por negro

Microcuento: 29 de tintubre de 2016

Al principio puede que le molestase que la gente lo evitase por su color negro pero se había acabado acostumbrando e incluso le había cogido el gusto al tema. Paseaba por debajo de la escalera de la calle número trece con orgullo y un poquito de chulería, subía a las mesas de las terrazas de las cafeterías asustando a los clientes para que derramaran todos los saleros, entraba en las tiendas de antigüedades y lograba que la gente se asustase con su presencia y chocase contra los espejos, rompiéndolos en mil pedazos. Todo le daba absolutamente igual. Como a cualquier gato.

¿Por qué la palabra “Gay” es un insulto y “Heterosexual” no?
¿Por qué la palabra “Negro” suena mal y “Blanco” no?
¿Por qué la palabra “Gorda” duele y “Delgada” no?

~Esta sociedad es una mierda.

youtube

Votante negro deja sin palabras a la reportera cagándose en el victimismo negro.

Y usa eso que ahora está en peligro de extinción: argumentos (Jajaja, tiene grasia porque lo he puesto en NEGRITA).

Enviado por RedLight:

Negro pro Trump. ¡No solo eso! También da sus razones argumentadas. Ten cojones a publicarlo, machista measensádico heteropatrisubnormal.

Ahora,
que empiezo de cero 
el tiempo es humo 
el tiempo es incierto.

Ahora que ya no me creo 
que la vida será un sueño.

Ahora que sólo el ahora 
es lo único que tengo.

Ahora que solo
me queda esperar 
a que llegue el ahora. 

Ahora que cada suspiro 
es un soplo de vida
robada a la muerte.

Ahora que solo respiro 
por que solo así podre
volver a verte.

Ahora, que ya no me importa 
que la vida se vista de negro 
por que a nada le tengo miedo 
por que a nada le tengo fe.  

A nada le tengo fe.
Ni miedo, ni fe.

Ahora que ya no me quiero 
que no me conozco
que me abandoné.

Abrázame, mi amor te lo ruego 
abrázame fuerte por última vez. 

Ahora que ya nada espero 
ni siento, ni anhelo, ni nada 
abrazame, fuerte
amor te lo ruego 
por si esta fuera la última vez.

Ahora, que solo el ahora 
es lo único que tengo 
ahora, que soló me queda 
esperar a que llegue la hora.

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LA DESPEDIDA

¨Los recuerdos son como las cometas, se elevan en nuestra mente motivados por un sentimiento, y después de un tiempo  descienden en las celdas del olvido¨

Aparece en escena una dama con curvas bien formadas portando un  lujoso vestido de seda negro ceñido al cuerpo;  el atuendo le resaltaba la silueta igual que un precioso marco bien tallado de madera, exaltando a una obra de arte. Su rostro estaba cubierto por un delicado velo negro que caía hasta los hombros, las manos iban cubiertas por guantes hechos de  muselina roja que hacían juego con la tela que adornaba los encajes de la falda.  

Un largo suspiro rompió el silencio de la noche perpetua; mientras las farolas de aceite iluminaban la callejuela. Eran cerca de las seis de la tarde; la mujer caminó lentamente, con cada taconeo de sus botas iba sellando un recuerdo que se atrevería a sepultar en esa misma calle.

Levantó la mirada hacia un bar que rezaba en la entrada The novem portis, un nombre muy inusual para un establecimiento donde damas y caballeros se reunían para beber y coquetear en las largas noches.

Al llegar al establecimiento la mujer dejó su abrigo con el mozo que lo colocó en el perchero, ella se dirigió a buscar una mesa desocupada. Una vez  que se sentó, colocó su falda de manera cómoda, para que no le impidiera inclinarse, a si poder observar al pianista que tocaba una pieza, desconocida para ella pero se le antojaba triste, quizá era por la naturaleza de la situación que la traía esa noche en particular.

Inmersa en sus pensamientos, serró los ojos y recordó la primera vez que vio a Roseauth; él hablaba en el parque con una de sus viejas amigas. Ella se acercó con el pretexto de saludar a su conocida;  al estar frente a él le temblaron las rodillas  y  la garganta se le secó.  (Mientras rememoraba dijo para sí)

-¨Como quisiera poder congelar el tiempo, para guardar tu imagen perfecta en mi mente para siempre¨_

Un sonido de garganta la sacó de su letargo.

_Humm!! Madame, el caballero que espera ha llegado_ Ella sacó un pañuelo del pequeño bolso que dejó sobre la mesa,  y  secó sus lágrimas; aclaró la voz para contestar:

_Si, gracias, por favor tráiganos una copa de vino_

_No prefiere la botella_

_No,  no es necesario,  ya que no estaremos mucho tiempo_

En ese momento apareció un caballero alto, de tez blanca, barba rojiza, nariz afilada, cejas altivas, labios inferiores delgados. Pómulos bien marcados, complexión mediana. Vestido de traje negro. Miró a la dama con seriedad, en cuanto puso atención en  los ojos vidriosos de esta, frunció más el ceño, y con voz tajante dijo:

_Y bien, aquí estoy Deira_

El hombre se sentó frente a ella, cruzó los brazos y se colocó la mano derecha sobre las sienes, ella lo contempló como si fuera una deidad y respondió:  

_Ya lo veo Roseauth, gracias por haber venido_

En ese momento la joven hizo un delicado movimiento con la mano derecha para enfatizar un pequeño crucifijo de plata que traía colgando al cuello.

_La recuerdas, tu cruz, la que te trajiste tras tu viaje a España, me dijiste ¨Deira pongo un pedazo de mi historia en tus manos¨.

El hombre parecía indolente a tales palabras, miró al mesero que les llevó la copa a la mesa,  impeló un ademan de agradecimiento. Ella se contuvo para no llorar de nuevo.

En el bar el pianista tocaba El Vals del Adiós de Chopin; había motivado a tres parejas a bailar, dando círculos acompañados por movimientos  de manos.

Mientras las notas del piano sonaban en todo el establecimiento, se mantenía un ambiente relajado  y alegre, menos para la mesa de los protagonistas; donde se observaba a lo lejos pequeñas gotas trasparentes que rosaban por los ojos de la hermosa mujer; la pareja aún continuaba con la conversación que ya se había tornado tortuosa, y áspera al oído de los testigos.

_Quiero saber desde cuándo te enamoraste de ella y por qué, porqué es 20 años más joven que yo, la crees más inteligente que yo_

El hombre, que ahora mostraba un rojo intenso en los ojos, contestaba a las refutaciones ya más intolerante:

_Sirve de algo que sepas eso, no tenía por qué decírtelo Deira , ya no estamos juntos y eso es lo único real en todo esto_

_Si tenías que decírmelo, porque nos íbamos a casar, no es justo, yo te amo, he hecho todo lo que me haz pedido, todo eso no es suficiente para ser digna de tu amor. Yo lo supe todo, que te veías con otras mujeres, que te las llevabas a la cama; que le escribías cartas de amor a esa doncella que tienes por alumna mientras me comprabas el anillo. Después de todo eso te sigo queriendo_

En ese momento comenzaron a salir más lágrimas del rostro de la mujer, acto seguido levantó el velo para secar la cascada de sus parpados.

El hombre, no mostró ningún intento por consolarla, por el contrario gruñó la siguiente respuesta:

_No es la primera vez que te lo digo Deira es muy difícil que cambie de opinión, si, quise estar contigo en una vida, pero ya no más, lo que yo he decidido para mí no tiene nada que ver contigo,  nada en absoluto, y no lo hice para tu gusto o tu disgusto_

Al finalizar de declarar se tomó con brusquedad la copa de vino, y preguntó por forzada cortesía:

_No tomarás nada de tu copa?_

Ella suspiró profundamente, miró unos minutos hacia la mesa, después subió la miraba hacia el hombre y le respondió con una voz apagada, apenas audible.

_No, y  creo que no tiene caso que diga otra cosa, se feliz Rouseauth espero que ella te de todo lo que necesitas, que encuentres todo lo que buscas_

Mientras el camarero se acercó a recoger las copas, el hombre volteó a ver al pianista que ya había cambiado de melodía; en este momento la mujer se levantó silenciosamente, como quien no tiene alma en el cuerpo y desapareció del lugar. Esa fue la última vez que Rouseath miró a Deira.

Autor: La chica Laberinto

Blog: los-laberintos-de-mi-memoria.tumblr.com

Ridículo é esse preconceito, preconceito sim é falta de respeito. Ridículo é você não poder ir para uma balada com os amigos sem ser condenada como a piriguete, ridículo é não poder gostar de ficar em casa sem ser taxado como o careta. Ridículo é não poder abraçar forte uma amiga em local público sem ser condenada como homossexual, ridículo é não poder amar uma pessoa do mesmo sexo sem ser taxado como “uma falta de vergonha”. Ridículo é uma mulher não poder entender de futebol, ridículo é criticarem um homem que aprecia a dança. Ridículo é receber olhares críticos por um negro estar com uma branca, ou vice-versa, é só olhar as aparências. Ridículo é achar que um rico tem mais valores e chances na vida que um pobre, é achar que isso define caráter. Ridículo são as pessoas, ridículo é dizer que não existe preconceito.
—  Vittoria Catarina.