olimpiadas 1968

Díaz Ordaz, espero que te estés retorciendo en el infierno, siendo torturado en un laberinto interminable de gritos, llantos y voces inocentes que jamás dejarán de repetir el mismo mensaje, ese mensaje que te dio tanto miedo y que sólo supiste enfrentar con tu "mano tendida": "¡POLI! ¡UNAM! ¡UNIDOS VENCERÁN!"