Asumiéndolo ahora

Demasiados cuentos, demasiadas historias, demasiados libros, me habían hecho creer que el amor puede aparecer, ser eterno y caminar por encima de los años con un ente inmutable e inalterable, que equivocado estaba, pobre tonto. Aún no tenía ni idea de que podía ser el amor. Cuando lo supe comprendí con agonía que el amor verdadero era dolor, sufrimiento, aceptación y fuerza de voluntad para no ser engullido por lo que queda cuando se va. Asumir todo aquello moldeo mi carácter, me hizo madurar, me hizo fuerte.