paisajes mexicanos

Quedé fascinado con ella, destello canela con leche parecido a la taza mañanera de café chiapaneco. Venía de un pueblito mexicano de esos donde la gente se junta en la plaza por la tarde a comer un helado de tequila o aguacate. Cuando se mordía la boca yo sospechaba que esos manantiales eran puro mezcal. No era como las de la ciudad, con quienes necesitas traer la billetera llena, a ella le gustaba escuchar palabras de amor y se ponía colorada como tomate sinaloense cuando le recitabas un texto. Le invité una chelita con un coctel de camarón y en todo el rato no miró su celular. Cuando casi se oscurecía fuimos a un cerrito y vimos el pueblo, le quise dar un beso, y la muchacha salió medio conservadora, me dijo que no, que porque no éramos novios.
—  Las aventuras de Califo, Quetzal Noah
Arcoíris

Hay un relato de un tarahumara en el que habla de que su hija vio un arcoíris y este se la tragó, luego de un tiempo, el arcoíris apareció de nuevo y la niña salía de los rayos y le decía su padre que no se preocupara porque ella ahora viajaba por todo el mundo. Qué bonita magia en los relatos del colorido paisaje mexicano. Por cierto arcoíris en ese dialecto se dice korimí.


                                       Variedad de Quetzal Noah

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Guadalajara, Guadalajara, Guadalajara, Guadalajara

Tienes el alma de provinciana hueles a limpia rosa temprana, a verde jara fresca del rio, son mil palomas tu caserio,

Guadalajara, Guadalajara hueles a pura tierra mojada.