pinchan

Tú querías hacerme creer que todo es perfecto. Y lo hiciste. Por instantes pensaba que todo era eterno y  que tenía el mundo bajo mis pies. La felicidad cabe en instantes, esos momentos suelen ser cuando alguien te besa o te abraza como si nunca antes hubieses derramado ni una lágrima. A mí siempre me ha gustado abrazar cactus, casi todos han pasado por alto que ellos también necesitan que alguien les haga sentir queridos. Por tener espinas, que pinchan todo el cuerpo, por eso todos se alejan. ¿Pero qué se dice de las propias? Sí, de todas esas que se nos fueron clavando o que alguien nos clavó.

A veces pienso que soy un cactus, tengo demasiadas espinas que nadie sabe apreciarlas, mucho menos amarlas. Me he detenido por un segundo y me he planteado que estoy en el lugar incorrecto cuando nadie quiere acercarse a mí, por el maldito miedo a herirse conmigo. Soy una espina larga, que puede llegar a la parte más oculta de ti. Empezando por tu corazón, y terminando contigo.

La locura es la cura para toda cordura. Vivir con excesos. Al límite. Amar a tope puede resultar doloroso, pero es lo que hay, al final del día. Si quieres puedes quedarte, pero si quieres una aventura con mayúsculas, pues te invito a enamorarte de un cactus, ellos sí saben amar, aunque inconscientemente te harán daño, pero ¿no se trata de eso? Si no tienes heridas, es porque no has vivido.

—  Benjamín Griss
Aveces Necesitamos un Abrazo!

Tú querías hacerme creer que todo es perfecto. Y lo hiciste. Por instantes pensaba que todo era eterno y  que tenía el mundo bajo mis pies. La felicidad cabe en instantes, esos momentos suelen ser cuando alguien te besa o te abraza como si nunca antes hubieses derramado ni una lágrima. A mí siempre me ha gustado abrazar cactus, casi todos han pasado por alto que ellos también necesitan que alguien les haga sentir queridos. Por tener espinas, que pinchan todo el cuerpo, por eso todos se alejan. ¿Pero qué se dice de las propias? Sí, de todas esas que se nos fueron clavando o que alguien nos clavó.

A veces pienso que soy un cactus, tengo demasiadas espinas que nadie sabe apreciarlas, mucho menos amarlas. Me he detenido por un segundo y me he planteado que estoy en el lugar incorrecto cuando nadie quiere acercarse a mí, por el maldito miedo a herirse conmigo. Soy una espina larga, que puede llegar a la parte más oculta de ti. Empezando por tu corazón, y terminando contigo.

La locura es la cura para toda cordura. Vivir con excesos. Al límite. Amar a tope puede resultar doloroso, pero es lo que hay, al final del día. Si quieres puedes quedarte, pero si quieres una aventura con mayúsculas, pues te invito a enamorarte de un cactus, ellos sí saben amar, aunque inconscientemente te harán daño, pero ¿no se trata de eso? Si no tienes heridas, es porque no has vivido.

Benjamín Griss

A kien no le gustan las rosas rojas? Sus pinchos, su color rojo… Como pinchan los pinchos… Y sin embargo lo suaves ke son sus petalos… :)

Cactus

Tú querías hacerme creer que todo es perfecto. Y lo hiciste. Por instantes pensaba que todo era eterno y que tenía el mundo bajo mis pies. La felicidad cabe en instantes, esos momentos suelen ser cuando alguien te besa o te abraza como si nunca antes hubieses derramado ni una lágrima. A mí siempre me ha gustado abrazar cactus, casi todos han pasado por alto que ellos también necesitan que alguien les haga sentir queridos. Por tener espinas, que pinchan todo el cuerpo, por eso todos se alejan. ¿Pero qué se dice de las propias? Sí, de todas esas que se nos fueron clavando o que alguien nos clavó.

A veces pienso que soy un cactus, tengo demasiadas espinas que nadie sabe apreciarlas, mucho menos amarlas. Me he detenido por un segundo y me he planteado que estoy en el lugar incorrecto cuando nadie quiere acercarse a mí, por el maldito miedo a herirse conmigo. Soy una espina larga, que puede llegar a la parte más oculta de ti. Empezando por tu corazón, y terminando contigo.

La locura es la cura para toda cordura. Vivir con excesos. Al límite. Amar a tope puede resultar doloroso, pero es lo que hay, al final del día. Si quieres puedes quedarte, pero si quieres una aventura con mayúsculas, pues te invito a enamorarte de un cactus, ellos sí saben amar, aunque inconscientemente te harán daño, pero ¿no se trata de eso? Si no hay heridas, es porque no has vivido.

Benjamín Griss

Cuando te pinchas con la espina de una flor, si que lastima.
Te pones una curita pero el pinchazon sigue doliendo porque esta inconado.
Cuando poco a poco vas perdiendo los pétalos de esta flor, su olor se va, se termina.
Y te das cuenta que no todas pinchan igual ni huelen igual, una flor única que dejaste ir por miedo a que te pinchara más, por miedo a que la maltrataran, por miedo a que su olor se fuera.
Una flor que ya se fue, salio volando por el cielo, sin caer se desapareció como si nada.