petrificadas

Amo-te tanto que a desventura de tua ausência não me enfraquece as derradeiras esperanças. Ainda possuo tua imagem petrificada em recônditos pensamentos. É como se houvesse o tempo te absolvido da penitência humana, pois tu és infatigável lembrança que me habita em epifanias noturnas, tu estás a fazer outono nas minhas indecisões cotidianas. Continuas tão acorrentada aos meus dias que me é impossível realizar que partistes de uma vez só, sem me propiciar palavra alguma de adeus ou consolo que me serenasse o coração desesperado. Tenho-te intacta nas paredes de meu crânio, cheias de teus retratos.
—  Lorenzo Fonseca

Llegar a ese lugar es algo pesado, me había acalorado y cansado, pero al estar ahí y tener esa vista mientras la brisa de la escasa caída de agua me refrescaron y animaron al 100.
Ha sido una de las experiencias más geniales el ser turista, llegue sólo con mi cámara y tripie, pero me lleve muchísimas fotos, buenos momentos y nuevos amigos.
#Me #hierveelagua #igersoaxaca #instagramers #oaxaca #travel #cascadas #petrificadas #Caluroso #PosMeQuitoLaCamisa #CrazyDay (en Hierve El Agua)

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nydailynews.com
Robbie dishes on Leto as the Joker, her near miss with 'FF'
Take it from his co-star, Jared Leto's performance in "Suicide Squad" is no joke.

A atriz australiana Margot Robbie citou o Jared em uma entrevista recente para o Daily News. Segue o trecho traduzido:

“O que ele está fazendo com o personagem é tão legal" - Disse Robbie

“No início foi uma espécie de confronto (chegar perto dele), mas agora estou tão acostumada q se eu o ver sem a maquiagem, ficaria confusa" 

Sobre o Coringa e Jared:

“Na verdade eu o vi sem maquiagem uma vez e fiquei petrificada. Fiquei com medo de me aproximar dele porque eu não sabia quem era aquela pessoa. E quando ele colocou a maquiagem novamente eu me sentir mais confortável.”

Esquadrão Suicida está previsto para ser lançado em Agosto de 2016.

Mujer que dice chau
  • Mujer que dice chau
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Me llevo un paquete vacío y arrugado de cigarrillos Republicana y una revista vieja que dejaste aquí.

Me llevo los dos boletos últimos del ferrocarril. Me llevo una servilleta de papel con una cara mía que habías dibujado, de mi boca sale un globito con palabras, las palabras dicen cosas cómicas. También llevo una hoja de acacia recogida de la calle, la otra noche, cuando caminábamos separados por la gente. Y otra hoja, petrificada, blanca, que tiene un agujerito como una ventana, y la ventana estaba velada por el agua y yo soplé y te vi y ese fue el día en el que empezó la suerte.

Me llevo el gusto del vino en la boca. (Por todas las cosas buenas, decíamos, todas la cosas, cada vez mejores, que nos van a pasar).

No me llevo ni una sola gota de veneno. Me llevo los besos cuando te ibas (no estaba nunca dormida, nunca). Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido.

Eduardo Galeano | Del libro «Vagamundo y otros relatos».
[Voz: Victoria Nardone]

La exmujer de Marvin Gaye temió por su vida cuando el cantante la amenazó drogado
La exmujer del fallecido cantante Marvin Gaye, Jan -que solicitó la separación dos años después de casarse con la estrella en 1977, aunque ambos continuaron manteniendo una relación intermitente hasta la muerte de este en 1984- confiesa en su autobiografía que llegó a temer por su vida durante su matrimonio, especialmente en el transcurso de un violento episodio en el que Marvin le puso un cuchillo en la garganta tras haber consumido cocaína y hongos alucinógenos, que le llevaron a sufrir un ataque de ira y a acusar a su entonces pareja de serle infiel.
“En aquel momento su locura alcanzó un nuevo punto, uno más peligroso. Sus ojos se pusieron rojos de odio. Estaba aterrorizada… Cogió un cuchillo de cocina y me lo puso en la garganta. Estaba petrificada, paralizada. Pensé que todo había acabado. Me dijo: ‘Te quiero. Este amor me está matando. Te suplico que me provoques, provócame ahora mismo para que pueda acabar con toda esta miseria’. Estaba demasiado asustada para decir una palabra. Demasiado asustada para moverme. Afortunadamente, su rabia disminuyó y apartó el cuchillo. Pero entonces supe lo que tenía que hacer”, confiesa Jan en un fragmento de su libro, 'After the Dance: My Life with Marvin Gaye’, obtenido por el periódico Daily Mirror.
Fue entonces cuando Jan, que reconoce que el comportamiento de Marvin la empujó a los brazos de otro hombre, decidió abandonar la casa familiar de Los Ángeles junto a sus hijos Nona y Frankie.
Sin embargo, Jan -que oficializó su divorcio del cantante en 1982 al no poder tolerar más su comportamiento- acabó hundiéndose en su propio infierno de adicción a la cocaína y al crack, aunque con el tiempo consiguió desengancharse y actualmente lleva un vida muy tranquila ejerciendo de abuela en Rhode Island.
“Pedí dinero prestado a antiguos amantes, amigos y a mi familia. Conseguí un trabajo limpiando la casa de una mujer que me pagaba la mitad en dinero y la mitad en cocaína… A pesar de toda mi historia, he sobrevivido. La historia de Marvin, con todas sus brutales complejidades, acortó su vida”, afirma Jan en su autobiografía.
Marvin murió el 1 de abril de 1984 a los 44 años a consecuencia de los disparos que realizó contra él su padre, el reverendo Marvin Gaye Senior, después de que ambos iniciaran una pelea cuando el cantante interrumpió una discusión entre sus padres en su casa de Los Ángeles.

little-warrior-oflife asked:

¡Hola! 42

Hola, en general no tengo pesadillas salvo estas:
Estoy de pequeña rodeada de sillas moviendose, sillas de madera, me acorralan, y yo petrificada no se que hacer.
Otra es…. Estar en una casa en medio de un bosque, una casa abandonada, jugando con una muñeca. El sueño es en blanco y negro, imagínate jajaj…. La muñeca se queda sin ojos de la nada. Aparece alguien, tipo slender, es decir, sin rostro, con un cuchillo empiezo a correr por toda la casa pero me va alcanzando entonces me doy cuenta de las ventanas y salgo al bosque, grave error, me sigue, la muñeca en mis manos, me caigo a un pozo y al levantar la vista esta ahí la cosa… Mirándome con una sonrisa landina y me entierra viva
La tercera es muy simple, un pasillo que se hace mas largo mientras uno camina, interminable, y al final una persona x ((siempre cambia) esperándome. Yo trató de llegar a ella, sintiendo que la pierdo, pero nunca llego por mas que corro, grito, lloro.

Eso, básicamente y las tuyas cuales son?:)

Quando o futuro está na sua frente e não sabe o que fazer, respire fundo… onde está minha mente? Tente lembrar de todas as vezes em que se viu sem reação e teve que buscar uma saída. Veja as soluções… pronto.

Mas não, desta vez não funciona, algo é diferente, as coisas, que antes seriam fáceis de mudar, agora estão mais sólidas, petrificadas dentro de você e, de novo, você não sabe o que fazer. Que tal mover essa rocha? Bem, ela é bruta, rígida, seu formato não lhe permite empurrá-la, ela não desliza, não rola. Pedir ajuda de alguém? Até pode ajudar, mas resolver? Talvez não. É o tipo de coisa que faria carregar o peso por milhas e você não quer fazer alguém sentir o seu peso, não é egoísta a esse ponto, eles têm suas próprias pedras para carregar. Você não sabe o que fazer.

Será que existe algo mais resistente que o diamante? Porque você sabe, sim, sabe que não está sendo fácil quebrar isso aí em suas inúmeras tentativas inúteis. Tudo pode ser a busca de alguém que tenha a ferramenta certa ou que saiba como simplesmente explodir tudo sem te ferir, mas e se, para terminar com a dor, tiver que alcançar o topo da pedra? Outra coisa você sabe: alimentou tudo aquilo, deixou crescer, crescer muito. A temperatura lá é baixa, difícil de respirar, onde tudo começou. Você pode sentir o frio quando lembra de como “tudo” se tornou um nada. OK. Agora sabe como acabar com o sofrimento, caso alguém destrua o que existe lá em cima, enquanto você sustenta o peso daqui de baixo. Mas é frio, alto demais, difícil de alcançar, assim como você, e você tem culpa nisso. Será que existe alguém disposto a chegar lá? Acho que não. Acredite! Eu tentei. Um dia essa pedra pode se sedimentar e vir ao chão, mas pra que carregar um peso tão grande com o abismo do seu vazio querendo te engolir a qualquer momento?

Talvez eu não valha o esforço da subida. Talvez eu esteja falando sozinho e talvez eu não saiba o que fazer. Mas você teve sorte, achou alguém que subisse por você, alguém que quebrasse o peso que carregava, alguém que dividisse o peso e te ajudasse a chegar onde está. Você soube o que fazer.

Rosarinos

Rosario, un cuadro siniestro. La ciudad de la noche, de la oscuridad, sumida en un manto negro y absoluto. La ciudad donde el silencio se vuelve más lúgubre mientras los gritos de desesperación se escuchan a los lejos. Las madres lloran a sus hijos, los hijos lloran a sus hermanos, la juventud… la juventud se arrodilla dolida y queda convertida en estatua tras tanto sangrar vidas. Dos hombres, un señor grande de sonrisa terrorífica y un petizo con ojos inyectados en sangre, la observan. Y se ríen. Mientras tanto la billetera les pesa en los bolsillos.

 Los gritos se empiezan a acercar. La voz ronca de tanto gritar, por fin llega a atinar ser un cuerpo: es una mujer. Pero le falta una mano y tiene un agujero en el pecho. Mientras grita, puedo observar que se va cayendo su cabello. Desarmada como está, sigue avanzando hacia la juventud que sangra petrificada en el suelo. La billetera y la sonrisa terrorífica se ensanchan mirando la horrorosa escena.

 La mujer sigue avanzando, paso a paso puedo distinguirla mejor. No sólo le faltan los dedos de un pie, su cara está desornada, la boca no tiene forma de boca, los ojos están en la pera y parece que fueran a estallar. Es como si un tornado de emociones hubiera pasado por ella. La voz ronca ya no dice palabras (¿Lo hacía al principio?) sólo es dolor. Eso es: una desafinada melodía de dolor.

 Se arrollada junto a la juventud y la besa, la besa desesperadamente. La abraza y balbucea palabras inentendibles, una especie de súplica. Una última voluntad que se desangra junto a la juventud que yace en el piso.

 La mujer tartamudea, pero atina decir algo. Me pongo en cuclillas e intento descifrar algunas palabras: “Justicia”, “Siempre” “Presente” “Hijo”, son palabras que se filtran entre la pared que el dolor ha puesto entre aquella madre con su hijo y yo. Los miro detenidamente y sólo en ese momento noto que he comenzado a llorar.

 De repente el silencio de la noche, se quiebra. El cielo de cristal que nos abrumaba a todos de oscuridad tiene una pequeña rajadura por la que entra un haz de luz. A lo lejos se escucha el murmullo de pasos. Son muchos. Y vienen para acá.

 En el horizonte se empieza a asomar una forma rectangular, con palos a los costados. Ellos también han descifrado la voz de la madre y la han hecho bandera. La palabra “Justicia” ya asoma casi completa por la línea que ha empezado a colorearse de sol.

 Más grande se hace la columna de gente que se acerca, más chica se hace la sonrisa terrorífica. Firmes, caminando a paso regular, mirando fijo a la madre, la juventud y a mí, que estoy apoyada contra la pared que nos separa. Los veo llegando, son tantos…

 Observo a mi alrededor. Ya no existe sonrisa a cuál temerle y los bolsillos de ambos le quedan grandes a sus billeteras. Ellos han quedado del mismo lado que yo, la pared del dolor me ha dejado sola con el señor grande y el petizo de ojos inyectados en sangre. Al otro lado, la juventud, la madre y la enorme columna que exige justicia. La mujer por fin levanta la cabeza, y observa firmemente a la columna. Ahora las lágrimas son de emoción.

 El señor grande me mira fijo, empiezo a notar que en su cintura carga un revólver. Su boca que no es sonrisa, está torcida en una extraña mueca de odio. Toma el arma en sus manos, en sus ojos se refleja la madre mirando a la columna. El petizo lo mira fijo, está asustado, mete la mano en el bolsillo y también saca su arma. Van a disparar.

 Comienzo a gritarle, es como si no viera a través de aquel muro, pero tiene que salvarse. Le grito desesperadamente que se mueva. Pero no me oye. Golpeo con desesperación el vidrio que nos separa. Lo golpeo y grito. Las lágrimas que caen de mi cara ya recorren todo mi cuerpo en forma de sudor. El petizo me apunta a mí, “¡Policía! ¡Arriba las manos!”. Lo miro fijo, algo confundida, pero mis manos no podrían estar más arriba, quiero saltar el muro del dolor. La luz de la columna empieza a reflejarse en la pared transparente que nos separa.

 La columna avanza, ajena a la escena que estoy viviendo. La madre la mira fija, conmovida. Grito desesperada, la van a matar, nos van a matar. Y no puedo hacer nada. No puedo… Entonces la juventud levanta una mano ensangrentada y firmemente golpea el muro que estalla en mil pedazos. Espantados, el matón y el policía corren a refugiarse. Los veo irse en un auto con la bandera nacional colgando del parabrisas, ondeando en cobarde retirada.

 La mujer, la juventud y la columna formada por hombres y mujeres trabajadores están paradas a mi lado. Mirando fijo como huyen. Con la palabra justicia en lo alto y sin barrera de por medio el dolor ya no es una traba, no si estamos unidos para luchar por lo nuestro.

 De prepo, a la juventud se le escapa una sonrisa. Vaya, sorpresa, todos reímos. Una nueva era ha empezado.

Me gustaría poder decir que hoy el amor que te tuve ya no existe, pero sería como ignorar la presencia del sol cuando se pone la luna. Sería como ignorar que la mitad de mi corazón se ha quedado mudo y que la otra mitad quedara por siempre vagando en busca de algo que alivie el dolor.
—  Hojas petrificadas
@Wes (AU librito)

– Sí – contestó, con una sonrisa circunspecta –, lo veo, y eso es muy malo, aunque yo también le amo.

Máximo Gorki.

“La quietud de un estío prematuro se extendía por la pradera sobre la cual se elevaba la esfera anaranjada de una luna llena, en el jardín del convento; la claridad lunar dibujaba senderos caprichosos de luz hasta filtrarse en el dormitorio del seminario para señoritas Santa Verónica e iluminar el sueño intranquilo de las alumnas, que apartaban las sábanas sin despertarse.

De pie, en el cono de la sombra entre su cama y el guardarropa, Elesa abotonaba con dedos algo temblorosos el uniforme de algodón azul marino que se había puesto sobre el corsé y las enaguas.

Homika, su compañera de cuarto, suspiró entre sueños cuando ella se inclinó para atarse los lazos de los zapatos. Por un momento Elesa quedó petrificada pero, asegurándose de que Homika seguía durmiendo, se acercó furtivamente a la ventana y después de atravesarla se deslizó al techo del porche. Permaneció unos segundos inmóvil de espalda a la pared del convento. Sólo se oían los tenues sonidos de la noche. Después de acercarse con precaución al borde se vio cubierta por el espeso follaje y los capullos de las madreselvas, pero el peso de su cuerpo provocó algunos crujidos y al saltar. el corazón le latió salvajemente. Casi esperó ver aparecer a alguna de las monjas, pero todo el convento estaba entregado a un sueño profundo.

En primer momento, la oscuridad le impidió ver la escalera que había colocado junto al cerco esa misma tarde, antes de la confesión, y tanteó suavemente temiendo caer. No tardó en encontrarla y, pocos minutos después, pasó ligeramente sobre la pared para deslizarse rápida como un rayo hacia el otro lado.

¡Al fin libre! Sonrió con satisfacción, lo había logrado. Noche tras noche se retorcía insomne en su estrecha cama y cambiaba e posición continuamente en la imposibilidad de conciliar el sueño. Y llegó noviembre con su seductora calidez. No le costaba imaginarse cómo estaría todo afuera, tras los muros del convento. Frunció el entrecejo… esa tarde, al confesarse, había admitido, aunque remisa, que a veces pensaba en una joven. Aún le resonaba en los oídos el sermón del padre y seguía rencorosa por la larga penitencia que le había impuesto.

Sus ojos color cielo se ensombrecieron y encendida de rubor, se mordió los labios. ¡Dios! Pensar que tenía ya dieciocho años. Su madre se había casado a los diecinueve. ¿Qué podía entender de esas cuestiones el padre? Se había referido a ellas como “pensamientos impuros”. Gracias a Dios no le había dicho la verdadera naturaleza de esos pensamientos, ni que se trataba de Skyla, la muchacha que trabajaba en el almacén de ramos generales del pueblo. 

Skyla. Al pensar en ella tuvo un leve sobresalto y comenzó a dirigirse hacia el camino. Le había dicho a las once. Debía ser mucho más tarde. ¿La estaría esperando? Echó a andar de prisa y no aminoró el paso hasta encontrar la primera hilera de árboles. Pasó entre ellos y llegó al campo abierto, que cruzó sin detenerse hasta divisar el bosquecillo de sauces.

En el fondo sabía que estaba arriesgando algo más que quebrantar el reglamento del convento, pero desechó esos pensamientos. La esperaban a pocos metros…”

Si su escape hubiera finalizado con éxito, si quien la estaba esperando hubiera sido Skyla y no una de las enfadadas monjas, ese sería el comienzo de la historia de Elesa, pero no pudo ser.


–Ya no tiene redención. – afirmó la hermana. declaración que envió a la superiora, quien intentaba rezar por el alma de Elesa.


– Tu deber es decir la verdad – la instó Homika – Al menos confiesa y después arrepiéntete.

– No tengo nada que confesar. – mintió Elesa.

– Si no tienes nada que confesar, ¿por qué no te creen?

– Piensan que miento – contestó Elesa con una risita y agregó – Y si vamos al caso, están en lo cierto. Es mejor que no sepas nada. De esa forma no tendrás un problema de conciencia en cuanto a quién ser leal.


De todos modos, ¿importaba? En unas horas estaría de regreso en su verdadero hogar. Allí estarían esperándola su tío, su tía o ¡Wes! En ese momento recordó que no había tenido en cuenta a Wes.

Junto con su tío, Wes era coprotector de su fondo hereditario ya que había sido ayudante de su padre y socio menor en la bodega Mayólica. Después de la muerte de su padre se había encargado de dirigir la bodega y de supervisar los viñedos. 

Él nunca se había llevado bien con su tío, quien no toleraba que un joven de veintitantos años fuera cotutor con él, pero el padre de Elesa tenía suficiente confianza en Wes como para dejar todo especificado en su testamento. Hacía años que no veía a Wes, pero dos veces por año le enviaba puntualmente un estado de cuenta acompañado siempre por una nota formal, que nunca dejaba de ser cordial.

Lo recordaba vagamente. Tenía la impresión de un hombre alto, de cabellos rubios oscuros. Por alguna razón lo recordaba siempre enojado. Suspiró, pensando que tal vez no sería más comprensivo que sus parientes.


En su región natal la recibió su primo. No era uno de sus parientes favoritos, pero al ver una cara familiar por primera vez en tres años, Elesa sonrió involuntariamente al adelantarse ansiosa para saludarlo. Estaba impecablemente vestido, la marca de su familia. En la mano izquierda llevaba un sombrero gris y extendida la derecha, pero cuando Elesa avanzó para estrechársela, él siguió de largo y se la tendió a una de las monjas que la acompañaban, agradeciéndole cálidamente la “penosa y difícil misión que había cumplido”.

– Por lo visto, Elesa, te las has arreglado para deshonrarnos otra vez. – siseó primero, y al ver que la muchacha seguía con la cabeza erguida, atacó de nuevo – Pareces muy alegre, considerando que estás a punto de enfrentar a los leones.

Ni se gastó en responderle, la felicidad de haber salido de aquel horrible convento hacía que no le importaran las palabras del cretino de su primo.

Era la casa más antigua y grande de toda la casa, como correspondía a una heredera  del fundador y propietario de banco del pueblo. 

– ¡Mi casa! ¡Mi casa al fin! – gritó alegre.

Las siguientes horas pasaron entre comentarios ácidos de su primo, regaños llenos de amor de su tía y las novedades del lugar. Incluso durante la cena, lo único que recibió fue halagos por haber crecido tan bella, más frases poco felices de su primo y algunas amargas palabras de su tío, todo hasta que:

– Wes vendrá esta noche. Una vez más vamos a revisar las condiciones del testamento de tu padre. Además, vas a recibir una suma más grande de lo que considero aconsejable para una jovencita de dieciocho años. No obstante, tu padre fue de la idea de que a esta altura querrías disponer de dinero por algún motivo especial. Además, creo que deberías vender la bodega. La prohibición se nos viene encima como un lobo contra la manada y será mejor que pienses cómo convertir a Mayólica o venderla. Por mi parte, como he dicho, pienso que esa es una gran responsabilidad para una joven de dieciocho años. No creas que Wes prestó mucha atención al futuro mientras tenía control de tus votos. Nunca entendí a tu padre… eso de traer a Wes desde tan lejos habiendo tantos jóvenes excelentes por aquí… Tsk.

Fue a estirar las piernas, el famoso Wes todavía no había llegado y ella deseaba ver las flores que estaban en su mejor época. 

Tras recorrer todo su terreno, vio un gran caballo atado a un poste cerca de la puerta principal. Ya el cielo estaba azul oscuro y probablemente la visita había entrado. La suave brisa crepuscular se había onvertido en un viento fresco y como sintió frío con su vestido liviano, atravesó corriendo el camino y luego el amplio pado paa trepar de un salto los pequeños escalones y llegar sonrosada a la puerta y sin aliento.

Descuidando su aspecto (al menos un poco), entró impulsivamente en la sala para detenerse de golpe al ver las caras sorprendidas de sus tíos. Pero, había otra persona en la habitación – un hombre alto, cuyos ojos dorados y cabello rubio brillaban bajo la luz.

– Buenas noches, Wes, casi que no lo he reconocido. – dijo ella prestamente, tendiéndole la mano, intentando mirarlo plenamente a los ojos.

10

Pammukale. Significa en turco “castillo de algodón” (probablemente es lo único que puede aprender a decir en turco….luego de intentar fallidamente a decir gracias…según yo tesekun-etere…pero creo que es algo completamente diferente teşekkürler….close enough I guess…como sea)… la historia dice que Cleopatra venía desde Egipto a bañarse en estas cascadas petrificadas que están a la orilla de las ruinas de Hierápolis…la vista bella en verdad, como prácticamente todos los paisajes que adornan esta zona mediterránea… Cerca de aquí también se encuentran los restos de la que presuntamente fue la última morada de la Virgen María, descubierta por una monja de Fátima a principios del siglo pasado a través de sueños…y la verdad es que haya sido como haya sido, sea verdad o no, es una sensación muy particular la que se percibe, mucha paz, .. no se, es algo muy fuerte..tal vez es una atmósfera alimentada por la fé y la fuerza de quienes vienen con la creencia de que encontrarán algún tipo de paz o respuesta a sus peticiones….a mi me ha parecido muy curioso percibir que todo el lugar huele a flores, particularmente rosas… =)

Ogro

Você rasgou nossas fotografias e me olhou como se eu fosse um ogro, naquela noite fria e chuvosa você me esqueceu, saiu com sua mochila e nunca mais voltou.

Mas me lembro do seu rosto em fúria encarando minhas feições de um fracassado.

Seu copo de vinho ainda permanece sobre o criado mudo e está cheio de formigas mortas…

Aos poucos seu cheiro primaveril some do meu travesseiro, ficando somente o cheiro do meu suor, nesses dias frios você não lembra mais de mim…

Entro na escuridão que você sumiu e me torno um monstro ridículo andando numa floresta escura, fria e petrificada.

Mas é só meu banheiro úmido com cheiro de urina e mofo, vejo a sua calcinha molhada pendurada no registro do chuveiro, lembro-me que já a tive por inteiro.

Sento-me na privada e ascendo um baseado, olho para o lado e vejo que o papel higiênico acabou…

O amor, a vida, nada é perfeito…

Por

Cristiano Silva

Originally posted by help-heart-attack

El monograma. (Odyseas Elytis)

EL MONOGRAMA
IV
Es temprano todavía en este mundo, me oyesNo se han domesticado los monstruos, me oyesMi sangre derramada y el afilado, me oyesCuchilloComo un cordero que corre por el cieloY quiebra las ramas de los astros, me oyesSoy yo, me oyesTe amo, me oyesTe tengo y te llevo y te vistoCon el blanco vestido nupcial de Ofelia, me oyesDónde me dejas, dónde vas y quién, me oyes
Te toma la mano sobre los cataclismos
Las enormes lianas y la lava de los volcanesLlegará un día, me oyesEn que habrán de sepultarnos y miles de años después, me oyesNos convertirán en resplanceciente roca petrificada, me oyesPara que brille sobre ella la crueldad, me oyesDe los hombresY nos arroje en mil pedazos, me oyesA las aguas uno por uno, me oyesCuento mis amargos guijarros, me oyesY el tiempo es una gran Iglesia, me oyesDonde a veces las imágenes, me oyesDe los santosLloran lágrimas verdaderas, me oyesLas campanas abren en el cielo, me oyesUn hondo vado para que paseAguardan los ángeles con cirios y salmos fúnebresNo voy a ninguna parte, me oyesLos dos juntos o ninguno, me oyesEsa flor de la tormenta y, me oyesDel amorLa cortamos de una vez para siempre, me oyesY no volverá a nacer de otra forma, me oyesEn ninguna otra tierra, en ninguna otra estrella, me oyesNo existe la tierra, no existe el aireque tocamos, el mismo, me oyes
Y ningún jardinero fue tan felíz en otros tiempos
Por tanto invierno y tantos vientos, me oyesAzotando flores, sólo nosotros, me oyesEn medio del marPor la sola voluntad del amor, me oyesElevamos una isla entera, me oyesCon cuevas y cabos y floridos acantiladosOye, oye¿Quién habla en el agua y quién llora –oyes?¿Quién busca al otro, quién llama –oyes?Soy yo que llamo y soy yo que lloro, me oyesTe amo, te amo, me oyes.