Estoy harta del dolor cíclico del amor, de toda la ilusión que un par de palabras despliegan y que un par de acciones colapsan. Estoy harta de los medios tiempos, de las objeciones, de los silencios, de los insultos, de los orgullos. Estoy deseando algo que ya no existe, porque lo único tangible es el cambio.
Y mis lágrimas (todos los días a la misma hora) cuando un pedazo de pan falta en la mesa.
—  Diario Personal - 5 de Julio del 2015 - Joyce Rodriguez.

I don’t say I miss you because I expect a response.

I say it whenever I see something that reminds me of the shape of your eyes or hear something that causes your laugh to ring in my ears. I say it because when I see or hear these things, the words begin to form in my mouth faster than I can imagine them.

I say it because I mean it. And I’ll mean it regardless of how you react.

—  (c.m.) // I miss you, even when I know I’m the last thing on your mind.
Lá vai você pra outro namoro. Você não muda. Quando terminar eu vou ser o primeiro a saber, sempre sou. Vai lá e volta. Estou por aqui, sempre estou.
—  Bruno Fontes
Hay un gran ensayo escrito por Sigmund Freud, al que llamó “La transitoriedad”. Y en el, cita una conversación  que tuvo con el poeta Rilke mientras caminaba a lo largo de un hermoso jardín. Y en un momento, Rilke veía como si estuviera a punto de llorar y Freud le dijo: ¿Qué pasa?  Es un hermoso día, hay hermosas plantas a nuestro alrededor esto es magnifico. Y luego Rilke dijo: No puedo superar el hecho de que un día todo esto se va a morir. Todos estos árboles, todas estas plantas, toda esta vida va a decaer.
Todo se disuelve en el sinsentido cuando se piensa en el hecho de que la impermanencia es una cosa real. Tal vez el mayor “fastidio” existencial de todos es la entropía. Y yo estaba muy sorprendido por esto, porque tal vez eso es el porqué cuando estamos enamorados, también somos un poco tristes. Hay una tristeza en el éxtasis. Las cosas bellas a veces nos pueden poner un poco tristes. Es porque hacen alusión a la excepción, una visión de algo más, la visión de una puerta oculta, un agujero de conejo temporal en el cual caer. Y creo que en la ultima instancia, esa es la tragedia. Es por eso que el amor nos llena a la vez de melancolía. Es por eso que a veces siento nostalgia por algo  que no he perdido todavía, porque veo su fugacidad. Y así, ¿cómo se puede responder a esto? ¿Amamos más fuerte? ¿Nos abrazamos con más ganas? ¿o nos apegamos al credo budista del no apego? ¿Pretendemos que no nos importa nada y todo lo que conocemos nos va a ser quitado? Y yo no sé si pudiera aceptar eso.
Me identifico mas con la cita de Dylan Thomas que dice: “No voy a entrar tranquilamente en esa buena noche, en su lugar voy a tener rabia contra la muerte de la luz”. Creo que desafiamos la entropía y la impermanencia con nuestras películas y nuestros poemas. Creo que nos aferramos el uno al otro un poco mas fuerte y decimos: no te voy a dejar ir, no acepto la naturaleza efímera de este momento, la voy a extender para siempre, o al menos lo voy a intentar…
no hablo de alguien, de algo,
hablo de una noche a solas
frente al universo,
en el infinito,
a solas con el cosmos chispeante,
con preguntas fósiles,
con nosotros mismos,
con todo.
—  Fragmento de La noche, Isabel de los Ángeles Ruano