paliza

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“Justine, te voy a dar una paliza que te vas a cagar”

Los signos como frases de Amy Winehouse.

ARIES: No digo las cosas porque esté amargada. Digo las cosas que los demás piensan pero que no se atreven a decir.

TAURO: La vida es mucho más gratificante si te esfuerzas por algo, en lugar de tomar lo que te es dado en un plato. 

GÉMINIS: Si no te arriesgas a algo, nunca sabrás lo que podrías haber conseguido.

CÁNCER: No tengo miedo de parecer vulnerable.

LEO: Si actúas como si supieses lo que estas haciendo, puedes hacer cualquier cosa que quieras.

VIRGO: Nadie puede ser un crítico más duro que yo misma. Siento esa presión. Hay días en que me gustaría un descanso de mi propia mente.

LIBRA: Solamente dije que no quería escribir sobre el amor, pero luego fui y lo hice de todos modos.

ESCORPIO: No creo que tu habilidad para luchar tenga que ver con lo grande que seas. Tiene que ver con cuanto odio hay en ti.

SAGITARIO: Elegiré al hombre equivocado tan naturalmente como canto, y guardaré mis lágrimas para ocultar mis miedos.

CAPRICORNIO: No soy una luchadora, pero si estoy contra la pared le daré una paliza a cualquiera.

ACUARIO: La vida ocurre. No tiene sentido estar disgustado por algo que no podemos controlar.

PISCIS: Derramo mis lágrimas por él esta noche. Ahogándome, nos bañamos bajo la luz azul.

Ellos pueden...
  • Aries puede llegar a darte una paliza como alguna vez te hizo sentir vivo de verdad.
  • Tauro puede llegar a ser la persona más pacífica del mundo como la persona más agresiva.
  • Géminis puede llegar a hablarte 48 horas seguidas como ignorarte una eternidad.
  • Cáncer puede llegar a dar la necesidad de siempre tener que estar a su lado como la necesidad de alejarse de él.
  • Leo puede ser tan vanidoso y repelente los días malo como encantador y atrayente los días buenos.
  • Virgo puede ignorarte todo el tiempo que quiera y dejándote hablando solo como puede dejar de hacer lo que estaba haciendo sólo para conversar contigo.
  • Libra puede hacer lo imposible sólo para hacerte sonreír como hacer lo imposible para hacerte sufrir.
  • Escorpio puede llegar a odiarte como alguna vez te amó.
  • Sagitario puede llegar a ser un encanto cuando está de buen humor como puede llegar a ser un demonio cuando está de mal humor.
  • Capricornio puede ponerle atención a cualquier cosa menos a ti como dejar todo de lado sólo por estar a tu lado.
  • Acuario puede llegar a ser la persona más amable del mundo como la persona más grosera.
  • Piscis puede llegar a deprimirse como alguna vez lo viste sonreír.
  • -Axel.

Con frecuencia me preguntaba de dónde había surgido esa inquietud mía de dejarlo todo, irme de la ciudad, encontrarme en otro sitio, lejos de donde yo había creído conocerme. Hubo días en los que la pregunta me llevaba al insomnio, pensaba que tal vez fue obra de alguna abducción extraterrestre o que simplemente un día me golpeé la cabeza de una manera tan brutal que mis redes neuronales hicieron corto circuito y cambiaron mi procesamiento racional. Pero siempre es bueno preguntarse ¿De dónde vengo? ¿Alguna vez lo han hecho? Piensen en sus padres ¿Dónde nacieron? Piensen en sus abuelos, luego en los papás de sus abuelos, luego en los papás de los papás de sus abuelos, les aseguro que llega el punto donde ya nadie cercano a nuestra familia puede respondernos esa pregunta…


Mi abuelo nació en un pueblo llamado Tasquillo, se encuentra en el estado de Hidalgo, a veinte minutos de Ixmiquilpan y casi dos horas y media de CDMX. La tía Sabina que era hermana de mi abuelo fue esposa del tío Álvaro, un hacendado con mucho dinero que le regaló a mi tía una casa que perteneció al mismísimo Gavilondo Soler (el creador de aquel grillito de las canciones infantiles de nombre Cri Cri). Creo que me estoy desviando, bueno, ahí va de nuevo. El papá de mi abuelo era carnicero y una de las labores del abuelo era darle vuelta a un cazo de manteca de puerco, no era algo difícil, pero como dicen, para todo hay maña; y mi abuelo la desempeñaba bien. El problema aquel día fue que mi abuelo no asistió a su labor, y que dicen, le gustaba irse a jugar al billar. Uno de los trabajadores de mi bisabuelo maniobró mal el cazo y cayó sobre él, dejando quemaduras graves en su cuerpo, mi bisabuelo al enterarse fue a buscar a mi abuelo, llegó un conocido del abuelo a notificarle que su padre lo andaba buscando enfurecido por el pueblo. En aquellas épocas eran más comunes las palizas, mi abuelo, sabiendo lo que le deparaba, aquel día no fue hasta su casa sino hasta la noche, se escondió en el pozo de una noria, y de lejos esperó a que apagaran las luces de la casa para entrar por sus cosas y el poco dinero que tenía ahorrado. Entró en silencio y sacó sus trapos. Nadie sabe con exactitud qué edad tenía pero dicen que estaba entre los ocho y diez años cuando pasó. Compró un pasaje para irse al entonces Distrito Federal.


Como una hormiga en medio de la selva, así, un niño en la ciudad de México, sin lugar donde dormir, sin idea de qué habría de hacer, huyendo sólo de la amenaza del castigo de su padre. Se puso a trabajar como ayudante del albañil y al poco tiempo, resultó todo un pillo. Algunos parientes cuentan que llegaba a los pequeños negocios a ofrecer servicios de albañilería y pedía un adelanto para el material y luego desaparecía. No sabemos cuánto tiempo estuvo en la capital pero después fue haciendo viajes que más tarde lo llevarían hasta Monterrey. Aproximadamente a la edad de 25 años inició un negocio de carpintería en el que fabricaba muebles, llegó a tener autos, propiedades y más de diez hijos. No acabó ni la primaria pero estoy seguro que tantos lugares visitados le dieron más visión que la de muchos egresados de carrera.


A diferencia del abuelo, él huyó de un castigo y yo de una rutina. Creo que de él heredé ese gen de lo extrovertido, de follar al miedo, de reclamar mi lugar como persona, de aventurarse sin saber hasta dónde se puede llegar. Si no sabes hacia dónde vas, primero pregúntate, de dónde vienes

—  Memorias de un músico que se convirtió en escritor, Quetzal Noah

anonymous asked:

¿Lograron detener a Cáncer de darle una paliza a Acuario? ¿O Acuario tendrá la marca de la chancla por una semana?

Acuario: *arrastrandose*  ¡Ariessssss, me dueleeee!

Aries: *suspira* ¿Que te duele?

Acuario: El orgulloooooooooooooo *se desparrama en el suelo. En una parte de su espalda donde se subio un poco su camisa, se ve la marca del zapato de Cancer*

*Aries lo mira, y lo toma como un saco de papas sobre su hombro* 

Aries: Ya, ya, vamos~ 

Acuario: ¿A done me llevas, mortal? 

Aries: A comer y ver peliculas de aliens, te hará bien~

Acuario: ¡Casémonos en las vegas! ¡Amigooouu!

Aries: Eso ya paso, no volveré a casarme contigo, fueron los 3 peores días de mi vida. 

Carta de Cortázar a Pizarnik
París, 9 de septiembre de 1971

Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estés ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y demás no es lo mejor de vos. 

Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. 

Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

Julio

Imaginaos tener un amigo de quien no paráis de decir lo que le queréis y de cuya amistad siempre os jactáis. Y, sin embargo, siempre que otro de sus amigos le trata como la mierda respondéis con un “¿ves? yo no soy como esos otros tipos, yo soy un buen colega”, mientras no movéis un dedo para probarlo. No le echáis una mano cuando lo necesita, ni le dáis consuelo, ni siquiera le dejáis dos pavos de mierda para un café.
Un día véis que otro tipo ha arrinconado a tu amigo y le está dando la somanta del siglo. Y vosotros simplemente os quedáis ahí sin hacer nada, mientras implora ayuda. Una vez acaba la paliza, os acercáis y le decís, “¿ves? yo no te he pegado. Y mira que podría, porque soy mucho más fuerte físicamente que tú, pero no lo he hecho porque soy un gran colega tuyo”.
Así suenan los hombres cuando se jactan de lo “buenos chicos” que son mientras no dan palo para proteger a las mujeres de sus colegas misóginos.
—  Zafirah Mousawi.