política

Podría decir que no me gusta la vida tal y como es en la actualidad, pero supongo que esta no tiene la culpa de que no sepamos utilizarla. Conozco demasiada gente infeliz, y otros incapaces de conformarse con nada. Cada vez la vida occidental ha ido penetrando más en su propia huella y olvidando lo que hay fuera. Todos dependemos del papel moneda, vivimos en un Monopoli donde nadie se fija en el bienestar de los demás, donde todos malgastan su tiempo para acumular papeles inservibles cuando uno ya está muerto.

Realmente no entiendo a las personas de este siglo, o a ser sinceros, no entiendo a la raza humana en general. Somos una epidemia exterminadora que vive sin remordimientos y ve natural el sentirse una especie superior, o una raza, o un clase social, o un género, o simplemente una persona superior a las que le rodean.

¿En qué momento se ha convertido en algo tan normal este sentimiento de superioridad?

—  Srta Tass.
El hambre es hambre, pero el hambre que se satisface con carne cocida, comida con cuchillo y tenedor, es un hambre muy distinta a la del que devora carne cruda con ayuda de manos, uñas y dientes
— 

Karl Marx

*Virgo, Escorpio, Capricornio, Aries, Géminis, Libra, Tauro, Cáncer y Piscis hastiados de ver al pueblo hambriento y a los gobernantes vomitando para seguir comiendo del trabajo del pueblo*

#AlPuebloPanYCirco


-Bloody Phoenix-

—¿Tiene alguna posición política?
—No.
—¿Y religiosa? ¿Cree en algo?
—Tampoco mucho. Pero admiro fervientemente a la Iglesia y al Gobierno.
—No lo entiendo.
—Supongamos que yo soy el dueño de una fábrica de tornillos y que tengo muchos obreros. Los obreros trabajan para mí jornada completa, deslomándose, sin recibir paga alguna ni tener la posibilidad de disfrutar de la vida. Para que no hagan huelgas ni disturbios, los convenzo de que hay una vida mejor, luego de ésta, pero que deben ser obedientes y construir muchos tornillos para poder disfrutar, cuando mueran, de esa otra vida. Y todos me creen: hacen tornillos, yo los vendo y disfruto de esta vida… Soy un estafador, ¿entendés?, y ese es el cuento del tío ideal, es la perfección de la estafa. Es un cuento del tío que vienen practicando los gobiernos junto a la iglesia desde la edad media; los obreros de esa fábrica son los tipos que se levantan a las seis de la mañana, de lunes a sábados, y trabajan hasta que se mueren, creyendo en el paraíso. Los gobiernos y la iglesia son dos socios, dos estafadores de guante blanco que lograron dar con el cuento del tío perfecto. Y yo no puedo hacer otra cosa más que admirar a los colegas que supieron hacer, de mi profesión, un negocio tan redondo.
—  “El ladrón que roba con la cabeza” - Hernán Casciari.
El otro día estaba platicando con un amigo en su coche sobre la situación que ha vivido Cuba después de la Guerra Fría, y cómo a pesar de todos los obstáculos ha podido salir adelante.
Hablábamos de su economía, de la venta de tabaco que le ha propiciado la fama, de su gente maravillosa y sus únicas playas.
Me empecé a emocionar con el tema, ya que la historia es una de las cosas que más amo en la vida y fue cuando él comenzó a perder el hilo de la plática, discutiendo que el tema no era tan interesante como para enfrascarnos en una extensa conversación.
Me cortó el rollo diciendo que a lo que él le importaba era que el nuevo modelo de los automóviles Mitsubishi estaba por salir y que ansiaba su oferta.
He ahí cuando tristemente me di cuenta que a la gente no le importa una mierda lo que sucede a nuestro alrededor.
No le importa la política, ni la historia ni la música.
Lo único que les interesa es la moda, el espectáculo y las mujeres percibidas como objetos sexuales.
No les importa la poesía ni la economía o la filosofía.
Les interesan cosas banales y superficiales.
Así que, me decepcione de la gente.
Me desilusione de un mundo que tenía idealizado y solo es un aparato con fines de lucro, donde hay más hombres pero menos humanidad.
Espero que tú seas diferente, me interesa la gente con la cual platicar largo y tendido de múltiples temas sin miedo a que se termine la conversación, quiero decirle a aquella persona que me enoja el consumismo por ser tan dependientes a él, quiero que platiquemos por qué las obras de Dégas siempre me dejan un hueco en el estómago y qué texto le roba el sueño.
Por lo que te pido un favor: no seas uno más del montón, sé uno que se distinga de todos los demás.
Sé aquella persona que te gustaría conocer.
—  Paulina Mora
youtube

El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro…
Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado, siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.
Poco se habla del muro que Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.
Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será 15 veces más largo que el Muro de Berlín.
Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace 20 años perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide 60 veces más que el Muro de Berlín.
¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día? - Eduardo Galeano