pacheco

Las Ruinas de México

Jamás aprenderemos a vivir
en la epopeya del estrago.
Nunca será posible aceptar lo ocurrido,
hacer un pacto con el sismo, decir:
“Lo que pasó pasó y es mejor olvidarlo.
Pudo haber sido peor. Después de todo
no son tantos los muertos.”

Pero nadie se traga estas cuentas alegres.
Nadie cree en el olvido.
Estaremos de luto para siempre.
Los muertos no morirán
mientras tengamos vida.

No quiero darle tregua a mi dolor
ni olvidar a los que murieron
ni a los que están a la intemperie.
Todos sufrimos la derrota,
somos víctimas del desastre.
Pero en vez de llorar actuemos:
Con piedras de las ruinas hay que forjar
otra ciudad, otro país, otra vida.

José Emilio Pacheco, (Elegía del retorno)

Fragmento del poema incluido en el libro “Miro la tierra”.

Poetas y novelistas mexicanos.

Octavio Paz

“ Unos lloran con lágrimas otros con pensamientos.”

“ Todos tenemos nostalgia y envidia de un momento maravilloso que no hemos podido vivir. “

“ Dios existe. Y si no existe debería existir. Existe en cada uno de nosotros, como aspiración, como necesidad y, también como último fondo, intocable de nuestro ser .”

Jaime Sabines

“Me dijo te quiero, no supo lo que causó en mí. Me hizo volar.”

“ Porque para quererte no necesito tenerte, te quiero libre conmigo o sin mi. Te ofrezco mis brazos para estar juntos o te doy mis alas para dejarte volar. “

“ Fue un placer habernos amado, besado. Fue un placer habernos roto el corazón. “

Amado Nervo

“Solo hay tres voces dignas de romper el silencio: la de la poesía, la de la música y la del amor.” 

“ Pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas que aún suelen sangrar.”

“ Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos.”

Emilio Pacheco

“ Que andar por este mundo significa ir dejando pedazos de uno mismo en el viaje…”

“Enamorarse sabiendo que todo está perdido y no hay ninguna esperanza.”

“El amor es una enfermedad en un mundo en el que lo único natural es el odio.”

Rosario Castellanos

“Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos…”

“Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca.”

Heme aquí suspirando como el que ama y se acuerda y está lejos.”

Nezahualcóyotl

“ Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.”

“ Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor hemos de secarnos sobre a tierra, cual ropaje de plumas del quetzal, del zacuan, del azulejo, iremos pereciendo.”

“ Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces amo el color del jade, y el enervante perfume de las flores; Pero amo más a mi hermano el hombre.”

Sor Juana Inés de la Cruz

“ Yo no estimo riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas.”

“ Detente, sombra de mi amor esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.”

“ Yo no puedo tenerte ni dejarte,
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no sé qué para quererte
y muchos sí sé qué para olvidarte.”

Vine a pie hasta mi casa, con ganas de llorar pero aguantándome, con deseos de mandarlo todo a la chingada. Y sin embargo dispuesto a escribirlo y a guardarlo a ver si un día me llega a parecer cómico lo que ahora veo tan trágico…Pero quién sabe. Si, en opinión de mi mamá, esta que vivo es ‘la etapa más feliz de mi vida’, cómo estarán las otras, carajo.



José Emilio Pacheco. El principio del placer.

Hoy quemé tu carta. La única carta que me escribiste. Y yo te he estado escribiendo, sin que tú lo sepas, día a día. A veces con amor, a veces con desolación, otras con rencor. Tu carta la conozco de memoria: catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad.
—  José Emilio Pacheco

Humberto Rodriguez, 23 years old, went camping with four his friends in vicinity of Cocoyoc, Morelos. 11 p.m., he moved away fro the group and immediately was taken up in the air by a bright light ray. He was brought right inside an UFO. 30 minutes later, he returned to his friends. They were scared and looking for him. Humberto told he remembered nothing besides that he had been praying to the Virgin of the Holy Heart. He brings this retablo as testimony.

Mexico City, 2003

El impulso de ir a su encuentro se mezclaba con la sensación de molestia y ridículo. Qué estupidez meterme en un lío que pude haber evitado con sólo resistirme a mi imbécil declaración de amor. Tarde para arrepentirme: hice lo que debía y ni siquiera ahora, tantos años después, voy a negar que me enamoré.
—  José Emilio Pacheco, Las batallas en el desierto