plumas de paloma

One-Shot Rubelangel: Los cuatro Rubius.

Narra Mangel.

Mi móvil empezó a sonar. ¿Qué hora era? Me estaba echando la siesta…

- ¿Quién eh? - Dije con voz dormida y algo ronca.

- ¡Mangel! ¿¡Por qué cojones no respondes mis mensajes!?

- ¡Ehtaba durmiendo! ¿Qué quiereh? - Dije un poco alterado. No me gusta que me griten cuando me levanto. 

- Voy de camino a tu casa. Lee los mensajes. - Y colgó. ¿Qué le pica ahora?

Tal y como me indicó Rubiuh, me metí al Whatsapp. Aunque sólo leí sus mensajes, los demás los leería luego. 

- Whatsapp -

Mangel!

Voy a ir a tu casa esta tarde, he encontrado algo cojonudo

Mangel

Mangel respondeme hijo de la gran putah

Mahemahemahemahemahemahemahemahe

Ay mi mahe

Mahe es bisco 

<3

MANGELRESPONDEMEMEPREOCUPOPORTIDONDECOÑOESTASYPORQUENOCONTESTAS

Mejor te llamo, fuck it

- Fin de Whatsapp -

Me pareció algo súper tierno que se preocupase por mí, ¿pero tan importante es como para despertarme de la siesta?

Decidí lavarme la cara y arreglarme un poco, en fin, quería espabilarme y ponerme ropa decente por si se le había ocurrido grabar, ya que estaba en pijama y con la cara que llevaba parecía un zombie. 

- ¿Qué ropa me pondré para mi Rubiuh? - Canturreaba como una colegiala. Cheeto, que estaba por ahí, se asomó al pasillo y me miró con cara de WTF. 

- Cheeto, que el Rubiuh viene a casa.

- Ya me he enterao’. Y cantah fatal. 

- Yo también te quiero. 

Le hice un corazón con las manos, a lo que él me respondió con un corte de manga. En fin, hay amor. 

Una vez arreglado, por fin Rubiuh llamó a la puerta. La abrí, y allí estaba él, haciendo el subnormal como siempre.

- Din don. Din don. - Dijo al verme mientras seguía tocando el timbre. 

- ¿Qué eh eso tan importante que tieneh que enseñarme? - Dije tras cerrar la puerta y dirigirnos a mi cuarto. - ¿Vah a grabar?

- No, primero quiero probarlas sin grabar. 

¿”Probarlas”? ¿Probar el qué?

- ¿Qué vah a probar? 

- No, qué VAMOS a probar. Tú también colaboras. Mira. - Me enseñó una cajita parecida a las grajeas esas de Harry Potter. 

- Ah no. Ni hablar. Yo no voy a tomah nada de eso. - Dije convencido. La última vez salí perdiendo yo, y no quiero que vuelva a suceder. 

- Bueno, pues me lo tomo yo. Gayyyyyyyyy!

Solté una carcajada, no podía mosquearme con él al fin y al cabo. 

Realmente parecían las grajeas asquerosas esas, pero si te fijabas bien, no lo eran. La caja no tenía envoltorio alguno, sin explicaciones y sin nada, simplemente era el cartón adecuado para contener comida. Y los pequeños dulces (si es que son dulces) tenían una forma extraña. Como un cuadrado pero a la vez un círculo, no sé. Eso sí, todos eran de diferentes colores. 

- Venga, que voy. - Dijo Rubiuh con un poco de miedo en la voz. Cogió una, se la metió en la boca y la saboreó y masticó. Qué mal suena en mi cabeza, dioh mío. 

De repente, todo se volvió oscuridad. 

- ¿Cheeto? - Cheeto no podía ser, había salido cuando Rubiuh había llegado. Me cago en la puta…

- ¿Mangel? ¿Qué está pasando Mangel? - Oí a Rubiuh, pero no lo oí a él. Su voz parecía… Distorsionada. 

Intenté adaptarme a la oscuridad, forzando mis ojos a distinguir algo, pero nada.

- Rubiuh, exactamente, ¿qué compraste?

- Científicamente hablando, son unos dulces japoneses que hacen que te sientas con más personalidad.

- Putos japoneses. Siempre nos ganan.

- Rubiuh, ¿por qué te contestas a ti mismo?

- ¡No me he contestado! - Volví a oír la voz distorsionada.

Entonces, volvió la luz. Y me quedé muy confundido. Había cuatro Rubiuh en la habitación. 

- ¿Quiéneh soih? - Pregunté con mil emociones.

- Científicamente hablando… - Empezó un Rubiuh con gafas y algo arreglado.

- Científicamente hablando mis cojones. ¿Dónde está Alex? Que lo reviento. - Dijo un Rubiuh que tenía ropa con colores rojos y anaranjados. 

- Por favor, relajaros. Dejad a Rubius que hable. - Dijo otro Rubiuh que se sentó en el sofá, tenía ropa cómoda y muy cuqui para su estilo.

- ¡Uuuust! - Bueno, por lo menos Ust estaba también. 

- Vale, el… Rubiuh cuqui tiene razón. Rubiuh con gafah, habla. – Ust se acercó a mí y permaneció a mi lado todo el rato.

- Está bien. Como iba diciendo antes de ser interrumpido… - “Gafas” miró a “Rojo” con un poco de mal humor. – Científicamente hablando somos las cuatro personalidades de Rubén. Antiguamente, se creía que la naturaleza vivía en cada ser humano. Así, yo soy Tierra, sabia y tranquila. Él es Fuego. – Señaló a “Rojo”. – Representa la ira y el calor. El Rubén que está sentado en el sofá es Agua. Representa la pasión y la tranquilidad. Por último, Ust es Aire, juguetón y risueño.

- ¡Uuuust! – Ust sonrió a mi lado.

- Vale… ¿Y por qué ehtáih aquí?

- Es producto de esa chuche japonesa. – Agua era el que hablaba ahora.

- Sí, todavía no había salido al mercado oficialmente. Era como un experimento. Científicamente hablando.

- Ust, ust, ust.

- Lo volveré a repetir una sola vez. ¿Dónde está Alex?

- Parad el carro todoh. – Dije yo intentando mantener el orden. – A veh, Fuego, Alex está en su casa, pero no vah a ir a ningún lado. Ust, siéntate al lado de Agua. Agua… Entretén a Ust. Y Tierra, ¿cómo podemoh volver a traer al Rubiuh de siempre? Eh decir, me agrada vuestra compañía pero… - Si con un Rubiuh no había bastante jaleo, con cuatro iba a ser imposible.

- Bueno, depende de cómo se mire. En varios cuentos de hadas se dice que tendrían que unirse los cuatro elementos física y mentalmente y hacer algún tipo de conjuro. Es decir, necesitamos el conjuro, y que… Algo de agua, fuego, tierra y aire se mezclen. Ya sabes, científicamente…

- Sí, ya, científicamente hablando. ¿Qué conjuro eh? Y bueno, lah cosah se pueden conseguir fácilmente y todoh loh Rubiuh ehtán aquí…

- Yo no diría eso con tanta seguridad… - Agua habló, tras estar un rato callado. Miré por la sala y no vi a Fuego.

- Jodeh, ¿dónde ha ido?

- Ust, ust, ust, ust. Ust…

- Ust dice que decía algo sobre Alex, ¿no? Quizás ha ido a buscarlo. – ¿Tierra sabía el lenguaje de Ust?

- Voy a llamarlo. – Dije yo. Pero en ese preciso momento, mi móvil sonó. - ¿Diga?

- ¿Mangel? ¡Mangel! ¿¡Qué diantres le pasa a Rubius conmigo!? ¡Está en mi casa intentando atacarme! Echo de menos a Max. – Esto último lo dijo susurrando, pero lo oí igualmente.

- Chicos, está en casa de Alex. – Dije yo quitándome el móvil de la oreja por un momento, y volviéndolo a poner para escuchar a Alex. – Vale Alex, ya vamos para allá.

- ¿Vamos? – Y colgué. No había tiempo que perder.

Los cuatro bajamos corriendo por las escaleras, no perdimos el tiempo con el ascensor. Cogimos un taxi, ya que, como Cheeto se había ido, no podía hacer de chófer.

- Ala, trillizos. – Dijo el taxista algo asombrado. Yo y los Rubiuh nos callamos, excepto Ust, que fue a hablar pero Tierra le tapó la boca en el momento justo.

Cuando llegamos a casa de Alex, intentamos subir lo más rápido que pudimos. Tocamos al timbre, pero tardaron un rato en abrir. Alex fue el que abrió, pero estaba siendo arrastrado por Fuego, dejándolo sin apenas movimiento.

- ¡Que yo no te he hecho nada! ¡Déjame! – Dijo Alex, por, quién sabe, décima vez.

- ¿¡Que no me has hecho nada!? ¡Hijo de puta! – Soltó Fuego. Nunca había visto a Rubiuh así, ni cuando se ponía celoso por una tía. Espera, ¿celos?

- ¡Rubiuh, para! – En ese instante, Fuego dejó libre a Alex, que fue arrastrándose hasta quedarse detrás de mí y usándome como escudo, mientras miraba a Tierra, Agua y Ust con mucha confusión. - ¿Qué te pasa con Alex?

- ¡Eso! ¡Eso me pasa! – Nos señaló a ambos.

- ¿Estás celoso, Rubiuh? – Dije yo poniendo los brazos en jarras y sonriendo.

- ¿¡Qué!? ¿Celoso? ¿¡Yo!? – Como el Rubiuh original, sabía disimular muy mal. Fui a darle un beso, pero recordé que sólo era una faceta suya, no era el de verdad, por decirlo de algún modo.

- Ehtá bien, Tierra, ya ehtáih todoh juntoh.

- ¿Qué está…?

- Luego te lo explico, Alex, sé paciente. – Dije yo. – Pero necesito que me traigah un trozo de tierra de la calle o no sé, una piedra o algo. ¿Con eso valdrá? – Pregunté a Tierra, que asintió con la cabeza.

- Vale, ahora vuelvo. – Y se marchó.

- A veh, Agua, vigila a Fuego y a Ust. Tierra, vamoh a encontrar algo de agua, fuego y aire.

- Está bien. – Fuimos a la cocina y cogí un vaso de agua, Tierra volvió a asentir con la cabeza, así que valdrá.

Lo más difícil fue encontrar algo de fuego y de aire. Buscamos durante un rato, pero nada. Hasta que vino Alex y nos ayudó a encontrar un viejo encendedor de su padre, y una pluma de paloma que usaba como marcapáginas.

- Vale, lo tenemoh todo. – Todos los Rubiuh estaban reunidos en el salón, Fuego miraba con furia a Alex de vez en cuando, mientras que Agua y Ust charlaban tranquilamente. Tierra seguía ayudándome. – Ya he mezclado todo, he puehto el agua, la tierra y la pluma en ehte bol y lo he calentado con el mechero. ¿Y ahora?

- Ahora se supone que deberías de formular el conjuro, pero no sé cuál es.

- ¿Un beso de amor? – Sugirió Alex a la vez que reía.

- Muy gracioso. ¿Y a quién beso, eh? – Dije con un poco de ironía. Obviamente un beso no iba a solucionar nada, se supone que el conjuro debe de afectar a todos a la vez, más o menos. Y un beso puede tardar en darse.

- ¿Y si nos bebemos el potingue ese? – Dijo Fuego.

- Quizás funcione. – Dijo Tierra enseguida. – Empezaré yo. – Cogió el bol y se fue junto a los otros Rubiuh, estaban todos en una fila horizontal. - ¿Listos? – Los demás Rubiuh asintieron, y Tierra tragó saliva antes de beber de esa… Cosa.

Tierra bebió primero, seguido de Fuego, Agua y Aire. Todos pusieron cara rara cuando tomaron un poco de eso, debía de saber fatal.

De repente, un brillo salió del pecho de cada uno, correspondiente al color de su elemento. Ya sabéis, marrón, rojo, azul y gris, hasta que se unieron en uno solo, formando un extraño arcoíris. Hasta que los cuatro Rubiuh se fundieron en uno sólo.

- ¿Mangel? – Dijo él. Ya no había voz distorsionada, ni un Rubiuh con ropas raras, ni Ust. Era el Rubiuh que todos conocíamos. - ¿Qué ha pasado? ¿Y por qué me sabe la boca tan mal?

Me acerqué a él y lo besé con pasión. Me daba igual que supiera a tierra molida. Pero Alex, como siempre, nos cortó el rollo.

- Chicos, ¿me explicáis lo que ha pasado?

- Eh una larga historia. Sentaoh. – Dije yo mientras me sentía como un profesor que iba a dar una clase.

- No vuelvo a comprar esos dulces en mi vida. – Dijo Rubiuh, y ambos reímos mientras Alex nos miraba confundido.


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Creo que lo he hecho demasiado largo, pero es la primera vez que lo hago en Word y luego lo paso aquí. xD

 En fin, se me ocurrió esta idea random ayer, y espero que os guste. A mí me encantan los cuatro elementos y eso. <3

Ya sabéis, comentarios, sugerencias, preguntas, etc, son bienvenidas. 

¡Cuidaos!

¡Chao, chao! <3

Fragmento de Romeo y Julieta

¡Oh corazón de serpiente, oculto bajo un florido rostro! ¿Cuidó alguna vez un dragón tan seductora cueva? ¡Hermosa tirana! ¡Demonio angelical! ¡Cuervo con plumas de paloma! ¡Cordero con entrañas de lobo! ¡Exactamente opuesto a lo que justamente semejas, santa maldita, honorable villana! ¡Oh naturaleza! ¿Qué has hecho en el infierno cuando alojaste el espíritu de un demonio en el paraíso mortal de un cuerpo tan hermoso? ¿Qué libro, tan bellamente encuadernado, contuvo nunca tan vil materia? ¡Oh, que se albergue la falsedad en magnífico palacio!

William Shakespeare    Inglaterra