prepara

Status Anitta ✋🏼

Amores fracos não merecem o meu tempo, não mais 👊🏼💋

Eu sei que sobre nós tudo é sempre complicado, mas um dia vai se descomplicar.. Pode acreditar 💑

Dei meu tiro certo em você, deixa que eu faço acontecer 💫

O que será que você tem? Só sei que isso me faz tão bem..

Quem sabe você tem o dom o que há de bom em me amplificar 😍

Então tenta não provocar que eu prometo não vou complicar 💭❌

Eu avisei que não ia mais te dar moral, a fila andou e você foi pro final 💃🏼💋

Agora é tarde pra você querer me ganhar.

Mas não vacila, a fila quer andar e eu quero te esperar mas preciso viver 😘💁🏼👊🏼

Eu não sou de falar mas eu quero você, virou foco, meta, nem consigo entender 💭💑

A tua ideia é fútil, tua cantada inútil e de pegada é fraco.. Não vai rolar, é fato ❌

Receta que siguen los profesores para hacer los exámenes

Primera pregunta de teoría, la respuesta se encuentra en el libro que recomendó en bibliografía complementaria. Si, esa que no entraba en el examen. 2 PUNTOS.

-Un ejercicio en base a la teoría del ejercicio anterior. 2 PUNTOS.

Pasemos al problema difícil. 5 PUNTOS (de esos que sólo puntúan si está perfecto)

La introducción es muy simple, general con un dato innecesario, de ahí pasamos a la información específica y compleja del tema a tratar. Dos datos más expresados como ecuaciones diferenciales. Una transformada de Fourier, ¿porqué no? y fuerza de rozamiento, aunque sea un examen de programación, siempre hay fuerzas de rozamiento.

Tras medio folio de explicación de la situación, te pregunta algo que nunca has oído, pero expresado en unidades venusianas. Bien, muy bien.

Última pregunta, una sencilla para entregar el examen contento:

Si tienes 1 gato, el cual puede saltar 2 metros de altura y pesa 3 kilos. Calcula la densidad del Uranio. 1 PUNTO

Mezclar

Le haces el amor,
te la coges,
te la das,
¿y qué sigue?
Sigue cada uno cambiarse de ropa,
tomar una ducha
porque aún hueles a piel ajena.
Si es motel, cada uno por su lado.
Si es tu casa, toca tender las sábanas.
Si la quieres,
le preparas el desayuno.
Si aún no la quieres,
síguetela cogiendo,
eventualmente le tomarás cariño.
Si aún no sabes cómo le gusta el café,
cómo le gustan los besos,
sus zonas sensibles,
si no sabes
esos problemas que la acogen,
sus miedos más profundos
o sus sueños,
en definitiva, aún no te la coges lo suficiente.
Si se va de madrugada
o en la mañana,
no te confundas,
no lo hace por protocolo
o porque esté ocupada,
simplemente no tiene ganas de quedarse.
Si compartes cama con una mujer
y no vuelve,
algo estás haciendo mal
y no tiene nada que ver
con el tamaño de tu miembro
o cómo coges,
sino quizás no la comprendes,
no la escuchas,
no la haces reír
o no se siente segura contigo.
Es que así es,
hasta las que se autodenominan putas
tienen al menos una cama
a la que siempre regresan,
una casa donde pueden despertar
con su desayuno favorito,
un café,
una sonrisa
y la seguridad de que ahí,
siempre será bienvenida.
A las mujeres siempre hay que tratarlas con cariño,
aunque digan que no le gustan esas cosas,
aunque se las den de muy cabronas.
La cosa va así,
te la coges como si la odiaras,
pero despiertas como si la amarás,
pregúntale cómo le gusta el café
y pídele que se quede,
que hay mucho tráfico,
que afuera está lloviendo
o yo qué sé.
Invéntate una excusa cualquiera,
ofrece una de tus camisas como pijama,
recuéstate a su lado,
dale su café,
mírala a los ojos
y hazle preguntas hasta que te canses.
Te puedo asegurar,
que una vez que empiece,
no vas a hacer que se calle,
porque siempre se la habían cogido y ya
ningún hombre se preocupó por la mañana.
Eventualmente tendrá que irse como todo lo bueno que llega a nuestra vida,
y se irá con los ojos brillando,
con una sonrisa que no se la aguantará nadie.
Regresarás a tus hábitos,
a tus quehaceres,
a tu vida que ahora se siente diferente,
pero no pasará mucho tiempo,
tu teléfono vibrará
y será ella en forma de mensaje,
un mensaje que las cabronas no mandan:
“Te extraño ”,
así
a secas,
y no sabes cuánto le costó escribirlo.
Entonces tiendes tu cama,
preparas la cafetera
y sonríes
porque es inevitable
no quererla,
aunque sea un poquito.
—  Carlos Cortés.