(…)recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana.
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón.

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer, 
es decir hace siglos.

La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas. 

La jaula se ha vuelto pájaro
¿Qué haré con el miedo?

Alejandra Pizarnik.

Me gustan esas cosas tan nuestras; como aquellos chistes que solo a nosotros nos causan risa, la forma en la que nos llamamos uno al otro, y que definitivamente no caen en la monotonía ni en esos clichés de amor. La forma en la que platicamos sin que ni una palabra nos salga de los labios. Cuando parecemos tan conectados y pensamos lo mismo. Y me gusta tu alma por ser tan sincera, también la forma en la que “romanceas”, me gusta lo bonita que me veo desde que te conocí, me gustan esas insignificancias con las que hacemos click, como el juego que inventaste la otra noche antes de dormir, me gusta sentir que todas las canciones de amor están hechas para ti, y saber que te encontré por fin.
—  SS