pantalones colores

—Naces. —Creces. —Te gusta el reggaeton en el 2006. —Te haces "emo" en el 2007.... —Escuchas a pxndx & mago de oz. —En el 2008 te haces un Myspace, Metroflog, Hi5 y demas pendejadas, escribes como "moxita" en Messenger, empiezas a tomarte fotos y les pones un montón de efectos. —Te haces un facebook en el 2010, lo usas para jugar Farmville, City Ville, te haces fan de Justin Bieber, empiezas a escuchar musica que ni te gusta porque todos lo hacen, dices que amas a algun Reggaetonero rebuscado, tu solo quieres ser popular, empiezas a ver la saga crepusculo, quieres un novio como Edward & Jacob, pasa el tiempo comienzas a usar pantalones de colores, tomarte fotos de lado, o desde arriba, publicas en facebook canciones & todo lo que haces. —En el 2012 empiezas a publicar "Like & te publico", "Like & verdad", publicas que quieres un novio swagger yolo, pides likes, quieres likes. —En el 2013 te HACES FRESONA, eres un unicornio, pandicornio, ponycornio, etc, utilizas pantalones floreados & otros con cruces, etc. Te vuelves "culto", te gusta la fotografía, te gusta el café de Starbucks, tu mamá te compra una cámara carísima Nikon para que tomes fotos en un espejo apuntando hacia ti con la cámara. —En 2014 te haces "Hipster" te sacas foto fumando "marihuana" te gusta Carla Morrison, te gusta el rock, avicii, te gusta el rubius, te gusta Lana del Rey, One Direction, pides que te sigan en Instagram, Twitter etc. Quieres un tatuaje del signo de infinito, Eres bipolar, Te enamoras de alguien que no conoces, tienes novio, lo amas, cortan a las 2 semanas, publicas en facebook, MUERES.

 

Diabolik Lovers en Español♥. ~ ONE SHOT. SAN VALENTÍN. - TSUKINAMI CARLA♥.-

Mun: ¡Lo prometido es deuda! Aquí está el ONE SHOT de TSUKINAMI CARLA con tema del DÍA DE SAN VALENTÍN. ¡Feliz 14 de Febrero♥! :3
¡Disfrútenlo y no olviden comentar qué les pareció♥! 

Por favor no posteés sin dar crédito a AskDiabolikLovers-Esp ya que son historias originales de este blog. :3

Atención: Este One Shot puede contener palabras altisonantes, temas con referencia sexual y contenido explícito. Si eres menor de 15 años por favor abstente de leerlo o hazlo bajo tu propia responsabilidad.


Carla.

Pude escuchar la respiración de mi novia incluso cuando apenas iba entrando a la mansión de mi familia, sabiendo perfectamente que ella se encontraba en la sala principal. Llevaba conmigo lo que sería una de mis mayores adquisiciones en la compra de pinturas que me parecían completamente preciosas y esta era especial, tan especial que estaba dispuesto a compartir el momento en el que le quitara la tela que la protegía de la intemperie con ella.

Decidí que sería oportuno pasar antes a donde ella se encontraba para anunciarle mi llegada y además invitarla al plan que tenía estructurado en mi cabeza y que había venido creando desde que entré en la limusina para regresar a la mansión luego de mi maravillosa compra.

-Hmm, Kisama. – La llamé por ese apodo que ya se había hecho una costumbre en mí. – Llegué hace un momento y he adquirido algo excepcional, quizá te gustaría acompañarme a mi Galería. Me gustaría enseñártelo, si no te molesta.

 

Mientras hablaba con ella sostenía el gran rectángulo que era casi de su alto en mis brazos, aún cubierto por una tela. Ella asintió, siempre tan penosa como siempre como para mencionar una palabra, aunque con sus sonrisas suaves y discretas fuera más que suficiente para complacerme. Esperé a que ella se colocara a mi lado y entonces comencé a caminar con ella a mi Galería, aquél lugar que consideraba tan sagrado y persona donde no dejaba que nadie mas que yo entrara a menos de que eso fuera extremadamente necesario. Tomé la llave de mi bolsillo y recargué el rectángulo con extremo cuidado en el suelo para poder abrir la puerta y por educación, sostuve esta para que ella pudiera entrar y en seguida, hacer yo lo mismo. Mi Galería estaba constituida por un espacioso pasillo y unos lugares un poco más amplios, todos repletos de magníficos cuadros que yo consideraba unas maravillosas obras de arte. Lo único que se podía escuchar en ese momento era el resonar de nuestros zapatos cada que dábamos un paso y su respiración.

Finalmente llegamos al centro de mi Galería y me detuve, colocando el cuadro en el suelo, recargado con un pequeño soporte que tenía en la parte trasera ideal para poder sostenerse por sí solo. Sonreí por detrás de mi bufanda, orgulloso. Me quité la prenda que estaba alrededor de mi cuello y me cubría los labios y pude notar que en los ojos de mi chica había mucha curiosidad reflejada, situación que me complació.

-Esto, Kisama, es la obra de arte más hermosa que jamás han visto mis ojos. Me ha costado mucho trabajo encontrarla, y puedo decirte que llevaba casi toda mi vida buscando a por ella pero luego de mucho esfuerzo y mucha suerte por fin tengo la dicha de tenerla. Y quiero compartirla contigo, así que por favor, hazme el honor de quitar la manta que la cubre.

 

Dio un paso hacia atrás como indicándole que la acción era toda suya y pude ver como sus piernas temblaron de emoción, curiosidad e incertidumbre ante mis palabras. Sus delicadas manos tomaron la orilla de la manta que cubría el gran rectángulo vertical y mis ojos destellaron con deseo y ansia. En un delicado movimiento, ella jaló la tela y la retiró, con cuidado de no hacer daño a mi más preciada obra de arte. Entonces se sorprendió.

Mi obra de arte consistía en un espejo. Un espejo donde su hermosa figura era reflejada y con la inscripción “San Valentín, 2016 – Para siempre.” en la parte superior izquierda. Pude notar que sus ojos se llenaron de lágrimas conmovidas y entonces me acerqué a rodearla con los brazos para acariciar sus costados a lo que mi mentón descansaba en su hombro para poder mirarla por el espejo.

-Mírate bien, Kisama…. Sí. Nadie más que tú eres la adquisición más hermosa y perfecta. Eres todo lo que deseo y lo único en el mundo que puede causarme un huracán de emociones. Feliz San Valentín.

 

La hice girar para que me mirara y entonces con ambas manos la sostuve por las mejillas para poder besarla con intensidad y pasión, poseyendo sus labios y sintiendo su cuerpo vibrar frente al mío. Suspiré de gusto, y no tardé en aferrarla a mi cuerpo con una mano mientras con la otra la acariciaba por todo el largo de su espalda hasta llegar a su trasero y subir de vuelta, notando como la piel se le erizaba por mi contacto. Deseaba hacerla mía, como casi todas las noches que la veía recostarse con inocencia a mi lado utilizando ese camisón de dormir color blanco que le sentaba tan bien. Mordisqueaba su labio inferior con ansia, teniendo los ojos cerrados y dejando que mis demás instintos me avisaran si iba por el buen camino o no.

Justo en el sitio donde nos habíamos detenido a descubrir mi obra de arte yacían un par de sofás que luego utilizaba como lugar de meditación o para leer, pero en ese momento me servirían de algo mucho más interesante. Sin esfuerzo alguno la tomé por la cintura para cargarla y llevarla conmigo hasta uno de los sofás más amplios, recostándola y colocándome con rapidez y habilidad sobre su frágil cuerpo, permitiéndome llevar una de mis manos a su muslo para acariciarla. Escucharla jadear era mi debilidad y hacía que la piel completa se me erizara y mis sentidos se agudizaran a su mayor capacidad. Me separé de sus labios un momento para bajar a mordisquear los botones de su blusa de mangas tres cuartos y con facilidad comencé a desabrocharla hasta encontrarme con un sostén de encaje, muy femenino. Sonreí, estaba más que complacido. Tomé una de sus manos y la coloqué en mi pecho mientras mis ojos la examinaron con mucha intensidad.

-Tócame. – Le ordené y pude escuchar que gimió.

Sus manos delicadas y suaves comenzaron a desabotonarme la camisa y permanecí erguido para ella, para que fuese más sencillo. El calor humano que desprendían sus manos me hizo soltar un grave gruñido de placer y estirar el cuello, cerrar los ojos. Mi cabello largo se había desordenado, pero en esos momentos era obvio que cosas como aquella sucederían.

Me las arreglé para deshacerme de su blusa y tirarla lejos, ya que a pesar de ser una pieza que le quedaba extremadamente bien, me estorbaba. Una vez ella se deshizo de mi camisa, pude agacharme para besar uno de sus senos por encima de la tela de su sujetador de encaje, notando como su piel se erizaba con mi solo contacto. Mordisqueé hasta hacer una marca rosada que indicaba que ella era completamente mía, como las marcas rosadas que dejaba con sus uñas en mi cuerpo indicaban que yo era plenamente de su propiedad.

Mi respiración se hacía más agitada, y a pesar de ya haber recorrido toda la piel de su abdomen, vientre y pecho y de haberme deshecho de su sostén y haberla dejado desnuda de la cintura para arriba, sentía necesidad de más, por lo que no tardé en explorar sus pantalones de color claro y comenzar a sacárselos a lo que mis manos le recorrían la cintura, las piernas y así hasta hacer que la prenda terminara en el suelo. Estiré la mano para tomar mi bufanda y en un movimiento hábil, tomé sus muñecas y las sujeté juntas de manera que le era imposible mover las manos. Solté un jadeo de excitación, y pude notar como algo despertaba en mi entrepierna. Me agaché, mordisqueando su cadera y su vientre, viajando hasta besar con pasión su feminidad. El sonido de sus gemidos eran extremadamente extasiantes para mis oídos y era como si me incitaran a seguir, así que no me detuve hasta darme cuenta de que ella estaba más que lista para recibirme. Con una caricia sensual, lenta y suave me deshice de su panty y la tuve completamente desnuda y expuesta ante mí. Justo en ese momento el espectáculo fue para ella, al permitirle ver cómo me quitaba los pantalones y los bóxers para finalmente tocarme ante sus ojos hasta sentirme preparado, y luego de rozarme con ella y anunciarle lo que sucedería, me introduje en su cuerpo. Nuestros gemidos se unieron en un sensual coro, que no pararía durante toda la noche.

By: AskDiabolikLovers-Esp.tumblr.com

Tú no eres tu trabajo. Tú no eres todo el dinero que tienes en el banco. Tú no eres el auto que manejas. Tú no eres el contenido de tu cartera. Tú no eres tus jodidos pantalones color caqui. Tú eres todo el canto y todo el baile de toda la mierda del mundo.
—  Fight Club.
One-Shot Vegettaxx ~Especial San Valentín (LEMMON)

14 de febrero… Ese puto día en el que todas las putas parejitas de los cojones están besuqueándose y dándose mimos en mitad de la calle, para eso están los jodidos hoteles coño.

Perdón por este lenguaje, pero me irrita y me entristece no poder decirle a esa persona lo que siento, es frustrante no poder decirle que le quiero por miedo a que deje de ser mi amigo, todo esto es una puta mierda.

El móvil empezó a sonarme, era él.

 -¿S-Samuel?-dije nervioso, ¿por qué coño estaba nervioso?

 -Frank… Eh…-¿estaba nervioso?

 -Me estás poniendo nervioso tío.-más de lo que ya estaba.

 -Tengo algo muy importante que decirte.

 -Dispara.-solté.

 -Por aquí no, en persona, estaré en tu casa en un rato.-dijo y colgó, ¿qué coño?

Me fui a la ducha a la velocidad de la luz para estar presentable, ¿desde cuando me preocupaba tanto por mi aspecto?

Al salir del baño me apresuré en ir a mi habitación y vestirme, ya que hacía frío y tener mi cuerpo serrano  al descubierto con este puto frío, pues como que no.

Pasó un buen rato, al menos para mí y llamaron al timbre, fui a abrir a toda hostia, de hecho casi beso el suelo.

Cuando abrí la puerta le vi, con su camisa blanca, esa que le hacía tan jodidamente sexy y sus pantalones color crema. Entró apresuradamente, mirándome fijamente mientras yo me derretía.

El hecho de tenerle en mi casa, solos él y yo me ponía nervioso y me hacía pensar cosas indebidas.

Su rostro tan “cerca” del mío, sus brazos, su voz, la forma en la que me miraba, él, me volvía loco, nunca antes había sentido esto,

 -B-Bueno dime lo que me tenías que decir.-dije y me miró con nerviosismo.

 -Frank yo…-dijo rascándose la nuca.

 -Tú…

 -Eh…-me estaba poniendo nervioso, así que lo hice, le besé, fue arriesgarme a lo tonto, pero lo necesitaba, necesitaba saber a qué sabían sus labios, su textura.

Eran dulces, suaves y llenos de pasión.

Al principio fue brusco, pero se hacía tierno, suave, dulce y a la vez salvaje y con pasión, lamió mi labio inferior pidiendo permiso para entrar en mi boca, separé un poco mis labios y le dejé paso. Me devoró, me acariciaba, me dejaba sin aliento…

Tiró de mi camiseta hacia arriba y me la quitó, yo fui desabrochando los botones de su camisa delicadamente, pero lleno de euforia.

Volvimos a juntar nuestros labios, me rodeó con sus brazos y me pegó a su pecho, deslicé sus manos por su espalda, era suave y estaba musculada. Rodeé su cuello con mis brazos y él me agarró de las piernas, haciendo que rodeara su cintura con ellas.

Entramos en mi habitación y me tiró sobre la cama y se puso sobre mí, sus piernas a los lados de mi cintura, me mordí el labio.

Se inclinó a su rostro, puso sus labios a escasos centímetros de los míos y susurró:

 -Vamos a jugar.

Me dio un pequeño beso y volvió a ponerse como estaba antes, se giró un poco y se quitó los zapatos para después empezar a quitarse el cinturón de forma sensual, la cual hacía que me pusiera más palote aún.

Él se dio cuenta y se relamió los labios.

Mandó el cinturón a tomar por culo y después empezó a desabrocharse el pantalón, dejando paso a su erección más que notable.

Se echó hacia atrás y desabrochó mi cinturón, acariciando a mi “amigo” que estaba más que contento, sonrió mordiéndose el labio, mientras yo observaba cada movimiento que hacía.

Pasé de lo que hacía y me fijé en su cuerpo, su hermoso rostro, sus brazos, sus pectorales, sus abdominales… ¡DIOS MÍO ESTE CHICO ES PERFECTO!

Me quedé pensando durante unos segundos lo que sería pasar una noche, o una tarde entre sus brazos, notando su respiración y escuchando el latir de su corazón.

Sentí su dedo en mi abdomen, algo que me sacó de mis pensamientos, le miré una vez más mordiéndome el labio.

Se fue a los pies de la cama, tiró del bajo de los pantalones hasta quitármelos del todo, él también se quitó los suyos, ahora ambos estábamos en boxers.

Me di la vuelta y me puse a cuatro.

 -¿E-Estás seguro?-preguntó.

 -Hazlo.-fue lo único que dije.

Sentí cómo bajaba mi boxer, para después sentir su miembro entrar en mí.

Al principio fue delicado, pero después… FUE UNA MÁQUINA DE METE-SACA.

Todo pasó tan rápido que en un momento él ya estaba tumbado a mi lado, jadeante como yo.

 -Eres lo primero y lo último en mi lista de deseos.-susurró y me beso tiernamente, yo le sonreí con la respiración aún un poco agitada.

Apoyé la cabeza en su pecho y me quedé dormido oyendo el sonido más maravilloso del mundo, el latir de su corazón.

Kaneki Ken & Tsukiyama Shuu

Note: If someone wants to translate this from Spanish to English, PLEASE send me a message. Thank you ♥

Segunda parte de esta publicación. La primera parte y esta (la segunda) solo tienen, como tema en común, la relación de ambos personajes en dicho título. A medida que lean, encontrarán otros post escritos por mí, para que sepan a qué me refiero.

Veamos, debo hablar sobre este tema siendo lo más sincera posible con ciertas “etnias” del fandom en Tokyo Ghoul:

  • Nadie tiene la menor idea de la magnitud que abarca la relación de Kaneki Ken y Tsukiyama Shuu.
  • Nadie se quiere dar cuenta de la relación tan extraña y abismal entre ambos.
  • Muchos no quieren comprender las situaciones sutiles e imperceptibles que Ishida Sui nos coloca en el manga y en muchos artes que hace.
  • Otros, no se dan cuenta de la enorme dependencia que influye en sus pensamientos.
  • Nadie tiene idea de qué siente Ken por Shuu.

Pero de algo sí estamos seguros y coincidimos.

Tsukiyama aprecia a Kaneki más de lo que podríamos imaginar hasta el punto de:

  • Entrar en una larga depresión.
  • Morir lentamente a causa de la misma por casi 3 jodidos años.
  • E incluso no encontrar el significado a la vida si es que Ken no lo acepta.

En los acontecimientos del manga, Sasaki eventualmente recordó y supo de personas que pertenecían a su linaje anterior (Nishiki, Touka, Hinami, Uta, Amon). Como si se tratara de un “filtro de memorias” que el mismo Kaneki Ken dejaba abierto en la mente del pobre Haise; sin preocuparse de si este último se enteraba de que esas personas eran sus allegadas.

Pero…

¿Por qué no dijo ni una palabra sobre Tsukiyama en el primer encuentro que Haise tuvo con este en el CCG…

… siendo que después intentó detener a Haise para que no lo matara?

Kaneki Ken realmente deseaba proteger a Tsukiyama.

  • Lo protegió en la medida que pudo hacerlo y se lo permitía a sí mismo, a causa de las personas que también estaban en dicho lugar del suceso.
  • Se despidió de Tsukiyama pensando de que quizás nunca más lo volvería a ver y que él lo odiaría por la herida física (y emocional) que le causó. Si no fuese una persona querida e importante para él, no habría necesidad de despedirse y arrojarlo desde la cima de un edificio (si es que prácticamente, podía haberlo asesinado de un solo golpe).
  • Quizás ya tengo una “pequeña” idea de hasta dónde podrá llegar la relación y los sentimientos de ambos.

Y ahora ¿Por qué aún veo personas que siguen con la idea de que Kaneki odiaba a Shuu y quería matarlo porque intentó comerlo, solo para apoyar a su “ship” o simplemente porque odian al personaje?

Como verán, admito que defiendo mis intereses, pero a diferencia de muchos siempre lo hago con lógica.

Ken sabe perfectamente que Tsukiyama fue y será una persona importante para él y, a pesar de haber iniciado con el “pie izquierdo”, compartieron demasiados momentos.

Momentos tristes, momentos alegres, momentos en que se sufre y ves sufrir a los demás; momentos en los que se pierde, momentos que él quisiera o desearía borrar. Compartió vida y muerte en ambos mundos. Momentos, compartió momentos con la banda. Compartió momentos con Tsukiyama.

Tal vez, él es increíblemente importante para Kaneki; tanto que ni siquiera nosotros podemos saber en qué medida. Y es por eso que decidió esconder a su Luna, su camino al Sol (su “todo”).

La carta de “Los Enamorados” tuvo influencia en ambos personajes durante el capítulo 44 de Tokyo Ghoul :re:

  • Esta carta nos induce a contemplar a las personas que nos atraen y a las que se sienten atraídas por nosotros. Es la expresión de dos seres opuestos que se desean y se atraen mutuamente.
  • Muchas personas viven insatisfechas porque ignoran los sacrificios que son necesarios para encontrar el amor. 
  • El iniciado no desea tomarse demasiadas molestias o teme herir los sentimientos de los demás.
  • Para experimentar lo que esta carta ofrece tenemos que estar dispuestos a pagar un precio.

Y, desde la aparición de Tsukiyama Shuu en TG :re, la carta de “La Luna” adquirió fuerza.

La Luna (Tsukiyama Shuu) representa:

  • Los sueños, temores, los recuerdos, todo pensamiento no conectado con el aquí y ahora.
  • Abarca las esperanzas y los miedos del futuro, el recuerdo de las cosas que ya han ocurrido.
  • La Luna está relacionada con el subconsciente, lado oscuro (Kaneki Ken); porque contiene sentimientos fuertes y ocultos que influyen irracionalmente en el comportamiento del iniciado (Haise Sasaki).
  • Puede resultar desalentador observar el subconsciente de uno mismo. Es muy difícil llegar a la Luna porque está rodeado de “escudos” para protegerlo, formados por el mismo subconsciente:
  • Se halla en lo más profundo de nuestra mente:

Los “Enamorados” son dos energías opuestas que se atraen, se juntan y se complementan de diversas formas…

Me encontré con esto mientras releía el manga de TG. Solo miren cómo la posición de las manos coincide:

Y en TG :re, los pantalones están en el color inverso que ambos utilizan:

…así como lo suele hacer el Yin y el Yang.

La influencia de Shuu en Kaneki (y viceversa) es extremadamente grande pero imperceptible.

Tanto que no muchos nos dimos cuenta de ciertas frases elocuentes que Shuu utilizó en cierto momento.

¿A qué me refiero?

En primer lugar, nunca debemos confiar en lo que se dice en el adelanto del “Siguiente capítulo” (muchas veces, esto ocurre 2 capítulos después de lo esperado).

En el capítulo 37, Kanae le muestra a Tsukiyama la foto que revela la vida de Kaneki (como Haise).

Y ahora sabemos que, en el capítulo 38, solo ocurrió el encuentro tan esperado entre Shuu y Haise.

Luego nos muestran este mismo “adelanto”, donde muchos creíamos que pasaría algo grave en relación a Kanae (ocurriendo en el capítulo 40), para que sea en ese momento donde realmente: “¡cada uno de sus pensamientos choca…!”.

Cada uno de sus pensamientos volvieron a “chocar”, se volvieron a encontrar por la relación de ambos en cuanto a los libros:

Mientras que Haise lee para “pasar el tiempo” y sin tanto interés:

Kaneki y Tsukiyama leían para afrontar tiempos difíciles:

Kaneki tenía este pensamiento en cuánto al núcleo y los personajes creados por Takatsuki:

Mientras que Sasaki:

Además ¿recuerdan el análisis que este último hizo sobre su perspectiva de leer las historias comprendiendo al mismísimo autor?:

Creo que leí algo parecido anteriormente:

Y en TG :re Tsukiyama mintió:

Por la opinión de Haise es que Shuu se convencía a si mismo que era imposible que Kaneki se haya olvidado de él.

Y sí, realmente Ken nunca se había olvidado de su Luna.

Solo lo protegía ocultándolo en lo más profundo de su ser.

“el me pone de cabeza" | cap. 9

Por si no leíste el capítulo anterior ^^  [Capítulo 8]

 

 

Narra Vegetta

 

Ya me había cansado de estar berreando, no podía o mejor dicho no tenía el derecho a estar celoso y mucho menos a estar cabreado con él, solo soy su amigo eso lo tenía que aceptar aunque me costara mucho, lo que sucedió esa noche entre nosotros no fue nada más que algo sin importancia, ya era más que obvio que yo no le interesaba.

Ya había  pasado más de hora y media y yo seguí empanado observando el tiempo pasar, tome una bocanada de aire e intente calmarme.

-Bien Willy, si quieres estar con el que te aproveche, no voy a ser yo quien te lo impida-  susurre para mi sin poder evitarlo.

 

Me levante del estúpido banco y camine de regreso a casa, apague el móvil y me resguarde en el silencio y la soledad.

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Narra Willy.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

 

llegue al patético punto en el que mis lágrimas se convirtieron en simples sollozos, seguía tirado en el suelo del recibidor, pensaba que no podría dolerme más., que ya no quedaba nada en mí que aun pudiera romperse pero como siempre estaba muy equivocado, la única parte que aún quedaba en mi dándome fuerza para despertarme se rompió en cuanto él se fue, ahora tenía ganas de mandar todo a donde yo me sé, escuche bajar a Carol por las escaleras así que intente calmarme más aún.

 

-¿Ya  se fueron?, yo le dije a Samuel que estabas…. ¿Guille?, ¡Guille!, ¿Qué haces en el piso?-  corrió a mi lado -¿Qué te ocurrió?- me paso un brazo por la espalda.

- Nada Carol, estoy bien-  escondí la cara  en mi sudadera.

-¿Estuviste llorando?- me tomo por la barbilla obligándome a mirarla -¿Qué te dijo Samuel?-

-nada Carol, no dijo nada- intente apartar el rostro de nuevo pero ella no me lo permitió.

-¿acaso se puso celoso porque estaba el Rubius aquí?-

-¿Cómo sabes eso?- la mire extrañado – en fin no importa porque no es lo que piensas-

-sí que lo es, ¿Vegetta se puso celoso verdad?-

-bueno eso dice el, pero yo no le creo-  estaba tan cansado de discutir así que volví a bajar la cabeza

-yo pienso que sí que es verdad Guille- me abrazo más fuerte intentando reconfortarme.

-¿y por qué piensas eso Carol?- estaba más que confundido así que sus palabras me confundía aún más.

-¿tú le quieres?-  su pregunta me sorprendió, ¿acaso es tan obvio?

-claro que no, pero que cosas dices, solo somos amigos-  mis mofletes se colorearon de nuevo.

-vamos Guille, eres mi hermano y te conozco desde que nací, estoy segura de que tú le quieres-  me miro con cara de autosuficiencia

- está bien, si le quiero pero él no siente lo mismo por mí-  me sentía jodidamente patético, y mis ojos volvían a estar húmedos a causa de las lágrimas próximas.

Y dime, ¿tu como sabes que él no te quiere?- la pregunta más sencilla de responder y al mismo tiempo la más dolorosa.

-pues por qué no, a él le molan las tías -  de nuevo las imágenes de Vegetta y la rubia me comenzaron a follar la mente.

-¿y cómo sabes que no le van también los tíos?- se agacho a mi nivel para mirarme a los ojos mientras una mueca traviesa le cruzaba el rostro.

-que no Carol, ayer mismo le vi liándose con una chica- mis ojos no aguantaron más y empezaron a brotar de ellos lagrimas sin control.

-¿Cómo que lo viste liándose con una chica?, ¿estás seguro de que era el?-  ahora su rostro estaba adornado por una mueca de enorme confusión.

-si, ayer él estaba liándose con una rubia, creo que me vio pero no estoy muy seguro-

-así que por eso estuvo aquí anoche-  susurro de manera casi inaudible

-¿Quién estuvo aquí anoche?, ¿de qué coño hablas?- joder no estaba de humor para secretillos.

-nada, nada tu continua contándome- yo sabía que ella estaba ocultándome algo pero no tenía ganas de insistir.

- pues eso, ayer cuando te fuiste Salí a dar una paseo-

-ven vámonos a la habitación para estar más cómodos- me ayudo a levantarme, mis piernas estaban completamente agarrotadas, así que apoyándome en ella  nos dirigimos a mi habitación.

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Narra Vegetta.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

Acabe de grabar y subir el último game play para mi canal, es bastante difícil aparentar estar bien y feliz, es más difícil de lo que pensaba pero aun así no quera preocupar a mis subscriptores.

Me acosté en mi cama, ya me encontraba más calmado así que comenzó a leer las menciones en twitter, para pasar el tiempo más que otra cosa , había algas bastante graciosas otros tantas bastante molestas pero siempre es así, no se le puede dar gusto a todos, me detuve en uno de los muchos dibujos que me mandan, era un dibujo bastante mono, me hizo sonreír con solo verlo pero también me provoco mucho dolor, estábamos Willy y yo en una pequeña salita morada, nos abrazábamos y ¿cómo no?, también nos besábamos.

Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas de nuevo, no podía continuar así, deprimiéndome con todo lo que me rodea, me levante de la cama, ya tenía claro lo que haría, SALDRIA DE FIESTA.

Prepare lo que me pondría, era algo básico nada extraordinario, unos pantalones ajustados color beige y una camisa negra bastante chula y favorecedora. Me di una rápida ducha y en cuanto estuve listo Salí  hacia el único lugar que conocía en el que me podría beber alguna birria y ¿Por qué no? Conocer a alguien nuevo.

Después de un no tan largo viaje en taxi llegue al establecimiento, desde afuera se notaba el buen rollo así que entre dispuesto a olvidarme de todo, a perderme en los primeros ojos bonitos que encontrara,  vamos que me liaría con la chica más bonita que viese, por un momento pensé que sería bastante fácil olvidarme de los problemas que traía encima.

Después de un rato de estar sentado en la barra mirando hacia todos los cuerpos que se retorcían en el centro de la pista me di cuenta de porqué mi humor no mejoraba, y no es que ninguna chica se me hubiese acercado porque vamos ya había conseguido fácil 5 números de teléfono pero es que ni siquiera ellas podían hacerme olvidarlo, no podía olvidarme de Willy.

Salí del lugar bastante más molesto de lo que me encontraba y en cuanto me encontré en la calle hice algo de lo que probablemente el día de mañana me arrepentiría.

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Narra Willy.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

- Y es por eso que le dije que estaba saliendo con Rubén-  pase demasiado tiempo contándole a mi hermana lo sucedido con Vegetta y ella solo me miraba expectante, asentía muy de vez en vez o sonreía si lo creía oportuno  -Gracias por escucharme pequeña-

-no es nada Guille, pero ¿puedo decir algo sí que te cabrees conmigo?-  me miro con una mueca algo extraña.

-Claro que si pequeña, dime que piensas-  

-eres tonto Guille- me pego una leve colleja  - no puedo creer que sigas dudando de algo tan obvio-

-¡oye que te ocurre!-  fruncí el ceño, no esperaba para nada era respuesta – además no sé de qué hablas-

-joder Guille es obvio, a Vegetta le gustas, vamos que si le gustas- de nuevo esa sonrisa traviesa le cruzaba la cara.

-¿y tú como porque piensas eso?-

- no lo pienso, yo estoy completamente segura de que a Vegetta le gustas-

-¿pero qué dices?-  yo  no podía estar más confundido  - ¿Cómo es que lo sabes?

-veras…-  oculto su rostro y comenzó a juguetear con sus dedos  - es que ayer por la noche Samuel estuvo aquí-  me miro nerviosa.

-¡que estuvo aquí Samuel!-  hombre que si estaba sorprendido  -¿y por qué no me lo dijiste antes?-

-porque cuando estaba por contártelo llego Rubén, ¿recuerdas?-

-bueno ¿Qué más sucedió? ¿Sabes porque lo hizo?-  quería o mejor dicho necesitaba saber todo lo que había ocurrido.

-bueno pues te estaba buscando, yo le dije que te habías encerrado en tu habitación y que volviera después, pero el no quiso irse, dijo que tenía que decirte algo muy importante, bueno la cosa es que logro entrar a tu habitación-  sabía que Carol estaba maso de avergonzada por que de nuevo oculto su rostro en mi hombro y hablo a trompicones y sin respirar prácticamente.

- ¿¡que hizo que!?-  me sentí desfallecer, como pudo hacer eso.

-Pon atención Guille, entro a tu habitación y bueno yo se lo permití pero se me hizo muy raro que te buscara tan tarde y de manera tan insistente, así que en cuanto entro yo Salí de mi habitación y me quede escuchando tras la puerta-  ahora estaba más que avergonzada.

-¿y eso que tiene que ver con el hecho de que yo le guste o no?-

-pues que lo le escuche decirlo-  levanto la cabeza y me miro a los ojos.

-¿Qué escuchaste el que?- aunque yo ya sabía la respuesta, necesitaba escucharlo de ella.

-pues escuche que te quería-

-no eso es imposible, probablemente te confundiste-

-no me confundí, lo escuche claramente, él dijo que te quería, que lo perdonaras por ser tan estúpido y dijo que no había nadie más importante para el que tu Guille, él te quiere y te quiere mucho-  sonrió de nuevo.

-no lo puedo creer, esa es la maldita mejor noticia de todo el maldito universo-  la abrace fuertemente y comencé a saltar por toda la habitación, hasta que caí en cuenta de algo  -espera… soy un tonto, le dije que estaba saliendo con Rubén ¿recuerdas? –caí de nuevo en la cama, la euforia de la noticia se evaporo enseguida.

-y es por eso que te dije que eras tonto guille, ¿y si le hablas a su móvil?-

-no creo que me conteste pero igual y lo intento-  le bese la frente y la abrace de nuevo.

- pues piénsalo bien Guille, no pierdes nada con intentarlo- se despidió y salió de mi habitación dejándome solo con mis pensamientos.

 

 

Pase bastante tiempo pensando en lo que debería hacer, al final decidí llamarle, aunque ya era demasiado tarde, pasaban de la media noche y probablemente el ni me cogería el teléfono, pero yo necesitaba intentarlo, necesitaba hablar con él, escucharlo, tome el móvil y marque, timbro por un par de ocasiones y cuando estaba a punto de colgar me respondió.

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Llamada telefónica.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

 

-hola ¿Samuel?, necesitamos hablar-

-am… hola ¿quién habla?-

-perdón, hola me llamo Guillermo, soy amigo de Samuel ¿podría hablar con él?

-hola Guillermo, soy Esmeralda la novia de Samuel, él está dormido, mañana que despierte le digo que le hablaste vale

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Fin de la llamada.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Colgué el teléfono, ahora si lo había perdido para siempre……..

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

por fin aqui esta el capitulo numero 9, espero que les siga gustando, y que no me odien mucho, ya saben cualquier comentario o consejo dejenlo en un mensajito que yo los leo todos!!!!

haganme sentir su amor,con sus reblogs o sus likes y tambien haganme saber si les sigue gustando o ya no, los quiero mucho besitos 

chao chao

Sobresaliente (Parte 1)

Él era mayor que Beatriz por 13 años. Tiz tenía 19 y era su alumna en clase de literatura inglesa.  Lo vio por primera cuando entró al salón de clases más obligada que por gusto, e inmediatamente sus ganas de estar allí se elevaron hasta el cielo. Fabricio estaba sentado en el escritorio con actitud despreocupada, usando unos pantalones rotos de color negro y botas militares. Tenía el cabello desordenado y una camisa cuadriculada en diferentes tonos de azul. Su barba lucía un tanto descuidada, pero a ella eso no le importaba. Lo miró de reojo mientas se dirigía a su lugar, sintiendo su mirada sobre su nunca hasta que tomó asiento y cruzó las piernas. Inhaló. 

Guardián: Capitulo 7 - Momento a Solas

Cerca de Madrid, España.

7:05 a.m.

   Alejandro abrió sus ojos lentamente cuando la luz del sol entró por las ventanas, hacía mucho que no dormía así de profundo y placentero. Tanto que le llegó a ser difícil poder mantenerse despierto durante un rato.
-Arriba, dormilón. -Y esa voz fue todo lo que necesitó para que sus ojos se terminaran de abrir de sorpresa. Observó a su costado y vio al soldado Samuel de pie, había olvidado completamente que él estaba durmiendo en la misma habitación.
   Se posicionó sentado en la cama, su rostro estaba con ojeras, algo húmedo y despeinado. Su cara de recién levantado era visible. Miró de un lado a otro observando su propia habitación, no parecía real, como si todo fuera un sueño y no fuera real el estar en su propia casa.
-¿Qué tal el sueño, Alex? -preguntó Samuel mientras se volvía a sentar en la silla donde había dormido y se ataba los zapatos.
-Bi-bien. -no supo qué contestar. Luego vio como el soldado sonreía.
-Tienes una cara de cansado que jamás te la quitarían. -y de pronto su rostro enrojeció al recordar que habían dormido en la misma habitación durante toda la noche y que su rostro estaría espantoso lo más probable.
-Eh… -y no supo qué pronunciar tampoco.
-Iré por algo para que comas. Date una ducha y nos vemos en un rato. -Samuel le sonrió nuevamente para levantarse, guardar su arma y caminar hacia la salida de la habitación.

   Alejandro aún procesaba. Quizás el hecho de que Samuel había dormido en la misma habitación. quizás porque no sabía si realmente era amable con él, o tal vez el hecho de que el soldado se veía demasiado tierno con esa cara de recién despertado que tenía.

   Se puso de pie y caminó hasta su baño para hacer todas las necesidades que debía. Una vez dentro fue a la ducha para poner a correr el agua y quitarse la ropa. Pudo ver como el vapor salía del suelo, y agradeció mentalmente el que aún tenía agua caliente.
   Se paró debajo del agua, sintió como esta se deslizaba por su delgado y pálido cuerpo, sus músculos se relajaron; estaba cansado. Se observó hacia abajo, vio algunos moretones a lo largo de sí mismo, rasguños en algunas partes, suciedad en otras. También pudo notar que le dolían los pies, los tenía algo hinchados.
   Terminó de enjabonarse y se quitó los restos, se lavó el cabello y finalmente se sintió limpio de verdad.

   Terminada la ducha se bajó de la bañera donde estaba, la cual era grande al igual que el resto del baño, con decoraciones plateadas. Caminó hasta el espejo y pasó su mano por el vapor impregnado en este. Observó su reflejo para notar que era igual que unos días atrás cuando lo vio en el motel, solo que esta vez estaba con algunos daños sobre él. Suspiro.
   No le gustaba sentirse así, inútil, débil, indefenso, que tuvieran que cuidar de él, que no lo pudiera hacer por sí mismo.

   Abrió la puerta de vuelta a su habitación, caminó desnudo hasta cómoda y buscó algo de ropa que tenía ahí. Retiró unos pantalones jeans de color gris, una camiseta negra que le quedaba algo grande, como casi toda la ropa que compraba en cualquier lugar. Pues claro, tenía dinero, ¿por qué compraría ropa que no fuera a su medida?
Sacó ropa interior junto con el resto y se aproximó a la cama.

   Precisamente en el instante que abrían la puerta de su habitación y veía a Samuel entrar con una bolsa con comida en mano.
   Como un rayo tomó la ropa que tenía y se cubrió sus partes privadas para que el otro no le alcanzara a observar, o eso creía él.
-¡Joder!, ¿qué ha pasado? -se rió Samuel en audibles carcajadas, tirando su cabeza hacia atrás y llevándose una mano a los ojos. Aún riendo de lo que había visto. Pudo ver claramente al menor desnudo.
-¿¡Por qué mierda no puedes tocar a la puerta antes de entrar!? -Alejandro corrió de vuelta al baño. Mientras que Samuel reía y en el último momento bajó su vista y pudo ver el culo del otro. Largando otra potente carcajada.

   Rojo como un tomate y queriendo que la tierra lo tragara y lo triturara de una vez, Alejandro se cambió de ropa mientras su corazón latía de una manera muy acelerada. Comenzó a realizar preguntas que no quiso responder o compartir, simplemente se apresuró y salió de ahí.
Samuel se encontraba sentado sobre su cama cruzado de piernas, la bolsa estaba abierta y se podía ver como este comía de unos panes que allí tenía.
-Eh, Alejandro, ven a comer que está muy bueno. -dijo con algo de comida en boca. A pesar de sentirse un poco incomodo, el más joven igual caminó en dirección al otro y subió a la cama sin querer hacer contacto visual. Pero notaba la mirada del soldado sobre él, junto con una sonrisa, pero era la misma sonrisa que le hacía sonrojar.
-¿Qué ocurre? -preguntó Samuel mientras le pasaba un pan a Alejandro que recibió con gusto y hambre.
-Eh…
-¿Te dio vergüenza que te viera desnudo? -preguntó riendo otro poco. Alejandro tragó grueso el pan que tenía en la boca y miró a los ojos del soldado. Quien ya no tenía su rostro de recién despertado, pero su barba hacía un contraste con lo masculino de sus facciones -. ¿Por qué te ha dado vergüenza?, no deberías avergonzarte de tu propio cuerpo.
-Me has visto de repente, ¿cómo no iba a tener vergüenza? -dijo Alejandro mientras el otro sonreía más.
-Si sirve de algo, tienes bonito cuerpo. -eso solo provocó que Alejandro se colorara más de lo que estaba. No soportaba la tensión que sentía, pero no sabía tensión a qué era.

   Pasaron algunos minutos en los que comieron sin decir nada, pero luego Samuel abrió su boca para comentar el pan que estaban comiendo y lo bien que lo preparaban los cocineros de la organización, entonces luego de eso ambas bocas no se cerraron mientras charlaban del rico pan que degustaban.
   Y así pasaron algunos minutos hablando y riendo, lo que hizo que Alejandro se sintiera a gusto por primera vez en bastante tiempo. El tener una buena charla con alguien realmente agradable, sin que le fuera a gritar, a ofender, a golpear o recordarle su estatura. Junto con eso, aún le llamaba la atención la diferencia entre Samuel y Guillermo, quien por cierto no sabía nada de él, ya que Samuel era mucho mejor persona que Guillermo y eso hasta le daba algo de miedo. No sabía que tan buena persona podían llegar a ser.

-Dime Alejandro, ¿qué se siente vivir en tanto lujo? -preguntó curioso Samuel mientras estaban sentados aún en la cama sin hacer nada más que charlar. Había pasado una hora aproximadamente y seguían ahí, como ajenos a todo lo que ocurría en el primer piso de la mansión. Cosa que le causó duda al menor y se anotó preguntarle al otro.
-¿Qué se siente? -se consultó-, supongo que se siente bien. ¿Cómo quieres que conteste eso? -rió Alejandro.
-No lo sé, nunca he tenido algo así, creo que en algunas misiones he estado en lugares así. Pero más allá de eso no.
-Pues… normal, quiero decir; la verdad no lo sé. Para mí es algo normal.
-Pero, ¿qué hay de todo esto? -apuntó al techo refiriéndose a toda la casa-. ¿Qué te hace sentir poseer tanto? -el menor no contestó, simplemente reflexionó. No supo qué debía contestar. Era complicado, lo hacía sentir orgulloso por un lado, egoísta por otro, feliz y triste al mismo tiempo. Quizás no era el porqué, quizás era el cómo. La forma en la que se ganaba la vida, a través de armamentos, a través de financiar el caos.
   Decidió no contestar y quedarse callado, lo que le dio a entender la idea al soldado, el pensamiento que rodeaba a Alejandro de forma constante.
-Samuel -habló Alejandro -. ¿Por qué haces esto? -el mayor giró la cabeza y frunció el ceño-. ¿Por qué trabajas aquí?, haciendo esto.
-Bueno… -miró al techo como buscando la respuesta-, en primer lugar lo necesitaba. Necesitaba algo así, no solo por la acción, sino por el dinero que me otorgan. Con él puedo ayudar a mi familia en su situación. Luego me di cuenta de que necesitaba ayudar en algo para detener toda esta puta guerra que se viene armando. La gente no puede seguir sufriendo así. Entonces decidí que debía unirme, y aquí me vez -le sonrió de oreja a oreja congelando la sangre de Alejandro y helando su rostro-. He perdido mucho durante este tiempo, pero ha valido bastante la pena. -dijo rascándose la barba con la mano que tenía el guante.
-Eres muy diferente a todo el resto de esta organización.
-¿A qué te refieres?
-Bueno… -Alejandro suspiró-, todo el resto me ha tratado como una mierda y que solo me mantienen vivo para poder abrir la bóveda y llevarse la batería. Pero tú -le miró-, tú eres diferente. No pareciera que me quisieras como el resto, como si quisieras hacer vida social conmigo y no te molestara.
-Quizás soy diferente… ¿te gusta eso? -Samuel miró a los ojos a Alejandro, quien sintió un vuelco en su estómago-, parece que sí. -Samuel le contestó pasando su mano izquierda por la mejilla del menor, dejandole sentir su suavidad y calor. Hasta entonces Alejandro no se había percatado de lo frío que estaba su propio cuerpo.
-Me agrada que seas así. -se armó de valor para soltar eso.
-Me alegra que te guste, hace bastante no pasaba un momento tan agradable con alguien. Hace años mejor dicho, ni siquiera con el resto del equipo. -los ojos de Samuel se juntaron y miraron el rostro de Alejandro mientras le seguía acariciando. El latir del menor aumentó radicalmente, pero le gustaba. Le gustaba sentir el calor en su mejilla y la mirada penetrante del otro.

   Poco a poco la mano de Alejandro fue subiendo por el brazo de Samuel, quien cada vez apretaba con más cariño la mejilla del menor. La mano subió por el brazo del soldado, sintiendo los músculos que integraban, luego llegó hasta el pecho y sintió el latir de Samuel.
“También es humano”, se halló Alejandro pensando de alguna forma.
La mano se paseó suavemente por la ropa de Samuel, haciendo círculos con los dedos en el pecho de este. Lentamente el rostro de Alejandro se fue acercando mientras era jalado con suavidad por el soldado. Poco a poco sus ojos se acercaron, lentamente, para luego sentir y respirar el mismo aire.
   Los ojos se cerraron y sintieron como la piel del otro inundaba todos sus sentidos. La barba de Samuel raspaba levemente el rostro de Alejandro, sus labios se habían juntado suave y delicado. Simplemente permanecieron con labios unidos y acariciándose el uno al otro. Luego Alejandro sintió como la boca de Samuel se movía de a poco para causar fricción entre ambos, poder sentir la boca del otro presionada contra la de uno. Esa era la sensación que activó todos los sentidos del menor, la que permitió que se sintiera una vez más vivo.

   Samuel pasó su gran brazo por detrás de Alejandro, uniendole más a él. Le apretó contra su cuerpo sentándole en sus piernas. Mientras que el menor rodeó con ambas extremidades inferiores el torso ancho, abrigado y musculoso de Samuel. Las manos de este último estaban apoyadas en la espalda del genio millonario, mientras sus manos se paseaban acariciando por sorbre la ropa, y sus labios se sentían el uno al otro sin dejar de ser lentos y suaves.
   Alejandro rodeó sus brazos por el cuello de Samuel, dejandole abrazar y apegarlo más a él. Las bocas continuaron besándose y sintiendo la respiración del otro. Los brazos del soldado lo apretaron fuerte y cariñosamente, como sintiendo un abrazo que jamás terminaría y siempre lo protegería.

   De manera lenta Samuel fue bajando en la cama y dejó posicionado a Alejandro bajo él. El menor aún estaba rodeando sus piernas alrededor de Samuel.
   El Alejandro se sentía completamente seguro con el otro sobre él mientras le demostraba cariño entre besos y tocadas. Pero al mismo tiempo sintió como su entrepierna comenzó a cobrar vida de a poco. Pues el caliente abdomen de Samuel hacía fricción lenta con ella.
   Y de un momento a otro la boca de Samuel se abrió pidiendo especial entrada a la de Alejandro, quien sin quejas le permitió, recibiendo así la caliente lengua de Samuel dentro de toda su boca. Ambas comenzaron a pelear, pero sin oportunidad alguna la del de abajo perdió la batalla. El soldado paseaba por toda la boca del genio, recorriendo cada esquina y haciéndole gemir entre respiro y respiro. Recibiendo los mismos gemidos en su boca. Lo que le prendió más de lo que ya estaba.

   El soldado mientras recorría la boca y el cuerpo de Alejandro, agregó más fricción de la que ya estaban teniendo. Sus entrepiernas se tocaron levemente sobre sus ropas, ambas longitudes se sentían por el otro. Lo que les hacía gemir de manera ya audible. Samuel con los mismos movimientos de folla, comenzó a simular que penetraba a Alejandro. Por sobre la ropa, rozando de manera escandalosa ambos miembros escondidos y ya muy apretados.
   Y como si le doliera, Alejandro apretaba la camiseta de Samuel en desespero, gimiendo con cada roce y cada tocación. Lo que lo estaba volviendo loco, sentía que estaba a punto de correrse.

   La mano de Samuel bajó lentamente por la camiseta de Alejandro hasta llegar a la entrepierna de este, luego presionarla suavemente y frotarla con lujuria. Apretanto el soldado toda la longitud del pene de Alejandro, el cual ya era notable. Frotando su mano mientras le masturbaba por sobre la ropa. Iba rápido entre todo el miembro, lo que estremecía al menor y le hacía gemir aún más, el sentir como la mano se paseaba rápido por su miembro y luego al llegar a la cabeza de este lo apretaba con lujuria. El pre seminal del menor se asomaba por sobre la ropa.
   Fue cuando subió unas cuantas veces más y apretó el miembro que este botó todo lo que tenía dentro de la ropa interior. Alejandro gimió dejando de besar a Samuel, quien aprovechó la oportunidad de besar su cuello y dejar una profunda marca con su boca y su lengua.
   Pasó su dedo por sobre la tela de los pantalones de Alejandro y sacó el exceso de semen que estaba en este. Y sin descaro alguno se lo llevó a la boca, lo que hizo que el rostro de Alejandro se enrojeciera al saber que lo que estaba probando venía de su propio cuerpo. Juntó sus labios una vez más y ambos saborearon lo mismo. La mano de Samuel se deslizó a la de Alejandro la apretó cruzando sus dedos.

-¡Samuel! -una fuerte voz desde la puerta hizo que ambos se separaran de salto. Su acto había quedado ahí. Pero para la sorpresa de Alejandro, el soldado no estaba asustado, no como él.
   Samuel besó una última vez de manera tierna la boca de Alejandro, para luego separarse y ponerse en pie. El menor observó a la puerta y pudo ver de quien se trataba. Claro, frunció el ceño apenas le vio. Era Guillermo.
-¿Interrumpo algo, soldado? -se cruzó de brazos y se apoyo en la puerta. Samuel miró levemente a Alejandro, quien aún no sabía cómo reaccionar.
-No, señor, ya habíamos terminado. -contestó con algo de sarcasmo e hilaridad.
-El general Mark dio la orden de cambio, ahora me encargo del enano yo. -informó el capitán como si nada hubiera pasado o nada le molestara.
-Sí, señor. -sin decir algo más, Samuel caminó para retirarse de la habitación. Dejando a Alejandro incomodo y boquiabierto. La puerta se cerró y este se encontró a solas con el capitán.
-Vaya, reunión, ¿eh? -comentó sarcástico el soldado que ahora se encontraba en la habitación.
-¿Y a ti qué mierda te importa? -exclamó enojado el menor que aún se encontraba tumbado en la cama con las piernas abiertas -, no estábamos haciendo nada importante.
-Sí, claro. -Guillermo giró sus ojos y volteó, fue cuando Alejandro se dio cuenta de que a´n tenía la mancha de semen en sus pantalones. Lo que le hizo sonrojar y sentar de forma correcta.
-Eso no te importa a ti, lo que yo haga o no.
-No puedes esconder nada, ¿sabes? Has follado con Samuel y no lo puedes ocultar.
-No hemos follado.
-Como sea. -eso le molestó más al menor.
-Que tú no puedas echar un polvo, no significa que vengas a mí a molestar. Quédate tú con tus problemas y yo con los míos. -Entonces Guillermo soltó una gran risa de burla.
-Tú eres mi problema, enano. Además tú no sabes nada de mí ni de mis relaciones, así que cállate. -frunció el ceño con furia.
-Tú tampoco sabes qué estábamos haciendo.
-Te equivocas. Conozco a Samuel, sé de lo que es capaz.
-¿Y tu que sabes de relaciones?
-¿Yo?, eso no te importa -Guillermo gruñó-, a ti no te importa. Pero te daré un consejo porque me das pena. Ten cuidado en una relación con un soldado… se pueden perder muchas cosas. -Guillermo pareció suspirar con al nariz. Se dio media vuelta y se sentó en una silla apartada, mientras miraba por al ventana. Lo que le hizo a Alejandro pensar mucho, pero sentir lo mismo.

   Curiosidad por la vida del capitán, ¿por qué era así era su principal duda? ¿Qué tuvo que pasar para comportarse así?

Segunda Familia: Capitulo 34 - Amor

Nota: Para este cap, se requiere escuchar una canción, cuyo link lo dejaré más abajo. El símbolo ~ indica letra de canción.

Nota 2: Capitulo mamón xD.

Amor: Sentimiento afectivo de atracción, unión y afinidad que se experimenta hacia una persona, animal o cosa.

Willy’s P.O.V.

-Sí, vamos bien.- le indiqué a Alex, quien avanzó el automóvil un poco más para finalmente detenerlo y darlo por estacionado. En aquel momento volví a respirar, dejé de aferrarme al asiento y miré a Alex. Estoy seguro que dejé una marca de lo fuerte que apreté el asiento.
-Vale, ya está.- murmuró Alex soltando el volante del auto. Parecía algo nervioso, al igual que yo, pero bueno, luego de casi arrollar una señora y chocar cuatro veces, no lo culpo.

Recorrimos desde casa toda la ciudad para llegar al muelle en la playa. Sigo en el campeonato de natación, pasé a la tercera ronda, aunque Vegetta quedó eliminado de la competencia, pero junto a Frank seguimos.
Como he tenido que entrenar bastante para el resto de las competencias, quise venir a trotar a la playa, y por supuesto venir junto a Alex. Pero apareció una idea en mi cabeza, enseñarle a conducir a Alex. Cosa que no hace tan mal como creía, pero sí me ha dado un par de sustos, y la necesidad de comprarme algún nuevo órgano que reciba oxigeno.

Nos bajamos del auto, yo con una alegría de tocar tierra firme. Iba vestido con unos pantalones cortos de deporte, color verde oscuro y una camiseta sin mangas color negro, Alex tenía una camiseta azul, pantalones cortos, también de color gris, y deportivas al igual que yo.
-¿Lo hice bien?- me preguntó algo nervioso mientras se rascaba el cuello.
-Sí, solo tienes que soltarte más- y alejarte de la gente -, pero aparte de eso, lo hiciste bien.- le sonreí. No le iba a decir esas cosas, pero hablando seriamente, aunque me cueste, lo hizo bien.
Caminamos un poco hasta el paseo para trotar. Era un día soleado, raro clima, ¿por qué el clima es tan raro, pero aún así lo amamos? Es algo hasta un poco gracioso.
Observé el rostro de Alex, claro nerviosismo, a pesar de haber bajado del auto ya. Se supone que hoy se sabrá el sexo del bebé, ostia. No me imagino cuál será la reacción de Alex. De alegría debería de ser, pero… no lo sé, también me siento nervioso. Me gustaría que fuese niña, me imagino a Alex con una bebé en brazos, y se me alegra el corazón. Sé que no es mi hijo, pero espero con ansias su llegada, porque también sé que será como mi hijo. Ya lo hemos hablado, y será como ser padres. Oh dios mío, seré padre. O eso creo.

Una vez ahí respiramos profundo y miramos el océano; hermoso, grandioso, fuerte, suave y poderoso al mismo tiempo… igual que Alex.
Comenzamos a trotar, Alex a mi lado, como dándome alientos para seguir el paso. La verdad, fue muy tierno de su parte haber aceptado venir conmigo para ayudarme a entrenar, se preocupa mucho por mí y por cómo voy en natación. Una de las razones por la que lo amo tanto.

Nuestras piernas se movían a un ritmo similar mientras hacíamos el suave trote y respirábamos calmadamente en la leve carrera. No sabía que Alex estuviera en buen estado físico, el verle a mi lado me hizo sonreír de la nada. Avanzamos más, ninguno hablaba, ambos estábamos concentrados en nuestros propios pensamientos, estábamos disfrutando la compañía del otro. No era un silencio incomodo, era un silencio porque no teníamos la necesidad de hablar para comunicarnos.

Me adelanté un poco jugando, para ver si lograba alcanzarme. Se dio cuenta de que me alejaba y se esforzó más, llegando así a mi lado, pasándome y adelantándose él. Me miró desde adelante y rió, giré los ojos mientras sonreía y me adelantaba.

Le alcancé para poner mi mano en la suya entrelazando nuestros dedos, y así continuar trotando, pero agarrados como pareja. La gente que pasaba a nuestro lado nos miraba extrañados, preguntando qué estaban haciendo ese par de adolescentes tomados de la mano. Yo sonreía, no me quedaba nada más que hacer. Era la única forma de hacerle contra a eso, sonriendo y que no me importe una mierda. Alex estaba algo rojo pero en ningún momento se soltó, seguíamos trotando de la mano. Obviamente no todos nos miraban raro, algunos ni nos notaban y otros hasta sonreían al vernos, no toda la gente es igual. Uno se equivoca cuando dice que odia a la gente, solo porque cierto numero de personas, sea grande o pequeño, te haga cabrear, no significa que todos son así. Hay que estar con los ojos bien abiertos para poder notar a quienes son diferentes.

Eventualmente nos soltamos las manos, estaban completamente transpiradas. Seguimos hasta que creímos sería suficiente, además no queríamos estar tan lejos del auto.

Nos sentamos cerca de una tienda en la playa, entre unas mesas y sillas rusticas.
-Tengo un regalito para ti- sonrió Alex levantándose. Entró a la tienda, mientras yo me acomodaba en el asiento, me estiré hacia atrás y cerré un poco los ojos.
No pasó mucho hasta que sentí que se sentaban a mi lado, miré y vi a mi hermoso Alex pasarme una paleta de agua -. Te has ganado una paleta.- sonrió mientras comía de la suya, puso un rostro muy mono cuando hizo eso. No pude evitar la curva en mi boca también.
-Yo no quiero de regalo una paleta.- le dije mirando el envoltorio de esta con asco.
-¿Y qué quieres?- frunció el ceño como queriendo enojarse.
-Esto…- me acerqué y planté un beso en sus labios helados, cerró sus ojos y yo los míos. Abrí un poco la boca para tomar un poco de aire al mismo tiempo que lo hacía él, su mano subió a mi mejilla y la tomó, mientras yo acariciaba su brazo con cuidado.
Nos separamos y sonreí.
-Sí, creo que era un mejor regalo- admitió riendo -. Entonces dame esa paleta.- trató de quitármela pero la hice más atrás para que no lo hiciera, se lanzó sobre mí y caímos al suelo en la arena.
-Ogh- me quejé, había caído sobre mi espalda -. ¿Recuerdas que te dije que jamás te dejaría caer?- le pregunté sarcásticamente. Me sonrió y volvió a besar.

Las cosas han cambiado mucho últimamente, es increíble como algo puede transformarse en todo lo contrario.
Hace algunos meses Alex me odiaba, yo también le quería lejos. Pero nos dimos la oportunidad de conocernos, de hablarnos, de ser amigos. Y hemos llegado a esto, a un punto muy extraño, pero no lo cambiaría; somos mejores amigos, vivimos juntos como hermanos, somos pareja, cuando uno está triste, el otro está ahí para él, si uno cae, los dos caemos, pero nos levantamos, juntos. Es un punto en la vida que al que jamás creí llegar, pero aquí me ven.

Dimos un paseo breve mientras comíamos nuestras paletas. Caminábamos mirando el mar, habían familias en la playa, aunque aún no es primavera, ya podemos sentir el calor y ver a la gente más activa gracias a este. Familias jugando en la arena, algunos pocos en el agua, habían muchas personas trotando, en bicicleta, patineta, patines y haciendo diferentes actividades.
Nosotros íbamos mirando el mar. Pasé un brazo por sobre los hombros de Alex, es la ventaja de ser más grande, y él se dejó con una sonrisa. Caminamos hablando de mierdas varias como lo solíamos hacer. Papá pronto tenía que viajar, así que planeamos qué podríamos hacer mientras él no estaba. Por supuesto que había un toque de sexo por medio. No me culpen, adolescente hormonal por aquí.

-¿Ese es Rubius?- pregunté cuando divisé más adelante un tío caminando, era igual a él. Iba junto a otra persona.
-Sí…- contestó Alex entrecerrando sus ojos para ver mejor -. ¡Y ese es Mangel!- exclamó.
Estaban Rubius y Mangel caminando cerca del estacionamiento, llegando a un local de comida rápida, mientras hablaban quien sabe qué. Se reían, se empujaban. Alex tenía razón, parecen pareja.
-¿Crees qué…- insinué una pregunta.
-Eso espero.- sonrió él.
-¿Los espiamos?
-Vale.

( https://www.youtube.com/watch?v=5TBDMGq9JD0 )

Nos acercamos a una camioneta y nos pusimos detrás de ella, sacamos la cabeza por un lado y comenzamos a observar cada movimiento de Ruben y de Mangel. Solo caminaban y hablaban, pero esperábamos por más.

~El amor, es algo divertido.

~Cuando se lo brindo a alguien.

~Este vuelve a mí.

Estaba detrás de Alex y no dudé en besarle la cabeza, provocando una risita de su parte. Nos levantamos y nos pusimos detrás de otro auto estacionado, para estar más cerca.

~Oh, ¿no es hermosa esta vida cuando nos tenemos el uno al otro?

Mientras avanzábamos rápido, Alex casi cae al suelo, puse mi mano en su brazo y evité eso. Sonrió.

~Más que un compañero o un amante.

~Soy tu amigo.

~Cuando amas, a alguien.

~Tu corazón, late, late muy fuerte.

Ruben y Mangel entraron al local, podíamos verles desde afuera. Nos ubicamos tras un árbol para no ser vistos. Alex me rodeó con sus brazos, por el abdomen y puso su cabeza en mi espalda, dejando un beso leve en ella. Puse mis manos en las suyas y recosté mi cabeza en la de él, mientras reía por lo incomodo de esa posición.

~Cuando amas, a alguien.

~Ese amor, viene, de vuelta a ti.

Observé por la ventana y vi como Ruben y Miguel Ángel compartían unas papas. Estaba seguro que había algo más ahí.

~Y es como soñar despierto.

~Oh, lo que he estado soñando, está sucediendo.

Me giré y vi a Alex en su móvil leyendo un mensaje, me daba la espalda. Fruncí el ceño y me acerqué, le toqué el hombro y se dio vuelta. Sus ojos lloraban por alguna razón, algo le había pasado, me preocupé de inmediato.
Pero dejé de preocuparme cuando sonrió y pronunció unas palabras.

-Es un niño.

Me abalancé a abrazarle. Saltó y se colgó de mi cuello, rodeando sus piernas en mi cintura.
-¡Es niño, es niño! ¡Tendré un hijo!- gritaba mientras lloraba en mi cuello. Le apreté a mí lo más fuerte posible. Mis ojos se llenaron de lágrimas pero las reprimí. Movió su cabeza para verme y chocó nuestros labios profundamente, en alegría y euforia. Dio varios piquitos más y volvió a enterrar su cabeza en mi cuello.
-Serás un gran papá, ese niño crecerá feliz, te lo prometo.- le dije sonriendo contra sus labios.

~Vamos a darnos amor esta noche.

~Levantando las manos hasta tocar las estrellas.

~Y vamos a saborear cada segundo en el que estemos juntos.

Volvió a besarme profundamente, introduciendo su lengua sin previo aviso, le seguí, respirando a ratos entre besos a diferentes profundidades. Cuando nos separamos su sonrisa aún estaba ahí, amo verle feliz.
-Jamás permitiré que le falte nada a mi hijo, aún no nace y ya le amo. Willy, tú y yo seremos padres.- me abrazó fuerte y no pude evitar querer llorar, pero no, lo reprimí. Sin embargo la felicidad seguía en mí.

~Cuando amas, a alguien.

~Tus pies no pueden sentir el suelo.

Alex se bajó de mí y viró en dirección al local, vimos a Ruben y a Mangel caminar hasta una parada de autobús.
-Quizás me equivoqué, las cosas no siempre son como uno quiere.- admití volteando para irme.
-Espera, un poco.- me detuvo Alex. Giré y vi como Rubius antes de subir al bus, besaba rápida y tímidamente a Mangel, para luego subir casi corriendo.

La sonrisa de Mangel lo demostraba todo, dio un saltó de victoria y un gesto de felicidad. Dio media vuelta para ir a casa con una enorme sonrisa.
-¿Vamos a casa?- preguntó Alex. Asentí y tomé su mano, para dirigirnos en dirección a nuestra casa, a pensar en nuestro futuro y en el niño que viene a él. El hijo de Alex, nuestro hijo.