no sean ciegos

no se vive de amigos que no están

no se vive amores que no te valoran

no se vive de alguien más

no se vive de palabras

ni de rutinas

ni de recuerdos que hacen mal

se vive de arte

se vive de música

de voces

de sonrisas

de besos en los que encontras mundos

de abrazos que reconstruyen

los corazones rotos

se vive de conocerse a uno mismo

de cuidarse

y amarse también

se vive de querer el bien propio por encima de todo

se vive estando bien con uno mismo

no duden jamás

de qué se vive

y cuánto valen

La canción de nosotros.

No creo en la resurrección
de los muertos pero sí en
la insurrección de los vivos.

-

Creo en los rebeldes incendiarios
Esos nacidos con fuego en el alma
con templanza en la mirada
y un infinito fulminante de cambio
que prende en llamas de paz
las ciudades abandonadas

-

Los subversivos con el corazón inmenso
que van dejando fragmentos de sus alas
entre poemas y sinfonías
de piano, de coral, de sangre
entre cánticos y libros
de lucha, de opresión, de arte vanguardia.

-

Esos artistas, los anarquistas, los irreverentes
los perseguidos e incomprendidos.
Sí aquellos sujetos,
el tipo desaliñado del metro y su guitarra
la señorita que grita por su valor
el hijo que se fue de casa para escribir
y la madre que a sus 50 dibuja lienzos.

-

Esos que salen a las plazas
a las autopistas, a las bibliotecas
los que a portavoz y voz
apagada cantan una 
esperanza, un futuro.
¿Y dígame, comenzará a vivir 
seguirá respirando 
hasta morir?

Alona.