padre

Mamá, papá:


No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.


No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.


Cumple las promesas, buenas o malas. 


No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra. 


Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el “por qué lo hice”. A veces ni yo mismo lo sé.


Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.


Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; porque seamos familia eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.


No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.


Cuando te cuente un problema mío no me digas “No tengo tiempo para tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.


Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

—  Anónimo.
Había una niña, que solía tener un padre y él la llevaba al parque, la abrazaba y la hacía feliz, era su héroe y siempre estaba allí, la recogía en la escuela, dormían juntos y miraban la televisión, pero la niña creció y el padre dejó de amar la madre y comenzó a estar con otras mujeres y olvidó llevar a su hija al parque, olvidó recogerla a la escuela, olvidó la hora de ver televisión y llegaba cuando ella estaba dormida. Ella creció más y el padre se enamoró de una mujer y ella sintió rencor por el olvido y lloraba, por que su padre aún estando en casa, parecía ni ver que ella estaba allí y luego ella iba al parque sola y no veía televisión por que la odiaba pero su padre no lo sabía, por que no la conocía y la invitaba a ver películas que ella odiaba, para parecer buen padre. Con el tiempo él estaba menos allí y menos palabras cruzaban, hasta que él se fue y ella vio llorar a su madre pero no lloró, por que ya sabía que pasaría. Y creció y conoció a un chico, que nunca le presentó. Y se graduó con honores pero él nunca estuvo allí pero envió dinero, que nunca sirvió. Y se hizo un tatuaje que nunca le mostró, por que él odiaba los tatuajes y ella los amaba pero él no lo sabía, por que llamaba una vez al día y nunca preguntaba sobre su vida, luego ella se fue de casa y él no lo supo, por que él ya no la llamaba y ella no quería hablarle. Y compró una casa y se tuvo un hijo, que el nunca conoció, por que él también tenía uno y ya no le importaba su anterior familia y ella tenía una ahora, así que no tampoco le importó. Y un día él se enfermó y nuevamente la llamó y ella le contestó pero no hablaron sobre su vida por que ella tenía trabajo y estaba ocupada con su vida. Y otro día, uno soleado, él murió y ella recordó el parque, por que así eran los días de parque. Pero no lloró, por que ya había llorado lo suficiente y por que él se había ido para ella, incluso antes de morirse.