paraguas rojo

November rain

ESPAÑOL

(English below)

Pablo tuvo un mal día, en su escuela no dejan de molestarlo, un chico gordo y con lentes es un blanco fácil para cualquier bully, algo de lo que ya está resignado y vive con ello día a día. Hoy en especial se excedieron, se han metido con sus fibras más sensibles. Va de regreso a casa, triste, y si no fuera poco, el clima parece no ayudar en su estado de ánimo. Es muy extraño que llueva en noviembre.

Ya no le importa nada, no importa mojarse, se sienta en el parque, dejando que las gotas de lluvia empapen todo su pelaje, su ropa, su mochila con sus cosas, simplemente disfruta del momento, siente que ya no queda nada más que hacer.

En eso llega Nigel, un murciélago de unos grados más arriba que él, extiende una de sus alas hacia él, haciendo que esta sirva de paraguas. El panda rojo lo ve, lo reconoce, lo ha visto en la escuela, siempre veía al murciélago tan solitario que tenía muchas ganas de acercarse a él y hablarle, pero era un chico más grande que él, siempre pensó que probablemente lo rechazaría, pero ahora él está ahí, junto a él. Nigel no pudo evitar ver al panda rojo mientras caminaba hacia su casa, él vive muy cerca de ahí, así que le ofreció a Pablo que lo acompañara para que pudiera secarse, le hablara a sus papás por teléfono, y esperar a que la lluvia se apagara.

Van juntos caminando, platicando y bromeando bajo la lluvia. El ala del murciélago de todos modos no cubre por completo el agua.

Cuando Nigel abre la puerta de su casa, su familia lo está esperando con un pastel, es el cumpleaños del murciélago. Nigel sonríe ampliamente.

Su familia le pide perdon por no poder darle este año ningún regalo, la situación económica ha estado muy grave. Él no se entristece ni un poco, les dice que él acaba de hacer un nuevo amigo, y es todo lo que él podía pedir.

FELIZ CUMPLEAÑOS, MURCI!

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ENGLISH

Pablo had a bad day at school, his schoolmates picked on him because he’s chubby and wore glasses. He was an easy target for any bully, and he had already resigned to this reality and accepted that he has to live with it every day. But today was worse, the bullies had really given him a hard time… I wouldn’t want go too deep into detail. He headed back home, upset, and if that were not enough the weather didn’t help to improve his mood. It is very strange that it always rains in November.

Pablo is no longer caring about the rain, he doesn’t mind getting wet; so he sits in the park, letting raindrops soak his fur, his clothes, his backpack with his things; just enjoying the moment, he feels that there is nothing else to do.
Then along came Nigel, a bat a few years older than Pablo. Nigel saw the red panda and approached him, extending one wing to him, making it like an umbrella. The red panda looked at him, he recognized him from school, he had noticed the lonely bat on occasion and he had really wanted to approach and have a talk, but thinking he was a bigger boy he thought he probably would have rejected his presence; but now he is there beside him. Nigel was walking home and he couldn’t help but see the red panda sitting in the rain getting soaked, and wanted to help him. He lives nearby, so he asked if Pablo would like to accompany him home so he could dry out there, and then call his parents by phone. Pablo accepted.

They went together walking, talking and joking in the rain, getting both all wet. The wing of the bat anyway doesn’t completely keep the water off.

When Nigel opened the door of his home, his family was waiting with a cake, as it was the bat’s birthday. Nigel smiled broadly.
His family apologized for not being able to give any gifts this year, the economic situation had been very serious on them.

Nigel was not upset by with this news, he told them that he just made a new friend, and that was all he really wanted.

HAPPY BIRTHDAY, NIGEL!

Regalo de cumpleaños para Nicole.

Hoy cumples años y no sé qué regalarte. Ni siquiera sé si te gusta cumplir años y recibir regalos. Ni siquiera sé cómo felicitarte. Vamos a pretender que hoy no es hoy, sino que es un día cualquiera. En este día cualquiera no te voy a dar regalos, ¡ni que fuera tu cumpleaños!, pero ven, vamos a caminar bajo la lluvia imaginaria con tu paraguas rojo y el mío amarillo, ¡ya viste eso!, es un búho, ¡cuidado!, creo que te quiere comer (ahora somos gusanos), te diría que corras, pero somos gusanos, hazte la muerta. ¡Fiuf, ya somos humanos otra vez! Mira, no sé como decirte esto sin sonar cursi, pero me caes muy bien. Está muy bonito tu pelo, y me caes muy bien. Me alegra que hagas cosas como las que haces, que sepas de letras, de libros, de canciones, de colores, de risas y llanto. Me gusta que sabes tanto. Me parece increíble que tengas tantas raíces, que las cuides y protejas; me gustan tus ojos y tus orejas. Sé que a veces te entristecen cosas, sé que a veces te sientes sola, pero me gusta que aún así eres noble y sonriente, fuerte. Eres muy valiente. 

Toma esta rama, no significa nada, pero es que no supe qué regalarte en tu cumpleaños.

BAJO LA LLUVIA~WIGETTA DRABBLE~

Era una tarde lluviosa.

Normal.

La tormenta llego de repente sin darme la oportunidad de cubrirme de la fría agua; caminaba rápido pero cuidadosamente, evitando así el caerme.

La parada del autobús estaba en la siguiente esquina, tenía que darme prisa ya que no tardaba en llegar.
Pero para mi mala suerte, la parada no estaba cubierta y tenía que seguir empapándome; a lo lejos distinguí a alguien con un paraguas rojo, era un chico que, supongo, esperaba al transporte al igual que yo.

La lluvia no cesaba, en cambio se hacía más fuerte, pero no serviría de nada el que me apresurase de igual modo me mojaría, más de lo que ya estaba.

Ya muy cerca de la parada, sentí la mirada de ese chico del paraguas; al sentirme un poco incómodo le mire y note que estaba sonriendo. Educadamente le correspondí la sonrisa y me pare a unos metros de él; para esperar al autobús.

El aire estaba frío y comenzaba a calarme en los huesos, me cruce de brazos e intente mantener el calor que no poseía, mis manos estaban heladas.
Comencé a temblar así que me abrase más a mi mismo; mis dientes se movían provocando un molesto sonido, tanto como esa risa.

¿Risa?                                                    

Gire un poco mi cabeza en dirección a ese chico a un par de metros míos, encontrándome así, con su rostro intentando contener la risa, apretaba sus labios, los cuales formaban una mueca similar a una sonrisa.

Se estaba burlando de mí.

Era un poco descortés el reírse, pero no me importo; el chaval se esforzaba por no reír.

Al estar mirando sus acciones, involuntariamente me dedique a observar su rostro, apreciando así cada detalle.

Notando cada una de sus facciones; eran finas y delicadas, tenía una nariz pequeña y respingada, unos labios rosados y carnosos. Sus ojos eran pequeños, los cuales me parecían graciosos; su atractivo era un tanto peculiar, tenía un cuerpo delgado pero muy bien proporcionado. Su extraño conjunto de aspectos lo hacia una persona con un atractivo físico encantador.

Un hombre con cara de niño. Adorable.

Note que era unos centímetros más alto que yo, al igual que note que llevaba un pendiente en su oreja.

Observe cada parte de él, dándole así toda mi atención.

Su rostro me parecía muy familiar, a pesar de haber visto en toda mi vida cientos de rostros y sonrisas, no lograba entender como la suya me parecía tan única e inigualable.

Pero una sonrisa así, sería imposible poder olvidarla.

-Parece que tienes frio…-su voz era suave y alegre.

-No, ¿Enserio?- dije con evidente tono de ironía. No quería sonar grosero pero su comentario era en exceso redundante. El rio, dándose cuenta de lo que había dicho.

-Que estúpido, claro que tienes frio…-negó con su cabeza.- toma, no será bueno si pescas un resfriado.-extendió su mano que sostenía su paraguas dando a entender que lo tomara; rápidamente me apresure a negar con ambas manos.

-No, no es necesario, gracias pero no quiero que te enfermes tú por culpa de un desconocido como yo.- hizo una mueca de desaprobación y volvió a cubrirse con el paraguas resignado.

Volvió a mirar al frente y yo hice lo mismo que él, esperar a que el bendito autobús llegara.

Me parecía extraño como un desconocido ayudaba a otro, personas tan solidarias como él lo fue, carecían en el mundo. Supongo que tuve la suerte de toparme con alguien así.

El frio ya era insoportable haciéndome temblar aún más; una vez leí que la mente puede llegar a controlar al cuerpo evadiendo así el dolor o cualquier otra sensación.

Así que decidí mirar la lluvia, desconectando a mi mente y a mi cuerpo; solo pensar en la lluvia y el sonido que ella provocaba al caer en el suelo.

La lluvia continuaba cayendo, mojándome. Pero de pronto dejo de mojarme, sin embargo frente a mí aun caía.

Alcé mi vista, esperando así encontrarme con el nublado cielo, pero solo me encontré con un plástico rojo; entonces gire mi vista encontrándome con un chico sosteniendo una paraguas cerca mío a solo unos centímetros los cuales se suponían que deberían ser metros. Cubriéndonos de la incesante lluvia.

Le mire confundido sin embargo él continuaba viendo al frente, ignorando mi mirada como si no hubiese hecho nada. Iba a reclamarle, no quería mojarlo con mi ropa pero su sonrisa apareció de nuevo, distrayéndome de mi objetivo.

Sonreía como si me presumiera lo deslumbrante que esta era.

Pero sabía que incluso cosas como esa, las hacia involuntariamente, sin saber lo que provocaban en un simple y empapado desconocido.

Me quede embelesado viéndola, su sonrisa; y juro que quería dejar de verla, pero era tan perfecta.

En esa tarde tan mojada bajo la lluvia, había dos personas resguardándose del agua debajo de un paraguas rojo.

Un chico con una bella sonrisa, y otro con muchos sentimientos desconocidos.

El frio desapareció, su compañía era cálida. Y por una vez en toda la tarde, desee que ese autobús jamás llegara.

Bajo esa sombrilla roja había más que dos chicos…

Era un nuevo universo, un lugar tan lejano a la realidad, donde todos los sonidos desaparecieron, inclusive el de la lluvia; solo su respiración permanecía en mis oídos.

La calidez se pasó a mi corazón, envolviéndome en un sentimiento muy familiar…

Quizá amor.

¿Y eso cuando lo sentí?

El sonido del motor se hizo notar, el autobús había llegado…

Él se separó de mí, guardo su paraguas y se paró frente a la compuerta, dispuesto a subir.

Me quede confundido, ¿Cómo me podía sentir así?

No lo conozco, él no me conoce y lo más probable es que nunca le vuelva a ver.

¿Por qué desperdiciar mis sentimientos en  un amor así?

Además, soy un chico…

-Samuel, ¿no subes?- le mire atónito, viéndolo a punto de subir al transporte, observando su perfil.

-¿Guillermo?

Y como era costumbre suya, sonrió.

 

…………..

Gracias a mi amiga Laura, quien contribuyo a la idea de un capitulo bajo la lluvia :)

Tampoco es que fuera muy difícil, ese día llovía xD

Ella quería un beso y le dije que no :v xD

Y gracias a ustedes, que leyeron esto.

Si ha sido de su agrado, agradecería inmensamente el que lo votaran, si no lo hacen no pasa nada, con el simple hecho de que se hayan tomado la molestia de leerlo me basta.

gracias…

att: yeli:3♥