pelota de tenis

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La imperfección perfecta

Una obra de arte mejor que todos los remakes hollywoodienses de la última década

How Many Tennis Balls?

Drabble request by @deanssweetheart23: Hi! So glad you’re taking drabble request again! So how about one with either “You’re so freaking adorable” or “Quit smiling at me, I can’t stop messing up my sentences when you look at me like that.” (choose whichever inspires you) with Dean and fluff? <3 Good luck with everything that’s going on in your life! (I get it cause finals are killing me as well) Thank you for the amazing things you post <3

Word Count: 804

Version en Español:¿Cuántas Pelotas de Tenis?


“What does this question even mean?” you muttered, staring at your computer screen in bafflement.

Dean looked up from his own computer screen from across the room. He was lounging on the bed while you sat at the desk, trying to focus on your preparation. “What question is it?”

“How many tennis balls can you fit into a limousine?” You’d practiced for dozens of job interviews and that question was never one that came up in an actual interview, or any of your practices. “I feel like that’s not a normal interview question.”

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Cuidado con el Perro

Era el cachorro más bonito de la camada, o eso pensó Miguel cuando el esponjoso labrador llegó a su lado y lo miró hacia arriba con sus enormes ojitos verdes. No lo pensó mucho antes de llevárselo, y que su tío le hiciera una oferta por él porque, bueno, era su tío, no ayudó a que lo considerara mejor. Por eso fue que terminó con una bestia en crecimiento en su pequeño departamento. Una bestia a la que le puso Martín, porque igual tenía cara de Martín, y no se le ocurría nada más aparte de eso y Chocolate.

-Muy bien amiguito, dormirás aquí, en silencio, no queremos tener problemas con los vecinos, ¿Verdad? –No podía evitar hablarle como lo haría con un bebé. Pero estaba trabajando en ello.

Para la cama de su nueva mascota había vaciado una de las cestas de mimbre que usaba para guardar las verduras, y puso unos cuantos camisetas de su tiempo de universitario dentro para que el cachorro estuviera más calientito y pudiera recostarse en algo más blando- Buen chico Martín, quédate ahí –Le acarició la cabecita por última vez y apagó las luces de la cocina en donde, esperaba, se quedara el cachorro. Con suerte había alcanzado la entrada de su habitación cuando Martín pasó por el lado de sus piernas y se metió debajo de la cama a morderle las pantuflas.

- A ver, esto no es en lo que quedamos –Dijo, caminando de vuelta a la cocina con el perrito en brazos mientras le mordisqueaba la manga del pijama. Lo dejó en la canasta otra vez y Martín lo miró con grandes ojos verdes- No.

Fue una guerra de idas y venidas desde su cuarto a la cocina. Hasta que el perro le ganó.

-Pobre de ti que llores –Le dijo a Martín, ahora en un rincón de su dormitorio mordisqueando una de sus zapatillas más viejas. Miguel lo miró por un rato mientras se comía los cordones antes de apagar la lamparita a un lado de su cama. Esperaba que el cachorro se quedara tranquilo por toda la noche ahora que le había dado en el gusto. No fue así.

Miguel estaba medio dormido, cómodo entre sus almohadas y calientito bajo las sábanas cuando escuchó el repiqueteo de unas garritas contra el piso. No les hizo caso y apretó los ojos con mayor fuerza para que ni por si acaso se abrieran. Las garritas iban de un lado a otro, olfateando todo lo que se cruzaba en su camino. De pronto pararon, y Miguel  volvió a avanzar hacia el reino de los sueños. Hasta que escuchó unos gimoteos justo al lado de su cabeza. Abrió un ojo, uno solo y pudo ver el brillo de dos esferas grandes asomándose por el borde de la cama. Mientras, los lloriqueos subían y subían su volumen.

-Vete a tu cama –Le murmuró al perro y cerró el ojo. Lo único que logró fue que Martín siguiera llorando y tratara de aullarle para que le hiciera caso.

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Carta a las personas que viven solas:

¿La nevera huele inexplicablemente mal desde hace días? BIENVENIDOS A LA INDEPENDENCIA. 

No os preocupéis desconocidos que vivís solos porque os ha tocado una casa, os habéis escapado, o porque os han echado a patadas vuestros seres queridos, se acabó el drama porque voy a daros unos consejos y explicaros cómo funciona este misterioso mundo:

  • Que no os asuste mandar mensajes a vuestros familiares y conocidos del estilo: “¿Mamá, qué es una alcaparra?” “¿Me gustan las nectarinas?” “¿Cómo se limpia una cortina de ducha?" 
  • El mal olor sabe lo que piensas. Mis primeros días en mi piso los pasé obsesionada con el olor, me sumergí en el nada pequeño mundo de los ambientadores (hay que ver como la ciencia no para de innovar en este campo) y solo conseguí que el piso oliera a pino plantado en un vertedero. ¿Cómo solucioné este problema? Pues como se solucionan todos los problemas: tirando la toalla. Una vez que desistí y acepté que si el piso quiere oler a mierda va a oler a mierda, desapareció.
  • Todo se puede lavar. Pero si lo que quieres lavar vale menos de 5 euros tíralo y compra otro, porque te lo vas a cargar intentando limpiarlo y así nos ahorramos este paso.
  • Desarrolla tu creatividad en la cocina. El médico me dijo que necesitaba hierro, y me dio una lista de cosas que podía comer. Cogí unas cuantas y salió mi gran plato "Ensalada de habichuelas con mejillones”, una cosa asquerosa, que no debéis comer pero que de otra forma jamás lo habría sabido porque ningún ser humano me habría dejado prepararlo.
  • Estricto horario de ventilar la casa. No quiero abrir la ventana y que las cucarachas piensen que es el día de puertas abiertas, así que abro cuando creo que están echando la siesta y nunca, bajo ningún concepto cuando el sol se haya ido.
  • Los básicos de la nevera. Entre ellos un brick de caldo de pollo. Uno, el mismo siempre. Yo sé que no lo puedo tomar porque lleva tanto tiempo ahí que probablemente moriría en el acto, pero no lo tiro. Lo quiero, lo respeto, y lo temo. Me aterra pensar lo que puede estar macerando en su interior.
  • Casi todo lo que creéis que está roto no lo está. ¿Quién se iba a imaginar que la secadora tenía un filtro que no había sacado nunca y que era una pelusa como una pelota de tenis? ¿O que el microondas no estaba roto, sólo había que limpiarlo? ¿O que para librarse de un atasco en el fregadero no hacía falta mudarse, sólo un destornillador? Un lío.
  • No os preocupéis si vais cortos de presupuesto. Esas cosas las arregla el cuerpo humano sobre la marcha, le va apeteciendo pizza, pero se conforma con lo que quede en la nevera. Si un día no habéis hecho la compra BOOM, os apetece una magdalena con fuet.
  • Vivir solo te ayuda a comprender el ciclo de la vida. Cualquier cosa que dejes fuera de tu vista un momento se cubrirá de moho. Si traes una planta a casa podrás ver que la vida es frágil y corta, y cubierta de moho.

De momento estos son suficientes consejos para empezar, no descarto una segunda parte porque si no a quién se lo voy a contar.

Atentamente,

Sandra C.

PD: De nada, majos.

Los signos del zodiaco en una película de miedo

¿Qué te parece si recreamos una película de miedo, de ésas en las que las víctimas van cayendo una tras otra de la manera más tonta? 

 La historia comienza en un bosque perdido. Los doce signos pasan el fin de semana en una cabaña solitaria. Los lleva un vehículo que queda en volver el lunes, para regresarlos a la civilización.

Apenas están instalándose cuando reciben un aviso fatal por radio (ya que allí no funciona ningún otro aparato):

Un loco sanguinario ha escapado de la institución donde estaba recluido y está entre ellos, entre los doce desgraciados que tienen las horas contadas.

Acuario, el receptor de la mala nueva, va avisando al resto del grupo.

Comienza el horror… (Si eres muy sensible, sal corriendo antes de que te salpique.)

Primera víctima: Aries, por supuesto. Nada más ser informado por Acuario, empuña las tenazas de la chimenea y sale corriendo y gritando de la cabaña: Maldito loco. ¡Da la cara!

Aries cae en un hoyo camuflado con ramas y es atrapado por un par de cepos bien afilados.

Segunda víctima: Sagitario. Se toma la noticia como si fuera una broma pesada. Carcajeándose, se adentra por los pinos: Asesinoooo, yujuuuuu… ¿Ves esta pelota de tenis que tengo? Esto me sobra para acabar contigo, ¡fantasmón!

Sagitario oye un chasquido. Se da la vuelta en silencio y es sorprendido por una ráfaga de pelotas que impactan contra su cuerpo como si fueran balas.

Tercera víctima: Géminis. Sospecha quién es el loco peligroso. Habla con todos. Va de un lado a otro chismorreando.

El asesino no aguanta más su palabrerío. Al doblar la esquina de la cabaña, aprovecha que no hay nadie mirando y le rebana el cuello.

Cuarta víctima: Tauro. Intenta hacerse a la idea con calma. El loco va a acabar con todos, pero no tiene porqué arruinar ese momento de placer: ¿Qué habrá en la nevera?

Tauro se dispone a abrirla. Muere electrocutado en su intento.

Quinta víctima: Cáncer. Empieza a llorar descontroladamente al ver el cuerpo de Géminis tirado en la esquina. Entra en la cabaña y encuentra a Tauro carbonizado:¡No, no, noooooo…!

Se dirige al cuarto de baño. Abre la puerta y encuentra al loco haciendo pis (qué raro que esto no salga en las películas). Al instante de perturbar su paz urinaria, Cáncer acaba con su cabeza incrustada en la grifería.

En este punto, todos son conscientes del peligro y corren de un lado a otro.

Sexta víctima: Virgo. Se queja sin sentido: Si Géminis no hubiera sido tan bocazas… Si Cáncer no hubiera montado la pataleta…

El loco está a la escucha y Virgo lo enloquece más. ¿Sus últimas palabras?: ¡Libra, lava los platos! ¡Están que dan asco!

El asesino agarra uno de esos platos (¡sucios!) se lo mete en la boca y lo ahoga con él.

Séptima víctima: Leo. Corre como los demás, hasta que llega a un espejo y se regocija en su belleza: Es impresionante. No pierdo mi encanto ni en una situación límite como ésta. Mira qué tipo tengo…

El loco aparece por detrás y empuja a Leo contra el espejo. Leo, su vanidad y el espejo quedan triturados.

Octava víctima: Escorpio. Sus compañeros pensaron en un primer momento que Escorpio era el asesino, ya que se excitó visiblemente cuando Acuario le dio la noticia.

Ante un final inminente, Escorpio decide protagonizar la escena de terror donde da más gustito acabar: la del retozón en la cama.

A medio desvestir, busca pareja para vivir el momento del clímax definitivo. Tiene mala suerte. A quien encuentra es al loco con una navaja barbera, dispuesto a poner un final precipitado a su lujuria.

¡Ay, qué dolor…!

Novena víctima: Libra. Al pasar al lado de Sagitario, entra en pánico: ¡Qué horrible, la muerte de las pelotas!

Su apacible carácter se transforma en histeria: ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡¿Es socorro o es auxilio?!

Arma un griterío tan insufrible, que el loco le lanza un hacha y el cerebro de Libra acaba partido por la mitad, en el tronco de un frondoso árbol.

Décima víctima: Acuario. Brillantemente, deduce que el asesino se encuentra entre los que quedan vivos. Propone que se encierren en la cabaña y que hagan un duelo de pedos.

El loco acepta. Entran en la cabaña. Se sientan y comienzan con el ataque aerofágico. Acuario no lo resiste. Se asfixia en cuestión de minutos.

Onceava víctima: Capricornio. No corre. No monta escenitas de terror.

Al recibir la noticia del loco suelto, se dirige discretamente hacia el riachuelo para deshacerse de objetos comprometedores (su teléfono móvil, su ordenador, su videocámara…).

Pasado un tiempo, lo encontraron flotando entre su colección de vibradores y su muñeco/a hinchable desinflado (que alguien pinchó previendo su huida).

Doceava… ¿víctima?: Piscis. Gimotea y deambula desnortado desde que Acuario le informa del problema: ¡Qué tragedia! ¿Cómo se ha desatado esta ola de muerte?

Con sus ropas manchadas de rojo, se adentra en el bosque dando gracias a los espíritus que lo han protegido: Yo soy un ser puro. Un ser de luz…

-Alex(lo lei por ahi)