puerta vieja

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio.

—  Desaparecidos- M. Benedetti.

He reconocido el surco en la casa
donde se apagan los improperios,
una pequeña canal,
la del silencio.

Las paredes atizan fotografías,
pequeñas memorias como agujeros,
si te acercas hueles risas,
antiguos almuerzos.

Pasa siempre el tiempo
y palomas ponen nidos en el tejado,
durante la tarde el cielo se colora
arrebolado de lamentos.

En ese surco de silencio
yo siembro lo materno;
crece la familia dormida,
crece gélido el recuerdo

y esa vieja puerta maciza
que al cerrarse
ya no asusta,
es solo un disparo sobre el anhelo.

      José Antonio, Vuelta y Giro.

Rojo y Negro.

Al abrirse una puerta vieja de madera llena de recuerdos, se movía hacia delante y atrás como si flotara, el viento hacia ondear un cartel de sus sueños no cumplidos, perdí la cuenta de cuantas veces cruce aquel marco de madera, perdiendo noción del tiempo y la luz. Ya no sé cuántas veces se malograron mis intentos de atravesar aquella puerta con una sonrisa. Tenía el sueño de que aquellas cuatro paredes se agrietaran y se pudiera introducir aunque sea un rayo de luz, solamente quería que el suelo se quedara frió sin tener que calentarlo y mojarlo con lluvia tormentosa, al caminar por las calles aquellos vientos tenían el poder destructivo de quebrantar mi valor y soñaba con subirme sobre el sin ser dañado, como si navegara en la dirección correcta. Un día de lluvia y de colores sobre el cielo; solo provocaron que fuera a mi alcoba, al entrar me percate que una luz desde mi ventana apuntaba hacia un papel en el suelo y aun lado un bolígrafo. Comencé a lapizar dibujos, trazos, símbolos sin sentido así llene una página. Miraba hacia todos lados para echarle la culpa alguien, pero solo había cuatro paredes blancas, una de ellas estaba roja la ira se había apoderado de mi, aun con mis manos destrozadas todos los objetos a mi alrededor tenían la culpa de mi furia; me apoye sobre el suelo una vez más, cerré mis ojos  pero solo se podían escuchar sentimientos que ahorcaban mi corazón hasta dejarme sin respiración. Repentinamente una fuerte brisa volteo el papel sobre el cual había puesto mis trazos de valores tronchados, fue tan fuerte que el tubo de tinta llego hasta mis manos; como si un lápiz y un papel preguntaran a mis descarrilados sentimientos como se encuentran, desembocando una guerra entre mi mente y corazón, mientras que mi corazón guardaba archivos valiosos, mi mente analizaba: “¿Qué?, ¿Cuándo?, ¿Y cómo?”, concluyendo con un porciento no favorable, a pesar de que mis manos estaban muertas y el goteado no paraba, no podía detener mi mano algo la impulsaba a seguir, estaba en un trance del que no podía escapar, nada a mi alrededor existía, solo estaba yo dentro de ese papel inspirado en esa tinta y convertido en palabras. Escribí, hasta que no encontré palabra más que decir, hasta que no encontré nada más que decir a un papel y un lápiz, una vez termine, me quede mirando hacia el vacío como si no supiera que estuve haciendo por horas.  Me levante, y esa fue la primera vez que pase por el marco de madera y aquella puerta a otra dimensión con una sonrisa en mi cara, me sentía tan relajado que salí a fuera a descansar sobre la hamaca. Y allí estaba yo detrás de aquel árbol de flamboyán, bajo la sombra de una cicatriz roja y manchas de tinta negra de vida; se  encontraba el corazón que una vez amaste recogiendo sus trozos en aquel sueño.

El club de los rechazados ~Capítulo 14: Entrenamientos.


Guillermo observaba en silencio a todos los presentes, siempre le había parecido curioso el comportamiento de una persona a después de recibir malas noticias.

Por ejemplo, Lana estaba sentada en el piso junto a Luzu, ninguno se hablaba pero estaban lo más cerca posible el uno del otro, como si necesitaran sentirse juntos aunque no lo estuvieran.

Lana miraba sus bonitas uñas barnizadas en color berenjena, mientras Luzu movía unas bolitas de papel que estaban en el piso, con su mente.

Alex y Frank si estaban juntos. Casi siempre están juntos, pensó Guillermo.

Alex apoyaba con cuidado su cabeza en el hombro contrario mientras miraba su cuello, las marcas que él mismo había provocado.

Frank permanecía con los ojos cerrados, mientras pasaba sus dedos por la rodilla de Alex, mientras suspiraba en ocasiones, Guillermo sonrió, estaba feliz de que uno de sus mejores amigos haya conseguido a alguien que lo tratara bien, con ese cariño y mimo que merecía, porque a pesar de todo lo que había pasado, Frank era su mejor amigo.

Cuando Guillermo se fue, Frank entró en estado de negación pues para él era muy difícil hacer amigos y al perder a sus dos amigos, fue lo peor. Se volvió frío, borde, y antisocial. No tenía amigos, tenía problemas con su familia, ocasionándole problemas con las clases, haciendo que repitiera un año completo.

Cuando volvió a repetir curso, fue peor, alumnos nuevos y menores que probablemente se burlarían de él por repetir año, Frank se rayaba mucho con muchas cosas.

Después de clases, Frank salía del salón y se iba al teatro. Hacía poco habían dejado de usarlo pues ya era viejo, y a Frank le gustaba la soledad. Siempre iba allí a practicar su teletransporte, sabía que nadie iba allá, pues el lugar no tenía nada más que un piano viejo.

Frank viajaba del escenario a las escaleras, de las escaleras a las butacas, de las butacas al backstage.

Frank se divertía, aunque nunca con alguien.

Hasta ese momento.

Frank entro con cuidado al teatro, la puerta estaba algo vieja, así que siempre entraba usando el teletransporte, pues la puerta hacía mucho ruido y entrar ahí estaba prohibido, aunque nadie se tomaba la molestia de revisar si alguien entraba.

Frank caminó como siempre, en silencio, hasta la primera habitación donde dejaba su mochila, cuando entró, paro en seco al escuchar una melodía de piano proveniente del escenario.

}Por favor escúchenla, esta genial ^^{

Esa canción le sonaba, pero jamás la había escuchado en piano, y lo peor, ¿Quién estaba aquí y como había entrado?

Pronto se descubrió observando a la persona que tocaba el piano, era un chico de su clase, un chico bajito de piel blanca, cabello negro y una perilla, Alejandro.

Se teletrasportó a la mitad del teatro, escondiéndose en las butacas, luego se teletrasportó más cerca, mirándole más de cerca como movía sus largos dedos blancos sobre las teclas, mientras la relajante música sonaba, estaba concentrado, tenía los ojos cerrados, con una sonrisa en los labios.

A Frank le sorprendió, pues el tío era muy serio y jamás lo había visto sonreír.

Un nuevo sentimiento se sintió en su estómago y pecho ¿Qué era esto que sentía? Sentía como su corazón latía de manera más rápida, y en su estómago se sentía un nudo. Se sentía mareado, embriagado y era absurdo que se sintiera así por solo escuchar a un tío tocar el piano, no sabía si era por como tocaba o por la canción, realmente amaba esa canción, bueno, amaba a Ed sheeran, era uno de sus placeres culposo y de aquellos que jamás hablaría.

La letra de la canción sonó en la cabeza de Frank.

“People fall in love in mysterious ways…”

¿Amor? ¿Lo qué estaba sintiendo Frank era amor? ¿Solo por escucharlo tocar el piano? Era totalmente ridículo, no podía ser verdad, o al menos no se atrevería a admitirlo.

Para cuando el chico terminó de tocar el piano, Frank se escondió, miro como Alejandro se levantaba, tomaba sus cosas y se iba por la puerta, sin hacer el mayor ruido posible, desapareció, dejando a Frank confundido y con mariposas en el estómago.

—Oye… —Frank apareció junto a Alex, a la hora del descanso, Alex lo miro y bufó, al parecer lo había interrumpido. —¿Puedo sentarme aquí?

Frank esperaba un no por respuesta, pero recibió un asentimiento afirmativo con la cabeza de parte del más bajo. Se sentó frente a él, dejando su comida.

—¿Eres… Francisco?

—Sí, pero dime Frank, me gusta más así. ¿Alex no?

—Alejandro.

—¿No te gusta que te digan Alex? Mola.

—Recién te conozco, es extraño.

—Pues mira, te invito hoy a jugar vídeo juegos y nos conocemos. ¿Te parece?

Alex hizo una mueca pero terminó asintiendo, desde ese momento Alex y Frank se volvieron amigos, Frank no mencionó nada de que había escuchado a Alex tocar el piano si este no lo mencionaba, lo cual no hizo. Frank lo guardo como un secreto, conocía ese secreto de Alex y jamás hablaría de él; más que nada porque no admitiría que se había enamorado de él por su forma de hacer música.

—¿En qué piensas Frank? —Susurro Alex muy cerca de su oído. —Todo va a estar bien, no te preocupes.

—Estaba pensado en la vez que nos conocimos.

—¿A si? Recuerdo ese desayuno y la tarde de vídeo juegos. —Alex suspiro y apoyo su cabeza en el hombro de Frank. —Ese día pensaba rechazarte, no me dabas confianza.

—Pero no lo hiciste.

—Y me alegro no haberlo hecho.

Guillermo sonrió ante esa escena melosa, mirando después a su lado, Samuel movía los dedos con agilidad sobre la pantalla de su móvil jugando algo que el menor desconocía. Ojalá el pudiera tener esas acciones con su novio, pero quería mantenerlo en secreto, por su bien.

—Mangel. —Hablo Guillermo cortando el silencio sepulcral— ¿Qué es un todotista?

—Un todotista es aquel, como su nombre lo dice, capaz de tener todos los poderes que haya en este planeta. Hay muchas clases de obtener los poderes, la única que conozco es que el todotista toque a otro y obtiene los poderes. Así de fácil. —Contesto Mangel para finalizar con un suspiro. La cabeza le pulsaba fuertemente.

—¿Cómo sabremos identificar que poderes tiene? —Pregunto Lana.

—Aun no sé.

—Entonces debemos evitar que nos toque, tal vez no tiene ningún poder, o solo tiene uno tonto. —dijo Samuel.

—Pero ¿Qué pasará con el resto de personas que nos buscan?—Pregunto Frank.

—Debemos entrenar chicos, la finalidad del club era ayudarnos a mejorar nuestros poderes, y eso vamos a hacer. —Dijo Lana con energía. —Sé que tuve errores en el pasado, pero puedo arreglarlos, solo tengan fe en mí. —Miro a Luzu quien miraba el piso— Pero no puedo hacerlo sola.

Luzu levanto la mirada y sonrió, Lana estiro su mano hacía él, Luzu la tomo.

—Vale, podemos hacerlo. Todos. —Luzu los miro a todos, la mayoría asintió, menos Rubén, quien estaba de pie a un lado de la puerta con los brazos cruzados, bufando con el ceño fruncido. —¿Rubén? ¿Estas con nosotros?

—¿Para qué, Luzu? Dime. Tu plan es este, “entrenamos” nuestros poderes que nadie sabe cómo hacerlo, luchamos contra personas que nos quieren matar y ganamos la batalla ¿No es así? No trates de solucionar tú los problemas de… ese, no le ayudéis, no merece vuestra ayuda esa cosa.

—¡Rubén! No hables así de Mangel, es tu novio. —Lo regaño Lana.

—¡Esa cosa no es mi novio!

Rubén tomo sus llaves y salió de la casa dando un portazo. Lana trato de ir a por él pero Luzu la detuvo.

—Déjalo ir, necesita un tiempo.

Lana asintió y volvió a sentarse en el piso.

—¿Entonces, estamos juntos?

Todos volvieron a asentir.

—Entonces mañana comenzamos los entrenamientos.

—¿Y Rubén?

—Después hablaremos con él. —Lana comenzó a tomar sus cosas para irse.

—¿Es todo? —Pregunto Frank que todo esté tiempo estuvo en silencio. —¿Os vais ya? Joder que si hubiera sabido esto no os invitaba ni os compraba comida. Me he mudado chicos y se suponía que íbamos a festejarlo, y quiero festejarlo, algo así no debería de impedirlo. ¿Qué dicen? Tengo cervezaaaaaas.

El club rio por la exagerada pronunciación de la letra A, pero aceptó, a final de todo a eso habían venido.

La música sonaba alta, pero no tanto para que molestara, el club había bebido y comido cuanto pudo y quiso. Y ya pasada la media noche se pusieron a jugar el famoso juego de la botella, pero esta vez con una variación.

—Las reglas son las siguientes—Dijo Alex sentándose junto a Guillermo y Frank. —La boca de la botella es el que “manda” la orden, el culo es quien obedece. Pero hay una variación. —Alex miró a Frank y sonrió. —la primera vez que te toque es un pico, la segunda es francés y la tercera os vais a la cocina por 5 minutos, ya sabéis a qué me refiero. ¿Trato?

Todos asintieron menos Lana, quien dudo un poco.

—Ánimo Lana, será divertido— La alentó Luzu y terminó aceptando.

El círculo se terminó de formar, de izquierda a derecha estaban Alex, Frank, Luzu, Lana, Mangel, Samuel y Guillermo.

Pero antes de hacer girar la botella, la puerta se abrió.

Un sonrojado Rubén entró por la puerta, casi tambaleándose.

Todos lo miraron sorprendidos.

—Está borracho—susurro Alex a Guillermo.

—¿Puedo jugar?
Preguntó el alcoholizado hombre.

—Vale, te explico las reglas.

—No, juguemos, sé de qué va esto. —Se sentó entre Guillermo y Alex.

Alex se encogió de hombros e hizo girar la botella, dio vueltas y vueltas hasta parar.

Luzu a Guillermo.

Luzu sonrió.

—A Samuel. Sé que lo llevas deseando desde que lo conoces.

Todos aplaudieron como monos de circo mientras Guillermo negaba con media sonrisa. “si supieran”. Samuel rio ante ese pensamiento de Guillermo.

Guillermo se giró quedando frente a Samuel quien estaba sonrojado, Guillermo se rio.

—Cierra los ojos. —susurro mientras se iba acercando al mayor, para finalmente unir sus labios con los del mayor en un piquito. Todos comenzaron a gritar emocionados, ambos chicos terminaron más rojos de lo que ya estaban.

—Sigo diciendo que terminarán juntos —susurro Alex a Frank, este asintió.

Turno de Guillermo de girar la botella.

Alex a Lana.

—A Luzu.

Lana se sonrojó, jamás la habían visto tan roja, rápidamente se acercó a Luzu y lo beso, sin tiempo a reaccionar. Los chicos comenzaron a silbar.

Turno de Lana de girar la botella.

Lana a Alex, venganza.

—A Guillermo.

Alex se sorprendió ante esto, se giró y le dio el pico. Se separaron y se soltaron a reír.

Alex giro la botella, Mangel a Alex. Segunda vez a Alex, este se puso rojo.

—A Frank.

Todos guardaron silencio, Frank igual se sonrojó y tomó un poco de su cerveza, para darse valor.

“No es la primera vez que lo besas, vamos”

“Si, pero nunca lo has besado con lengua incluida”

Alex se debatía entre hacerlo o no hacerlo, giró y se encontró con los labios del mayor sobre los suyos, los cuales se movían con rapidez, Alex comprendió el acto e ignorando al resto paso sus manos por su cuello, enredando sus dedos en sus negros cabellos, Frank movía sus labios de manera ansiosa, succionando el labio inferior del contrario, dejando mordidas en ocasiones, Alex abrió un poco los labios dejando que Frank explorara su boca, enredando sus lenguas, acariciándose, rozándose, sintiéndose, mezclando su saliva con leve sonido del choque de las mismas. Cuando sintieron que era necesario volver a respirar, se separaron sonrojados, con los labios rojos y brillosos, y las respiraciones alteradas, todos quedaron en silencio, eso había sido intenso. Alex y Frank se miraron y al ver las pintas que llevaban se soltaron a reír a carcajada suelta. Frank por el aspecto de Alex y Alex por vergüenza, ahora tenía una erección bajo sus pantalones.

Todos seguían mirándolos, esperando algo, pero nada, se acomodaron el cabello y los miraron como si nada hubiera ocurrido, aunque por dentro tenían un zoológico.

Alex volvió a hacer girar la botella.

Mangel a Guillermo.

Mangel lo dudo un poco, pero sonrió al ver al indicado. O la indicada.

—A Lana.

—¡¿Qué?!

Ambos se exaltaron, ¿Qué ocurría con él? Además de que ya tenía varios litros de alcohol en la sangre, lo cual no era bueno, para nada bueno.

Lana negó rápido, no iba a darle un beso francés a Guillermo.

—Ni pienses que voy a besar a Lanita, Mangel.

—Es un juego Guillermo. Vamos ¿Por qué no?

—Tío que es Lana, no te ofendas Lana, pero no puedo besarla. Es mi amiga.

—Si, como Alex y Frank y Samuel y tú. Vamos Guillermo, dime una buena razón para no besarla.

—Ay Mangel —Intervino Rubén que estuvo en silencio todo el tiempo. —¿No es obvio? Willy no la va a besar por que le van los tíos, anda yo lo beso.

Y antes de que pudieran analizar sus palabras, Rubén hizo girar a Guillermo y lo beso directo en los labios, Guillermo se sorprendió pero comprendió a que venía eso, así que respondió el beso. Todos miraban aquella escena en silencio, sólo se escuchaba el obsceno sonido de sus bocas chocar, de la saliva mezclándose, haciendo que el beso estuviera a la altura del de Alex y Frank.

Pero no por mucho.

Rubén se apoyó en el pecho de Guillermo, y tomándolo de la cintura comenzó a recostarlo en el suelo. Todos abrieron la boca, incluso Samuel, quien no se había esperado que eso pasara. Guillermo acariciaba el largo cabello de Rubén, jalándolo. Luzu aprovechó y sacó una foto con su móvil y recordar este momento por siempre.

Cuando Rubén se separó de Guillermo por la falta de aire, un hilito de saliva conectaba aún más sus labios, Rubén sonrió y murmuro un gracias muy bajito, Guillermo le guiñó un ojo, sabía la razón de esto, y que estaba mal, pero Rubén era su amigo.

—Me he puesto palote.

Rubén y Guillermo se giraron a mirar a Samuel, quien estaba mirándolos con un brillo en los ojos un brillo que Guillermo jamás había visto en él, le causó un poco de pánico. Se mordió el labio y alejo a Rubén de él.

—Ya no quiero jugar, vosotros jugad. —Mangel se puso de pie y tomó sus cosas, los chicos no dijeron nada, habían entendido el porqué de su actitud. Pero no sabían porque Rubén había hecho eso, ¿una clase de venganza? Si era así, para vatios del grupo había sonado triste e incluso penoso.

—¿Te marchas ya? —se atrevió a preguntar Luzu, Mangel lo miró y negó.

—Dejé mis llaves en casa porque Rubén me había invitado a dormir—. Miró a Rubén— ¿O prefieres que me marche?

—Me da igual—. Respondió indiferente.

—Rubius no le hables así.
Lo reprendió Guillermo.

— ¿Es en serio Willy? Lo regañas cuando hace un momento te devorabas su boca. ¿Te gustaría que hiciera lo mismo con Samuel?

Mangel se acercó rápido a Samuel.

— ¡No!

Guillermo gritó mientras la luz comenzaba a parpadear, el cielo soltaba rayos y relámpagos, Mangel detuvo su paso y abrió los ojos. No se podía mover.

— ¿Qué le estás pasando? —Preguntó Samuel asustado, todo el club estaba asustado en realidad.

—Deja de actuar como si nosotros tuviéramos problemas—Ignorando a Samuel, Guillermo continuó. —Tú nos metiste en esto a todos, no te hagas la víctima, deja de actuar como un crío porque besé a tu novio en un juego.

Mangel lo escuchaba atentamente mientras sentía como su garganta se iba cerrando, las lágrimas poco a poco comenzaron a resbalar por sus mejillas, Samuel aún más asustado tocó el brazo de Guillermo, un pequeño subidón de energía, las luces se apagaron y Guillermo y Mangel cayeron al suelo; uno inconsciente y el otro demasiado asustado.

Last night was about a 10, here I am overview:

1. King of beers
2. Flip cup
3. Nachos
4. 80c shots
5. 2 litres of gin
7. A really cool American who looks like Jason seigel
8. Learning lots of Spanish
9. Free beers
10. Salsa dancing
11. Bonfire that I did not fall into

And the best part:

Getting home at 3 and going into the garden and there is a big rave happening, we tried to go to bed but the owner dragged us back out to keep dancing. Sarah said she needed to vomit and he said… ‘THAT’S FINE JUST DO IT ON THe FLOOR THERE’.

Puerta vieja in san cristobal is literally the best hostel I’ve ever stayed in.

Invierno

Frío, un año de sucesos y cálidos momentos, pero sigo sintiéndome frío, tal vez siempre estoy esperando que algo increíble me pase, pero no hago nada, no lo busco, solo espero. Ese es mi error y yo mismo me he puesto en esa situación. 

Invierno, es viernes y voy a ir este fin a acampar con un grupo de amigos. Llega la noche y tomamos el rumbo, nos encontramos en una vieja camioneta, todos platican, mientras yo sólo intento dejar de pensar en mis locuras, pero no puedo, un accidente nos retrasa y provoca que por cuestiones climatológicas no lleguemos esta noche a nuestro destino, tenemos que hospedarnos en un pequeño hostal apartado, en el km 57. Pedimos dos habitaciones, me recuesto en una cama, que molesto es este olor y el polvo entra en mis fosas nasales cada vez que inhalo aire, aún así intento dormir, de repente escucho demasiados ruidos y me doy cuenta que mis amigos compraron un par de botellas de ron, yo estoy malhumorado y salgo a la carretera a caminar, llego a una desviación, a lo lejos se ven varias luces, me acerco y me encuentro con un pequeño pueblo, yo sólo pienso en un café. Que vacío se encuentra todo, entro a una vieja cafetería y lo pido sin azúcar. Estoy un poco deprimido sin razón alguna, navegando en mis pensamientos más crueles. Escucho abrirse la puerta, percibo pequeños pasos acercándose, una mujer sin decir nada se sienta frente a mi, ya la había visto en algún momento pero no recordaba donde, prende un cigarrillo y me mira fijamente, no sé qué hacer, así que sólo sigo tomando mi café, puedo observar su persona desaliñada, su maquillaje disparejo, su cabello maltratado, botas largas color café, chaqueta de mezclilla y un vestido negro, pero ciertamente es muy hermosa. No puedo evitar observar cada detalle, mientras ella enciende otro cigarrillo y me sigue mirando fijamente. Me incomodo un poco, así que pido la cuenta y me marcho, camino de regreso, ya es de madrugada, acelero el paso, pero me llevo una gran sorpresa, paso el km 57 y no hay nada, parecía como si aquel hostal hubiera desaparecido, recorro mis bolsillos y me doy cuenta que no traigo mi móvil. Empiezo a sentir desesperación así que corro en dirección al pequeño pueblo, corro durante una hora pero no hay nada. Llego a una zona boscosa, siento que mi mente va explotar en cualquier instante, me adentro en el bosque y encuentro una cabaña, toco puertas y ventanas pero parece que no vive nadie ahí desde hace mucho tiempo, doy la vuelta y justo en este momento escucho una vieja puerta rechinar, volteo poco a poco y una persona sale lentamente de la cabaña. No tardo en percatarme que se trataba de la misma mujer que había visto hace horas en la cafetería. Me invita a pasar, tengo miedo, pero sé que no sobreviviría una noche sólo en él bosque.
Casi no tiene pertenencias, un par de muebles viejos y un colchón con sábanas blancas en frente de una hipnotizante fogata. Tímidamente me acerco a la fogata, ella también lo hace y sin darme cuenta ya no tengo ropa, volteo la mirada y ella tampoco tiene, su cuerpo se me hace familiar, recorro su piel con mis manos y reconozco cada parte de su cuerpo, un par de lunares en su espalda baja confirman que ya había estado con esta mujer, pero no recuerdo donde. Durante horas calentamos aún más la fogata, siento como nuestras mentes se hacen una, la conexión de nuestras almas parece ser eterna, después del increíble suceso terminamos abrazados el resto de la noche. Dormí como hace mucho no lo había hecho.

Al abrir los ojos, veo una lámpara vieja y otra vez percibo un olor desagradable, me llevo una gran desilusión, ya no me encuentro en la cabaña, estoy de vuelta en el hostal. Escucho las voces de mis amigos, apresurándome, ya es hora de ir a acampar. Me cuesta un par de minutos resignarme a que todo fue un sueño. Nos subimos a la camioneta y retomamos el viaje, todo el camino estoy pensando en la mujer de mis sueños, mis amigos siguen platicando de cosas banales, se despeja el cielo y el Sol comienza a brillar como nunca antes, en una pronunciada curva, aparece un ciervo, justo a la mitad de la carretera, mi amigo intenta esquivarlo y lo logra, pero fue la peor decisión porque pierde el control y la camioneta se dirige hacia un precipicio del cual ya no hay regreso. Escucho gritos, mientras yo siento una tranquilidad extraña y una sonrisa se forma en mi rostro. Me preparo para el final mientras cierro los ojos e inhalo profundamente. Siento un dolor agudo en mi cabeza, por un par de segundos todo es oscuridad, pero mi mente sigue intacta. 

Abro los ojos y me encuentro en una habitación, acostado en una cama sobre unas suaves sábanas blancas, al voltear mi cabeza, ahí está ella, la mujer de mis sueños, me mira fijamente, con una hermosa sonrisa pintada en su rostro. De repente a mi mente viene la visión del accidente en la camioneta, como mi vida había acabado. ¿Estoy en un sueño profundo o donde me encuentro? Me lleno de consternación por varios minutos, de pronto la delicada mano de esta hermosa mujer recorre mi rostro y toda la confusión se va. Me doy cuenta que mi vida no había llegado a su fin, sino que nunca tuvo un inicio, nunca fue mi vida, nunca me había pertenecido. Me pongo de pie y me acerco a la ventana, un gran Sol color violeta ilumina un campo rojo, con un enorme lago azul en el centro. En mi ser solo hay paz y siento la mano de ella ajustándose perfectamente a la mía, vuelvo a voltear la mirada, y ella sigue sonriendo, exhalo y una gran sonrisa se dibuja en mi, mientras veo su hermoso rostro sé que por fin estoy en el lugar que siempre anhelé, me encuentro en mi propia realidad, este invierno que durará para siempre, una realidad eterna. 

-Josué Cabrera.