noches de cultura

No me leas
no me leas
bueno ya llegaste hasta aquí
me arde el corazón
la sangre me punza
con irrevocable fantasía
quiero una noche más
en el patio de tu espalda
deleitarme corriendo
los dedos para tocarte
hasta que te erosiones
y te vuelvas un jardín
el extracto de la naturaleza
que el mundo no ha contemplado
yo no sé de música
de poesía
de esculturas
de negocios
de química
de padecimientos
de cuadros
de rutinas
todo lo que sé
es que caigo en tu embrujo blanco
en el cielo enervado
que manchan las garras de tus pestañas
succiona mi angustia
limpia mi error
frustra mi tristeza
corrompe mi pesimismo
deshazte de mí
a como dé lugar
no quiero seguir pensando
que alguien más te coge
y si lo haces por protocolo
o lo haces depravadamente
con versos
con tus piernas en su cara
chupandote hasta que
sientas que te orinas
eyaculando una y otra vez
sin parar
porque cuando hay pasión
la carne no comprende
el divino acto sexual
no quiero pensar
en que te vas por dinero
esperando un mejor futuro
para tus hijos
sacrificando tu felicidad
buscando algo estable
yo ya dejé de creer en el paraíso
desde que te vi a los ojos
desde que tuve
el placer de despertar
con tu cabeza en mi pecho
tampoco creo en el infierno
porque a ratos pienso
que una vida sin ti
es peor que eso
mi ego me abandonó
desde que supe
que jamás iba a querer dañarte
pero nuestra humanidad
nos permite la traición,
la mentira, la sombra,
el caos,
y uno no es un dios
para juzgar
quédate con mi viejo corazón
con el intento fracasado
de un hombre que
acepta
no tener un minuto para reprochar
lo que no nos atrevemos a ser
los amores cobardes
nunca te van a llevar
a conocer la plenitud
para amar valiente
se necesita más
paciencia que dudas
más esperanza que desvarío
más confianza que un mañana
y si no amas
hasta llegar a lo incierto
entonces morirás
sin ninguna historia
digna de contar
—  Del libro Mezcalero de Quetzal Noah
La noche te escribe,
                              te transcribe,
                              te inventa.
                                        Así,
                                                      sobre el papel,
lienzo tan sólo,
                         tiempo:
papel donde la noche
abriera sólo
la tierra de su efigie,
la figura,
el cuerpo del que brotan
los invisibles signos.
                     La
Tierra de la noche
la Terra della Notte,
terracota o destino
o escritura que inventa
lo distante de ti,
lo más allá de ti:
alfabeto nocturno de la nada.
—  Jaime Siles, La tierra de la noche.