Yea, in the way of thy judgments, O LORD, have we waited for thee; the desire of our soul is to thy name, and to the remembrance of thee. With my soul have I desired thee in the night; yea, with my spirit within me will I seek thee early: for when thy judgments are in the earth, the inhabitants of the world will learn righteousness.
—  Isaiah 26:8-9 (KJV)

Él bajó. 

Caminó hacia mí. 

Sonrió. 

Extendió sus manos -que destellaban- y las puso sobre mis ojos. Con su dedo pulgar hizo suaves círculos en ellos. Cuando dejó de hacerlo… abrí la mirada. Él ya no estaba. Sólo permanecía la vida como lo que Es: Inexorable perfección.