premios 2013

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                                        APROPIACIÓN CULTURAL

He hablado de la apropiación cultural con anterioridad mediante respuestas a preguntas (x) (xpero nunca le he dedicado un artículo completo. Decidí hacerlo por qué veo personas que aún no comprenden por qué la apropiación cultural es dañina, racista y un tanto ignorante. Lo hago por qué veo muchas personas (especialmente de Latino América) defendiendo cuando una celebridad está apropiando la cultura de alguna minoría. Espero que a través de esta publicación puedan comprender finalmente, por qué está mal y por qué debes evitarlo.

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Murakami / EL HOMBRE QUE NO PODÍA DORMIR

Pocas cosas hay más angustiosas que la parálisis del sueño. Esa sensación de estar fuera del propio cuerpo, de sufrir una desconexión entre la mente que gobierna y los músculos que obedecen. Un extremo en el que la voluntad no se traduce en movimiento. Un episodio de este tipo inaugura la vigilia de la protagonista de ‘Sueño’, un cuento de Murakami que se publicó por primera vez en 1990.

La historia del japonés fue rescatada en 1992 por 'The New Yorker’, revista que a mediados del siglo XX puso el foco sobre un género, el del relato corto, que autores como John Cheever y J. D. Salinger hicieron grande en sus páginas. La consagración de Alice Munro, maestra del cuento, con el Premio Nobel de Literatura 2013 no ha hecho sino constatar el interés de una producción literaria tradicionalmente considerada menor.

Este es el primer capítulo de 'Sueño’, un cuento largo -o pequeña 'nouvelle’- de Murakami, hoy dizque candidato al Nobel y el escritor más vendido de Japón.

“SUEÑO”

Haruki Murakami

Hace ya diecisiete días que no puedo dormir.

No hablo de insomnio. El insomnio lo conozco un poco. Una vez, cuando estudiaba en la universidad, sufrí algo parecido. Hago notar que se trataba de algo parecido porque no tengo la certeza de que los síntomas coincidan con lo que la gente suele entender por insomnio. Supongo que, si hubiera ido al hospital, al menos habría averiguado si se trataba o no de insomnio. Pero no fui. Porque me daba la impresión de que no serviría de nada. No es que tuviera algún fundamento especial para creerlo. Me lo decía simplemente la intuición. Que sería inútil. De modo que no visité a ningún médico y se lo oculté todo el tiempo a mi familia y a mis amigos. Porque sabía que, si se lo decía a alguien, me aconsejaría, sin duda, acudir al hospital. Aquel algo parecido al insomnio duró cerca de un mes. A lo largo de todo ese mes, ni una sola vez me visitó el sueño propiamente dicho. Llegaba la noche, me acostaba, me decía: “¡Ahora, a dormir!”. Y, en ese preciso instante, como si se tratara de un reflejo condicionado, se me iba el sueño. Por más que intentase dormir, no lo conseguía. Cuanto más firme era mi voluntad, más me desvelaba. Probé con el alcohol y con los somníferos, pero no surtieron ningún efecto.

Cuando se acercaba el amanecer, al fin me adormecía. Pero aquello no era un sueño auténtico. Sentía que rozaba con la punta de los dedos el borde del sueño. Mi conciencia estaba despierta. Me adormilaba un poco. Pero en la habitación contigua, al otro lado de una fina pared, mi conciencia permanecía viva, alerta, vigilándome. Mientras mi cuerpo vagaba titubeante por la penumbra, no dejaba de sentir, allí, justo al lado, el aliento y la mirada de mi propia mente. Yo era el cuerpo que va a sucumbir a la modorra y, al mismo tiempo, la conciencia dispuesta a permanecer despierta.

Esa modorra se prolongaba a lo largo de todo el día. Mi cabeza estaba siempre embotada. Era incapaz de calibrar la distancia, la masa y la textura exacta de las cosas. El sopor me asaltaba a intervalos fijos, como a oleadas. Me adormecía sin remedio en el asiento del tren, en el pupitre del aula, durante la cena. Mi conciencia abandonaba súbitamente mi cuerpo. El mundo se tambaleaba en silencio. Los objetos se me resbalaban de las manos. El lápiz, el bolso, el tenedor caían al suelo con ruido. En ese instante hubiese querido sepultar la cara entre las manos y abandonarme al sueño. Pero era inútil. La vigilia siempre permanecía a mi lado. No dejaba de percibir su fría sombra. Era mi propia sombra. “Qué extraño”, pensaba yo, sumida en la modorra. “Estoy dentro de mi propia sombra”. Caminaba adormilada, comía adormilada, conversaba adormilada. Lo raro era que quienes me rodeaban no parecieran darse cuenta del estado crítico en el que me hallaba. Durante aquel mes adelgacé seis kilos. Sin embargo, ningún familiar, ningún amigo, nadie lo notó. Nadie notó que yo vivía siempre dormida.

Sí, vivía literalmente dormida. Mi cuerpo había perdido la sensibilidad, como el cadáver de un ahogado. Todo era sordo, opaco, romo. Sentía mi propia existencia en el mundo como una fantasía incierta. Me parecía que, a la primera ráfaga de viento, mi cuerpo sería barrido al fin del mundo. A una tierra que jamás había visto, de la que jamás había oído hablar, que se hallaba en los confines del universo. Y que mi cuerpo quedaría separado de mi conciencia para siempre. Por eso quería aferrarme estrechamente a algo. Pero, por más que miraba a mi alrededor, no descubría nada a lo que pudiera asirme.

Con la noche llegaba una vigilia implacable. Yo nada podía contra ella. Una fuerza titánica me había sujetado firmemente al corazón de la vigilia. Esa fuerza era tan potente que lo único que yo podía hacer era quedarme quieta, despierta, hasta que llegara la mañana. Permanecía con los ojos abiertos en la oscuridad de la noche. Ni siquiera podía pensar en nada. Oía cómo el reloj iba marcando las horas mientras miraba fijamente cómo las tinieblas de la noche avanzaban y cómo, después, retrocedían.

Pero un día aquello terminó. Acabó del todo, de forma inesperada, sin un presagio, sin ningún factor externo. Mientras desayunaba, el sueño me asaltó de repente: fue como si perdiera el sentido. Me levanté sin decir nada. Tengo la impresión de que algo se me cayó al suelo. De que alguien me habló. Pero no recuerdo nada. Me dirigí tambaleante a mi habitación, me acosté sin desvestirme siquiera, me quedé dormida. Dormí profundamente durante veintisiete horas. Mi madre, preocupada, me sacudió por los hombros repetidas veces. Me palmeó las mejillas. Pero yo no me desperté. Ni siquiera me moví durante veintisiete horas. Y, cuando al fin abrí los ojos, volví a ser yo misma. Quizá.

¿Por qué me asaltó el insomnio? ¿Y por qué razón desapareció de repente? No lo sé. Fue como si unos densos nubarrones negros se acercaran de lejos arrastrados por el viento. Nubes repletas de negros presagios que yo desconocía. ¿De dónde procedían? ¿Adónde se fueron? Eso nadie lo sabe. Pero el hecho es que vinieron, se posaron sobre mi cabeza y después se marcharon.

Sin embargo, cuando ahora digo que no puedo dormir, me refiero a algo completamente distinto. Distinto de principio a fin. Simplemente no puedo dormir. Ni siquiera me entra sopor. Pero aparte del hecho de que soy incapaz de conciliar el sueño, mi estado físico es excelente. No estoy adormilada, mi mente se mantiene muy clara. Incluso diría que más despejada que de costumbre. Tampoco mi cuerpo muestra anormalidad alguna. Tengo apetito. No siento cansancio. Hablando desde un punto de vista práctico, no tengo ningún problema. Simplemente no puedo dormir.

Ni mi marido ni mi hijo se han dado cuenta de que soy incapaz de conciliar el sueño. Tampoco les he dicho nada. Porque, si lo hiciera, me aconsejarían que fuera al hospital. Y yo lo tengo muy claro. Que no serviría de nada. Por eso callo. Igual que antes, cuando padecía insomnio. Lo sé, sin más. Sé que es algo que yo debo resolver por mí misma.

Así que ellos no saben nada. Superficialmente, mi vida discurre sin cambios, como siempre. De una forma muy apacible, muy regular. Por las mañanas, después de despedir a mi marido y a mi hijo, me voy al supermercado en coche, como siempre. Mi marido es odontólogo y tiene el consultorio a unos diez minutos en coche del edificio donde vivimos. El consultorio lo lleva a medias con un antiguo compañero de la facultad de Odontología. De esa forma pueden costearse entre los dos un protésico dental y una chica en recepción. Si uno tiene todas las horas de visita dadas, el otro puede hacerse cargo del paciente. Tanto mi marido como su colega son muy competentes y, pese a no tener influencias, han logrado hacerse con una buena clientela apenas cinco años después de abrir el consultorio. El trabajo, en todo caso, les sobra.

–La verdad es que querría tomármelo con más calma. Pero, bueno, no puedo quejarme –dice mi marido.

–Es cierto –le digo yo. No, no puede quejarse. Sobre eso no cabe la menor duda. Para abrir el consultorio tuvimos que pedirle prestada al banco una suma mayor de lo que al principio habíamos previsto. Un consultorio de odontología requiere una enorme inversión en equipo. Y la competencia es feroz. No puedes contar con que los pacientes vayan a precipitarse a tu consulta el día después de abrirla. Hay montones de clínicas dentales que quiebran por falta de pacientes.

Cuando abrimos el consultorio todavía éramos jóvenes, y pobres, y nuestro hijo acababa de nacer. Nadie podía saber si lograríamos sobrevivir en este mundo. Pero cinco años después, a pesar de todo, hemos sobrevivido. No, no nos podemos quejar. Aún nos quedan casi dos terceras partes del préstamo por devolver.

–No sé… Supongo que tienes toda esa clientela por lo guapo que eres –le digo. Es la broma de siempre. Comento esto porque no es nada guapo. De hecho, mi marido tiene una cara extraña. Aún ahora lo pienso a veces. “¿Por qué me habré casado con un hombre que tiene una cara tan rara habiendo tenido novios más guapos?”.

¿Y por qué es extraña su cara? Soy incapaz de expresarlo bien con palabras. No es guapo, claro está. Lo que no quiere decir que sea feo. Tampoco es que tenga una cara interesante. A decir verdad, lo único que puede decirse de su cara es que es extraña. O quizá sería más exacto calificarla de indefinible. Pero no es sólo eso. La clave reside en qué es lo que hace que sea difícil de definir. Si lo captara, creo que lograría entender, de un modo global, en qué consiste esa extrañeza. Pero todavía no he podido descubrirlo. Una vez tuve la necesidad de dibujar su rostro. Pero no lo conseguí. Cuando me encontré, lápiz en mano, frente al papel, no logré recordar en absoluto qué cara tenía mi marido. Eso me sorprendió un poco. Tanto tiempo viviendo con él y ni siquiera podía recordar su cara. Al verla, la reconocía, claro está. Me la representaba mentalmente. Pero, llegado el momento de dibujarla, descubrí que no me acordaba de ella en absoluto. Me quedé tan perpleja como si acabara de chocar contra un muro invisible. Lo único que lograba recordar era que su cara era extraña.

Ese hecho a veces me produce inquietud.

Sin embargo, mi marido resulta simpático a casi todo el mundo, lo que, no hace falta aclararlo, es fundamental en una profesión como la suya. Aunque no hubiera sido dentista, creo que habría triunfado en la mayoría de los trabajos. Por lo general, con sólo verlo y hablar con él, la gente se siente segura. Hasta que conocí a mi marido, jamás había encontrado a nadie parecido. A todas mis amigas les cae bien. A mí también me gusta, claro está. Incluso lo amo. Pero, en rigor, no me cae especialmente bien.

En fin, sea como sea, sabe sonreír de una manera muy espontánea, como un niño. Por lo general, los hombres adultos son incapaces de sonreír así. Además, aunque quizá sea algo natural en un dentista, tiene una dentadura fantástica.

–Qué culpa tengo yo de ser tan guapo –dice mi marido sonriendo. Lo repite siempre. Es una pequeña broma que sólo entendemos nosotros dos. Pero esa broma nos sirve para constatar un hecho real. El hecho de que hemos logrado, de un modo u otro, sobrevivir. Ese rito, para nosotros, tiene una gran importancia.

A las ocho y cuarto de la mañana, sube al Nissan Bluebird y sale del garaje. Nuestro hijo va sentado a su lado. La escuela del niño está de camino al consultorio. Yo le digo: “Ten cuidado”. Y él me dice: “Tranquila”. Siempre repetimos ese guión. Pero yo no puedo evitar pronunciar las palabras: “Ten cuidado”. Y él no puede evitar responder: “Tranquila”. Introduce en el estéreo del coche una cinta de Haydn o de Mozart y, mientras tararea la melodía, pone el motor en marcha. Y los dos se van agitando la mano. Es chocante lo mucho que se parecen sus maneras de agitar la mano. Los dos inclinan en el mismo ángulo la cabeza, vuelven hacia mí las palmas de sus manos de idéntica forma y efectúan pequeñas oscilaciones de izquierda a derecha. Como si siguieran una coreografía perfecta.

Yo dispongo de un Honda Civic de segunda mano para mi uso personal. Me lo cedió una amiga hace dos años prácticamente gratis. Tiene el parachoques abollado y es un modelo antiguo. Incluso tiene alguna que otra mancha de óxido. Llevará recorridos ya unos ciento cincuenta mil kilómetros. En ocasiones –una o dos veces al mes–, le cuesta lo suyo ponerse en marcha. Por más que gire la llave de contacto, el motor no arranca. Pero no es tan grave como para llevarlo al mecánico. Dejándolo unos diez minutos tranquilo, se enciende con un agradable ronroneo. “¡Qué le vamos a hacer!”, me digo. “Cualquiera puede encontrarse mal una o dos veces al mes. Las cosas no siempre salen a pedir de boca. Así es la vida”. Mi marido lo llama “tu burro”. Pero, diga lo que diga, es mi coche.

Voy en mi Civic a comprar al supermercado. Después de la compra hago la limpieza y la colada. Preparo la comida. Por las mañanas intento moverme lo más rápidamente posible. Incluso trato de adelantar los preparativos de la cena. Así puedo disponer de toda la tarde libre.

Mi marido viene a almorzar pasadas las doce. No le gusta comer fuera. “Está todo lleno, la comida es mala, la ropa se te impregna de olor a tabaco”, dice. A pesar del tiempo que tarda en ir y volver, prefiere comer en casa. De todos modos, no cocino ningún plato elaborado. Si hay sobras del día anterior, las caliento en el microondas; si no las hay, sirvo unos fideos y listo. Así que la preparación de la comida, en sí misma, no me supone un gran esfuerzo. Además, no hace falta aclararlo, es mucho más divertido comer con mi marido que hacerlo sola y en silencio.

Tiempo atrás, recién abierto el consultorio, a primera hora de la tarde apenas había pacientes y, después de almorzar, solíamos irnos a la cama. Eran unas relaciones sexuales fantásticas. A nuestro alrededor reinaba el silencio y la suave luz de la tarde inundaba la habitación. Éramos entonces mucho más jóvenes y más felices que ahora.

También ahora soy feliz, por supuesto. Sobre mi hogar no se cierne ninguna sombra. Quiero a mi marido, confío en él. Eso es lo que siento. Y creo que a él le sucede lo mismo. Pero, aunque sea algo inevitable, con el paso del tiempo nuestras vidas han ido cambiando. Y él ahora tiene todas las tardes ocupadas. En cuanto acaba de comer, se lava los dientes en el lavabo, sube al coche y regresa enseguida al consultorio. Allí lo aguardan miles de dientes enfermos. Claro que, tal como nos recordamos siempre el uno al otro, no se puede pedir todo.

Cuando mi marido ha regresado al consultorio, busco el traje de baño y la toalla y me voy en coche al gimnasio del barrio. Allí nado una media hora. Con bastante intensidad. No es que nadar me apasione. Nado simplemente porque no quiero engordar. A mí siempre me ha gustado mi figura. A decir verdad, nunca me ha gustado mi cara. No está mal. Pero nunca he logrado que me guste. Sin embargo, mi cuerpo sí. Me gusta pararme desnuda frente al espejo. Me gusta contemplar allí sus contornos suaves, su armónica vitalidad. Puedo percibir cómo en su interior late algo muy importante para mí. No sé qué es, pero no quiero perderlo.

Voy a cumplir treinta años. Algo que comprendes al llegar a esta edad es que, a los treinta, no se acaba el mundo. A mí, cumplir años no me produce ningún placer, pero también hay cosas que resultan más fáciles con los años. Es una cuestión de enfoque. Pero hay algo cierto. Y es que, después de cumplir los treinta, si una mujer ama su cuerpo y desea seriamente mantenerse en forma, deberá esforzarse de una manera u otra. Yo esto lo he aprendido de mi madre. Ella, antes, era una mujer esbelta y hermosa. Por desgracia, ya no lo es. Y yo no quiero que a mí me suceda lo mismo que a mi madre.

Después de nadar, empleo el resto de la tarde de diferentes formas, según los días. A veces, salgo a la calle que pasa por delante de la estación y doy un paseo mientras miro escaparates. Otras, vuelvo a casa, me siento en el sofá y leo o escucho música, o echo una cabezada. Poco después, el niño regresa del colegio. Lo cambio de ropa y le doy la merienda. Cuando termina de merendar, sale a jugar con sus amigos. Como sólo está en segundo de primaria, no va a ninguna academia ni toma lecciones de nada. “Dejémosle jugar”, dice mi marido. “Así crecerá de un modo natural”. Al salir, yo le digo: “Ten cuidado”. Y el niño responde: “Tranquila”. Igual que mi marido.

Cuando se acerca el anochecer, empiezo a hacer la cena. El niño vuelve antes de las seis. Mira dibujos animados por la televisión. Si no se prolongan las visitas, mi marido está de vuelta antes de las siete. Mi marido no prueba el alcohol y tampoco le gusta hacer más vida social de la necesaria. Al acabar el trabajo, suele regresar directamente a casa.

Durante la cena, conversamos los tres. Nos contamos sobre todo lo que hemos hecho durante el día. Pero quien más habla es mi hijo. Como es natural, a sus ojos todas y cada una de las cosas que suceden a su alrededor están llenas de novedad y de magia. Mi hijo habla, mi marido y yo hacemos algún comentario sobre lo que nos cuenta. Al terminar la cena, mi hijo se entretiene solo. Ve la televisión, lee. O juega con mi marido. Cuando tiene deberes, se encierra a hacerlos en su habitación. Y, a las ocho y media, se va a la cama y se duerme. Yo lo cubro bien con la colcha, le acaricio el pelo, le digo: “¡Buenas noches!” y apago la luz.

Después, empieza el tiempo del matrimonio. Mi marido se sienta en el sofá y habla un poco conmigo mientras lee la edición vespertina del periódico. Habla de los pacientes, de algún artículo del diario. Y escucha a Haydn o a Mozart. Tampoco a mí me disgusta la música. Pero, pase el tiempo que pase, seguiré siendo incapaz de distinguir a Haydn de Mozart. A mis oídos, ambos suenan casi igual. Cuando se lo digo a mi marido, él responde que no importa que no sea capaz de captar la diferencia. Que las cosas hermosas son hermosas. ¿Acaso no es suficiente? Eso es lo que dice mi marido.

–Como tú, que eres tan guapo, ¿no? –digo yo.

–Exacto. Como yo que soy tan guapo –dice mi marido.

Y sonríe alegremente. Como si se sintiera muy complacido.

Esa es mi vida. Es decir, esa era mi vida antes de dejar de poder dormir. A grandes rasgos, un día era una repetición del otro. Llevaba un pequeño diario, pero si lo olvidaba durante dos o tres días no distinguía qué día era cuál. Aunque hubiera intercambiado ayer por anteayer, no me habría parecido extraño. “¿Qué vida es la mía?”, pensaba a veces. Pero esa idea no me producía ninguna sensación de vacío. Simplemente me sentía sorprendida. Por el hecho de no distinguir un día del anterior. Por el hecho de estar formando parte de una vida así, de que esta me hubiera absorbido por completo. Por el hecho de que las huellas de mis pies fueran barridas por el viento tan deprisa, antes de que pudiera siquiera reconocerlas. En aquellos instantes contemplaba mi rostro en el espejo del cuarto de baño. Permanecía unos quince minutos mirándome fijamente. Con la mente vacía, sin pensar en nada. Clavaba los ojos en mi rostro como si fuera pura materia. Entonces, este se iba separando poco a poco de mí. Como si, en rigor, fuera una cosa que coexistiese conmigo. Y comprendía que aquello era el presente. “No tiene nada que ver con mis pisadas”, me decía.
“Así, de esta forma, coexisto con el presente. Y eso es lo más importante”.
Pero ahora no puedo dormir. Y, cuando dejé de poder dormir, dejé también de llevar el diario.

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Ha muerto un grande de las letras, un gran pensador, un crítico mordaz, un sanador de vidas, un maestro de la lengua, un amigo de los pobres y de los sin nombres, ha muerto en vida, ha renacido en sus letras, vive en el corazón de América Latina, en todos los que lo han leído, que lo han trazado y viajado en su sueños. 

Joseph Kapone.

“Que gran pérdida para los que nos gustaba leerte con ese tono irónico.
Que gran pérdida para América Latina.
Que profunda tristeza siente mi alma.
Que ganas de llorar tienen mis ojos.
Que ganas de abrazarte tienen mis brazos.
Hasta siempre compañero y amigo.”


 “El que da su talento, que regala lo que tiene en su ser, siempre será recordado por su legado.”

EDUARDO GALEANO (1940 - 2015)

El escritor uruguayo Eduardo Galeano , autor de Las venas abiertas de América latina, murió hoy a los 74 años en Montevideo.

Según el diario El País, de Uruguay, Galeano murió esta mañana en el sanatorio del Casmu 2, en Montevideo, donde estaba internado desde la semana pasada.

Fuentes familiares señalaron a la agencia EFE que el escritor había sido ingresado en el hospital debido al agravamiento de su estado de salud en los últimos días tras una recaída. En 2007, el escritor había sido operado por un cáncer de pulmón.

Entre los libros más destacados de Galeano se encuentran Las venas abiertas de América Latina, El libro de los abrazos, El fútbol a sol y sombra (donde plasmó su pasión por ese deporte), Espejos y Patas arriba.

Según señaló la editorial Siglo XXI, el mes próximo saldrá a la venta Mujeres, una antología sobre todo lo que sobre mujeres escribió Galeano, cuya publicación estaba prevista hacía tiempo y que se presentará en la Feria del Libro.

Por otro lado, Galeano dejó terminado un libro, pero, a diferencia de lo que había trascendido, no había dado la orden de que se publicara después de su muerte. Hasta el momento, se desconoce cuándo estará disponible.

Galeano, nacido en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, comenzó a coquetear con el periodismo a los 14 años, cuando vendía caricaturas políticas al semanario del Partido Socialista uruguayo El Sol, las que firmaba con su apellido escrito tal como sonaba “Gius”.Tiempo después, su apellido paterno desaparecería de su firma, para pasar a usar el de su madre.En la década del 60, Galeano se metió de lleno en el mundo periodístico. Fue jefe de redacción de una de las publicaciones uruguayas de mayor prestigio: Marcha. Aquel semanario dirigido por Carlos Quijano, fue un faro para la izquierda uruguaya y también fue un refugio de intelectuales de los años sesenta.Después Galeano dirigió el diario Época, que alentaba los sueños revolucionarios de jóvenes que buscaban por la vía guerrillera el camino a un país socialista.Al inicio de los convulsionados años setenta, publicó su libro Las venas abiertas de América Latina (1971) con su visión histórica de un continente empobrecido y castigado. El texto recorrió el mundo, aunque fue censurado en la región durante esa década. Traducido a una veintena de idiomas, el libro intenta -según palabras del propio Galeano- “explorar la historia para impulsar a hacerla”. El golpe de Estado de 1973 lo obligó a abandonar su país y siguió su militancia periodístico-política en Buenos Aires, con la revista Crisis. Aquí, además, se casó por tercera vez, con Helena Villagra. Después del golpe de Estado de 1976 en la Argentina, el escritor debió volver a hacer sus valijas y voló hacia España. Allí vivió hasta 1985, cuando volvió a su Uruguay natal, ya en democracia, fundó el semanario Brecha y publicó otro fenómeno literario, Memoria del fuego.En 2010, Galeano recibió el prestigioso premio Stig Dagerman en Suecia y en 2013, el Premio Alba de las letras. En la Argentina, fue homenajeado con el Doctorado Honoris Causa en la Universidad Nacional de Cuyo (2008) y en la Universidad de Buenos Aires (2009). También recibió la distinción Deodoro Roca de la Federación Universitaria de Buenos Aires “por ser un ejemplo para la juventud latinoamericana” en 2011. En su vida personal, se casó tres veces y tuvo tres hijos: Verónica, Claudio y Florencia.

“A veces me angustia. A veces le tengo miedo. A veces me resulta indiferente, y otras veces, las más frecuentes, creo que la muerte y el nacimiento son hermanos. Que la muerte ocurre para que el nacimiento sea posible. Y que hay nacimientos para confirmar que la muerte nunca mata del todo”.

 — Eduardo Galeano



Summary of the year 2014 - the most important events :)

I think many of you will agree with me that the year 2014 was very successful for Family Madridistas. I decided to choose for you the most important events :) So, here we go!

13th January, 2014 - That day was a FIFA Ballon d'Or Ceremony where Cristiano Ronaldo won his second Ballon d'Or of his career. It was a very moving moment for him, his family, friends and fans. During the ceremony he was accompanied by his adorable son Cristiano Ronaldo Junior, his gorgeous girlfriend Irina Shayk, and a wonderful family : mother and her partner, sisters, brother and agent Jorge Mendes.
At the gala also appeared Sergio Ramos with his girlfriend Pilar Rubio (with cute belly) who together with Cristiano was nominated for the World XI FIFA/FIFPro. Sergio was one of the best defenders, and Cristiano was one of the best strikers in 2013. Florentino Perez was accompanied by his players during the gala.
I invite you to tag Ballon d'Or 2013 to see photos / gifs / videos from this event :)

16th April, 2014 - It was the day of the Copa del Rey final between Real Madrid and FC Barcelona. The match was nervous, as always, but very interesting with beautiful goals. Real Madrid once again won the final at the Mestalla and players could celebrate their first cup. Of course, many WAGs came to Valencia to support the team. You know what was the best? The fact that they came together :) Not all, but most of them. It was great! At the Mestalla we could see Clarice Alves (Marcelo), Iria Otero (Diego Lopez), Jorgelina Cardoso (Angel Di Maria), Vanja Bosnic (Luka Modric) - they came together to Valencia - Ana Sofia (Pepe), Carlota Ruiz (Alvaro Arbeloa) - these two joined them at the stadium, Sara Carbonero (Iker Casillas) with sister, Pilar Rubio (Sergio Ramos) with Sergio’s family, Emma Rhys Jones and Alba (Gareth Bale) with Bale’s family, Maria Cortes with Nacho’s brother and friends and Mariann Barrena (Carlo Ancelotti). All photos you can find in the tag Final Copa del Rey 2013/2014. It was a great night :)

24th May, 2014 - The most important day of the year for the Madridistas. After 12 years, Real Madrid played in the Champions League final against Atlético Madrid, and after a dramatic match Los Merengues won TENTH Champions League trophy … La Décima! It was a magical night for the players and all Madridistas. Most families of players have come to the beautiful Lisbon to support them. Unfortunately, without Pilar and Ana Sofia - they were in Madrid with newborn babies. On the field we could see four kids : Vitoria (Fabio Coentrao), Enzo (Marcelo), Jon (Xabi Alonso) and Ivan (Luka Modric) who celebrated the victory with their dads.
Most families returned to Madrid with the players on the same plane. We could see a lot of photos of this magical night! All you will find here : Lisbon 2014. Enjoy!

25th May, 2014 - The day after winning, when everyone rested - or not! - La Décima arrived at the Santiago Bernabeu! Many Madridistas and most families celebrated together with the players winning the Champions League at the stadium in Madrid. We could see several kids with their dads on the field :) It was a wonderful sight! So many Little Madridistas! Real Madrid Family together :) You have to see it again : Celebration La Décima :)

12th June, 2014 - 13 th July, 2014 - That was the time the World Cup :) Twelve players of Real Madrid went to Brazil to take part in this tournament : Iker Casillas, Sergio Ramos, Xabi Alonso (Spain); Pepe, Cristiano Ronaldo, Fabio Coentrão (Portugal); Karim Benzema, Raphaël Varane (France); Sami Khedira (Germany); Luka Modric (Croatia); Angel Di Maria (Argentina); Marcelo (Brazil) +  four players who joined Real Madrid after the World Cup : Toni Kroos (Germany); Keylor Navas (Costa Rica); James Rodriguez (Colombia); Javier Chicharito Hernandez (Mexico). As we all know, Germany won the tournament so Sami and Toni returned home in the best mood :) Don’t forget about James, who scored the most goals during the entire World Cup and received the Golden Boot award :) Of course, the players were supported by their families. In Brazil, we could see : Clarice Alves with Enzo (Marcelo), Jorgelina Cardoso with Mia (Angel Di Maria), Sara Carbonero (she worked in Brazil, but also support Iker), Lena Gercke (Sami Khedira), Camille Tytgat (Raphaël Varane), Jessica Faber (Toni Kroos), Daniela with Salome (James Rodriguez), Andrea Salas (Keylor Navas) and Lety Sahagun (Chicharito). It was very exciting month :) Click : World Cup Brazil 2014.

12th August, 2014 - It was the day of the UEFA Super Cup 2014 match between Real Madrid (The winner of the Champions League) and Sevilla FC (The winner of the Europa League). The match took place in Cardiff, Wales, Gareth Bale hometown. Thanks to two goals of Cristiano Ronaldo, Real Madrid could celebrate their third cup in 2014. In Wales, they had the support of fans and families. We could see Emma Rhys Jones and Alba with their family and friends (Gareth Bale), Ana Sofia with Pepe’s sister (Pepe), Maria Cortes with Maite, Nacho’s sister (Nacho Fernandez) and Mariann Barrena (Carlo Ancelotti). It was the first important match of the new season. UEFA Super Cup 2014. Enjoy!

27th October, 2014 - That day was a 2013/2014 LFP Awards Ceremony. Gala was very successful for the players of Real Madrid, because Keylor Navas was the best goalkeeper, Sergio Ramos was the best defender, Luka Modric was the best midfielder, and Cristiano scored Hat-trick : best striker, the best goal of the season and MVP of the season. During the gala, they were supported by their families. We could see Keylor with his wife Andrea, Luka with his wife Vanja and son Ivan, Cristiano with his girlfriend Irina and Sergio Ramos with his brother Rene. At the gala also appeared James Rodriguez who gave the award for Cristiano Ronaldo, for the best striker. For me, the best part was the video from behind the scenes :) I love it! All three ladies (Andrea, Irina and Vanja) looked beautiful. You have to see it again : Premios LFP 2013/2014.

5th November, 2014 - That day Cristiano received his third Golden Boot in his career. In this event, he was accompanied by his son Cristiano Ronaldo Junior, mother and her partner, agent Jorge Mendes, and three teammates : Iker Casillas, Sergio Ramos and Gareth Bale. It’s a pity that Irina could not be with them :) Golden Shoe 2013/2014.

20th December, 2014 - The last match of the 2014 and the chance to win a fourth cup. In the finale in Marrakesh, Real Madrid played against San Lorenzo de Almagro Buenos Aires. The match was not as exciting as the previous finals, but Real Madrid was better and won. At the moment, Merengues are the best team in the world :) I’m so proud!
In the beautiful Marrakesh we could see Clarice with Enzo and her mother, Andrea Salas, Pilar Rubio and Mariann Barrena :) So let’s see again FIFA Club World Cup 2014!

I hope that 2015 year will also be successful and will be able to enjoy more success with Real Madrid :)

Tal vez Tris ganó, pero Katniss es la mejor. Es solo un premio, y no creo que eso haga mejor a Tris o peor a Katniss, Katniss sigue siendo la heroína de muchos y muchas, además, Tris muere en el último libro. :’) Adiós.
—  Okay, sé que es spoiler. Y no tengo nada contra Tris. Pero de verdad quería que ganase Katniss. Amo a Tris, pero Katniss fue el comienzo para mi, gracias a ella empecé a leer, y no creo que lo entiendan, pero a pesar de que amo a muchas heroínas, Katniss siempre será especial para mi de diferente manera. Es y SIEMPRE será la que me inspiró a leer más.  
“El Centro para la Paz y los Derechos Humanos “Padre Luis María Olaso” de la Universidad Central de Venezuela y la Embajada de Canadá en Venezuela anunciaron los resultados del Premio de Derechos Humanos 2013, así como las menciones honoríficas. El premio que desde el año 2009 reconoce el trabajo de algunos venezolanos que dedican su tiempo y constancia al reconocimiento de la dignidad de personas afectadas por situaciones negativas ha sido otorgado a Carlos Nieto Palma.    Para esta edición el jurado decidió otorgar tres menciones especiales: la primera a Daniel Arzola por su uso innovador de las redes sociales y el arte para la defensa y promoción de los derechos humanos de grupos vulnerables, a través de ”No Soy Tu Chiste“ una campaña gráfica basada en métodos de acción no violentos que plantea el respeto a las diferencias; la segunda a Esteban Antonio Sánchez González, por su dedicación en la defensa del medioambiente y los derechos ancestrales de su comunidad, en respuesta a las actividades petroleras contaminantes; y la tercera a Danny Rousseau, por su labor de organización en la defensa y promoción de la diversidad sexual en el estado Bolívar.”  “No soy tu chiste” nace de las experiencias vividas por Daniel Arzola, quien fue víctima del Bullying, por su condición Aspie (Síndrome de Asperger) y su sexualidad. La necesidad de educar a la ciudadanía, pero en especial a la juventud, llevó a Daniel Arzola a idear esta campaña conformada por cincuenta afiches, diseñados y utilizados de manera muy creativa y atractiva, para promocionar la campaña por medio de diversas vías, destacando el uso las redes sociales.