otp: lost and insecure you found me

❛❛ Lost and insecure, you found me. ❜❜

REMUS

 No sabía qué iba a hacer cuando salió de la casa de los Black. Estuvo perdido, con un enorme aguacero cayendo sobre él y dando vueltas hasta que una idea se formó en mente, la única salida, el lugar donde sabía que sería recibido sin importar qué y seguramente el único hogar que conocía. Cuando llegó a la casa de los Potter su mirada estaba desenfocada, tenía el abrigo calado por la lluvia y el pelo chorreando, lo bueno de aquello es que parte de la sangre se había ido y él intentó limpiar torpemente la otra parte con la manga. Apenas cargaba una pequeña maleta con lo justo cuando llamó a la puerta. Esta se abrió minutos después, dentro oía risas y voces que se cortaron con su aparición. James y él acabaron haciendo las paces apenas unos días después del incidente de Snape, lo que alivió  la carga de Sirius, pasó tortuosos días aislado de los Merodeadores para los ojos curiosos de todos, días en los que se sintió el más miserable de Hogwarts pero ¿qué sabía ese Sirius pasado de ser miserable? Sintió que era realmente como su familia, y que por más que batallara no podría cambiar eso. Pero acababa de demostrar lo contrario ¿No? No estaba seguro, y en ese momento estaba muy asustado, necesitaba a James, más que nunca.

Poco después de llamar estaba dentro de la casa con los brazos de Euphemia alrededor. Apenas había podido tartamudear una respuesta por el frío a la pregunta de por qué estaba allí. El abrazo de Euphemia fue cálido, maternal y fue justo lo que había necesitado, enterró el rostro en su hombro, demasiado cansado para corresponder correctamente. Pero no dejó que esa bola de sentimientos se desmoronara, manteniendo a raya todo esto y aun con gesto inexpresivo. James acudió a él mientras la madre de este le soltó con suavidad para ir a por algo de ropa y la varita tras las palabras: “Necesitamos curarte eso”.

James no hizo más preguntas, Sirius agradeció eso, no creía ser capaz de responderlas. Aunque no hacía falta, James sabía de quién eran esos golpes. James sabía, simplemente. Los Potter le acogieron como si fuera uno de sus hijos, como siempre hacían cuando Sirius iba algunas semanas en verano con James. Le curaron las heridas aunque las marcas siguieran allí, tanto externas como internas, le ofrecieron bebidas calientes que rechazó y le prepararon una cama plegable en el cuarto de James. Sirius no recordaba la de veces que había dado las gracias por todo eso pero tanto Euphemia como Fleamont actuaban como si fuera innecesario. Todo ese despliegue de cariño le dolía más que las heridas.

Esa noche Sirius se fue a acostar con el cabello aun húmedo y una presión en el pecho que no le dejaba respirar. Pero se felicitó, había endurecido tanto su corazón que fue incapaz de llorar. Los dos días siguientes pasaron como un sueño. Un sueño gris.  James estaba preocupado, lo veía en su rostro, flotaba a su alrededor como un satélite, intentaba sacar temas de conversación y juegos en los que Sirius apenas podía concentrarse más de unos minutos. Se había convertido en un fantasma de sí mismo, ni siquiera respondía a las bromas de James, ni sonreía. Era un zombie por la casa. Euphemia había hecho todo tipo de dulces y comidas creyendo que eso animaría a Sirius, pero solo le hacía sentir más culpable. Durante una cena se esforzó en meterse en la conversación, en actuar como si le importara, en sentir algo. Lo que fuera. No esperó que todos esos sentimientos se volvieran contra él cuando Fleamont le llamó “hijo” sin darse cuenta. El comedor se quedó en silencio, un silencio tenso antes de que Sirius se disculpara y saliera corriendo hacia el baño. No sabía qué había pasado, entró en pánico y puede que tuviera un pequeño ataque que duró más de veinte minutos. Al salir todo estaba ya recogido y le habían dejado en la cocina un plato caliente de comida. Tuvo la necesidad de disculparse con el padre de James, la disculpa fue recibida con una cálida sonrisa. Eso aflojó un poco el nudo de su pecho. Pero no lo suficiente.

Esa mañana estaba sentado en la cama de James, oyéndole sin escucharle realmente hablar de algo cuando sonó el timbre, Fleamont estaba trabajando y Euphemia en la cocina horneando otro de sus miles pasteles, pero James se puso en pie como un resorte para ir a abrir. Sirius casi se sintió aliviado, así no tenía que fingir que le interesaba la conversación. Tomó una profunda bocanada de aire y se pasó las manos por el cabello. Estaba desmejorado, ojeroso por las pesadillas que le impedían dormir, con un ojo aun con rastros de un moretón que bajaba hasta su pómulo y varios cortes en la frente y la sien, sin quitar los cardenales de su torso. Llevaba la ropa de James que le quedaba algo larga y pese a las comidas exuberantes de Euphemia, se notaba mucho más demacrado por su nulo apetito. En definitiva, era casi una sombra de lo que fue hace una semana tan solo. Se sentía atrapado, como alguien que ve la vida por un agujero pero no es capaz de participar en ella. Y se había negado a pensar en su familia, sabía que abrir la herida le haría desmoronarse y hacía tanto tiempo que no se desmoronaba que le asustaba qué pudiera pasar, se había mentalizado que ser fuerte implicaba tragarse aquellos sentimientos y no mostrarlos. La gente podría usarlos en su contra, podría herirle y ahora mismo tenía pánico de salir herido. Realmente tenía miedo de muchas cosas.

Alzó la mirada cuando la puerta se abrió, esperando ver a James de nuevo pero esta vez no fue su compañero de cuarto quien entró. Sirius se quedó petrificado en la cama, con la espalda tensa y el gesto de sorpresa. La última vez que había visto a Remus fue en Hogwarts, Sirius había hecho montones de cosas para pedirle perdón y ninguna había funcionado, el prefecto no le dirigía apenas la palabra, con Remus… Era mucho más complicado todo. El nudo de su pecho se hizo tan fuerte que temió ahogarse allí mismo. No se dio cuenta en qué momento se había puesto de pie, alerta, como si el otro pudiera atacarle o algo parecido. Ahora mismo no estaba en condiciones de refugiarse en una armadura, porque la única que tenía estaba rompiéndose cada día más. — ¿Rem?¿Qué haces aquí…? — susurró, aunque sonó mucho más patético de lo que pensaba.

Vecchietti ft. Club Dogo #2
  • Vecchietto P sta fumando e sua moglie lo sgrida perché è già la quinta sigaretta in cinque ore e io li guardo ridendo. Un giorno farò causa a Vecchietto P perché distrugge tutti i miei ideali, bastardo.
  • Vecchietto P: La vuoi una sigaretta?
  • Io: No, non fumo e non ho intenzione di farlo.
  • Vecchietto P: Devi fumare! Fa bene e allontana lo stress! Hai presente la canzone "sto lontano dallo stress, fumo un po'"... Ecco, loro han capito tutto della vita!
LOST AND INSECURE - YOU FOUND ME / PAPA STILINSKI & LYDIA

She needed to talk to Stiles. But the boy didn’t answer his phone and now, she was here, in front of his door. She was frozen, wet because of the rain but most of all, she was scared to death. Unsure of what she was doing, she knocked at the door. “S-Stiles?” She asked, while she was rubbing her arms with her hands.