pelota

Nunca me sentí solo. He estado en una habitación y he tenido impulsos suicidas. He estado deprimido, me he sentido horrible más allá de lo descriptible, pero nunca pensé que una persona podía entrar a una habitación y curarme. Ni varias personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me moleste, porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: “Los hombres más fuertes son los más solitarios”. Nunca pensé: “Bueno, ahora va a entrar una rubia hermosa y vamos a tener sexo, y me va a lamer las pelotas, y me voy a sentir bien”. No, eso no iba a ayudar. ¿Has visto cómo piensa la gente común?: “Guau, es viernes por la noche, ¿qué vamos a hacer?, ¿quedarnos aquí sentados?”. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es idiotez. Gente idiota mezclándose con gente idiota. Que se idiotizan entre ellos. Nunca tuve la necesidad de lanzarme a la noche. Me escondía en bares porque no quería esconderme en fábricas. Eso es todo. Les pido perdón a los millones de personas que habitan ahí fuera, pero nunca me sentí solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar.

Charles Bukowski

TODOS SOMOS CULPABLES


La amiga que sueña un marido que la mantenga.
El pibe que escribe las letras de cumbia y reggaeton de moda.
La madre que educa machitos y princesas.
El jefe que dice: “es que está en día femenino”
La compañera que te dice: “así no vas a conseguir novio”
La mamá que la viste sólo de rosa, porque es nena.
El papá que compra muñecas, cocinitas y lavarropas a la nena y pelotas y aviones y juegos de química al varón.
El novio que te revisa el teléfono y el facebook.
La mina que dice de otra mina que parece una puta con esa ropa.
La mamá que sueña un príncipe azul para yerno.
El papá que paga por sexo con nenas de la edad de su hija.
El novio que no coge con la novia por respeto, PERO sale de putas después de acompañarla a casa.
Los compañeros profesionales que en vez de escucharte lo que tenés para decir en la reunión, te piden que sirvas el café o hagas el mate.
La marca de detergente que sólo te habla a vos, mujer.
El médico que te hace cesárea sin necesidad.
La enfermera que te grita: bancátela, bien que te gustó hacerlo; o la que te ata a la camilla para parir.
El marido que te prohíbe trabajar, o el que te esconde los documentos y la plata
o el que te controla los ingresos y egresos.
Tinelli, la novela turca, los concursos de belleza.
El que te obliga a hacer algo en la cama que no deseás y el que se fija sólo en su placer.
El que te dice: “ahora no me podés dejar así”
El que te humilla, el que te adjetiva, el que te menosprecia.
El que te caga a trompadas.
El que te aisla, te controla, te cela, te sigue.
El que me dijo el primer piropo grosero.
El que me tocó contra mi voluntad en todos los boliches, y hasta en el subte.
El que recibe un cheque más gordo sólo por tener pene, haciendo lo mismo que vos, MUJER, y se calla y se lo guarda en el bolsillo.
El pelotudo que pregunta “y el día del varón, eh?”
La mamá que obliga a la nena a levantar los platos sucios de sus hermanos varones.
El que te dice puta por haber estado con varios tipos, pero si el hace lo mismo es un fucking winner.
La que se burla de que no me pinto.
La que se burla de que vos no te depilás.
La que se burla de que no calzás tacones.
La que se ríe de que compro libros y no carteras.
El compañero que me mira las tetas.

Todos ELLOS reunidos frente al televisor preguntándose cómo puede ser
que asesinaron a otra mina.

Texto de :Itatí Schvartzman

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Zas en toda la cara.

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Levitación hidrodinámica.