partirse

Es una chica indescriptible, juega con fuego y le gusta quemarse. Arde en el intento de ser feliz y sonríe cuando las espinas las lleva dentro. Y cuando menos sientes, las dispara como balas en forma de sonrisas.

Florece cuando la primavera ha dicho adiós y es tormenta cuando los colores empiezan a brotar. Detesta las comparaciones, aunque siempre se ha parecido a una mirada que ve un atardecer. Tan triste. Tan nostálgica. Tan preciosa.

Es de las que se da cuenta que lo han tenido cuando lo han perdido, y se pone a llorar como una loca: con fuerza, con rutina y autodestructiva. Sigue con su mirada lo que ya no se perdió en el horizonte.

Cuántas veces tuvo que partirse la boca por un beso de una boca que ya le había dicho adiós.

Cuántas veces tuvo que partirse el ama por un corazón roto que ya había convertido el suyo en rebelde.

Cuántas veces tuvo que mirar atrás, tan sólo para darse cuenta de cuán lejos se encontraba de lo que un día vivió. De lo que un día fue.

No fue el amor que la cambió, fue el darse cuenta de que el otro jamás la había amado. Que sólo había jugado y que había caído en sus ases bajo la manga.

Se convirtió en una chica fría, tanto que es posible que te congele el corazón y que, después de ella, nunca vuelvas a sentir igual.
Jugaron con su corazón, virgen y puro, para convertirlo en uno, cortante y suicida.

Un día jugó a morir con metanfetaminas y sólo se produjo a sí misma infinitas risas. Quería morir en aquellos brazos. Quería que aquel abrazo representara su ataúd, su tumba y su prefacio. Quería irse en aquel momento. Rezó tan fuerte que una tormenta estalló al otro lado del mundo y la ciudad ardió en llamas.

En el pelo lleva enredados muchos de los atardeceres en los que ha muerto, pero también lleva los amaneceres que la han visto despertar inmortal.

Así es ella: inmortalmente fuerte, aunque, a veces, una mirada, sonrisa o voz, la hace temblar.

—  “Ella es diferente”, Benjamín Griss
Ride.

10:40 p.m

Hace frío. Puedo ver como las nubes comienzan a formarse sobre el oscuro cielo, no hay estrellas y pequeñas gotas de lluvia comienzan a caer. Sin embargo no me preocupo por acelerar el paso para llegar a casa antes de que terminase empapado.

La gente a mi alrededor comienza a dispersarse, quizás realmente llevan prisa o tal vez por el mero hecho de que una tormenta se aproxima. Tal vez porque alguien los espera en casa, o llegan tarde a una cita.

Entonces recuerdo el motivo por el cual no tengo prisa: Nadie me espera en casa.

A unos pasos me topo con una mujer, ella es pelirroja y se encuentra realmente triste y enfadada, intento no escuchar demasiado su conversación por teléfono sin embargo ella grita “Mi vida sería mejor si no te hubiera conocido” e inevitablemente me siento mal por la persona del otro lado de la linea y pienso que quizás estar solo no es tan malo después de todo.

11:30 p.m

Estar solo definitivamente es terrible.

No solo está lloviendo sino que me encuentro empapado de pies a cabeza ¿Es posible que lloviera tanto? De ser así nunca hubiera salido de casa desde un principio. Desde ahora comenzaría a ver más seguido el clima.

Caminar a casa bajo la lluvia no era mi mayor problema sino el hambre con el que tenía que cargar además del aburrimiento, quiero decir, hablar solo por rato es entretenido pero luego de un rato comienza a ser estresante y realmente comenzaba a replantearme mi vida hasta llegar a la conclusión de que no debería haber nacido.

Y antes de siquiera comenzar a planear un suicidio digno un lamborghini negro se estaciona a mi lado y me hace señas para que me acercase.

¿Qué debía hacer? Subir al auto de un extraño y así de fácil? 

¿La gente hace eso?

Un vago recuerdo de mi madre diciendome a mi yo de pequeño que no debo subir al auto de un desconocido vino a mi mente, pero entonces recordé que nunca mencionó nada sobre subir a un lamborghini. Y en mi cabeza parecía tener sentido entonces avancé hasta la ventanilla y la golpee dos veces, para ese momento quizás lo volví a reconsiderar y la opción de seguir caminando y evitar problemas comenzaba a ser más razonable.

Sin embargo ya me encontraba dentro del coche como si no tuviera control sobre mi cuerpo, quizás se trataba del instinto que buscaba protección o descansar un momento los pies, pero luego note al joven de cabello oscuro y pequeños ojos con grandes pestañas sobre el volante mirandome en silencio con una mueca divertida y deseché cualquier opción de salir huyendo.

“Um. Hola, graci-”

“Oh no es nada, te vi allí en apuros. Supuse que necesitarías que alguien te acerque a casa ¿No es así?” interrumpe y su voz suena más profunda de lo que imaginé. 

“Sí, no esperaba que lloviera y aún me quedaba un largo camino de vuelta a casa.” repentinamente me encuentro algo incomodo y quiero huir nuevamente. 

 ¿Se supone que sea tan guapo? 

“Pues, la próxima ten cuidado, no deberías de andar solo por esta zona” menciona tomando el volante regresando nuevamente a la carretera. 

“¿Por qué lo dices?” 

“Honestamente, no es por juzgar, pero hay gente peligrosa por estos lares. De hecho, te cogí porque creí que vendías hierba.” me dice entre risas, ¿Qué mierda? Y no, realmente no es divertido en absoluto porque me siento un completo idiota. 

“Oh. Bueno, tú podrías habermelo dicho” medio rio con ganas de detener una bala con mi cabeza. “Um. Si te molesta puedo bajar no hay problema con eso” hago un esfuerzo por parecer calmado sin embargo dentro de mi cabeza me aventé del coche en marcha unas siete veces ya. 

“Descuida bonito, no eres un problema” me dice sonriente con aires de grandeza. “Pareces agradable, y realmente llevo un largo rato solo necesito hablar con alguien o voy a volverme loco. Así que dime, ¿Como es tu nombre?”

Bonito. 

El extraño desconocido me llamó bonito. 

“Está bien. Samuel, mi nombre es Samuel” 

“Me gusta, pega con tu cara” señala con una mano mi rostro tocando la punta de mi nariz, e intento ignorar el contacto y me pregunto qué parte de mi hace verme como ‘Samuel’ Incluso suena extraño pensarlo de esa forma.
“Puedes llamarme Willy” agrega con una sonrisa de lado y entonces presiona el acelerador a fondo logrando hacerme encoger sobre mi asiento. 

 Sospechaba que probablemente Willy era un suicida homicida pero honestamente no tenía intenciones de averiguarlo esta noche.

“Ya que estamos, cuentame algo sobre ti” me atrevo a decir para romper el hielo. 

“¿Algo sobre mi?” hace una breve pausa y observo como sus cejas se elevan y su lengua filosa se desliza por su labio inferior pero su mirada sigue intacta hacía el frente. “Bueno tengo veintitrés años, vivo solo. Um tengo una hermana, mi mejor amigo se llama Frank y mi hobbie es salir a pasear en mi precioso lamborghini. Mi color favorito es el azul y creo que eso es todo” 

 Ese era Willy desde su punto de vista, desde el mío, Willy es: Adorable y caliente, una mezcla extraña. Bonita piel, largas pestañas, lindo perfil. Auto costoso igual a vida lujosa, aunque eso solo es una teoría. 

“Ahora tú” me dice en un tono aniñado imposible de ignorar, y entonces me veo obligado a voltear mi vista hacía ‘cualquier lado que no sea su rostro que acaba de voltear a verme’ y en uno de esos instantes en los que regreso a la tierra recuerdo que hemos ido en dirección contraria a mi casa y que de hecho, jamás mencioné donde vivo. 

Y lo más importante, aún me encontraba con un desconocido, no tan desconocido ahora. ¿Qué haría mamá en estos momentos? 

“¿Donde estamos yendo Willy?” cambio de tema e inevitablemente sueno asustado y este ríe ante eso. 

“Tranquilo, no soy un asesino en serie o un violador si eso es lo que estás pensando. Solo quiero enseñarte algo.” me dice calmado y divertido, y por un momento me siento como si estuviera hablando con un amigo de toda la vida y no tuviera porqué temer o entrar en pánico entonces me relajo y suelto todo el aire retenido en mis pulmones. 

12:20 a.m.

 Observo en silencio como Willy estaciona el coche a un costado de la carretera, pero no me asusto, simplemente espero a que algo suceda. 

 Entonces él enciende la radio y una canción empieza a sonar. 

 X

“¿Te gusta?” pregunta en un susurro como si estuviera por contarme un secreto que nadie podía oír.

 Es preciosa.

“Sí” 

“Es mi canción favorita” me dice ilusionado, “Cierra tus ojos Samuel, solo un momento” 

 Realmente sonaba extraño pero nadie estaba allí, así que hice lo que me pidió sin desconfiar de él. 

 Mis parpados se sellaron y pronto todos mis sentidos se agudizaron, podía sentirlo todo. La letra de la canción, las gotas de lluvia cayendo con rudeza. 

Podía escuchar mi corazón latiendo, podía escuchar el corazón de Willy también. 

También pude escucharle acomodarse sobre su asiento e inclinarse hacía delante, entonces decidí abrir mi ojos. 
Él se encontraba mirandome con una pequeña sonrisa y quise besarlo, y así lo hice. 

 Tomé de su suave mejilla y rocé aquellos labios rosados y suaves con los míos. Más que un beso se trataba de una caricia, una caricia hacía un desconocido que me enseñó que aún podía sentir mi corazón dentro de mi, que aún latía a pesar de tanto daño hace años atrás.  

“Me agradas” le escucho decir al apartarse entonces sonrío, es absurdo y no deja de ser extraño pero es agradable. Willy es agradable. 

“Tú también me agradas. Tal vez, podríamos ser amigos.” 

“Te llevaré a casa” me dice entre risas y me siento perdido.

“¿Qué pasa?” 

“Es que tú, tienes un concepto extraño por amigos” me explica volviendo a partirse en risas y no me defiendo ante eso, porque quizás está muy en lo cierto pero no quiero llamarlo de otra forma de momento, así que está bien. Él sigue riendo y pronto me uno y ambos estamos riendo ahora, y ya ni siquiera es gracioso pero no nos detenemos. 

01:00 am.

 Aún sigue lloviendo pero eso no importa porque Willy me ha traído de vuelta a casa. 

—————-

 Feliz cumpleaños @celylovegood te quiero mucho, espero que te guste.♥

Ella sólo busca que la quieran en su forma,
y no en las millones que existen.
Quiere que la quieran única
y no cualquiera.

Vive la vida despeinada,
fumándose un peta en cada esquina,
llorando en la barra del mismo bar que lleva su nombre,
yendo de taxi en taxi detrás del amor de su vida
que olvidó decirle cuándo iba a ser la próxima cita.

Tiene la mirada clavada donde todos, pero mira como nadie.

Es una chica sin filtros,
sin pelos en la lengua,
sin ataduras en el corazón.
Dice lo que tiene que decir
y siente lo que no quiere sentir.

Es la gata que camina por los tejados a medianoche
en busca de una caricia
y huye al primer roce.

Es tan única
que ni siquiera la encuentras en un libro,
ni en una fragancia
ni en un paisaje.

Lo de sus ojeras ya nos lo cuentan las canciones,
lo de su sonrisa ya nos lo cuentan las interminables veces en las que tuvo que partirse para ser la chica valiente que ahora es,
porque eso si: un día tuvo tanto miedo, que no tuvo otra opción que secarse las lágrimas y tomar al toro por los cuernos que dicho sea de paso: ya los llevaba clavados en el pecho.

Ella es el sol de The Beatles,
la paciencia de Guns N’ Roses,
la satisfacción de los Rolling Stones;
la voz rota de Kurt,
la sonrisa fugaz de Amy,
la mirada perdida de Jim,
el espíritu rebelde de Janis.

Jamás se ha rendido por nada,
aunque muchas veces lo ha hecho por alguien.
Lo ha dejado todo por un abrazo
y ha hecho estallar esa presión del pecho
contra otro pecho.
Dos corazones que laten al compás
es música para cualquier sentimiento.

No la catalogues como una chica rota,
porque no lo es,
lo que sí es:
una chica que lleva mil guerras perdidas en la mirada
y mil cicatrices bajo la sonrisa.
—  Benjamín Griss

Cicatriz, herida, cerrojo y vida.

Todos estamos heridos. Por el pecho una pequeña navaja entra y deja con su filo, una hendidura. A la altura del corazón la pequeña muesca progresa o se cierra. El trabajo consiste, por el contrario de lo que se dice, en no dejar que se obstruya, no permitir que cicatrice, jamás intentar que cure.

La herida en el pecho, a veces, no se soporta, no se aguanta. Algunos creen morir desangrados, otros de verdad lo hacen. Es arriesgado vivir herido, vivir sangrado. Prefieren dejar que cierre. Inmóvil hay que esperar; lentamente los labios se unen, la sangre coagula, el pellejo endurece.

Para no ser lastimado cierra la única entrada al corazón.

La puerta del alma una herida en el pecho, en el cuerpo. La única entrada resulta ser la muesca de un cuchillo, que al separarnos del todo con el todo, su filo dibuja un camino.

Doloroso es dejar entrar y difícil es abrirse paso. Un día, como flor de medianoche, iluminado por algún satélite, dejaras de luchar; tu cuerpo abandonara cualquier intento, cualquier lucha egocéntrica con su lógica de supervivencia; dejará de ser herida para partirse en dos, convertir en puerta lo que alguna vez fue grieta; entrada de catedral, camino de luz, fuente de sangre, agujero de luz, pozo mágico, vulva universal, boca galáctica, ojo de Dios, entrada celestial.

Ningún movimiento, ningún caminante despistado ni mal intencionado podrá infligir más daño. Solo un Dios podrá abarcar la inmensidad de la entrada y ningún Dios de lastimar tiene necesidad más que de crear, engendrar, renacer.

Delicadamente hay que pedir, déjame tu herida tocar; entrar, caminar, amar. No soy un Dios, pero en mi calidad de humano aun puedo amar. Déjame en tu cicatriz penetrar.

Por José De la Serna

Lo de sus ojeras ya nos lo cuentan las canciones,
lo de su sonrisa ya nos lo cuentan las interminables veces en las que tuvo que partirse para ser la chica valiente que ahora es,
porque eso si: un día tuvo tanto miedo, que no tuvo otra opción que secarse las lágrimas y tomar al toro por los cuernos que dicho sea de paso: ya los llevaba clavados en el pecho.
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Una de gallinas para partirse el ojete

5

No entiendo a la gente títere,
esa gente que critica la sumisión de los demás,
sin preocuparse de mirar hacia arriba
donde están las cuerdas que los manejan.

No soporto a la gente que se cree impune,
aquella que está de mierda hasta el cuello
y opina de la más mínima mancha
que halla en los demás.

A la gente que se proclama perfecta
se sube a la cima de la pirámide
y no se inmuta a la hora de pisar
al resto.

A la gente que no se parte el cuello
por salvar a nadie,
y se parte el culo cuando observa
a todos
partirse en dos.

No entiendo a esa gente
que encuentra su refugio
en una frase cobarde.
Esa frase que dice que el tiempo
lo arregla todo,
como si el tiempo no tuviese
otra cosa mejor que hacer
que solucionar las mierdas
ajenas.

Aquellas personas que presumen
de verdad absoluta,
como el niño que enseña
a todo el mundo
su juguete nuevo un 7 de enero.
Aquellas personas que son
yo
yo
y luego yo.
Y, ¿después?
Después, ni tú,
ni nada.

Aquellas personas
que se creen poderosas
por tener un superpoder que,
en realidad, resulta ser una carga.
Aquellas personas que creen
saberlo todo
cuando, de hecho,
no tienen ni puta idea
de nada.

Aquellas que creen que son únicas,
que su sufrimiento es único
y que son el ombligo del mundo
cuando no llegan ni al pearcing
que infecta
y se arranca.

Así que, dejadme deciros algo;
ocupaos de que la cuerda que os maneja
no se convierta en soga,
ocupaos de que vuestra mierda
no sean arenas movedizas,
ocupaos de estar arriba de la pirámide
y no dar pisadas en falso,
ocupaos de vuestro precioso cuello
sin magulladuras
ni batallas que contar
de no luchar por quienes queréis,
ocupaos de vuestras jodidas frases
que jamás llegarán a ser poesía,
ocupaos de vuestras mentiras
disfrazadas de verdades absolutas.
Ocupaos de vosotros
vosotros
y vosotros.

Porque después
seguirá
sin haber
nada.

❛❛ Sometimes when I close my eyes I pretend I'm alright but it's never enough ❜❜

○  ramyeon-haired

Tenemos que hablar de esto, Eliot.  — escuchó la voz de Margo taladrando su cabeza, ni siquiera se dignó a mirarla, llenando su tercera copa  — Preferiría que no.  — sentenció finalmente, vaciando el vaso directamente de un solo trago, lo suficiente para acallar unos segundos esos sentimientos desgarradores de su interior. La chica soltó un sollozo y Eliot cerró los ojos como si así pudiera ignorarlo, escucharla llorar solo empeoraba las cosas, y aunque era consciente de que todo eso era por parte de aquellas malditas botellas de sentimientos no era mucho más llevadero. En esos momentos ni siquiera aguantaba la compañía de la chica. Dejó la copa a un lado y directamente agarró un par de botellas cuando Margo abandonó la habitación.

Necesitaba estar solo, necesitaba dejar de pensar, necesitaba dejar de sentir. Caminó pesadamente por la casa, silenciosa salvo por alguna risa histérica de Penny en algún lugar en el jardín trasero y el llanto de Alice cuando pasó por delante del salón, apenas vio la cabellera de la chica acompañada por alguien, Quentin, probablemente, eso solo empeoró el nudo de su garganta. Pasó de largo subiendo hasta el piso superior. Alzó una mano, estaba algo mareado pero no lo suficiente, dejó una botella sobre la mesa de noche de su dormitorio, llevándose la otra a la boca, bebiendo hasta que el ardor del alcohol prácticamente le hizo escupir, tosiendo descontroladamente.

Ojalá sus sentimientos fueran tan fáciles de expulsar como ese alcohol. Aun así se forzó a seguir bebiendo, con cada trago su mente estaba menos ligada a la realidad, lo peor es que también estaba más perdida en sus recuerdos. Jadeó, cerrando los ojos con fuerza, por un instante en su mente solo estaba la imagen de Alice en los brazos de Quentin, el dolor sordo que llevaba meses ignorando se hizo el doble de intenso, bebió otro trago. Aun recordaba la sensación de los besos de Quentin, de las caricias en su cabello, de su nombre susurrado. Y luego escuchó los sollozos de Margo en su cabeza, en un bucle insoportable, jadeó de nuevo, en busca de aire y echó la cabeza hacia atrás golpeándose contra el cabecero de la cama, con los ojos empañados, en un estado que ni siquiera sabía si estaba llorando o se debía al alcohol en sus venas. Vació la botella con su siguiente sorbo y las náuseas no tardaron en venir a él sin embargo apretó los párpados conteniéndolas, pero eso provocó que una imagen acudiera a su cabeza el rostro de Mike, la sangre resbalando por su barbilla, el sonido de su cuello al partirse. 

Se puso en pie, tambaleándose y casi cayendo de bruces al suelo, agarrando aun la botella la arrojó violentamente hacia el otro lado de la habitación, observándola partirse en miles de cristales, sintiéndose casi liberado se volteó, todo le daba vueltas y sus manos se cerraron en lo primero que encontró, la lámpara, haciendo lo mismo con un grito de dolor.

Porque algunas veces la unica persona
que puede sacarte del abismo,
es la misma que te lanzo,
Y te acostumbraste a eso,
a ser un objeto destinado a partirse,
porque caias al vacio por costumbre,
Y decidiste aceptarlo
pensando que asi era el amor.
PD:Lo siento debo decirte que te mintieron, y terminaste enamorandote de lo que te mataba.
—  Amor a cuatro estaciones

Pero dime cómo, en términos reales, iba a olvidarme de tu boca, si es lo que un día me salvó.

Y ahora mírame, estoy con las alas caídas y la mirada puesta en las estrellas.

A veces pienso que ellas también están cansadas de que tú no las veas. Y que, al final del día, son las que tengan que lidiar con el infierno que es, déjame recordarte: necesitarte y que tú no pienses en mí.

Soy un retazo de lo que un día fui.
Y quemé a cuantos estuvieron ahí, por eso lo siento, no fue mi intención hacerte daño, convertirte en piedra ni que anochecieras en tristeza.

Por eso lo siento, cariño. No quise ser tormenta, pero es que a ti siempre te gustaron los climas tropicales.

Pero, entonces, cómo se quiere a alguien sino abrazando sus partes rotas, aunque eso implique cortarse el cuerpo. Y yo tengo varias cicatrices que enseñarte.

Porque si algo sé hacer bien es quererte hasta que duela, hasta que cada parte que está en su lugar sienta que está perdida, hasta que los pétalos tengan envidia de las espinas.

¿Sabes cuando el cielo está por partirse en dos en medio de un huracán? Así tú y yo, supongo que el nuestro fue a última escala.

“Pero cálame los huesos”, te supliqué mientras te ibas.

Y a ti eso pareció no importarte tanto, puesto que me calaste con el último adiós, y no como soñaba. Pero qué ingenuo fui al siquiera pensar que te quedarías y desempacarías tu ropa.

Yo ya te había ordenado las cosas por dentro para que habitaras, y no te incomodaran esos pequeños defectos que tanto te gustaban.

Coge aire, esto va a tomar tiempo, el amanecer tarda en llegar para aquellos que quieren desaparecer entre tanto escombro.

Mira, el primer rayo de sol es para ti. Te lo regalo.

—  Benjamín Griss
Tiene ojeras hasta la comisura de sus labios, sus senos no son magnolias; pero hacen soñar en días de Sol.
Se lava la cara en las noches para olvidar el humo de la ciudad y los malos ratos en la calle. Ella no mira qué tan perfecta le queda una blusa si rebajase los kilos que su nutricionista le sugirió, ella va a comerse el mundo con su mente; porque aprendió que la silueta es el arma que protege el alma. Puede gastarse, llenarse de estrías: Pero son marcas de lucha, horas frente al espejo entiendo que su cuerpo es el inicio a la relación más duradera de todas: El amor propio.
Así que se arregla porque todos los días son fiesta y sabor, porque al fin entendió que puede partirse, pero que si tiene amor a sua defectos y virtudes; cualquier vacío es un trampolín hacia el éxito.
—  Café para la Luna, Daniela Arboleda.
Brevedad. -One Shot. Wigetta-

La imagen no me pertenece, créditos a quien la realizo.


Las reglas eran claras. 

No preguntar.

Solo era eso, en algún lugar esto se complicó.

-Mira Samuel, el atardecer es hermoso. -Decía Willy, su sonrisa es hermosa, la tranquilidad que siento en su risa es fascinante, de otra manera quisiera decirle, mas aún las palabras escapan, desvanecerían todo lo que he logrado, no puedo decirle que era un trabajo. No puedo.



Samuel.

Dos años antes.

Faltaba poco para acabar la carrera de medicina, los pagos que debo hacer son tan altos que solo me queda dejar la carrera. No puedo, simplemente no me permitiré arruinar todo por lo que he soñado desde hace muchos años atrás.

Camine hasta el bar, en un espacio angosto escuche mas que claro cuando un tipo con cara de matón le ofrecía un trabajo a un tipo como de mi edad, pero no acepto, vi el maletín supongo que ha de ser algo fuerte por los paquetes que en el interior se esconden.

-Ya no puedo. Lo pensé bien y no puedo. -Decía el tipo de mi edad, su voz a punto de partirse por los nervios del tipo mas grande con una cicatriz que cruza el tabique hasta parte del pómulo izquierdo.

Debía salir de ese lugar sin embargo hice lo opuesto, seguí a tal tipo hasta que alcance a ver que se metió a un baño público.

Una de la madrugada, entre pero no se encontraba nadie, pensé.

-Quien eres y por que me sigues!. -El sujeto sujetaba con fuerza mi cuello, en ese instante el pánico recorre el cuerpo, trataba, juro que trataba zafar sin embargo es inútil.

-Qui… Quiero saber de que se trata el trabajo. Dije con gran dificultad, el sujeto me soltó no sin antes registrarme y asegurarse que no soy un policía.

-No necesito a otro niño cobarde. -El sujeto tomaba el maletín, el dinero se iba, no debo dejar que esto pase, es lo único que lograba pensar.

-Haré lo que sea. -Vagamente logre poner mi cuerpo de pie, el aliento es escaso, sin embargo las ganas con la que dije cada palabra eran lo mas seguro que jamás dije.

-Si quieras sabes lo que hago? -El sujeto pasaba su mano por mi cara, como si buscase algo mas de mí. El filo de la pistola fue lo siguiente que roza mi cuello, supongo que debí pensar en su pregunta, maldita sea la hora en la que acepte esto.

-No, pero lo haré. -Mire sus labios ya que no pude con sus ojos, el sujeto se alejaba no sin antes darme una dirección en un papel y susurrarme al oído al arrancarme un beso en la frente.

-Espera instrucciones. -Fue lo que susurró, sin palabras o algo que sentir.

Ha pasado cerca de tres días, el papel tiene esa fecha cuatro de enero, plaza de Barcelona mesa tres del café de la esquina.

Estaba en el lugar con una hora de adelanto. 

-Aquí esta lo que ordenó. -Dijo la mesera.

-P..Pero, no ordene nada. -Empezaba a llover, no me sorprendía pues es normal que pase por estos meses, aleje la vista de la camarera para fijarme en la servilleta, era una nota las siguientes instrucciones.

No hay vuelta atrás. Justo frente a ti se pasaran dos tipos, ordenaran Chocolates caliente con pastelillos, fíjate en el de chamarra verde, aquel es el que debes hacerte amigo. Por el momento es todo, parte del pago ya esta en tu piso, espera nuevas instrucciones.

No entendí, al principio creí que esto se trataba de drogas, pero para que debo captar la atención de un hombre?

La hora estaba por pasar, dos minutos después ambos chicos llegaron. No supe como acercarme, lo siguiente que se me ocurrió fue seguirlos.

Ha pasado mas de dos semanas, no he recibido mas instrucciones, el dinero ya lo use para pagar las deudas de la universidad cosa que me preocupa. Que se supone debo hacer ahora?

Esta mañana no tendré guardia y el día de mañana sera feriado, lo único que se me ocurrió fue ir a la escuela de aquel que estoy siguiendo, ya se que se llama Willy aparte de ser un adolescente de 17 años y que vive cerca de mi piso, bueno es un principio. Alcance ver que salio temprano, seguirlo era algo que se me da bien, en la esquina de la tienda que compro unos dulces llegue a ver que se desprenden de sus bolsillos unos papeles.

-La casa, trae tu cuerpo nosotros te damos la protección. -Era lo que leí, que se supone significa eso?

En el papel decía que atendían desde las ocho pm, supongo que debo ir.

Era nuevamente una hora que no entendía, los lugares son diferentes sin embargo la sensación de desconocimiento es exactamente igual. Tocar la puerta fue el primer paso.

-Si? -Dijo un tipo alto y simpático. -Se veían las escaleras con un ligero olor a cigarro.

-Vengo a la fiesta. -No supe que mas decir, no se si es una fiesta, aunque para ser honestos esto no luce como tal.

-No se de que hablas hombre. -Supe que era mentira al percatarme que entre cerraba la puerta, saque el papel y se lo entregue.

-Me dijeron que acá era, saque el gorro que cargaba y los lentes que aveces me hace ver como alguien mayor.

-Vale, por que no lo dijiste pasa. -Su tono de voz cambió, de cierta forma puedo hasta asegurar que le guste.

Pase, el tipo indico con sus dedos el numero tres.

-Gracias. 

Lo que olía a cigarro cada vez se aproxima mas, como detesto que ese olor se pegue a la ropa, en fin, entre al notar que esto es una casa de sexo. Los tipos eran tan variados como el tipo de preservativos en la mesa.

-Hey hola.. -Mencionaba el sujeto de quizá unos cuarenta años, le regale una sonrisa, si, es lo único que obtendrán de mí.

Seguí el camino al notar que estoy el en lugar pero Willy no se aparece, esto era curioso, sera que no vendrá?

Dí vueltas  un par de minutos con la invitación de muchas orgías, tríos, duplas o sujetos que querían algo simple, aunque decir simple en un lugar donde se ven desnudos e imágenes de hombres que se dan duro es demasiado.

-Hey, no serás policía? -Mencionó uno de los sujetos que supuse han de ser uno de los encargados del piso.

-No, solo espero a alguien especial. -Reía, el sujeto tomó de mi mano, sus ojos verdes  me asustan , llegué a donde están un pocos de tíos que se matan en el gimnasio, su cara era de estar contentos al verme. Gracias que no conozco a ninguno.

-Mira guapo, si no pruebas lo mejor sera que te marches. -El sujeto metió su mano  en la parte delantera de mi pantalón, quise hacer algo para impedirlo mas aún eso sería arruinar el plan de encontrar a Willy.

-Estoy esperando a alguien especial, aún no. -El sujeto me tiro contra el mueble mientras puso mis manos en su trasero, vale ya no tengo que adivinar que rol es.

-Mientras elijes deja y nos divertimos un rato. -Fue directo, los sujetos se sacaban sus miembros, sentía cada jadeo por parte de los siete tipos en los sillones, se besan, se tocan, se pertenecen en esta casa tan absurda, mis labios torpes tratan no ser tontos y arruinarlos mis manos lo único que logran hacer es arrancar apretones en el trasero de aquel tipo hasta que vi mi intimidad en su boca, otro sujeto se acercaba para restregar sus labios a los míos, su acento no lo entiendo, su idioma peor. La respiración esta descontrolada al ver a cada sujeto en su propia satisfacción.

-Que rico muñeco, avísame si necesitas mas. - Dijo aquel tipo restregando sus labios a mi cuello por lo que se acaba de llevar de mí. Ya han pasado cerca de treinta minutos, redeando  las nueve de la noche y Willy no llegaba, aquel tipo metió su tarjeta en mi  bolsillo al compás que limpió mi entre pierna con una servilleta.

Me puse de pie, sintiendo la sonrisa burlona de cada sujeto que estaba en esa parte del piso.

Eran las diez, el sujeto se había marchado y Willy no ha llegado.

Ya estaba fuera cuando escuché la risa de Willy, desde que lo he visto no he parado de notar que es simpático, vale este lugar no debe porque conocerlo, entre nuevamente al escuchar las palabras del sujeto de la puerta.

-Quieres un poco mas? -Su tono era cínico, con la mirada perdida, ha de ser por las drogas.

En esa casa se paga al entrar por día, en ciertas habitaciones se paga una cifra exacta por ejemplo cincuenta por un polvo simple y unos ciento veinte or un completo, variedad según el sujeto o los si llegase a ser varios.

El cuarto tres hay un jacuzzi, solo es sexo oral. Aquel tiene un precio alto.

El cuarto seis que realmente es la piscina solo entran los que están dispuestos a todo, ese si que es caro.

El cuarto siete es el que solo entran los pasivos que se la juegan por la cantidad de activos que quieran darles al pasivo que acepta. Ese era el lugar mas caro, y fue por el que pago Willy.

Verlo entrar fue una locura, se nota que esto sera demasiado para él.

Traté entrar sin embargo no me dejaron, los activos deben pasar por un tipo y ese tipo estaba en otro lugar.

-Debes esperar a otro pasivo galán. -Mencionó aquel tipo de mas de dos metros,  vale su pene terminara con Willy. Lo veía quitarse la ropa y hablar con otros pasivos que se reían por el placer, la locura, mas aún no creo que sea bueno que Willy los escuche. 

Fue voltear y darme cuanta que en ese lugar esta el médico encargado del curso en el que voy, trate ocultar mi presencia tras un sujeto mas grueso que yo.

-Que haces tío!? -Decía el tipo con el que me tapaba.

-Ese sujeto no debe verme. 

-Si quieres podemos irnos mas adelante y me la metes. -Eso se escuchaba tan mal, el médico se acercaba y solo me metía a el pasillo para llegar a la salida,deje a aquel tipo, baje por las escaleras sin ver  atrás.

Esta semana no se cuantas veces he visto el reloj de manera asustadiza, pasaba mis manos por mis cabellos nuevamente lo repetía, daba vueltas sin dejar de ver la entrada de aquel edificio. Estaba preocupado, no se como explicarlo era como si esto no debía pasar.

-Willy.. -Decía una y otra vez, hasta que lo vi salir de manera apresurada de aquel lugar, su cara no es de felicidad, sus pasos son torpes pero no como si lo hubiesen abusado. Caminaba rápido hacía él, sin idea de que decir.

-Ven… -Fue lo único que dije al notar que estaba nervioso, lloraba sin mencionar palabra alguna y escondiéndose en mis hombros.

-Yo…..yo. No pude. -Su voz llorosa, sus manos que tiemblan al ritmo de su cuerpo.

-La primera vez debe ser única, no debiste porque venir a este lugar. -Lo tomé de la mano, camine hasta la moto y llegamos a mi piso.

Ninguno decíamos nada, la noche es calurosa por lo cual decidí a prender el aire y cerrar las ventanas.



Aquella vez recuerdo que debí decirle que se vaya, que era tarde, que podría ir a dejarlo, pero no, no fue así. Desde ese momento las cosas dejarían de ser insignificantes.

-Seguro estas bien Samu?, anda ven que las hojas están cayendo.. —Escuchaba su risa, aún no lo sabe, siquiera se como decirle que él es un trabajo.

-Si, ya voy.. -Escucho cada palabra que digo y es palpar las espinas que suben y bajan como si mi corazón se estuviese ahogando.

Sus pasos son lentos, el bosque sopla fuerte dándole a él un espectáculo de otoño ante nuestros ojos.



El día siguiente llegaba. Cerca de las nueve de la mañana desperté notando que Willy duerme placido sobre mi pecho. No recuerdo en que momento dormí, peor cuando él lo hizo.

Moví despacio su cuerpo del mío sin que él se percate, por ser domingo no hay clases, ni guardia. El día era perfecto para hacer lo que sea, mas aún lo indicado era preparar el desayuno y ducharse pensando en que es lo que estoy haciendo.

Fue ir al pasillo y notar un sobre bajo la puerta.

——–Pensé que no ibas a ser capaz de hacer el trabajo, felicidades.

Otra parte del dinero esta en tu cuarto, no te molestes en buscarlo esta a simple vista. Tenlo cerca, tanto que pueda verlos juntos. Espera mas instrucciones.

Corrí a la recamara  notando que hay gran cantidad de dinero encima de la misma, pero ya no necesitaba el dinero. Estruje el sobre al temblar por siquiera pensar en lo que me he metido.

-…Hola? -Escuche a Willy, lo olvide por un momento, camine despacio  a la sala haciendo pedazos el sobre.

-Despertaste. -Sonreí, tire los pedazos al cesto y fui a la sala.

-Ayer no nos presentamos, soy..

-Willy, lo sé. Samuel un gusto. -Acerque mi mano notando su cara de pena.

-Como sabes mi nombre?

-Ayer en esa casa, quise entrar para que evites entrar pero ya era tarde.

-Tú ibas a ser unos de los que entrarían?

-Que!?, no. Ví como otros chicos salieron lamentándose de haberlo hecho, no quería que también fueses uno de ellos. 

-Ya veo, por muchos meses ahorre para tener una primera vez no se, y cuando estoy a punto de hacerlo salgo corriendo. -Pausaba cada silaba, se nota que le era difícil, recordé la etapa del instituto a la presión tonta de hacerlo antes de ser mayor, que tonto ya que nadie mas la recordara que uno mismo.

-Ayer te dije que no debe ser así, no cedas a la presión. Anda ven a comer algo. -Nos paramos, noté la fascinación por las frutas, me platicaba de que  tiene una hermana mayor que el, que la prefieren y que sus padres la comparan con él cada vez pero en plan de que ella siempre era mas que él. Cambiamos de tema y se percato que soy casi médico, nos reímos y accedimos a dar un paseo ya que hace un día esplendido.

Pasamos muchas horas juntos hasta que lo fui a dejar en la moto, en su casa no hay alguien, era verdad sus padres tienen un desinterés total por él.

-Bueno, espero no verte en esa casa otra vez. -Dije sonriendo al notar que cada vez caminábamos mas lentos a su piso, como si no quisiéramos llegar.

-Puedo hacerte una pregunta? -Mencionaba el menor con temor a la respuesta.

-Claro, hazla.

-Vas seguido a ese lugar? -Metía sus manos en la sudadera, como si quisiera a fuerza que la respuesta sea cual fuese le permita volverme a ver.

-Fue un error ir a ese lugar, pero vale que fue un error que cometería una y otra vez si sirvió para conocerte pequeño. -Pase mi mano en su cabeza alborotando sus cabellos, jamas he salido con un chico pese a tener a muchos amigos que salen con otros, y la noche anterior fue también la primer que tuve relaciones con otro sujeto. Sin embargo estar cerca de él es de todo menos sencillo, pero explicarlo no viene al caso.

-No se que decir. -Dijo al llegar a su puerta, 

-Entonces si el destino no los permite nuestras vidas se volverán a cruzar. -Mencione mientras impedía que metiese la llave el la cerradura, nuestras caras tan cerca, nuestras miradas que una vez se cruzaron no se pudieron romper.

-Debo hacerlo… -Se lanzó, usaba la fuerza contra la puerta, eramos inestables presos del deseo que no creo que se vaya.

La puerta se abría, solo corrimos a su recamara sin palabras en el camino, tire la chaqueta, él alza mi camisa perdiendo el aire por los besos constantes que le daba.

-Y, tus padres? -Mencione al notar que es hora de que ellos estén cerca.

-No pienses en ellos, ahora no.. -Quité la sudadera al notar su piel clara,

-No me olvides. - Mencione a el impulso de hacerlo por primera vez, porque lo hice?, eso no lo sabía, eso era lo único que salia de mis labios notando que era lo correcto por la gran sonrisa en su rostro Entonces empezamos, estaba siendo sutil, con el propósito claro. Esta sera una primera vez una que tendrá eso que él quisiera.

Son seis de la tarde, lo hicimos dos veces seguidas. No había interrupción, su  mano recorre en movimientos circulares los vellos de mi pecho.

-Ya debo irme. -Mencioné, tomé la ropa notando que no  hay nadie aún en casa.

-Supongo que mis padres llegaran muy tarde, espero volverte a ver otro día Samuel. -Acerque mi presencia a la suya para entregarse el típico beso de un quizá, saben ese que da la posibilidad del inicio de una buena historia.

-Adiós.

Pasaba con la moto por la autopista, el clima es perfecto y espero que por el bien de ambos esto ya acabe en este lugar.

Han pasado tres meses, no he recibido noticias de los que me pasaban el dinero, por el bien de Willy tampoco he tratado seguirlo pese a saber que él esta por graduarse al igual que yo.

El día de la graduación es hoy, estaba listo pero.

-Samuel te llego un sobre. -Mencionaba la encargada de la ceremonia en pleno ensayo ya en la mañana.

——-Te has desviado del propósito principal. Te daré una segunda oportunidad pese a que no las doy.

Ve a las ocho de la noche a la escuela de tu objetivo, el traje esta en tu casa, no te apresures en buscarlo, no es necesario. Parte del dinero esta en el casillero.

Corrí nuevamente, la hora que debo estar es exactamente la misma en la que será mi ceremonia, maldita sea. 

Es cierto esta el dinero, tomé la moto para llegar a la casa y ver un traje negro con corbata verde.

Ya no, por favor, ya no. -Tomé asiento, esto se estaba saliendo de control, por un momento pensé en ir a la policía, pero que les diría?, aparte que he gastado el dinero que he recibido, por otra parte no quería arruinar la vida de Willy.

Sin alternativa apresure la salida, cerca de seis y media de la tarde me preparaba para llegar a la escuela notando que llaman a cada rato mis compañeros de curso. Estacione la moto cerca de los coches de los profesores pues creo que será mas rápido para salir.

-Invitación. -Mencionó una señora en la puerta de la escuela. 

-Que?

-Sin invitación no se puede entrar.

Bajé la cabeza y después la alce al notar que un sujeto se acercó de la nada y me dio una.

-Se le acaba de caer en la moto. -Lo entendía, aquel tipo también era parte de esto, su cara estaba llena de miedo y al dármela salió casi corriendo.

Di la invitación notando que el lugar donde me sentaré serán uno de las primeras filas.

-Damos la bienvenida a la promoción de los futuros bachilleres…. -Y así seguía quien esta a cargo del evento, pero no lo veía, los padres están por todas partes, unos sentados, otros llegando, en fin el típico caso.

-Señor tiene un sobre. -Dijo una joven de unos quince años.

-Debe ser un error. -Mencione, pero no, no era un error ya que eran unos de esos que ya hasta conozco la letra.

-Párate, detrás del salón esta tú objetivo. Debes hacer que salga, asegúrate que esto sea una sorpresa. Recuerda que no doy segundas oportunidades, siéntete afortunado y felicidades también egresado.

Mire por todos partes al notar que las profesoras piden que se sienten y yo llevando la contraría.

-Señor por favor, guarde asiento.

-Mi representado tiene un inconveniente, debo salir un momento.

Corría tras el telón pese a que me decían que esta prohibido.

-Willy? -Susurraba por todas partes a ver mas de cien adolescentes con capa y demás acomodándose.

Fue verlo con un chico de su edad sin nada puesto, osea la ropa pero sin la capa.

-Willy, porque no te has puesto la capa y demás?. -Él esta sorprendido, sus amigos parecen que ya saben de mí al escuchar mi nombre en sus labios.

-Samuel?.pero que haces aquí.-Sus amigos rumorean, se sonríen como si supiesen un chiste de mí.

-Esperando a que salgas, que parece que hago? -tomé su mano para alejarnos unos pasos y a la profesora diciendo que estoy retrasando todo.

-Quien te dijo que hoy me graduo?

-También me graduo hoy. -Tomé la capa y se la colocaba, la profesora dejaba de insistir al notar que él casi esta listo, Willy dejo de hablar al gesto que tuve, un beso.

Salieron, todos están a izquierda y derecha del gran auditorio, los padres toman las fotos, las madres lloran y los profesores tratan mantener el silencio.

Willy no deja de mirarme, el móvil no para de sonar, justo en el otro extremo se reflejan los dos puestos vacíos de los padres de Willy fue entonces que entendía la razón por no querer salir.

Willy fue uno de los primeros el recibir el diploma, todos aplaudieron, yo me paré a aplaudir, a ver como se pone rojo y sus amigos le gritan.

Sin embargo él no se volvió a sentar en aquel lugar, su presencia se deslizo por detrás del salón sin que nadie lo notase excepto yo que fuí  nuevamente tras él.

Lo busque al verlo en la salida, ya sin mas que el sujeto que estaciona  los carros.

-Ven, que no llegamos.. -No entendía a mas que su carisma y su velocidad al estar delante de mi moto.

-Donde? -Encendí la moto al escuchar que lo que decía me daba ganas de amarlo.

-A tú graduación. -Trepamos, arranque hasta llegar a la ceremonia.

Fue llegar y  notar que ya esta empezando, 

-Samuel! -Dijo la encargada de mi salón. Escandalizada por llegar tarde.

-Se me hizo tarde. -Willy se separo para tomar asiento cerca, ese momento a mas de extraño era compartido, Willy tiene a padres desinteresados y yo no tengo entonces aprecié el gran corazón que tiene.

La ceremonia acaba, todos tiramos el gorro por felicidad. Nos tomamos las típicas fotos, saludamos a nuestros padres, familiares y yo me acerqué a Willy que esta fascinado por la diferencia de escuela a universidad.

-Gracias Willy. -Lo tomaba con un fuerte abrazo.

-Gracias a ti, supongo que algún día me hubiese arrepentido de no haberlo hecho.

Un par de horas pasaban, ya no estamos en la ceremonia mas bien en la casa de las alumnas con honores de graduación que tira la casa por la ventana, los tragos se dan, las fotos que se toman tan apresurada captando un momento que jamas lograremos vivir con la misma intensidad.

-Hola Médico Samuel de Luque. 

-Eres tonto, pero vale. Mucho gusto Willy Díaz. -Reímos, 

Una balada se daba, tomé su mano como si parte de ella decía nuestros nombres con la misma intensidad.

Escucha.

Aquel era un recuerdo, todo se ve tan lento al ritmo de nuestros palpitos, un beso lento se da mientras coloco mi manos en sus caderas y él en mis hombros.

-No se como, tampoco el porque pero gracias por darme esto ahora. -Su cara es tierna cuando se apena al decir cosas así.

-Deberías estar acostumbrado por escuchar esto pequeño. -Le dí una vuelta, estamos siendo tontos en plan romántico, su cabeza la veo reposar en mi hombro.

-No te vuelvas a ir, detesto los adiós. -Su voz es tranquila pese a sentirla apunto de romper.

-Entonces Hello…. -Alce su cabeza para besadlo, siento la mirada de todos, no mas que su corazón a punto de salir.

Un segundo, un minuto, podría estar la vida así junto a él. La melodía es triste mas el momento es lo contrario.

-Viviré cerca del centro, si quieres podrías vivir conmigo. -Dije apresurado notando que su silencio me parte el alma.

-Escuch… -Pause, al sentir como su mano aprieta fuerte mi hombro.

-Sí, si quiero. -Su voz esta entre cortada, si fuese posible ahora siento la mas grata emoción, nunca, pero nunca he apresurado algo sin embargo pasa ahora.

-Ahora una vuelta. -Dí dos pasos hacia atrás, alce sus manos a la altura de sus hombros para darle la vuelta, su cara es tan dulce.

-Soy pésimo para bailar Samuel. -Se volvía a esconder en mi pecho.

-Lo haces bien. Supongo que así son las primeras veces. -Alce su barbilla dándole besos lentos.

-Mis padres no deben saberlo.

-Porque?

-Ellos no lo aprobarían.

-Deja que  me presente.

-No, realmente no lo aprobarían. Lo mejor es que me vaya, igual lo tengo que hacer.

El resto de la noche se daba mas movida, nos acercamos a aquel balcón con vista a la playa y su tristeza pese a que hace poco estaba mas que contento.

-No te pongas así pequeño, realmente quiero que hagas las cosas bien.

-Lo agradezco Samuel, algún día si me permites te explicaré como deben ser las cosas. -Lo abrace por la espalda, la canción estaba por acabar y con ello algo nuevo para nosotros.

Es de día, debo estar en el hospital a las once con el remordimiento de estar haciendo algo mal.

Lo mejor será cambiar la dirección lo mas rápido y salir de esta ciudad.

-Hola?

-Willy, soy Samuel quería saber si quieres comer mas tarde y de paso conoces donde vivo.

-Claro, de paso debo contarte algo que me paso hoy.

-Es algo que deba preocuparme?

-No, es algo que posiblemente cambie todo. Te contare en la comida, vale?

Corté, tengo mucho trabajo.

Las horas han pasado y el almuerzo es dentro de minutos.

-Hola. -Mencione al pararme y darle un beso en su mejilla.

-… -No decía nada, su cara era de no tener buenas noticias.

-Que ocurre? -Tomé sus manos mientras él mira fijamente al piso.

-Mis padres no aprueban que me vaya dicen que es muy peligroso.

-Es normal que se sientan así, por otra parte debes de entenderlos. 

-No, es por otra cosa. Podemos partir mañana? -Su cara era de ansiedad tomando agua de forma apresurada.

-Claro, pero estas seguro que no deseas que tus padres sepan que tienes a alguien. Acaso ellos no saben de tus preferencias?

-No, no lo saben. Tampoco es algo que importe, ellos jamás aprobarían que me pierda de sus vidas. -Estaba molesto evitando el contacto visual. Lo notaba por ello trate dejar de insistir.

-Entonces mañana? -Mencione despacio rozando mi pulgar en la palma de su mano, eso lo tranquilizaba por la sonrisa que se dibujaba en su rostro.

-Iré mañana a tu departamento, de paso quiero platicar de otra cosa.

Ha pasado mas de seis horas al escuchar el timbre de la casa, era él con una mochila y unos papeles en la mano.

-Y eso. -Deje que pasara al leer los papeles.

-Son los papeles que recibí en día que llegue a este país. Aquel día no viste a mis padres ya que no viven conmigo, jamas lo han hecho. -Se sentó botando su cabeza al espaldar del mueble.

-Como que no viven contigo? -Dudé, es una mentira acaso?

-Ellos no han vivido jamas conmigo, he logrado verlos una vez o quizá dos veces al año, envían una gran cantidad de dinero para mis gastos. Es complicado de que entiendas.

-Entonces estas solo?

-Si, siempre ha sido así. Pero ya no quiero vivir así, pienso en cambiarme el nombre, vivir por primera vez sin miedo a que me encuentren. -Se paró apresurado a observar por detrás de la cortina a la parte de afuera como si alguien lo siguiese.

-Eso es un golpe muy fuerte. Creo q… -Se paraba frente a mí dando ese abrazo de estar nervioso por el destino.

-Solo ayúdame a ser feliz, solo eso..

Llamé a un amigo que es abogado para ayudarme a cambiar los nombres no solo de él, también los míos. Esto será lo mas extraordinario, irreal, y suicida al alejarme de los tipos que desean algo de Willy. Pero no hay de otra, es eso o esperar lo peor.

Esperamos un par de días hasta que los papeles estuviesen listos, le encargue a Willy que actué de lo mas normal para evitar sospechas. 

-Entonces estaremos en el aeropuerto y llegaremos a Canadá en la tarde? -Preguntaba Willy al ver las nuevas identidades y in poco de documentos mas en la cama.

-Si, aunque si prefieres podemos quedarnos.

-No, debemos partir.

Pause al notar la prisa que tiene por abandonar todo, ya de cierta forma esta en un futuro a mi lado.

-Claro que si peque, estaremos mejor juntos. -Incline mis rodillas, tomé su rostro dando un beso que aclare sus dudas.

-Gracias por no hacer preguntas, realmente lo agradezco.

Es la última noche es esta ciudad, no he recibido sobres y vaya que estoy contento por ello, sin embargo de otra forma noto que he tomado el insomnio al creer que me sigues pese a no ser así.

En el aeropuerto nos aseguramos que nadie nos siguiese pasando las maletas dos días antes y partimos con ropa cómoda en un taxi hasta Toronto.

-Todo estará bien. -Tomé su mano sintiendo como tiembla mirando repetidas veces por detrás del auto.

-Estas seguro que no nos siguen? 

-Que si, estoy seguro. 

Entramos, es una casa amplia con tres habitaciones, dos baños un jardín y lo mas importante es que es una zona segura a la que solo pueden entran militares, fue fácil que  un amigo me la alquilara y de paso que resguarde la seguridad de Willy.

-Es la primera vez que me siento seguro. -Willy miraba por la ventana, los niños juegan y sus padres o madres no todos pero si una gran mayoría posee el uniforme de las fuerzas armadas de tal país.

-Lo mejor para mi pequeño. Reí aún sabiendo que odia que le diga de esa forma, pero sé que le agrada sabiendo que la ama  a su vez, sé que suena tonto.

Las cosas ya estaban listas, lo único que nos decíamos eramos por nuestros nombres falsos, por una parte por mi conocimiento y gusto por un personaje le dije que me llamase Vegetta y él Guille. Amo llamarlo así, es como si tuviese un cachorro por toda la casa que busca cariño así es Willy, claro que no le agrada mucho la idea que lo compare con un cachorro.

La primera noche llegaba, no era calurosa por ende encendimos la calefacción y andaba con las cortinas bajas con el libro estudiando un raro caso de leucemia a la consulta pendiente que tendré mañana. Por otra parte Willy revisa en la página de la universidad los libros que necesitara.

-Y si nos vamos a acostar ya? -Su tono era coqueto, quitaba mis lentes y pasaba su indice por el pectoral que acabo de rasurar.

-Seguro quieres que nos acostemos ya? -Respondí notando que esa no era la perdición del futuro, su sonrisa maliciosa provoca esa lujuria en mi dejando de lado aquel libro a tal punto que alzaba a Willy por hasta llevarlo a la cama. Aquella noche sería la que oficialmente lo hacíamos sin remordimientos de ver hacia atrás, es esa que ni él o yo tenemos miedo a que nos encuentren.

Un año once meses después.

-Willy ya esta en segundo año de medicina, me contentaba mucho que decidiera estudiar medicina, claro que no era la misma especialidad ya que él por su amor a las tortugas decidió estudiar para ser veterinario pese a que esta en contra de quitarles la vida si están enfermos es algo que decidió él.

-Esta noche habrá luna llena, lo sabías? -Se acercaba despacio tomando un sorbo de jugo de naranja alzando sus lentes en su hermosa bata blanca.

-Pues ya lo sé ahora, .Quite el jugo observando hacia todos lados para envolverlo en mis brazos y darle un beso, ese que le da vergüenza que vean.

-Acá no, que nos pueden ver y..

-Anda que no me has dado uno en quince minutos. -Lo acerque nuevamente notando que cede y se libera riendo al notar que personas se acercan al pasillo del hospital.

-Te parece poco quince minutos? -Su cara era de esta un pelin molesto, se pasa la mano por la bata y salimos des ascensor.

-De hecho me parece que fue hace muchos años, que solo quiero estar en casa y hacerte mio una vez mas. -Al decir esto se incomodo dándome  un beso en la mejilla y entrar a la sala donde esta su grupo.

-En la casa Vegetta, no seas tan obvio. -Entraba a la sala mientras seguí el camino a las citas de tal día.

-Doctor tiene usted un sobre. -Comentaba la secretaria al verlo supe lo que se trataban esa letra tenía tiempo que no la veía, esto no podía estar pasando. Al menos ahora que parece ir mejor.

——-Sabes que buscarte no me gustó para nada. Has huido con tú objetivo como si se tratase de un juego y vaya que esto tendrá consecuencias no a favor tuyo.
Esta noche llevaras al objetivo a esta dirección ******** ******* y del resto nos encargaremos. Cuida esa carita que tiene ya que no te ha pasado nada porque me pareces simpático.
Pd. No te molestes en huir, esta vez no tendrás suerte.

Pause los movimientos ya que el miedo que me posee en indescriptible, las ansias que tengo de correr con Willy e irme de este infierno al que lo he sometido.

-Señor esta bien? -La secretaria hablaba sin embargo el nivel que tengo por un asusto que no sea la salud de Willy no entra en mi.

-No, debo irme. -Bajé, lo mas rápido colocando la sudadera negra que suele ponerme al ir al gym, preste el auto de un colega notando que nadie me persiga e ir a la policía. Estaba cerca a la puerta de la jefatura al notar como me levantaron y entraron aun callejón oscuro pese a que hay bastantes personas en las calles es como si fuese lo contrario ya que nadie acudía a mi ayuda.

-Hala guapo.. -Era el mismo sujeto que me encontré en el baños después de haberlo seguido dos años atrás.

-Su…Suéltame… -Trate zafar pero ahora son tres los sujetos que me tienen arrinconado  en aquel callejón.

-Claro que te soltaremos muñeco pero debes darnos a tú pequeño amante.. -Tal tipo respiraba por encima de mi cuello, alzando mis manos para posterior darme vuelta restregándome a la pared.

-Te devolveré todo el dinero que me diste, aún lo tengo. Por favor no lastimes a Willy.. -Era inútil zafar, él tiene el control de la situación con el apoyo de dos tipos igual que el.

-Veras muñeco no queremos el dinero, aunque si por mi fuera te llevara conmigo a vivir felices por siempre, ya veo que eso se te da bien. Con lo que me atraen los médicos guapos. –Sus manos recorren partes que no diré, siento su fuerza que la retiene para no lastimarme.

-Toma lo que desees de mí pero..

-Cariño si eso es lo que hago, aprovecho el momento. Si no te he herido es porque me destrozaría mas a mi que a ti, acaso no ves que me duele verte así. -Los otros sujetos se reían, ellos no serían tan delicados conmigo sin embargo quien me tiene a la pared no me lastima aunque no deja que aplique a mi favor.

-No puedo darte lo que me pides, tendrás que matarme.  Willy es inocente.

-Lo sé, por mi jefe estarías muerto hace tanto tiempo, sin embargo no ha pasado porque he fallado a tu favor. -Ríe, sentí entonces como dejo de ejercer presión.

-Ayúdame a salir de esto, te lo imploro.. -Baje la cabeza, escuche su respiración acelerada en mi cuello ya que aún me encontraba a la pared de espaldas.

-No puedo. Nunca alguien se ha revelado ante las ordenes del jefe, si quieres vivir tendrás que entregar al objetivo.

-Déjame! -Zafe, la cara de los dos tipos en la entrada del callejón sacaron las armas con silenciador.

-Solo tienes una salida. -El sujeto se alejaba, la entrada de la jefatura estaba tan cerca y distante a su vez.

Horas han pasado, entre a la casa sin ver aún a Willy. Tomé una ducha larga por lo que tendré que hacer.

-Samuel? -Era su voz que busca la mía.

-Estoy  en la ventana.  -Remangue  la camisa notando como el sol ya ha desaparecido a la luna llena que Willy menciono en la mañana.

-No te vi en todo el día, me entere que te reportaste enfermo. Ya te sientes mejor?

-Willy debo hablar de algo importante. 

Pasamos un buen rato, la luna se empezaba a poner, alta, blanca, dando el brillo a la casa que tiene las luces apagadas.

-Sabes que desde hace tiempo te prometí la verdad y eso es lo que no he hecho Samu, hay una razón porque deseaba escapar.

-Espera Willy quizá eso no sea importante, quiero que sepas otra cosa. -Él interrumpe tomando mis manos como si su secreto fuese peor que nuestras vidas.

-Mis padres han estado metido en drogas toda su vida, me entere de esto a los diez años.

-Que?

-Si, eso no es lo mas fuerte.

Pause lo que iba a decir, acomode mi atención a su secreto.

-Ellos no son mis padres.

-Que dices!

-Soy el hijo del bando contrario, el señor que no conozco ha estado tan cerca de encontrarme.

-Eres el hijo de un narco?

-Sí. La policía ha estado vigilando cada paso que damos, nada ha sido casualidad por ello te pido disculpas. 

-… -No supe que decir, esto puede que empeore las cosas.

-Di algo, si quieres dejarme lo entenderé. -Bajó su mirada, somo si tuviese la culpa de su vida o quien es en realidad.

-Debo decirte lo que me ha estado pasando, si después de esto decides tú dejarme lo entenderé. -Mire por fuera de la ventana con miedo de lo que pasara.

-Acaso has oído lo que he dicho?

-Si, lo que te diré sera mas grave.

-Estas asustándome Samu.

-No fue casualidad encontrarnos.  Me han estado estacionando, aquella noche en la casa de sexo estaba esperando que llegases, te he seguido desde antes de presentarnos, pero, jamás quise que tú estuvieses en peligro.

-Tú me has… -Estaba confuso, mirando alterado por todas partes.

-Espera, tengo esta noche para entregarte. No se quien, tampoco el porque. Solo se que no lo haré, lo mas seguro es que muera al salir de esta casa sin ti. -Baje la cabeza tapándola al escucharse mi llanto.

-No. No llores. -Sus manos rodean mas mías.

-Acaso no lo entiendes, si te entrego podría no verte jamás!,  No viviré sin ti Willy! -Las lágrimas resbalan, la voz se parte.

-Esto es mi culpa, debí decírtelo la vez que estuvimos juntos. -Su lamento era notable, miraba hacia arriba con angustia.

-Podemos irnos y…

-No, esta noche acabará todo.

Willy sacaba el móvil, hizo un par de llamadas a la vez que se alejaba.

-Ven. -Menciona Willy, 

Tome asiento a la luz de la luz de la luna en la  ventana, sus labios saben a despedida, la claridad a oscuridad.

-No te preocupes por lo que hecho. Sabes que me has dado una vida feliz sin la presión que he vivido durante muchos años. Te agradezco mucho.

-Willy no, no digas eso. Puedes escapar, yo no importo.

-Como dices eso!, claro que si, no puedo vivir sabiendo que te pasará algo por mi culpa.

-Y yo!, yo no puedo vivir sin ti Willy. 

Sus besos era lo último que sentí. Desperté el día siguiente mire el reloj notando las siete de la mañana.

-WILLY?! -Recorrí toda la casa, no esta, sus cosas permanecen en la casa, pase por la calle, fui al hospital y nadie lo había visto, el móvil sonaba sin que él contestase.

Nadie lo ha visto, nadie me sigue.

-Hola? -Pensé era Willy, pero no.

-Disculpe por interrumpir, tiene citas pendientes las atenderá hoy?

-No, estaré muy ocupado. -Tiré el teléfono, Willy no aparecía por ningún lado. Él había desaparecido.


Ha pasado seis meses, ya no vivo en Canadá, regrese a los Ángeles, aquel lugar donde lo vi por primera vez, respiraba los recuerdos en los lugares donde  he estado junto a él. Las personas que conocimos, las comidas tontas que preparamos, todo, absolutamente todo me recuerda a Willy. Sé que es un error recordarlo, también se que no lograré olvidarlo cada vez que vea esa luna llena que agitan los recuerdos de sus últimos besos.

-Estas listo Samuel? -Es Frank un amigo que conocí en una rara consulta médica.

-No quiero ir a ninguna fiesta Franker.. Solo déjame dormir. -Tire el cuerpo a la cama, sintiendo como mi loco compañero se tira encima mio.

-Anda que solo es una vez al año. -Se reía, vale como decirle que no a su risa, supongo que es extraña y muy pero muy contagiosa.

-Vale, me vestiré.

Pasaron cerca de cuarenta minutos al ya tener el traje negro con la máscara puesta, es de disfraces sin embargo opte por ir elegante con capa y mascara, simple y elegante.

-Hala que elegante. -Alza el ceño y se acomoda su corbata.

-Bueno basta que llegaremos tarde.

Bajamos al estacionamiento hasta nuestro destino.

Era muy grande el lugar de la recepción. Dimos nuestros nombres y nos mezclamos entre los invitados.

-Encontré el lugar donde darán el baile principal. -Frank tomó mi mano hasta llegar a tal lugar.

-Y que se supone haremos en este lugar?

-Serás tonto, bailar!, que se supone haremos Samuel?

-Que no tienes porque ser así. Bueno te veo bailar.

-Bailaremos juntos, que no tengo pareja y no pienso ir de pringao solo.

-Espera… -Fue inútil, ya estábamos en la pista, las luces bajan y comienzan a salir en parejas.

-Que no es gracioso estar contigo si no me piensas besar. -Le dije a Frank sabiendo que no gusto de él.

-No te aproveches de la ocasión. -Frank se alejaba por unos tragos, los disfraces eran variados y cada vez las luces se daban en flashes en verde y purpura.

-Puedo bailar con usted.. -Era un tipo de mi alto, con mascara y un sombrero extraño de un torno exageradamente verde como el acertijo con un signo de interrogación.

-No se si deba, llegue con compañía.. -Susurre a la ya alta música del salón.

-Tú compañía esta con un tal Alex coqueteando. 

Mire era cierto, Frank esta que se le pasea de un lado a otro como- Mírame, mírame soy Frank.- Eso no me sorprendía aunque no es necesario que lo haga ya que con su sola risa basta para que alguien caiga a sus encantos.

-Vale, entonces insistirás en bailar conmigo?

-Si, es una canción que me gusta mucho. -Estaba coqueteando, puse mi mano en sus caderas como si antes ya lo hubiese tocado.

Pasamos un rato así tonteando, ninguno decía su nombre tampoco nos quitamos las mascaras, era un misterio que me agrada.

-Nunca se lo he dicho a nadie… -Pronunciaba a la ya balada que nos acerca cada vez mas.

-Decir que?… -Dábamos pasos lentos al ritmo o al menos eso creía de la balada.

-Me gusta que me digas pequeño.. -Sentí el nudo en la garganta, era él, mi chiqui.

-No me dejaste… -Las lagrimas estaban por caer.

-Jamas… -Lo abrace fuerte notando el leve roce de sus labios a los míos.




Me encanto escribir esta historia. Ví algo en esa imagen que solo lograba perderme, en fin gracias :3 z4

Te veía dormir, ¿y sabes?
Ver dormir a quien amas es una putada.

Tenías los ojos como la luna en pleno agosto
y los labios igual que un algodón de azúcar,
la curva de tu sonrisa era mi favorita para matarme,
siempre que te veía desapercibida y tú no te dabas cuenta de lo feliz que me hacías con el simple hecho de existir.

El otoño es la época con la cual ahora me identifico más,
pasan muchas personas por aquí pisando mis hojas secas,
produciendo un sonido al partirse en mil pedazos;
algo así sonó aquel día en que dijiste que te marchabas
y en aquel momento deseé con todas las fuerzas de la química
que mi corazón fuese de titanio.

No detuve tus pasos, tampoco decidí caminar contigo;
tarde comprendí que si la gente se va de nuestra vida
es porque quiere, nada más;
no hay excusa para salir de la vida de otra persona de la noche a la mañana.
Siempre he pensado que las despedidas deberían de ser anticipadas,
para así no causar tanto daño en un solo día,
y así preparase para el desastroso adiós.

Finalmente llegan las cosas que no queremos que lleguen jamás.
El día llegó y tenías que irte,
no sé adónde, pero lejos de mí.
Las despedidas causan los peores vértigos.
He odiado la idea de tener que recordar fechas,
porque, aunque son números, tienen historia.
A veces una historia bonita;
otras veces, una desastrosa.
Y no sé por qué tiendo a recordar siempre lo que me hace daño.

Sigo tanteando desde la distancia tu precipicio para no caer tan fuerte;
sigo manteniendo insomnios que llevan tu nombre y terminan en un verso;
sigo manteniendo el silencio cuando me preguntan que qué me pasa,
cuando, en realidad, me pasa alguien. Tú.

—  Benjamín Griss