noche alba

Porque sí, porque sos arte.
Porque nunca voy a cansarme de observarte, de observar esos lindos ojos esmeralda.
Porque con cada sonrisa que te saco, me siento más rica.
Porque sos la llama que me mantiene viva.
Porque tenes ese algo, ese algo que de alguna manera u otra me lleva a vos una y otra vez.
Porque tus labios rosados me transportan a otras galaxias y tus manos me hacen volver a nacer.
Porque vivir de vos es lo único que quiero. Vivir de tu cuerpo, de tu ser, alimentarme de vos, de tus palabras, de tus versos, de tus mentiras, deseos, risas, sueños.
Porque quiero vivir (o morir tal vez) observandote despertar, quiero verte pintar esos mundos con los que tanto soñas, necesito acariciarte el pelo mientras te acurrucas en una tormenta fuerte, quiero ser lo único que necesites, quiero verte brillar, ser libre, irte, quiero verte triunfar.
Porque vivir con vos sería vivir en un infierno con un ángel en medio.
Porque sos la mezcla perfecta entre la noche y el alba, entre la vida y la muerte, entre la soledad y la compañía, entre el sí y el no.
Porque sos un sinfín de secretos, de experiencias.
Porque sos la serendipia más grande de mi vida. (Y la más amada)
Porque sí, porque sos arte.

Éste es el epicentro del insomnio /
la luna que atraviesa las persianas
pone rejas en la pared del sur /
el cielo raso está desvanecido

repaso los centímetros del día
cuento hasta mil doscientos treinta y ocho
pongo a saltar canguros y koalas
ya que los corderitos se cansaron

susurro nombres que empiezan con hache
rememoro boleros / valsecitos
tangos / milongas / liras de fray luis
dos estrofas del himno / una balada

voy cerrando los ojos despacito
pero el sueño no llega / ni siquiera
lo espero con codicia / no lo espero
soy el rey del insomnio / soy un búho

han vestido de oscuro la vigilia
desde la calle sube un gran vacío
por la ventana entran los silencios /
son el lenguaje oculto de la noche

sé que antes del alba he de dormirme
sé que antes del alba he de dormirme
lo repito a ver si me convenzo
sé que antes del alba he de dormirme

y dormido por fin acaso sueñe
que soy un búho / nada más que un búho

—  “Nada más que un búho” - Mario Benedetti.
Nos fuimos pintando de luna y calando de lluvia, y cuando la noche parecía marchitarse, te lavaste en el alba y me dijiste adiós, y yo quede allí desnuda con el amanecer derritiéndose en mis dedos ya sin ser mio, ya sin sabor y sin espuma, mientras tu espalda lúcida avanzaba hacia esa luz que yo desconocía por negarme a despertar.
—  Tatiana C.
Sin ti el amanecer de este día no tiene sentido alguno, sin ti el alba rasgando el horizonte solo se percibe como el ocaso de un día mas, sin ti el crepúsculo de esta mañana ha perdido su encanto, su energía y cada uno de sus colores; porque despertar sin ti a mi lado es como regresar a la oscuridad profunda de una fría noche sin retorno.
—  jorgema

Aunque parezca extraño
a los fantasmas
nos hace mal
la noche

nos desalienta
nos encoge
nos cuelga una etiqueta
nos quita los prodigios
nos consume hasta el borde
nos moja en el rocío
nos caza en un bostezo

nos hace mal
la noche
a los fantasmas

confundimos el sur
con el oeste
el este con el norte
la muerte con la vida
y hasta nos vienen ganas
de conseguir un cuerpo
o preferiblemente
dos

realmente hay que ser fuertes
para vencer las dulces tentaciones
hasta que estalla y viene
el alba en nuestro auxilio
y nos vamos
en pos del sol nos vamos
transparentes
sin ansias
transidamente a salvo.

—  “Fantasmas” - Mario Benedetti.
Trato de no hacerme ilusiones frente a la criatura humana. Esa idea recurrente, con la que pretendemos salvaguardarnos, de que más allá de la noche está el alba, de que el túnel posee su salida y que a la faz tenebrosa la vence la luz, me parece no la fácil constatación de los fenómenos naturales, sino un argumento falso. Somos inobjetablemente oscuros y ante las formas de la pavura terminamos por caer seducidos. No, más allá de las tinieblas no hay fulgor. Solo más tinieblas, y el inmenso terreno del desamparo.
—  Tríptico de la infamia - Pablo Montoya

Calendario Enero para COLO-COLO:

  • 3 al 15: Pre-temporada en Mantagua. Quinta región.
  • 17: Noche Lila, estadio Collao, Concepción 22:00 Hrs.
  • 19 al 21: Cuadrangular en Temuco contra: Católica, u. Temuco y u. de Concepción
  • 24: NOCHE ALBA Frente Alianza Lima - Estadio Monumental
  • 28 o 29: Primer partido oficial campeonato de apertura 2012
  • 31: Copa Gato en Temuco Frente a las Madres 22:00 Hrs.
Luego desperté
  • Anoche soñé contigo, fue un sueño único y hermoso.
  • Solos tú y yo, acompañados de la luna, el viento y el mar; tomados de las manos caminamos por la arena. Tú sonreías y yo era feliz por verte sonreír.
  • Así pasamos toda la noche, hasta que el alba rasgó el cielo en dos y la luz del sol toco nuestra piel; sin titubear nos sentamos en la arena, mientras el viento y el mar rozaban sutilmente nuestro ser, y nuestra alma se erizaba por sus muestras de amor.
  • Te vi y te robe un beso y tú, me abrazaste fuertemente, susurrando a mi oído un “TE AMO” que hizo que colapsara mi ser por completo. Yo, respondí con mis ojos y mi sonrisa irradiando luz y un “SIEMPRE TE AMARE MI DULCE AMOR, SIEMPRE LO HARE”.
  • Me puse de pie, te tomé de la mano de nuevo y seguimos caminando dejando nuestras huellas en la cálida arena; luego desperté, y te extrañé mucho mas de lo que ya te extrañaba antes de irme a dormir.

Creo que hoy no quepo en ningún reloj de la casa.
No en el de la mesita de al lado de la cama,
ni en el de la sala de estar,
y tampoco en el que llevo en mi bolsillo.

Hoy soy más alto que las manecillas
y estoy a destiempo, estoy viejo,
un viejo sobrio bajo este cuerpo de joven
con el que solo me oculto.

Todo es tan relativo, todo es una esfera.
Dan las dos de la mañana, me levanto a beber agua,
luego espero como moribundo
en el sofá atestado de polvo, y espero,
y espero hasta que sale mi esposa a medio vestir.

-Vente de nuevo -me dice-
vente que la noche está muy fría.
Entonces mis pies se despiertan como en carnaval
y la siguen.

Siguen a esa dama de blanco
que me toma del brazo y me jala
hasta la habitación, donde mi lado de la cama
aún sigue tibio.

Todo es tan extraño en estos días,
y no quepo en el reloj, no quepo.
Yo que quemo mis ropajes forjados de esperanza,
no quepo en el tiempo.

Me estoy haciendo joven para aquellos,
pero en realidad me estoy haciendo viejo,
un viejo prematuro que nada sobre las sabanas celestes.
Un viejo.

Me levanto de nuevo y en calcetines
me dirijo al balcón adornado
por columnas de mármol pulido,
la lluvia no cesa pero la noche ya parece terminar
y observo el alba con recelo.

Empieza un día más,
y el reloj se achica,
ayer no cupe en él,
hoy tampoco.

—  Destiempo. Tatiana C.
Dime quién me salva cuando el dolor me oprime el alma, cuando lloro desde la noche hasta el alba, como una niña que de amigas tiene a dos ojeras malva , y aún así, parece que no escuchan lo que digo, no es al Sol , es a mi sombra a quíen persigo.
Imaginarte

Puedo imaginarte
  como fruto del árbol —cayendo
  rodando cerro abajo
abriéndote a la mañana
a los cálidos brazos del sol
                               mordiendo la espiga
oliendo el aire nuevo
     conversando con las hojas verdes
             —que a su vez conversan con el día
    rebosantes de frescura
    renaciendo a la gama infinita de colores
                      —subiendo de un sólo suspiro hasta las nubes
esparciéndote en el viento fresco
saltando en los ojos de los pájaros
revoloteando libre como mariposa
enredándote en la lengua del bosque
fluyendo como el río
   rauda en su corriente
transformándote en océano
    siendo la ola que extiende sus cabellos de espuma
    hecha de arena blanca y roca salada
    húmeda como tus pechos de mar
ardiente como las llamas que queman la tarde
                                                       frágil como un espejo de agua
                                         amplia como los lagos
                            silenciosa como la noche
              vigilante como el alba
   que saluda
tímidamente a las flores que adornan
cada centímetro de tu cuerpo
de tu piel desnuda
—como ese pasto que crece
y brillante acaricia tus montañas
—subiendo hasta tu boca—  de nieve derretida
paseándose ante mis ojos
tallándome en la retina esta primavera
que se ha posado sobre mis manos
absorbiéndose en mis arrugas
en el vestigio de tantos inviernos
uniéndose al torrente que oxigena de nuevo
     —mis células cansadas
las mismas que ayer morían
    y que hoy te traen a este imaginario frondoso
a esta verborrea interminable
a este pálpito descontrolado, que siento
        ¡como si el corazón me explotara en la garganta!
a este júbilo disparatado
  que nunca he sabido darle nombre
     —porque no tienes nombre
      o porque quizás la imaginación
no me da para tanto.


Republicado (Original. 2013)