque en realidad no debería ser”, dijo el biólogo marino V. Selvam, Director de Investigación Costera del MS Swaminathan Research Foundation. “Muy pronto no habrá suficiente tierra y agua para satisfacer nuestras necesidades”.

India no es el único país con estos problemas. Egipto, Bangladesh y gran parte del sudeste de Asia se enfrentan a la filtración de agua salada y a la pérdida de tierras cultivables. Actualmente, 62 millones de hectáreas, el 20% del total de 300 millones de hectáreas de tierras agrícolas que han sido irrigadas se han salinizado en cierta medida. Otros 50 centímetros (1,6 pies) de aumento en el nivel del mar, que es sólo la mitad de lo que se espera para 2100, puede inundar unas 1,9 millones de hectáreas adicionales, según un panel intergubernamental que analiza los efectos del cambio climático.

Eso socavaría los intentos por encontrar otros 120 millones de hectáreas de tierras cultivables que necesita la humanidad para abastecer un 70% de aumento de alimentos que el mundo requerirá para 2050, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura.

Los expertos dicen que no habrá más remedio que aprender a crecer cultivos no alimentarios a lo largo de las costas.

La superficie de cultivos que reciben irrigación en el mundo podría aumentar en alrededor del 50% si se reutiliza el agua salina y los campos de cultivo salinizados por las halófitas, según el profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad de Arizona, Edward Glenn.

“Al igual que con la acuicultura en las sustitución de pesquerías silvestres, es inevitable que halófitas tendrán que hacer su contribución”, dijo.

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Portulacastrum Sesuvium. Vaginatum Paspalum. Prosopis juliflora.

Estas son sólo algunas de las 350 especies conocidas de plantas que toleran la sal y que son candidatas a convertirse en los cultivos del futuro. Es poco probable que los cultivos irrigados con agua salada produzcan alimentos de primera necesidad pues aunque son ricos en nutrientes también son muy salados y deben consumirse con moderación.

Partidarios de estos cultivos señalan una serie de usos para que estos cultivos sean una empresa rentable a futuro, incluyendo los productores de leña, de flores decorativas, de arena para gatos, suplementos nutricionales, aceite de cocina y biocombustibles. Sirven también como pastizales para el ganado e, incluso, los ganaderos indios ya ponen a pastar a sus vacas en los arbustos que se han vuelto espinosos por el agua de mar.

Especies como Salicornia europea, también conocida como el hinojo marino, se vende en los supermercados europeos como guarnición a las ensaladas de lujo. Las flores, de color púrpura o blanco como el ‘Limonium’, son apetecidas por los floristas, mientras que otra especie, llamada Atriplex, es consumida por las ovejas.

Pese a su potencial, la agricultura de agua salada es vista como un tema marginal, incluso tras décadas de investigación de universidades de todo el mundo, contando a los estudios y proyectos piloto desarrollados en países como México, Pakistán, Jordania y Eritrea. La empresa de aviación Boeing también está investigando la producción de biocombustibles a partir de plantas irrigadas con agua salada.

Pero los científicos de la India no están esperando a que los mercados se desarrollen. Tampoco están a la espera de que sólo el cultivo de halófito ofrezca todo tipo de soluciones.

Están recorriendo las costas en busca de especies de cereales silvestres que podrían tolerar naturalmente alguna salinidad, y están investigando el uso de métodos para crear nuevas cepas que sean tolerantes a la sal.

La fundación también ha desarrollado un arroz genéticamente modificado con genes de árboles de mangle. Se dice que la planta que salga del cruce podría tolerar concentraciones de sal de 12 a 15 gramos por litro. El agua de mar suele dos o tres veces más salada pero ese es importante mejora pues las variedades de arroz actuales sólo pueden tolerar hasta tres gramos de sal por litro.

La modificación genética es considerado como el método más difícil porque tolerancia a la sal es un rasgo que implica a varios tipos de genes. Pero el biólogo molecular que conduce al desarrollo de un arroz halófila cree que es esencial.

“El mejoramiento convencional necesita demasiado tiempo, y este es un problema urgente”, dijo Ajay Parida, Director Ejecutivo de la fundación. Su trabajo se estancó en 2007 por una moratoria impuesta por el gobierno que afectó las pruebas de campo en cultivos genéticamente modificados, pero el gobierno de la India está considerando cambiar su política. Parida está a la espera de poder reiniciar su trabajo pronto.

“Podríamos eventualmente estar cultivando en terrenos baldíos y lugares considerados como inadecuados”, dijo. “Pero sólo después de que la crisis golpee a las personas es que se van a dar cuenta de la magnitud del problema y entonces comenzarán a presionar por una salida”.

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Siga a Katy Daigle en Twitter: https://twitter.com/katydaigle

Jardines ofrecen esperanza ante subida de nivel de aguas

VEDARANYAM, India (AP) — En un terreno baldío asediado por el sol, cerca de la franja sur de India, un jardín de arbustos puntiagudos y delgados surcos verdes está creciendo contra todo pronóstico.

Las plantas se alimentan del agua salada y así hacen frente a la sequía y, posiblemente, puedan ofrecer una alternativa para tener cultivos agrícolas viables en un futuro poco halagador, en el que se pronostica que un aumento del nivel del mar inunde innumerables granjas costeras.

Este aumento, una de las consecuencias del cambio climático, ahora amenaza a millones de pobres agricultores a lo largo y ancho de Asia. Si el agua del océano inunda las parcelas de baja altitud, expertos dicen que muchas personas tendrán que verse obligados a desplazarse hacia el interior de las costas.

“Es difícil imaginar cómo vivirán los agricultores”, dijo Tapas Pablo, quien como funcionario del Banco Mundial ayudó a canalizar hace una década unos 100.000 dólares para ayudar a construir un pequeño jardín en una ciudad pantanosa, dominada por las aguas salinas, en el estado sureño de Tamil Nadue. “Hay pocas opciones en lugares sujetos a inundación y a aumentos del nivel del mar”.

Un equipo de científicos de la MS Swaminathan Research Foundation en la India está a la búsqueda de soluciones a lo que describen como una crisis agrícola que se ve venir rápidamente. Los cultivos de plantas tolerantes a la sal, cuidadosamente cultivados en pequeños surcos, conocidas como plantas de halófito, podrían ser parte de la respuesta.

Los científicos también están ensayando con otros enfoques: ajustes y cruzamientos genéticos de plantas usando medios convencionales para descubrir qué podría crecer e, incluso, florecer.

“El aumento en los niveles del mar es inevitable, y no estamos preparados”, dijo Swaminathan, pionero en la creación de una variedad de trigo y arroz de alto rendimiento para la India en la década de 1960. “El problema más grande de la India es que la población es muy grande. Se puede decir la gente puede trasladarse, pero ¿en dónde podríamos acomodar a todos los que necesitan desplazarse hacia el interior?”.

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Para los agricultores, el agua salada es sinónimo de pérdida de cosechas. En tiempos de guerra, se echaban sal a los cultivos para propiciar el colapso social enemigo. E incluso desastres naturales como el tsunami asiático de 2004 dejaron innumerables parcelas improductivas durante años.

El cambio climático traerá fuertes tormentas y temperaturas cálidas en las aguas marinas y el deshielo de glaciares y zonas gélidas. Como resultado, se prevé un aumento de hasta 1 metro (3,2 pies) del nivel del mar en este siglo, según las últimas proyecciones científicas.

Chellammal, una agraciada ama de casa de 65 años que vive en el pueblo agrícola de Tamil Nadu, conoce muy bien la pesadilla de cultivar en una tierra contaminada con sal.

“Me costó mucho tiempo para que los cultivos crecieran y nada funcionó”, dijo la mujer que sólo usa su nombre de pila, agachada en los campos de color rosa brillante. “Cada año empeoraba la situación hasta que al final no quedó nada”.

Luego de haber ahorrado durante décadas, la familia compró las tierras que poco después quedaron completamente estériles cuando una aldea vecina, hace unos cinco años, decidiera hacer un cultivo de camarón. El problema ocurrió cuando el agua salada del océano, usada en ese cultivo, se filtró a través de una canaleta pues los estanques de camarones no estaban construidos de manera correcta y el agua salada se filtró a los terrenos vecinos.

Los cultivos que se perdieron afectaron a 200 hogares de Tetakudi. Ahora, en esta vasta extensión tierra, florecen arbustos que toleran la sal, conocidos por los lugareños como “suaeda” que, junto con otros cultivos llamados “salicorna brachiata”, son denominados “patas de pollo”.

Para los habitantes del pueblo, estos arbustos de color verde brillante son tan inservibles como la maleza y 12 familias empacaron sus pertenencias y se fueron del lugar.

Pero los científicos dicen que la suaeda es buena para la leña. Y que las especies de salicornia, que pueden tolerar casi el doble de la salinidad del agua de mar, tienen un enorme potencial como biocombustibles pues sus semillas contienen altas concentraciones de aceite.

El problema, sin embargo, en hacer que los cultivos sean rentables y productivos. Para que un cultivo sea trabajado a gran escala se deben desarrollar métodos de siembra y maquinaria de bajo costo. Luego, tendrían que construirse plantas de procesamiento, líneas de producción y salir a buscar los mercados. Nada de eso existe ahora.

Chellammal se muestra dubitativa, pero la idea le interesa.

“Si somos capaces de hacer dinero de lo que cultivamos, lo vamos a intentar. ¿Por qué no?”, dice. “Tal vez no todo esté perdido”.

———

No podía ser peor momento para afrontar una crisis agrícola: cuando hay riesgo de que aumenten los niveles del mar. Los campesinos pobres de la India tienen que lidiar cotidianamente con inundaciones frecuentes, con la sequía y con suelos degradados por el excesivo uso de agroquímicos.

Quienes viven en la costa también han sido golpeados por tormentas: al menos 27 de 35 ciclones mortales entraron a la Bahía de Bengala antes de golpear la India o Bangladesh.

Las fuentes de agua dulce del país también están en peligro: las reservas de agua subterránea han bajado a un nivel que se espera que el país sólo tenga la mitad del agua que necesita para 2030. La producción de cereales se ha estancado en unos 260 millones de toneladas en los últimos años, pese a la presión global para que el país mejore su productividad, elimine residuos y erradique la pobreza generalizada y la desnutrición.

Para alimentar a su creciente población de 1.260 millones de personas, la India debe aumentar la producción de alimentos en 45% para 2050, y los expertos dicen que para hacerlo deben cultivar más tierras. En contraste, unas 1,2 millones de hectáreas (3.000.000 acres) de tierras cultivables en la costa han sido degradadas por la sal, según el Soil Central Salinity Research Institute de la India.

Al interior del país, la India ha perdido otros 5,5 millones de hectáreas de tierra cultivable, de su total de 163 millones de hectáreas, aunque los problemas de salinidad del suelo se ven exacerbados por la producción de sal industrial, un número creciente de granjas camaroneras y el agotamiento de las reservas de agua dulce subterránea. La tendencia crecerá si el agua de mar se cuela en las tierras bajas a lo largo de los 7.500 kilómetros (4.700 millas) de costa de la Bahía de Bengala, el Océano Índico y el Mar Arábigo.

“La agricultura con agua salada se considera un área futurista, aunque en realidad no debería ser”, dijo el biólogo marino V. Selvam, Director de Investigación Costera del MS Swaminathan Research Foundation. “Muy pronto no habrá suficiente tierra y agua para satisfacer nuestras necesidades”.

India no es el único país con estos problemas. Egipto, Bangladesh y gran parte del sudeste de Asia se enfrentan a la filtración de agua salada y a la pérdida de tierras cultivables. Actualmente, 62 millones de hectáreas, el 20% del total de 300 millones de hectáreas de tierras agrícolas que han sido irrigadas se han salinizado en cierta medida. Otros 50 centímetros (1,6 pies) de aumento en el nivel del mar, que es sólo la mitad de lo que se espera para 2100, puede inundar unas 1,9 millones de hectáreas adicionales, según un panel intergubernamental que analiza los efectos del cambio climático.

Eso socavaría los intentos por encontrar otros 120 millones de hectáreas de tierras cultivables que necesita la humanidad para abastecer un 70% de aumento de alimentos que el mundo requerirá para 2050, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura.

Los expertos dicen que no habrá más remedio que aprender a crecer cultivos no alimentarios a lo largo de las costas.

La superficie de cultivos que reciben irrigación en el mundo podría aumentar en alrededor del 50% si se reutiliza el agua salina y los campos de cultivo salinizados por las halófitas, según el profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad de Arizona, Edward Glenn.

“Al igual que con la acuicultura en las sustitución de pesquerías silvestres, es inevitable que halófitas tendrán que hacer su contribución”, dijo.

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Portulacastrum Sesuvium. Vaginatum Paspalum. Prosopis juliflora.

Estas son sólo algunas de las 350 especies conocidas de plantas que toleran la sal y que son candidatas a convertirse en los cultivos del futuro. Es poco probable que los cultivos irrigados con agua salada produzcan alimentos de primera necesidad pues aunque son ricos en nutrientes también son muy salados y deben consumirse con moderación.

Partidarios de estos cultivos señalan una serie de usos para que estos cultivos sean una empresa rentable a futuro, incluyendo los productores de leña, de flores decorativas, de arena para gatos, suplementos nutricionales, aceite de cocina y biocombustibles. Sirven también como pastizales para el ganado e, incluso, los ganaderos indios ya ponen a pastar a sus vacas en los arbustos que se han vuelto espinosos por el agua de mar.

Especies como Salicornia europea, también conocida como el hinojo marino, se vende en los supermercados europeos como guarnición a las ensaladas de lujo. Las flores, de color púrpura o blanco como el ‘Limonium’, son apetecidas por los floristas, mientras que otra especie, llamada Atriplex, es consumida por las ovejas.

Pese a su potencial, la agricultura de agua salada es vista como un tema marginal, incluso tras décadas de investigación de universidades de todo el mundo, contando a los estudios y proyectos piloto desarrollados en países como México, Pakistán, Jordania y Eritrea. La empresa de aviación Boeing también está investigando la producción de biocombustibles a partir de plantas irrigadas con agua salada.

Pero los científicos de la India no están esperando a que los mercados se desarrollen. Tampoco están a la espera de que sólo el cultivo de halófito ofrezca todo tipo de soluciones.

Están recorriendo las costas en busca de especies de cereales silvestres que podrían tolerar naturalmente alguna salinidad, y están investigando el uso de métodos para crear nuevas cepas que sean tolerantes a la sal.

La fundación también ha desarrollado un arroz genéticamente modificado con genes de árboles de mangle. Se dice que la planta que salga del cruce podría tolerar concentraciones de sal de 12 a 15 gramos por litro. El agua de mar suele dos o tres veces más salada pero ese es importante mejora pues las variedades de arroz actuales sólo pueden tolerar hasta tres gramos de sal por litro.

La modificación genética es considerado como el método más difícil porque tolerancia a la sal es un rasgo que implica a varios tipos de genes. Pero el biólogo molecular que conduce al desarrollo de un arroz halófila cree que es esencial.

“El mejoramiento convencional necesita demasiado tiempo, y este es un problema urgente”, dijo Ajay Parida, Director Ejecutivo de la fundación. Su trabajo se estancó en 2007 por una moratoria impuesta por el gobierno que afectó las pruebas de campo en cultivos genéticamente modificados, pero el gobierno de la India está considerando cambiar su política. Parida está a la espera de poder reiniciar su trabajo pronto.

“Podríamos eventualmente estar cultivando en terrenos baldíos y lugares considerados como inadecuados”, dijo. “Pero sólo después de que la crisis golpee a las personas es que se van a dar cuenta de la magnitud del problema y entonces comenzarán a presionar por una salida”.

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Jardines ofrecen esperanza ante subida de nivel de aguas

VEDARANYAM, Inidia (AP) — En un terreno baldío asediado por el sol, cerca de la franja sur de India, un jardín de arbustos puntiagudos y delgados surcos verdes está creciendo contra todo pronóstico.

Las plantas se alimentan del agua salada y así hacen frente a la sequía y, posiblemente, puedan ofrecer una alternativa para tener cultivos agrícolas viables en un futuro poco halagador, en el que se pronostica que un aumento del nivel del mar inunde innumerables granjas costeras.

Este aumento, una de las consecuencias del cambio climático, ahora amenaza a millones de pobres agricultores a lo largo y ancho de Asia. Si el agua del océano inunda las parcelas de baja altitud, expertos dicen que muchas personas tendrán que verse obligados a desplazarse hacia el interior de las costas.

“Es difícil imaginar cómo vivirán los agricultores”, dijo Tapas Pablo, quien como funcionario del Banco Mundial ayudó a canalizar hace una década unos 100.000 dólares para ayudar a construir un pequeño jardín en una ciudad pantanosa, dominada por las aguas salinas, en el estado sureño de Tamil Nadue. “Hay pocas opciones en lugares sujetos a inundación y a aumentos del nivel del mar”.

Un equipo de científicos de la MS Swaminathan Research Foundation en la India está a la búsqueda de soluciones a lo que describen como una crisis agrícola que se ve venir rápidamente. Los cultivos de plantas tolerantes a la sal, cuidadosamente cultivados en pequeños surcos, conocidas como plantas halófitas, podrían ser parte de la respuesta.

Los científicos también están ensayando con otros enfoques: ajustes y cruzamientos genéticos de plantas usando medios convencionales para descubrir qué podría crecer e, incluso, florecer.

“El aumento en los niveles del mar es inevitable, y no estamos preparados”, dijo Swaminathan, pionero en la creación de una variedad de trigo y arroz de alto rendimiento para la India en la década de 1960. “El problema más grande de la India es que la población es muy grande. Se puede decir la gente puede trasladarse, pero ¿en dónde podríamos acomodar a todos los que necesitan desplazarse hacia el interior?”.

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