Nunca has sido la “princesa de papa”, la “niña de sus ojos”, al contrario, parece que eres un problema constante en su vida, y te recuerda que si no estuvieras con él su vida sería más fácil y mejor.
Tienes un papá agresivo, cambiante, que te humilla, duda de ti y nunca ha sabido lo que es respetarte.
Al final te acostumbras.
Eres mi papá.
Se supone que deberías sacarme las más alegres sonrisas y no las más tristes lágrimas…
Pero mírame, aquí estoy sufriendo por tus duras palabras. Esas palabras que se sienten como cuchillos en mi corazón.
—  limit-your-life-to-infinity
Mi papá

Casi nunca supe apreciar
lo que trataste de
enseñarme en vida,
mi inconsciencia era tremenda
y mis demonios
me arrastraban ciegamente
a la deriva.

Adalid de la bondad,
la rectitud y el orden
en persona,
por más que me querías
en casa, contigo,
a mi me llamaba lo de fuera
pero, papá,
los años no pasan en valde,
las cornadas de la vida
no son de broma
y ahora que no estás,
por poder hablar contigo
daría tantas cosas,
¡Cuanto te echo de menos!
me sirve de poco la ronda,
que hago todos los domingos
para dejarte, como un imbécil,
sobre tu tumba
un par de rosas.

Tuvimos que esperar al final,
a casi el último suspiro
para lograr entendernos,
respetarnos y
descubrir que realmente
éramos uno.
Yo soy tú, tú eres yo,
dos destinos con un
mismo futuro.
Maldita cama de hospital,
vidas que se extinguen
como el humo,
joder, yo te creía inmortal
y me dejaste sólo y
con la garganta hecha un nudo.

Ese verano,
las hojas comenzaron a caerse
antes de lo debido,
el universo ya te mostraba
su tristeza y
todavía no te habías ido.
Yo te acariciaba el brazo
durante horas,
a ti se te apagaban las fuerzas,
noches largas, mucho dolor,
lágrimas, alguna risa
y confidencias,
en tus ojos se veía amor,
en los míos
se reflejaba tristeza.

Nos tocaba despedirnos
sin paños calientes y
a lo bestia,
de un zarpazo te marchaste,
antes de tiempo
¡puto cáncer!
y dejando todo a medias.
Una familia rota,
a mí perdiendo el norte y
lágrimas que nunca se secan.

Ya te has ido papá pero,
allá donde estés,
mirarás orgulloso tu obra:
un hijo que se viste por los pies,
que lucha por sus sueños y
no se amilana ante las derrotas.

Ya te has ido papá
y por más que lo intento…

tu ausencia me persigue y
sigo con el alma rota.


- Javier López Píriz

Te diré algo, padre, nunca jamás seré como tú.
  • Nunca tratare a mis hijos con esa indiferencia, nunca viviré, envejecere y moriré sin que ellos sepan lo agradecido que estoy porque han llegado a este mundo.
  • Y te diré más; nunca los miraré con resentimiento porque no hayan cumplido MIS expectativas, dejaré que sean libres y los querré de las misma manera que quise que me quieras; con condescendencia, dulzura y orgullo.
  • No pretendere volcar mis frustraciones y mis sueños devastados en mi vástago y le diré "sé fuerte".
  • Porque, padre, un niño es fuerte cuando tiene el apoyo de su padre, un niño es fuerte en la medida que sabe que puede "ser quien quiera", que es libre.