paso-de-cebra

youtube

Cómo respetar un paso de cebra en medio de la maratón de Boston.

Mis dieses por la iniciativa y la idea.

youtube

Las típicas hostias rusas porque has cruzado un paso de cebra y te agrede el que se lo iba a saltar.

La subnormalidad abunda en ambos lados.

A lo mejor debería empezar a preguntarme porque no soy la chica a la que cogerías de la mano en un paso de cebra, a la que presentarías a tus padres, la que te follarías en cualquier portal y cuidarías cada mañana en tu cocina, a la que prepararías lo único que sabes cocinar e irías a buscar a la salida del trabajo, la chica a la que le hablarías a tus amigos y les dirías lo increíble que es, lo guapa que esta cuando se quita el vestido después de una fiesta y se pone esa camiseta ancha que tanto le gusta y tu tantísimo odias. Aquella a la que mirarías como si fuera una niña y la amarías como a una mujer, aquella que dejaría mal a las estrellas del brillo que tienen sus ojos, esa chica que te hace dudar de todo absolutamente de todo porque ella es lo único que tienes claro.
Debería empezar a preguntarme porque no me coges de la cadera en mitad de la gran vía, porque no me luces como si fuera tu mejor tesoro robado, porque no me mandas mensajes a las seis de la mañana cuando vuelves echo mierda de una fiesta de mierda y me pides que sonría no porque este mas o menos guapa sera porque parezco menos complicada.
Debería empezar a preguntarme también porque no puedes resolver la ecuación que tengo entre caderas que mi enunciado es muy simple y la solución es nada mas que unas caricias demás, que no pido que me quieran mucho solo que me quieran bien y parece que me dices que mi problema es que voy fe en fatal  a la que le han roto los esquemas que los encandilo con copa en mano, porque no tengo suficientes piernas, ni belleza, ni cojones para hacerlo de otra manera, que esquemas me van a romper a mi si es a mi a la que rompen entera. Que ya se que no tengo curvas de infarto ni piernas de taquicardia no soy una chica de esas que las ve pasar y piensas `Quien besara esos labios´ , mi ombligo no es la tierra prometida y mis caderas el paraíso de nadie, no soy el salvavidas ni la salida de emergencias de alguien y tu que traías siempre la primavera en tus ojos, veranos entre tus piernas, inviernos en tus palabras, otoño en tus pestañas.. permite me por favor pedirte un deseo, un deseo que me salve de este fraseo injusto que me esta llevando a la ruina que yo ya perdí mi tiempo estrellando besos en tu boca y siempre fue poca para ti mi salida, así que desgastabas tu lengua lamiendo los huesos de alguna perra que encontrabas en esa jauría de poetas. Imbécil. Has desaprovechado unos labios como estos, hasta que descubrí que de una sonrisa también salen balas que tu boca  ya no seria mas la victima de mis disparos, que tenia que quererme yo antes que cualquier capullo que sin reparos me había ayudado a olvidarme, me di cuenta de que tengo siete vidas y que habiendo gastado seis en intentar enamorarte gastaría la ultima únicamente en olvidarte.

Loreto Sesma

youtube

Nunca vaciles a un taxista ruso en un paso de cebra.

Te llamabas primavera.

Ella odiaba madrugar. El olor a café por la noche, bailar las lentas. Tenía 48 y un tatuaje con historia. Odiaba el sexo por la mañana, los domingos de lluvia, los charcos en medio de un paso de cebra. Calzaba un 41. Bebía orujito los sábados y algún viernes. No soportaba llegar tarde, las colas del metro. Odiaba concentrarse en que el tiempo pasaba, se hablaba en el espejo, tenía carácter. Giraba incluso cuando no hacia falta. Escuchaba Leiva, Andrés Suárez, Sabina, Ferreiro, Extremoduro. Ella era caos y odiaba que otros se lo dijesen. Rompió dos corazones y el suyo se rompió tres veces. Odiaba no saber olvidar a tiempo, perder trenes, magnificar los aeropuertos, llorar con películas tristes. Y precisamente era todo lo que ella odiaba lo que hizo que él se enamorase como nunca.

Era su primavera anticipada.

#MorenaMia

Amar en tiempos de odio es algo heroico y parece que está mal visto.
Vivimos en un país donde la gente se aleja de su grupo de amigos para hablar con su pareja, pero luego es capaz de discutir a gritos en mitad de la calle. Nos escondemos para hacer el amor y salimos a hacer la guerra. Señalan con el dedo al sensible, al cursi, al romántico; nos hacen creer y sentir que se es menos por sentir y querer ¿en verdad eso creen?

Es un milagro rozar casi la treintena en edad y que haya una persona a mi lado que me devuelva la ilusión de los 15 años cuando mi corazón era un globo herido casi desinflado, sentir que esa persona justifica todo lo sufrido o aprendido en el pasado.

Sé que el día del amor son los 365 días del año y que San Valentín para muchos es una excusa para el consumo, pero con sumo gusto aprovecho esta excusa para decir lo que siento aunque me haga menos hombre pero mejor persona.

Viva el amor en todas sus formas. Desde una frase a una mirada conocida que se para a leerla.

—  Rayden

Léeme a todas horas,
ámame siempre,
échame de menos en diciembre
y necesítame cada uno de enero.

Lo que yo quería era verte sonreír,
correrte en una risa
y que te quedaras a desayunar.

No quise verte llorar,
abandonarlo todo en medio de la carretera
ni que te fueses sino con un “¡lo he conseguido!” entre manos.

Lo que yo quería era verte loca,
y yo soy ese gato que
te regalaría sus siete vidas intactas
por verte feliz en alguna de ellas.

Prenderle fuego a la chimenea,
calentarte en un abrazo,
susurrarte al oído que te he buscado toda la vida
y todavía sigo sin saber quién eres,
porque eres de esas chicas que las adorna el misterio.
Y yo quiero encontrarte,
descifrarte en un verso
y así poder entender
que hay chicas -como tú- que sólo pasan una vez en la vida
y que cuando se van,
por castigo o por condena,
las recuerdas para siempre.

Tomarte de la mano en un paso de cebra,
cruzar todos los semáforos en rojos,
tumbarnos en la cama en silencio,
pintar en tu rincón favorito de Madrid
tu canción favorita
y gritar en una plaza abarrotada de gente
que te quiero.
Y que me calles,
que parezco gilipollas,
pero que me quieres también.

Quise arreglarte las noches,
los atardeceres,
las madrugadas de llamadas de urgencia,
y terminar diciendo “pero te quiero”.

Hay cosas que te toca que descubrir solo,
pero qué bonito cuando tú quieres descubrirlas conmigo,
conocer mundo,
apreciar vistas,
refugirme en tus brazos
y no pensar en que algún día terminarás disparando.
Aunque el amor, en cierto modo,
es una pistola puesta en la sien
que siempre está cargada.
Y sólo buscas quién apriete el gatillo.

Soy ese que te mira,
aunque tú no lo voltees a ver;
el que daría todas sus estrellas
por verte brillar a ti;
el que no dudaría ni un segundo en saltar
para sacarte del fondo del precipicio,
aunque después ninguno de los dos sepa cómo salir;
el que te escribe,
aunque tú ya le escribas a otro.

Esta es la historia catastrófica del amor de mi vida
que ya está con el amor de su vida.
Esto sí podría llamarse un polo opuesto,
porque apuesto que ni siquiera me conoce.

Ni me conocerá

jamás.

—  Benjamín Griss