para's art

Sé que a veces piensas que no, que no estás hecha para que alguien te demuestre cariño sincero, pero tú también tienes la culpa, caes en los mismos dramas de los pendejos que no saben estar solos. Que por más que te arregles, lo bonita siempre es un juego de disfraces, que te tendrías mejor suerte si no tuvieras que preocuparte, y como eres frágil, caes con encantos que no sabes diferenciar si son meros intentos de seducción o intenciones caballerosas de quedarse. De repente te llega la idea de que a nadie le importas, cuando eso sacuda tu cabeza, no tienes que decirme nada, sólo pararte de frente, mirarme como si vieses una luna de hielo, que yo atenderé, el llamado a tu regazo. Sé que no, no todos los días querrás compañía, que querrás estar sola, tener tus planes, tu espacio, tus proyectos, cada persona es otra persona, y a veces, muchas dentro de una sola, en la medida en que tú crees que estás loca, a mí me pareces la más equilibrada para conllevar el ritmo de esta sociedad que es relativamente absurda. Pero aquí estamos tú y yo, para hacer arte con nuestras vidas, para luchar un poco y hacernos felices, puede ser simple, puede ser confuso, puede ser que necesites más problemas en tu vida, o quieras la tranquilidad de los misterios, puede ser, pero no pienses que no rondas las horas del pensamiento de nadie. Aquí estás, en la habitación que conecta a mi corazón con las neuronas.
—  El color de los tallos, Quetzal Noah