post moderno

Morite de amor cagón.

Antes que decir que no, pensa que en algún momento te vas a morir, si, te vas a morir.
Métete al mar, despeinate, que la sal te endurezca el pelo y la piel, que te despinte, métete de día, de noche, que una ola gigante te llevé a pasear y la arena se te meta en los calzones,que el topless sea por la fuerza del agua, menos sexy y más divertido.
CAGATE MUCHO DE RISA, enterrate en la arena, hace castillitos , si, estás peludo pero las ganas de hacer un castillito NO SE VAN JAMÁS.
Tírate de un paracaídas, que tenés más probabilidad de morir entrando el auto a la cochera de tu casa, cruzando la avenida apurado para ir a laburar o de un ataque al corazón post-stress, post-chatarra, post-depresión; Acostate con tu perro y llenate la ropa de pelos, escucha su corazón, ese si late por vos.
Juntate con tus amigos aunque no tengas un puto peso, siempre hay un paquete de arroz por ahí o unas criollitas; juntate con ellos y meate de la risa y si los ves con el celular, tiraselo por la cabeza, putealos que están ahí con vos, el resto puede esperar. Coman un asado, vallan a la montaña, pónganse en tarlipes en medio de la calle, solo para reír, la amistad sana y no hay antidepresivo que le toque los talones.
VIAJA, AHORRA,VIAJA, quizás cuando termines de pagar la ropa que estás usando, ya la hallas dejado de usar, quizás cuando termines de pagar tu casa se halla llevado la deuda toda tu energía, quizás cuando termines de pagar el auto ya te hallas acostumbrado a caminar, quizás cuando termines de pagar el microondas te des cuenta que como calentar en el horno no hay. El somier super archie blah blah blah puede esperar, mejor una garrafita para las montañas.
Escúchame pendex VIAJA, VIAJA, VIAJA, para enriquecer el alma, conocer gente, culturas, idiomas, viaja para ver y escuchar que el amor en todos lados tiene la misma lengua. Viaja, tírate al pasto, vacía 45 termos de mate, charla y que se te quede la lengua verde de tanto chupar la bombilla mientras guardas las fotos del paisaje en tu cabeza y si no hay guita, andate igual, andate abajo de una planta, frasada, fideos blancos y nada más.
ESCUCHA!! escucha a tus viejos, pregúntales todo lo que no sabes, todo lo que les pasa, cuantas veces amaron, cuantas perdieron un amor, pregúntales que querían ser de chicos y pregúntales porque carajos no lo hacen si están vivos.
HABLA, habla con ellos que te escuchan hasta en silencio, deciles lo que queres y métete el orgullo post-moderno liberal de todo me chupa un huevo en el culo porque ellos también se van a morir, abrazalos porque ni las velas de cumpleaños, ni las estrellas fugaces, ni las vaquitas de San Antonio tienen el poder de conceder la inmortalidad.
DECILO TODO, decilo, escribilo, transmitilo, SÁCATE LA VERGÜENZA DE LAS VENAS, decile que lx querés, decile que lx amas, métele un beso para que no se olvide, decile que te dormis y te levantas pensandolx, decile, decile todo lo que se te cruce por el bocho, sea asquerosamente romántico, empachante, deja de hacerte el duro que todos bien sabemos lo que siente el otro, así que decilo ¿ Qué podés perder? Decile lo que te gusta, lo que te enloquece, lo que te exita, deja de sobarle la espalda a la tristeza y abrazala y abrazala fuerte para que se valla un tiempo para volver fresquita como una lechuga y así la volvés a abrazar…
NOS HACEMOS MUCHOS PROBLEMAS Y VIVIMOS MUY PARA EL CULO AL PEDO.

Viví

Antes de decir que no, pensá que algún día te vas a morir. Sí, te vas a morir.

Metete al mar, despeinate… que la sal te endurezca el pelo y la piel, que te despinte. Metete de día, de noche… que una ola gigante te lleve a pasear y la arena se te meta en los calzones. Que el “toples” sea por la fuerza del agua, menos sexy y más divertido. Cagate mucho de risa, enterrate en la arena, hacé un castillito… sí, estás peludo, pero las ganas de hacer un castillito no se van jamás.

Tirate en paracaídas que tenés más probabilidades de morirte entrando el auto a la cochera de tu casa, cruzando la avenida apurado para ir a laburar, o de un ataque al corazón post- estrés, post- chatarra, post- depresión. Acostate con tu perro y llenate la ropa de pelos, escuchá su corazón… ese sí que late por vos.

Juntate con tus amigos aunque no tengas un puto peso. Siempre hay un paquete de arroz por ahí, o unas criollitas. Juntate con ellos y meate de risa y si los ves con el celular, tiraselos por la cabeza. Putealos, que están ahí con vos… el resto puede esperar. Coman el asado, vayan a la montaña, ponganse en terlipes en el medio de la calle. Sólo para reír. La amistad sana y no hay antidepresivo que le toque los talones.

Viajá. Ahorrá y viajá. Quizás cuando termines de pagar la ropa que te estás comprando ya la hayas dejado de usar. Quizás cuando termines de pagarte tu casa se haya llevado la deuda… toda tu energía. Quizás cuando termines de pagarte el auto te hayas acostumbrado a caminar. Quizás cuando termines de pagar el microondas te des cuenta de que como calentar en el horno no hay. El somnier extra súper archi blah blah “King” puede esperar, mejor una garrafita para la montaña. Escuchame pendejx, viajá.

Viajá, viajá para enriquecer el alma. Conocé gente, culturas, idiomas. Viajá para ver y escuchar que el amor en todos lados tiene la misma lengua. Viajá, tirate al pasto. Vaciá cuarenta y cinco termos de “meta mate y charla” y que te quede la lengua verde de chupar la bombilla mientras guardás las fotos de ese paisaje en tu cabeza. Y si no hay guita, andate igual. Andate abajo de una planta. Tres frazadas, fideos blancos y nada más.

Escuchá, escuchá a tus viejos. Preguntales todo lo que no sabés, todo lo que pasó. Cuántas veces amaron y cuántas perdieron un amor. Preguntales que querían ser de grandes cuando eran chicos. Preguntales porqué carajos no lo hacen si están vivos. Hablá, hablá con ellos que te escuchan hasta en silencio. Deciles que los querés y metete el orgullo post-moderno liberal de “todo me chupa un huevo” en el culo. Porque ellos también se van a morir. Abrazalos como si fuera la última vez… que ni las velas de cumpleaños, ni las estrellas fugaces, ni las vaquitas de San Antonio tienen el poder de conceder la inmortalidad.

Decilo todo. Decilo, escribilo, transmití. Sacate la vergüenza de las venas. Decile que la querés, decile que lo amás. Metele un beso para que no se olvide más. Decile que te dormís y te levantás pensándolo/la. Decile, decile todo lo que se te cruce por el bocho. Sé asquerosamente romántico/a. Empachate. Dejá de hacerte el/la durx que todos bien sabemos lo que siente el otro. Así que… decilo. ¿Qué podés perder? Decile lo que te gusta, lo que te enloquece, lo que te excita.
Dejá de sobarle la espalda a la tristeza y abrazala, abrazala fuerte y que se vaya un tiempo para volver fresquita como una lechuga y así… la volves a abrazar.

Antes de tener hijos… sé un niño, sé un niño todo el tiempo que más puedas. Dormí, salí, reíte, comé chocolates y gomitas y reíte. Fulminá tu juventud… antes de envejecer. Y cuando te pongas viejo, contale a la generación entrante… qué significa cada una de tus arrugas. No les dejes tu cuerpo gris, dejales tus ganas de vivir. Dale viejo, dejalos que jueguen a la pelota en la siesta ¿Te acordás cuando jugabas a la pelota en la siesta? Dale, no llames a la policía. Comprate un paquete de bombitas y cuando te toquen el timbre mojalos también. Dale viejo, viejo las pelotas. Sí, viejas las pelotas pero sangre en el pecho. No fué hace tanto viejo, acordate y reíte con ellos… antes de decir que no.


- Desconozco el autor pero tiene un tinte argentino, me lo mandaron por wasap y empecé el día con esto. Vale la pena compartirlo

Morite de amor, cagón.

Antes de decir que no, pensá que algún día te vas a morir. Sí, te vas a morir.

Metete al mar, despeinate… que la sal te endurezca el pelo y la piel, que te despinte. Metete de día, de noche… que una ola gigante te lleve a pasear y la arena se te meta en los calzones. Que el “toples” sea por la fuerza del agua, menos sexy y más divertido. Cagate mucho de risa, enterrate en la arena, hacé un castillito… sí, estás peludo, pero las ganas de hacer un castillito no se van jamás.

Tirate en paracaídas que tenés más probabilidades de morirte entrando el auto a la cochera de tu casa, cruzando la avenida apurado para ir a laburar, o de un ataque al corazón post- estrés, post- chatarra, post- depresión. Acostate con tu perro y llenate la ropa de pelos, escuchá su corazón… ese sí que late por vos.

Juntate con tus amigos aunque no tengas un puto peso. Siempre hay un paquete de arroz por ahí, o unas criollitas. Juntate con ellos y meate de risa y si los ves con el celular, tiraselos por la cabeza. Putealos, que están ahí con vos… el resto puede esperar. Coman el asado, vayan a la montaña, ponganse en tarlipes en el medio de la calle. Sólo para reír. La amistad sana y no hay antidepresivo que le toque los talones.

Viajá. Ahorrá y viajá. Quizás cuando termines de pagar la ropa que te estás comprando ya la hayas dejado de usar. Quizás cuando termines de pagarte tu casa se haya llevado la deuda… toda tu energía. Quizás cuando termines de pagarte el auto te hayas acostumbrado a caminar. Quizás cuando termines de pagar el microondas te des cuenta de que como calentar en el horno no hay. El somnier extra súper archi blah blah “King” puede esperar, mejor una garrafita para la montaña. Escuchame pendejx, viajá.

Viajá, viajá para enriquecer el alma. Conocé gente, culturas, idiomas. Viajá para ver y escuchar que el amor en todos lados tiene la misma lengua. Viajá, tirate al pasto. Vaciá cuarenta y cinco termos de “meta mate y charla” y que te quede la lengua verde de chupar la bombilla mientras guardás las fotos de ese paisaje en tu cabeza. Y si no hay guita, andate igual. Andate abajo de una planta. Tres frazadas, fideos blancos y nada más.

Escuchá, escuchá a tus viejos. Preguntales todo lo que no sabés, todo lo que pasó. Cuántas veces amaron y cuántas perdieron un amor. Preguntales que querían ser de grandes cuando eran chicos. Preguntales porqué carajos no lo hacen si están vivos. Hablá, hablá con ellos que te escuchan hasta en silencio. Deciles que los querés y metete el orgullo post-moderno liberal de “todo me chupa un huevo” en el culo. Porque ellos también se van a morir. Abrazalos como si fuera la última vez… que ni las velas de cumpleaños, ni las estrellas fugaces, ni las vaquitas de San Antonio tienen el poder de conceder la inmortalidad.

Decilo todo. Decilo, escribilo, transmití. Sacate la vergüenza de las venas. Decile que la querés, decile que lo amás. Metele un beso para que no se olvide más. Decile que te dormís y te levantás pensándolo/la. Decile, decile todo lo que se te cruce por el bocho. Sé asquerosamente romántico/a. Empachate. Dejá de hacerte el/la durx que todos bien sabemos lo que siente el otro. Así que… decilo. ¿Qué podés perder? Decile lo que te gusta, lo que te enloquece, lo que te excita.

Dejá de sobarle la espalda a la tristeza y abrazala, abrazala fuerte y que se vaya un tiempo para volver fresquita como una lechuga y así… la volves a abrazar.

Antes de tener hijos… sé un niño, sé un niño todo el tiempo que más puedas. Dormí, salí, reíte, comé chocolates y gomitas y reíte. Fulminá tu juventud… antes de envejecer. Y cuando te pongas viejo, contale a la generación entrante… qué significa cada una de tus arrugas. No les dejes tu cuerpo gris, dejales tus ganas de vivir. Dale viejo, dejalos que jueguen a la pelota en la siesta ¿Te acordás cuando jugabas a la pelota en la siesta? Dale, no llames a la policía. Comprate un paquete de bombitas y cuando te toquen el timbre mojalos también. Dale viejo, viejo las pelotas. Sí, viejas las pelotas pero sangre en el pecho. No fue hace tanto viejo, acordate y reíte con ellos… antes de decir que no.

Autora: Maru Leone.

Morite de amor, cagón

Antes de decir que no, pensá que algún día te vas a morir. Sí, te vas a morir.

Metete al mar, despeinate… que la sal te endurezca el pelo y la piel, que te despinte. Metete de día, de noche… que una ola gigante te lleve a pasear y la arena se te meta en los calzones. Que el “toples” sea por la fuerza del agua, menos sexy y más divertido. Cagate mucho de risa, enterrate en la arena, hacé un castillito… sí, estás peludo, pero las ganas de hacer un castillito no se van jamás.

Tirate en paracaídas que tenés más probabilidades de morirte entrando el auto a la cochera de tu casa, cruzando la avenida apurado para ir a laburar, o de un ataque al corazón post- estrés, post- chatarra, post- depresión. Acostate con tu perro y llenate la ropa de pelos, escuchá su corazón… ese sí que late por vos.

Juntate con tus amigos aunque no tengas un puto peso. Siempre hay un paquete de arroz por ahí, o unas criollitas. Juntate con ellos y meate de risa y si los ves con el celular, tiraselos por la cabeza. Putealos, que están ahí con vos… el resto puede esperar. Coman el asado, vayan a la montaña, ponganse en terlipes en el medio de la calle. Sólo para reír. La amistad sana y no hay antidepresivo que le toque los talones.

Viajá. Ahorrá y viajá. Quizás cuando termines de pagar la ropa que te estás comprando ya la hayas dejado de usar. Quizás cuando termines de pagarte tu casa se haya llevado la deuda… toda tu energía. Quizás cuando termines de pagarte el auto te hayas acostumbrado a caminar. Quizás cuando termines de pagar el microondas te des cuenta de que como calentar en el horno no hay. El somnier extra súper archi blah blah “King” puede esperar, mejor una garrafita para la montaña. Escuchame pendejx, viajá.

Viajá, viajá para enriquecer el alma. Conocé gente, culturas, idiomas. Viajá para ver y escuchar que el amor en todos lados tiene la misma lengua. Viajá, tirate al pasto. Vaciá cuarenta y cinco termos de “meta mate y charla” y que te quede la lengua verde de chupar la bombilla mientras guardás las fotos de ese paisaje en tu cabeza. Y si no hay guita, andate igual. Andate abajo de una planta. Tres frazadas, fideos blancos y nada más.

Escuchá, escuchá a tus viejos. Preguntales todo lo que no sabés, todo lo que pasó. Cuántas veces amaron y cuántas perdieron un amor. Preguntales que querían ser de grandes cuando eran chicos. Preguntales porqué carajos no lo hacen si están vivos. Hablá, hablá con ellos que te escuchan hasta en silencio. Deciles que los querés y metete el orgullo post-moderno liberal de “todo me chupa un huevo” en el culo. Porque ellos también se van a morir. Abrazalos como si fuera la última vez… que ni las velas de cumpleaños, ni las estrellas fugaces, ni las vaquitas de San Antonio tienen el poder de conceder la inmortalidad.

Decilo todo. Decilo, escribilo, transmití. Sacate la vergüenza de las venas. Decile que la querés, decile que lo amás. Metele un beso para que no se olvide más. Decile que te dormís y te levantás pensándolo/la. Decile, decile todo lo que se te cruce por el bocho. Sé asquerosamente romántico/a. Empachate. Dejá de hacerte el/la durx que todos bien sabemos lo que siente el otro. Así que… decilo. ¿Qué podés perder? Decile lo que te gusta, lo que te enloquece, lo que te excita.

Dejá de sobarle la espalda a la tristeza y abrazala, abrazala fuerte y que se vaya un tiempo para volver fresquita como una lechuga y así… la volves a abrazar.

Antes de tener hijos… sé un niño, sé un niño todo el tiempo que más puedas. Dormí, salí, reíte, comé chocolates y gomitas y reíte. Fulminá tu juventud… antes de envejecer. Y cuando te pongas viejo, contale a la generación entrante… qué significa cada una de tus arrugas. No les dejes tu cuerpo gris, dejales tus ganas de vivir. Dale viejo, dejalos que jueguen a la pelota en la siesta ¿Te acordás cuando jugabas a la pelota en la siesta? Dale, no llames a la policía. Comprate un paquete de bombitas y cuando te toquen el timbre mojalos también. Dale viejo, viejo las pelotas. Sí, viejas las pelotas pero sangre en el pecho. No fue hace tanto viejo, acordate y reíte con ellos… antes de decir que no".

Maru Leone.

Hoy quiero ir sin prisa
No quiero distinguir
Entre quitarte la ropa
Y un cuerpo que suda
En un desnudo tropical.

Hoy te prometo,
Quitarme el reloj,
Y si no cumplo,
Por lo menos no mirarlo
Tanto.
Mejor enfocarme en tus ojos,
Cafés, negros, verdes,
Viejos, jóvenes, de mediana
Edad,
Sin tiempo.

Hoy no soy post-moderno
Ignoraré un segundo
El email, las llamadas, los textos
No es que importen
Como quiera.

—  Me dejaste mitad de una metáfora y te escribí un poema sin imágenes- Francisco J Quintana