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Pez volador

Los peces voladores pueden verse saltando de las aguas de los mares cálidos de cualquier parte del mundo. Su forma de torpedo aerodinámico les permite alcanzar bajo el agua la velocidad suficiente para emerger a la superficie y sus grandes aletas pectorales en forma de alas les transportan por el aire.

Se cree que los peces voladores han evolucionado hasta adquirir esta notable capacidad de planear para poder escapar de sus depredadores, que son muchos. Entre sus enemigos se cuentan la caballa, el atún, el pez espada, el marlin y otros peces de mayor tamaño. La subsistencia del pez volador se basa en varios alimentos, entre ellos el plancton.

Sus ojos son más planos que los de la mayoría de los ojos de los otros peces, para ver fuera del agua. Viven cerca de la superficie del agua y se alimentan de plancton. Su hueva es utilizada a veces en Japón, especialmente para preparar sushi.

Este pez es también fácilmente reconocible por sus enormes aletas pectorales. Son precisamente éstas las que le otorgan la mencionada habilidad de, más que volar, digamos…planear fuera del agua, pudiéndose desplazar una distancia entre 50-100 m. No se trata de simples saltos. Son desplazamientos en el aire en los que este animal puede llegar a alcanzar cerca de los 55 km/h. Todo ello, tanto su velocidad de avance en el aire como el recorrido sobre la superficie, es posible (además de por sus características aletas pectorales) por su frecuencia a la hora de “batir sus alas-aletas” que ronda las 50 veces /seg.

El pez volador es capaz de elevarse a tanta altura que los marineros a menudo los encuentran sobre las cubiertas de sus barcos,eso que tiene el tamaño de una taza de té.

Habita en zonas poco profundas y alejados de la costa para aproximarse a ellas en verano. Frecuenta las aguas tropicales y subtropicales alimentándose de plancton.

Los peces voladores, al igual que muchos animales marinos, se sienten atraídos por la luz, y los marineros se aprovechan de ello con notables resultados. Llenan canoas con una cantidad de agua suficiente para que el pez se mantenga vivo, pero no para que pueda impulsarse hacia fuera y fijan en ella una luz a modo de señuelo por la noche. De este modo capturan peces voladores por docenas. En la actualidad estos animales no están incluidos en ningún estatus de protección.

Pez saltarin del fango

Este animal es capaz de estar fuera del agua porque tiene unas bolsas en la zona de las branquias donde almacenan agua y pueden permanecer fuera de esta varios minutos, pero no son ni anfibios ni tienen pulmones como a veces se cree.Tiene 2 aletas con las que nada y ademas salta y otras 2 aletas dorsales que despliega.También hay que tener en cuenta que son animales territoriales y es mejor no mezclarlos con otros animales.  

La habilidad para respirar a través de su piel y en su mucosa bucal y de garganta (mucosa). Esto es solo posible en condiciones de mucha humedad, piel mojada, limitándolos a permanecer en el área fangosa. Su modo de respirar es similar al de los anfibios, conocido como respiración cutánea de aire.Otra importante adaptación para ayudar a respirar aire es su branquia. En tierra, retienen agua en grandes cámaras branquiales. Actuando como un depósito de oxígeno, ayudando al suministro de oxígeno mientras están en tierra.

Los peces saltarines del fango son muy agresivos y más cuando llega la hora de reproducirse,el que puede saltar más alto tendrá la oportunidad de reproducirse pero muchas veces acaba en peleas interminables.

Vive en manglares y deltas, siendo su agua salobre.
Vive principalmente en Africa, madagascar, australia o en tailandia entre otros lugares y suele llegar a medir hasta 25cm.

No es fácil la observación de los saltarines del fango en la Naturaleza, y esto por dos razones: la primera es lo inhóspito de su ambiente natural, y la segunda es que estos peces huyen a la primera señal de peligro. Estas condiciones explican el hecho de que las observaciones relativas a su comportamiento hayan sido, durante mucho tiempo, muy parciales e incompletas. La aclimatación a la cautividad, a pesar de los problemas que acarrea, ha permitido completar las observaciones llevadas a cabo sobre el terreno y analizar su comportamiento.