paleotrash

Tumblr y el fin del universo

Esto algún día será un libro. Porque ser un libro es todo lo que se aspira en la vida, el nivel más elevado de realización. Petrificarse para siempre en el mundo metafísico del saber. El post-libro tiene una forma más barroca, pero también más prehistórica, tablilla de arcilla y barro. Pre-jeroglífica, pre-lineal-B. Las tablillas de lineal-B son tan hiperbólicas como el hiper-texto. Hoy cada blog es una tablilla pre-micénica escrita en un lenguaje cifrado. Nadie la lee, ni su autorx infra-iguana comprende su idioma obseso.

No es la muerte del libro lo que importa, sino las nuevas formas de escribir sin libros. Si ya no hay libros tampoco se escribe en libros. El libro es un meta-género en sí mismo. Y ahora que no existen escribimos pequeños libros en twitter, capítulos obsesos de no-libros en blogs, artículos para revistas on-line post-culturales. Estas escrituras son sin duda escrituras. “¿Serán literatura?” me pregunto, y deseo que lo sean, porque yo también quiero ser famoso.

Además de escribir se rebloguea, y esto es algo que no permitía el libro. En el libro a lo sumo se cita. En el hiper-texto se redirige, pero en las redes sociales es posible rebloguear, re-localizar y diseminar el data-trash que es los no-libros, la post-cultura. Se trata de una forma de ejercer la curaduría, pero sin museo. Rebloguear imágenes, textos, videos, seleccionar, sub-seleccionar- sub-sub-seleccionar. Y es que en el fondo escribir post-textos es eso, no ya escribir libros, sino deshuesarlos, desgajarlos, anacronizarlos en el mar casi-infinito del data-trash.

Entonces la cultura se reformula. ¿Dónde se plasmara el canón? Una tradición, una memoria, sólo es posible, como dice Jan Assmann donde hay un canón, es decir, un grupo de textos que son considerados como la ortodoxia. ¿Puede haber ortodoxia en el post-mundo? ¿Puede haber tradición donde no hay mundo?