perfecta sonrisa

La novia perfecta es aquella que te ama, que es celosa, enojona, que te pregunta en dónde estuviste y con quién, y sólo se enoja para que le des besos y abrazos. Esa con la que peleas y te terminas arreglando. Esa que no despega su mirada de tu rostro sólo para que la mires y le des un beso. Aquella que te dice “ríete” porque la enamora tu sonrisa. Aquella con la que puedes ser como tú eres y eso a ella le encanta. La que te da los mejores abrazos cuando hace frío, y te dice “te amo” a cada rato. Ella que cuando pasaron 5 minutos desde que se vieron la última vez, te manda un mensaje diciendo “ya te extraño”. Así que no piensen en una novia que solo sea linda y tenga buen cuerpo. Porque existen chicas lindas maravillosas, esas que dan todo por uno. Son las que a pesar de todo, te hacen sentir orgulloso de decir “ELLA ES MÍA”. Esas son las novias que te hacen realmente feliz.

No sé cómo sucedió, pero no puedo dejar de pensar en ti. Cuando te miro, no sé si son tus ojos, tu pelo o tu sonrisa que me provocan escalofríos. Aun sin darte cuenta me hiciste algo que hace que sacarte de mi cabeza sea imposible. Puedes confiar en mí y no te voy a mentir, me gustas. Creo que todo comenzó cuando no podíamos pasar ni un solo día sin hablarnos, ojalá todos los días sean así. Realmente eres perfecta y especial a tu manera, jamás había conocido a alguien como tú. Bueno, ya sabes lo que siento, y quiero que sepas que te quiero.
 
No me olvides y yo no te olvidaré. Adiós.
—  Ismael R.
Lo quiero a él.

Lo quiero a él, por como es.
Lo quiero a él, a su manera, tan molesto, tan complicado.
Porque eso me gusta, lo complicado, lo más difícil.
Si tuviera en frente una fila de chicos bonitos, y a mi izquierda estuviera él, encerrado en una jaula de fuego, sin duda alguna, lo escogería a él y trataría de liberarlo con mis propias manos;
porque prefiero lo complicado, lo prefiero a él.
Me gustan sus ojos, su mirada de gato, y su sonrisa perfecta.
Sus muecas, sus manos, sus palabras, su cuerpo, y su personalidad.
Él es una locura, por fuera parece ser un invierno en Alaska, pero cuando lo miro a los ojos y lo escucho hablar sobre lo que le gusta, puedo ver que en realidad es un hermoso verano en cualquier playa del mundo.
Él es mi chico.
Y yo soy, definitivamente su chica.
Porque desde que lo conocí, dejé de ser mi propia dueña.
Él es el único en el mundo que tiene la capacidad de romperme y arreglarme sin la ayuda de nadie.
A pesar de su locura, él es un chico increíble, y vaya que lo quiero.

Yo no me esperaba nada más de la vida. Pero ahora me doy cuenta que me sonríe a través de ti, de tu sonrisa, tu maravillosa sonrisa. Créeme siempre la llevo guardada en mis recuerdos. Juro que he intentado olvidarla, aunque creo que es imposible, pues la llevo todo el tiempo en mi mente, en cada cosa que recuerdo ahí está tu sonrisa, siempre presente. Puede que no sea la sonrisa más perfecta, pero para mí es la mejor y la única que tengo grabada. Tu sonrisa me ha dado felicidad, a veces hasta me ha hecho llorar, pero también me ha hecho reír hasta no poder más.

Escuchar tu sonrisa es el regalo más grande, también es la única que quiero, y la única que necesito para ser feliz o simplemente para sonreír.

—  Ismael R. (tu sonrisa) rose. 
Cuando no la acaricies, ni escuches su risa; cuando no huelas su colonia ni puedas mirarla a los ojos. Cuando no la tengas para reírte; cuando no te llegue ningún mensaje diciéndote que te quiere, que descanses y duermas bien. Cuando no la tengas para darle besos, abrazos y caricias. Cuando ya no escuches esas tonterías que solo ella decía. Cuando ella ya no se gire buscando tus labios, entonces, la echarás de menos.
—  Lo que ignoraste.

Te quiero con tus soles y con tus lunas.
Te quiero con todos tus eclipses.
Te quiero cuando estás decaída,
y después pasas a ser todo una montaña que irradia felicidad.

Te quiero cuando eres invierno y verano.
Te quiero cuando quedas oscuridad y luego,
con una simple sonrisa le das luz a mis abismos.
Te quiero por encima de cualquier sonrisa perfecta.
Te quiero por esas constelaciones tan bonitas que llevas en tus ojos negros.
Te quiero porque amo verte en mis sueños,
y en mis pesadillas, porque ahí también me das la mano y todo comienza a florecer en mí.

Te quiero con tus partes rotas y sensibles al tacto,
y quiero a tus miradas perdidas que nunca regresaron al lugar donde una vez se fueron.
Te quiero aunque mi tren ya se haya marchado hace rato,
pero preferí quedarme con mi bello desastre con encanto.

Te quiero con las rafagas de aire de tus cielos,
y con las corrientes que tienes en tus mares.
Te quiero tal cual eres.
Te quiero cuando vistes formal,
o cuando estás desnuda.
Te quiero estando vulnerable, cansada o triste.
Te quiero por tus rabietas de niña pequeña.
Te quiero con tus criticas de algo cuando no te parece correcto.
Te quiero con tus tormentas,
con tus huracanes,
con tus tornados,
y tus torbellinos.
Te quiero, aún sabiendo que te puedas llevar mi corazón,
destrozar mis días,
y quitarme la vida.

Te quiero porque me sigues cuando no quiero que ni la sombra me persiga,
y tus brazos serán mi ruta preferida para conseguir calor,
cuando todo este frío y desolado.

Te quiero así.
Tal cual eres:
Aún conociendo la peor versión de ti,
y seguir pensando que eres preciosa.

Te quiero estando loca,
y te quiero estando rota.
Te quiero, y haces de mí un lugar más estable.
un lugar en el cual ambos podemos germinar, 
y volvernos girasoles eternamentes,
y bailar al ritmo del amor.

—  “Del verbo querer”, Steveen.