Cuando dos personas se miran a los ojos, durante un momento y ninguno retira la mirada, se están diciendo muchas cosas… Aunque no se hablen.
Y entonces se enamoró, de la única forma en que las mujeres inteligentes pueden enamorarse… Sí, así como una “idiota”; aunque él nunca fue capaz de entender todos los poemas que le leía para explicar su amor…
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Ángeles Mastretta

El fruto de la poesía