porque no te puedo odiar

Quizá debería hablarte, a pesar de que tú fuiste quien cometió el error. Tal vez debería de tragarme el orgullo y escribirte un “te extraño”, contar cada minuto que pasa con el corazón en la mano esperando ansiosa como respuesta un “yo también te extraño”. Quizá debería perdonarte y decirte que en verdad quiero que lo volvamos a intentar, que no importa cuánto me dañe ni cuantas veces vuelva a llorar por eso, que da igual que la inseguridad me coma por dentro.
Quizá debería de abrazarte en un momento inesperado y sólo hacerte saber que te quiero a mi lado aún cuando me hiciste daño.
Quizá si, quizá debería hacerlo; pero, ¿que pasa con lo restante? Si realmente te perdonaré, pero no olvidaré nada, tal vez pasen los días, los meses y claramente estaremos en el intento de arreglar todo lo que se rompió, pero ¿y que hago con el llanto por las noches cada vez que la escena se repita en mi cabeza?.
Hoy lloro por extrañarte, por recordar que me hiciste feliz, lloro al recordar cada vez que me besabas delicadamente, ponías tus manos sobre mi cintura y me hacías sentir que estaba segura ahí, envuelta en tus brazos y con tu pecho protegiéndome; lloro al recordar cuando hacíamos el amor y me regalabas lujuria, pero siempre en mayor cantidad la ternura que me hacía estremecerme, me duele recordar que cuando este acto terminaba, solías besarme la frente en señal de que me amabas y que realmente hicimos el amor.
Me duele recordar las risas espontáneas y aquellos cómodos silencios que sólo existían contigo, me duele(s), me duele recordarte sonriéndome, con esos ojitos chinitos y dispuestos a enamorar a cualquiera, me duele conocerte tanto, saber que te cuesta mirar a los ojos cuando te pones nerviosa, que te arreglas el pelo aún cuando está peinado, que tienes una sola margarita y que hay días en que se nota más que otros, que cuando lloras tus ojitos se ponen más chinitos y te cansas con facilidad, que te encanta mirarte al espejo y siempre llevas uno pequeño contigo, que te gusta el negro tanto como los parches, ya sea en la ropa o accesorios, que puedes estar completamente perdida del tema pero aún así escuchas con atención cada palabra, que cada vez que te enojas te amurras como una niñita chica, que incluso té cruzas de brazos y te niegas a caminar.
Te conozco tanto, que me sorprendió desconocerte a último minuto. Que no hayas sido capaz de mandar un “disculpa”, pero uno de verdad.
Podría hablarte y hacer todo lo escrito anteriormente, pero sería tan doloroso besarte con sabor a duda. Me haría tan mal tocarte con tanto rencor dentro.
Entonces… prefiero quedarme así, sólo llorando al recordarte, algún día me pensarás y quizás te retractes, quizás realmente te arrepientas y vuelvas sólo a disculparte, y lo haré, te disculparé. Porque no puedo odiar a quien le tuve/tengo tanto amor…

-(vía @miserables-con-suerte)

Tú.

Tú me destruiste; me haces sentir que nunca seré suficiente para alguien, ni siquiera para mi misma. Me alejaste de todos; mis amigos, mi familia.. MI GENTE, y no te lo perdono. Me quitaste mi ser.. ¡MALDITO! Me siento una basura. Me mentiste, me usaste y ahora estoy vuelta mierda, sintiendo que no valgo nada y solo soy un objeto sexual para quién me mire. 

Me criticaste todo lo que hacía “mal” para ti, y ayer te vi.. Ayer te vi haciendo todo lo que un día dijiste que odiabas que hiciera. Bien por ti, ojalá no te destruyas mucho, porque ya lo hiciste bastante conmigo.

No te odio, porque no puedo odiar a quién llegué a amar de verdad, pero te juro, te juro que con alguien como vos, JAMÁS me volveré a meter. Nunca leerás esto, porque nunca leíste lo que yo te escribía; solo te importaba que yo si leyera todo lo tuyo y te respondiera como querías. Gracias por cambiarme, gracias por dejar que dejara de ser yo, te digo “gracias” porque aprendí que vos no sos nadie. Yo era tuya pero jamás me diste el poder o el permiso de decir que vos eras mío. 

Tú pobre demonio en la tierra que arrastras a quién seas, no quiero verte más, no quiero saber más de ti, te deseo una feliz vida y ojalá encuentres a alguien que quiera vivir en TÚ infierno. Por mi parte, quiero volver a volar muy alto.